Introducción: Un Fenómeno Global y una Cuestión de Derechos
El envejecimiento de la población es un fenómeno universal que representa una de las transformaciones sociales más importantes del siglo XXI. Prácticamente todos los países del mundo están experimentando un crecimiento tanto del tamaño como de la proporción de personas mayores en la población. El número de personas mayores de 60 años se ha duplicado con creces, pasando de unos 541 millones en 1995 a 1.200 millones en 2025, y se prevé que alcance los 2.100 millones en 2050. La esperanza de vida mundial ha alcanzado los 73,5 años en 2025, lo que supone un aumento de 8,6 años desde 1995.
Una vida más larga trae consigo oportunidades, no solo para las personas mayores y sus familias, sino también para la sociedad en su conjunto. Los años adicionales brindan la oportunidad de realizar nuevas actividades, como la educación superior, una nueva vía profesional o la búsqueda de una pasión largamente olvidada. Las personas mayores también contribuyen de muchas formas a sus familias y comunidades. Sin embargo, el alcance de estas oportunidades y contribuciones depende en gran medida de un factor: la salud.
En este contexto de acelerado proceso de envejecimiento poblacional, la atención y el respeto hacia nuestros adultos mayores es una responsabilidad y un compromiso moral que todos debemos asumir. Los derechos del adulto mayor no son simplemente una cuestión de cortesía o de buena voluntad, sino que representan una parte fundamental de la estructura social que debe garantizar la igualdad, el bienestar y la dignidad para todos sus miembros, independientemente de su edad. Hoy existe un tránsito desde un enfoque asistencialista hacia uno de derechos, un cambio esencial para garantizar la protección necesaria para mantener la integridad física, psíquica y social de las personas mayores.

El Marco Internacional y Nacional para la Protección de las Personas Mayores
Los Días Internacionales nos dan la oportunidad de sensibilizar al público en general sobre temas de gran interés, tales como los derechos humanos, el desarrollo sostenible o la salud. El 1 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Personas de Edad, una fecha que nos invita a reflexionar sobre el papel que cumplen las personas mayores en nuestra sociedad, así como la importancia de proteger sus derechos y promover su bienestar físico y emocional. El Día Internacional de las Personas de Edad de 2025, que se celebra bajo el lema "Las personas de edad impulsan la acción local y mundial: nuestras aspiraciones, nuestro bienestar y nuestros derechos", destaca el papel transformador que desempeñan las personas mayores en la construcción de sociedades resilientes y equitativas.
La Declaración Política y Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, adoptados en 2002, siguen siendo piedras angulares de la política mundial sobre el envejecimiento. Estos documentos promueven una sociedad para todas las edades mediante la adopción de medidas en materia de desarrollo, salud y entornos favorables. Esto se ha visto reforzado por recientes acontecimientos internacionales.
En abril de 2025, el Consejo de Derechos Humanos adoptó la resolución 58/13, respaldada por 81 Estados miembros, para establecer un grupo de trabajo de composición abierta encargado de redactar un instrumento jurídicamente vinculante para promover y proteger los derechos humanos de las personas de edad. La evolución demográfica hace que la acción sea más urgente que nunca. Las políticas que empoderan a este grupo de edad, garantizan el acceso equitativo a la atención sanitaria y la protección social y eliminan la discriminación son esenciales para el desarrollo sostenible en un mundo que envejece.
A nivel regional, la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores (CIDHPM) entrega una serie de directrices para la generación de políticas y programas dirigidos a personas mayores. Las personas mayores, como cualquier otro grupo de la sociedad, tienen derechos fundamentales que deben ser protegidos y promovidos.
Derechos Fundamentales de las Personas Mayores
Los derechos de las personas mayores abarcan una amplia gama de aspectos, esenciales para su bienestar y participación plena en la sociedad:
- Derecho a la igualdad y no discriminación por razón de edad.
- Derecho a la vida y dignidad en la vejez.
- Derecho a la independencia y autonomía.
- Derecho a la participación e integración comunitaria.
- Derecho a la seguridad y a una vida sin violencia.
- Derecho a no ser sometido a tortura, ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
- Derecho a brindar consentimiento libre e informado en el ámbito de la salud.
- Derecho de las personas mayores que reciben servicios de largo plazo.
- Derecho a la libertad personal.
- Derecho a la expresión, opinión y acceso a la información.
- Derecho a la nacionalidad y libertad de circulación.
- Derecho a la privacidad e intimidad.
- Derecho a la seguridad social.
- Derecho al trabajo.
- Derecho a la salud.
- Derecho a la educación.
- Derecho a la cultura.
- Derecho a la recreación, esparcimiento y al deporte.
- Derecho a la propiedad.
- Derecho a la vivienda.
- Derecho a un medio ambiente sano.
- Derecho a la accesibilidad y movilidad personal.
- Derechos políticos.
- Derecho a la protección ante situaciones de riesgo y emergencias humanitarias.
- Derecho a igual reconocimiento como persona ante la ley.
- Acceso a la Justicia.

Ejemplo de Legislación Nacional: La Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores en México
El reconocimiento de los derechos del adulto mayor ha sido un proceso gradual en la historia de México. La evolución hacia un reconocimiento más sólido de estos derechos se puede rastrear hasta la promulgación de la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores en 2002, un hito legislativo que sentó las bases para su protección y promoción. El Estado mexicano reconoce la importancia de proteger los derechos de sus adultos mayores y ha establecido mecanismos legales y programas de atención para garantizar su bienestar. Según el Gobierno de México, esta ley consagra un decálogo de derechos:
- Derecho a una vida con calidad, sin violencia y sin discriminación.
- Derecho a un trato digno y apropiado en cualquier procedimiento judicial.
- Derecho a la salud, alimentación y familia.
- Derecho a la educación.
- Derecho a un trabajo digno y bien remunerado.
- Derecho a la asistencia social.
- Derecho a asociarse y participar en procesos productivos de educación y capacitación en su comunidad.
- Derecho a denunciar todo hecho, acto u omisión que viole los derechos que consagra la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores.
- Derecho a la atención preferente en establecimientos públicos y privados que presten servicio al público.
- Derecho a contar con asientos preferentes en los servicios de autotransporte.
Estos derechos se basan en principios de igualdad, dignidad y justicia social, asegurando la participación en la vida social, económica y política en igualdad de condiciones, el cuidado y atención necesarios para la salud física, mental y emocional, el acceso equitativo a la justicia, y el respeto a la dignidad y autonomía.
Desafíos y Vulnerabilidades que Resaltan la Urgencia de la Protección
A pesar de los avances en el reconocimiento de sus derechos, las personas mayores aún enfrentan múltiples desafíos que hacen aún más evidente la necesidad de su protección.
El Impacto del Edadismo y la Discriminación
La