Comunicarse, expresar lo que pensamos y sentimos, y los diversos usos que se le puede dar a dicha comunicación, es algo en parte innato, pero que debe entrenarse a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, en ocasiones pueden aparecer diferentes problemas que hacen que dicha adquisición no se dé de forma correcta o que se pierda por algún motivo. Estas dificultades pueden manifestarse como una incapacidad para relacionar oraciones de un texto, organizar ideas o comprender información, afectando significativamente el aprendizaje y la interacción.
¿Qué es una Discapacidad de Aprendizaje?
Un niño que tiene una discapacidad de aprendizaje no procesa la información de la misma manera que un niño de la misma edad y grado. Una discapacidad de aprendizaje puede afectar la forma en que el cerebro absorbe, utiliza, almacena y envía información. No significa que su hijo sea menos inteligente o perezoso, sino que su cerebro está conectado de manera diferente.
Se entiende por trastornos del lenguaje toda aquella dificultad o ausencia en la comprensión, expresión o repetición del lenguaje en sus diferentes aspectos que generan problemas en la adaptación del sujeto al ambiente y/o un malestar significativo. Las personas con trastornos del aprendizaje en general tienen una inteligencia promedio o por encima del promedio, pero hay una brecha entre las habilidades esperadas, basadas en la edad y la inteligencia, y el rendimiento escolar. Los trastornos del aprendizaje comunes afectan habilidades como leer, escribir, hacer ejercicios de matemática, usar o comprender el lenguaje, socializar, y aprender otras habilidades que no incluyan palabras.

Trastorno de la Expresión Escrita: Entendiendo la Dificultad para Poner Ideas por Escrito
El trastorno de la expresión escrita es una discapacidad del aprendizaje que dificulta poner las ideas por escrito y crea desafíos con la gramática y la puntuación. Es un tipo de discapacidad del aprendizaje común y de por vida que afecta la escritura. El diagnóstico formal es “trastorno específico del aprendizaje con impedimento en la escritura”, aunque las escuelas podrían llamarlo una discapacidad del aprendizaje en escritura.
Este trastorno de por vida dificulta la expresión de las ideas por escrito. Las personas podrían tener ideas muy buenas, pero su escritura es desorganizada y repleta de errores gramaticales y de puntuación. El trastorno de la expresión escrita es causado por diferencias en el cerebro. Aunque no es tan conocido como la dislexia, puede que sea mucho más común, y los expertos creen que entre el 8% y el 15% de las personas lo tienen. Suele coexistir con otros desafíos del aprendizaje, siendo la dislexia y el TDAH dos de los más comunes. Se estima que alrededor del 60% de los niños con TDAH cumplen los criterios de trastorno del lenguaje escrito a los 19 años.
Este trastorno afecta el aprendizaje y puede dificultar ciertas tareas en el lugar de trabajo. Sin embargo, es importante saber que las personas con este trastorno son tan inteligentes como cualquier otra persona.
Síntomas del Trastorno de la Expresión Escrita
Las personas que tienen dificultad con la expresión escrita no tienen necesariamente problemas para expresarse al hablar; podrían narrar una historia de forma organizada y detallada, pero es muy diferente cuando intentan escribirlo. Las dificultades se pueden manifestar de maneras diferentes, y estas son algunas de las cosas que usted podría notar en los trabajos escritos:
- Palabras que se usan mal o con el significado incorrecto.
- Uso repetido de las mismas palabras.
- Errores gramaticales básicos, como la omisión de verbos o la falta de concordancia entre el sustantivo y el verbo.
- Oraciones que no tienen sentido o dificultades para conectar los sonidos del lenguaje con las letras de las palabras, lo que también puede crear problemas para entender oraciones.
- Ensayos y trabajos escritos desorganizados, así como dificultades para volcar los pensamientos en papel.
- Trabajos escritos que parecen incompletos u omisión de información y detalles.
- Escribir y teclear lentamente, requiriendo de mucho esfuerzo.
- Dificultades para expresar ideas por escrito, utilizando frases cortas con pocas palabras y estructuras muy sencillas, resultando en un texto poco organizado.
También existen señales conductuales, que incluyen:
- Buscar pretextos y evitar escribir tareas.
- Quejarse de no saber qué escribir o por dónde empezar.
- Permanecer sentado mucho tiempo en el escritorio sin empezar a escribir.
- Terminar las tareas escritas rápidamente sin pensarlas demasiado.
Otros Retos en la Producción de Textos
La expresión escrita conlleva todo un proceso de aprendizaje y muchas técnicas o recursos de apoyo. La producción textual implica tres procesos, que a su vez conllevan problemas o dificultades:
- Planificación: No se dedica tiempo a plantear un buen esquema del contenido, a pensar en la intención del texto, en el público al que va dirigido ni en las posibilidades del tema, sus elementos u organización, entre otros.
- Producción: Aquí intervienen muchos elementos, desde lo micro a lo macro, es decir, ortografía, léxico, sintaxis, estructura textual, estilo y tono.
- Revisión: Es otra etapa clave para lograr textos completos, coherentes e interesantes. Muchos alumnos entregan los exámenes o los trabajos sin repasar lo escrito, escapando así muchos errores, especialmente ortográficos o de sentido, con frases inacabadas o palabras sueltas.

Dificultades Específicas en la Escritura: Disgrafía y Disortografía
Las dificultades en escritura tradicionalmente se clasifican en dos grupos: disgrafía y disortografía. La diferencia fundamental entre ambos es la legibilidad.
Disgrafía: Problemas con la Forma de la Escritura
La disgrafía se define como la «incapacidad de escribir de un modo correcto los sonidos percibidos» (RAE). Abarca todos los problemas relacionados con la forma de escribir las letras y las oraciones. Se distingue entre disgrafías adquiridas, fruto de alguna enfermedad o accidente, y las disgrafías evolutivas, que aparecen durante el proceso de aprendizaje de la escritura.
La disgrafía es una dificultad con el acto físico de escribir y puede afectar la escritura a mano o en un teclado. No es un trastorno de la expresión, sino que involucra las habilidades mecánicas de la escritura. Hace que los niños necesiten demasiada concentración para transcribir palabras físicamente, debido a problemas con las habilidades motoras o la comprensión del espacio (conciencia espacial). Esto no significa que un estudiante sea perezoso o que carezca de inteligencia.
Entre los principales rasgos de disgrafía, que sirven a su vez como detectores de una posible dificultad en escritura, destacamos:
- Tamaño: Letras muy grandes y separadas entre sí, o lo contrario, palabras apretadas y sin separaciones.
- Interlineado: No se respeta, como tampoco los márgenes ni los renglones para continuar las frases.
- Escritura: Resulta una tarea dura, que les cansa y les exige un gran esfuerzo. Además, les cuesta mantenerse sentados o en buena posición para escribir, así como agarrar el lapicero correctamente.
- Velocidad: Algunos niños puede que escriban mucho más rápido o más lento de lo habitual a su edad.
- Dificultades con las habilidades visomotoras (coordinación ojo-mano) necesarias para escribir.
- Problemas para recordar cómo formar letras, copiar formas y dibujar líneas.
Disortografía: Dificultades con la Ortografía
La disortografía implica dificultades que tienen más que ver con la ortografía, que va más allá de los acentos. Los síntomas incluyen dificultades para recordar cómo deletrear palabras frecuentes y dificultad para pronunciar y deletrear con precisión palabras desconocidas. A menudo, el niño no es capaz de ir interiorizando las reglas ortográficas que se utilizan.
Algunas de estas dificultades son:
- Faltas de ortografía: Especialmente confusiones entre «b» y «v», «g» y «j», h- inicial, -mb- y -nb-, pero también puntos finales, comas, y signos de interrogación y exclamación.
- Artículos: No se utilizan o no se entiende bien su correspondencia, singular o plural y femenino o masculino.
- Acentos: No existen. Resulta muy complicado para los niños con disortografía entender la función de las tildes y sus reglas para escribirlas.
- Escritura de letras: Se confunden letras, se escriben mal, se añaden letras o se cambian de lugar en la palabra.
Estos errores disortográficos pueden clasificarse en seis grupos de dificultades en escritura:
- Escritura espejo de letras similares: b-d, p-q, q-b.
- Omisión: Dejarse alguna letra sin escribir.
- Adición: Añadir letras o duplicar una existente en la palabra.
- Rotación: Cambiar el orden de dos letras de la misma palabra.
- Unión: Escribir varias palabras seguidas sin espacios.
- Fragmentación: Separar las palabras.
Dislexia: Desafíos en la Lectura y su Impacto en la Comprensión
La dislexia es una dificultad en la forma en que el cerebro procesa el lenguaje oral y escrito. Se denomina también "trastorno de la lectura" y afecta principalmente a la lectura, pero también puede afectar la escritura, la ortografía y el habla. Además, la dislexia puede afectar las habilidades sociales, la comprensión auditiva, la gestión del tiempo, la memoria y la navegación o el sentido de orientación.
No se ha identificado la causa exacta de la dislexia, pero se sabe que las diferencias genéticas, la anatomía del cerebro y la actividad entre los centros de procesamiento del lenguaje influyen en ella. No es un problema de visión, sino que el cerebro invierte la información que recibe de los ojos, y no es el resultado de la pereza o la falta de inteligencia. La dislexia es la discapacidad de aprendizaje más común y afecta a 1 de cada 5 personas en los Estados Unidos.
Las personas con dislexia tienen inteligencia normal, pero leen a niveles significativamente más bajos de lo esperado. La mayoría de los problemas de lectura están presentes desde el momento en que un niño aprende a leer. Esto puede dificultar la comprensión de cómo una letra o letras representan un sonido y cómo las letras forman una palabra. Incluso cuando dominan las habilidades básicas de lectura, los niños pueden tener dificultades con las siguientes habilidades:
- Leer a un ritmo normal y con fluidez.
- Entender lo que leen, presentando una comprensión deficiente de la lectura.
- Recordar correctamente lo que leen y sacar conclusiones basadas en su lectura.
- Ortografía, así como la dificultad para deletrear.
- Rimar palabras.
- Separar sonidos que componen las palabras habladas.
- Determinar el significado de una oración simple.
- Aprender a reconocer las palabras escritas.
¿Qué es la dislexia? | Vídeos Educativos | Discapacidad De Aprendizaje | Ciencia Para Niños
Otros Trastornos de Aprendizaje y del Lenguaje Relevantes
Discalculia
La discalculia es una dificultad de aprendizaje en matemáticas. Podría implicar dificultad para comprender cantidades, conceptos como mayor o menor y símbolos matemáticos. Los estudiantes también podrían tener dificultades para aplicar conceptos que sí entienden para resolver problemas matemáticos. No se comprende tan bien como otros trastornos del aprendizaje, pero ocurre en tasas similares en todos los géneros, desmintiendo el mito de que los niños son mejores en matemáticas que las niñas.
Trastornos del Lenguaje Oral
Se entienden por trastornos del lenguaje toda aquella dificultad o ausencia en la comprensión, expresión o repetición del lenguaje en sus diferentes aspectos que generan problemas en la adaptación del sujeto al ambiente y/o un malestar significativo. Algunos ejemplos son:
- Trastorno fonológico: Antes conocido como dislalia, es un problema del lenguaje oral en que se producen dificultades en la articulación, haciendo del lenguaje algo poco comprensible y limitando la participación social. No puede emitir correctamente determinados sonidos y suele hacer sustituciones, transformaciones y omisiones de estos.
- Disartria: Dificultad en la articulación del lenguaje producida por una alteración cerebral o situada en las fibras nerviosas que regulan la articulación y producción del lenguaje.
- Disglosia: Dislalia orgánica producida por alteraciones morfológicas que impiden o dificultan el uso normal del lenguaje y la correcta pronunciación, como en personas con labio leporino.
- Disfemia (tartamudeo): Problema relativamente común en la infancia donde el sujeto sufre diferentes bloqueos que interrumpen el ritmo habitual del habla.
- Trastorno de la comunicación social (pragmática): Se basa en la existencia de dificultades a la hora de usar el lenguaje de una manera adecuada al contexto, con problemas para entender metáforas o buscar segundos significados, siendo el lenguaje por lo general literal.
- Afasia: Es la pérdida o alteración del lenguaje ya adquirido, debido a una lesión cerebral. Su equivalente infantil es la disfasia, en la que dichos problemas se dan ante una habilidad aún no consolidada y que a menudo no puede desarrollarse por completo debido a la lesión cerebral.
Diagnóstico y Evaluación de las Dificultades de Aprendizaje
La única manera de saber si una persona tiene desafíos con la expresión escrita u otras dificultades de aprendizaje es a través de una evaluación completa. El tratamiento temprano es clave porque el problema puede agravarse, afectando la autoestima y la motivación. Para hacer el diagnóstico de dislexia, por ejemplo, es fundamental descartar otras patologías que justifiquen las dificultades en la lectoescritura, como un bajo cociente intelectual o un problema visual o auditivo.
Las evaluaciones pueden ser realizadas por diferentes especialistas, incluidos:
- Psicólogos escolares o clínicos.
- Patólogos del habla y el lenguaje.
- Neuropsicólogos.
El proceso de evaluación generalmente implica un examen físico completo (que incluye un examen neurológico), preguntas respecto al desarrollo y el desempeño académico y social, y la historia familiar. Se pueden hacer pruebas psicoeducativas y una evaluación psicológica. Los evaluadores utilizan una serie de pruebas para examinar las habilidades de escritura, lectura y otras áreas, así como las fortalezas y los desafíos. Muchas personas con trastorno de la expresión escrita también tienen otras diferencias en la manera de pensar y aprender, como la dislexia o el TDAH.
Obtener un diagnóstico puede conducir a la obtención de ayuda adicional en la escuela y adaptaciones en la universidad y en el lugar de trabajo. Si cree que su hijo tiene problemas de aprendizaje, puede pedir al instituto que verifique si hay un trastorno del aprendizaje, o bien, obtener una evaluación privada.
Estrategias de Apoyo y Tratamiento
Existen estrategias y técnicas que pueden ayudar a las personas a manejar estos retos y mejorar sus habilidades, así como apoyos que pueden ayudar a personas de todas las edades a superar obstáculos en la escuela y el lugar de trabajo. El plan de tratamiento es probable que cambie con el tiempo, y el tratamiento temprano puede reducir los efectos de un trastorno de aprendizaje.
Ayuda Especializada y Adaptaciones
Si su hijo tiene un trastorno de aprendizaje, el profesional de atención médica o el instituto podrían sugerir lo siguiente:
- Ayuda adicional: Un especialista en lectura, un tutor de matemáticas u otro profesional capacitado pueden enseñarle a su hijo técnicas para hacer las tareas, estudiar y organizarse.
- Programa individualizado de educación (IEP): Este plan escrito establece metas de aprendizaje y describe los servicios de educación especial que su hijo necesita.
- Modificaciones en el salón de clases (adaptaciones):
- Tiempo adicional para tareas de escritura o exámenes.
- Responder de otra manera que no sea por escrito (por ejemplo, oralmente).
- Dividir las tareas de escritura en pasos más pequeños.
- Tomar descansos antes de corregir su trabajo.
- Listas de verificación para trabajos de edición (ortografía, prolijidad, gramática).
- Organizadores gráficos como cuadros y diagramas.
- Asiento cerca del maestro para ayudar a prestar atención.
- Menos problemas matemáticos para resolver en las tareas.
- Tecnología de asistencia: Herramientas como empuñaduras de lápiz, programas de conversación a texto, correctores gramaticales y ortográficos, audiolibros y el uso de calculadoras.
Actividades para Mejorar las Habilidades de Escritura
Llega el momento de empezar a practicar y mejorar. Estas son algunas de las actividades para mejorar la escritura en el aula o en casa:
Actividades para corregir la disgrafía
- Ejercicios de trazado y grafomotricidad con formas, dibujos sencillos, y, poco a poco, letras sueltas.
- Completar palabras a las que les falta una letra o completar frases a las que les falta una palabra.
- Ordenar palabras con las letras desordenadas.
- Identificar objetos que contengan una letra o una vocal.
- Manualidades y trabajos de motricidad fina, así como ejercicios para sostener bien el lápiz.
- Practicar el uso del teclado o probar un programa de escritura a mano.
- Trabajar en la formación de letras de una manera nueva y divertida, como escribir en el aire, en crema de afeitar o en arena.
Ejercicios para mejorar la disortografía
- Detectar «palabras intrusas»: presentar palabras similares en su grafía, pero algunas inventadas y otras mal escritas o sin acentuar.
- Actividades con palabras derivadas y campos semánticos.
- Juegos con las reglas de ortografía: pensar palabras con h-, o con -g- y -j-, etc.
- Dictados de palabras, para irlas aprendiendo y escribiendo correctamente poco a poco.
Pasos para la producción textual
- Borrador exprés: Crear espacios para pensar las ideas antes de ponerse a escribir.
- Autoevaluación: La fase de revisión permitirá a los alumnos repasar todo su texto y completarlo, abarcando desde el título hasta el estilo utilizado, la estructura y la organización de las ideas.
Enfoque Holístico y Mentalidad de Crecimiento
Es importante recordarle a su hijo que todos luchamos con algo y ayudarlo a centrarse en una “mentalidad de crecimiento”, recordándole que sus habilidades mejoran con el tiempo y el apoyo. Fomente el esfuerzo en lugar del resultado, elogiando y recompensando los esfuerzos sin importar la nota. Normalice y valide las dificultades, creando un entorno de apoyo en el hogar donde su hijo se sienta seguro para expresar sus preocupaciones y pedir ayuda.
- Terapia: La terapia ocupacional podría ayudar a resolver problemas de escritura, y un terapeuta del habla y el lenguaje puede ayudar a abordar las habilidades del lenguaje.
- Medicamentos: El profesional de atención médica de su hijo podría sugerir medicamentos para tratar la depresión, la ansiedad o el TDAH para ayudar al niño a concentrarse.
- Refuerzo positivo: Muchos estudiantes con dificultades de aprendizaje tienen una baja autoestima, y la asesoría psicológica puede ser útil.

Mientras tanto, ayude a su hijo a comprender de manera simple la necesidad de otros servicios y cómo podrían ayudarlo. Además, concéntrese en los puntos fuertes de su hijo. Aliéntelo a que descubra intereses que mejoren su confianza en sí mismo. Muchos niños con trastornos de aprendizaje llevan vidas exitosas en la adultez. Juntas, estas tácticas pueden mejorar las habilidades de su hijo, aprovechar sus puntos fuertes y ayudarlo a aprender en la escuela y en otros ámbitos.
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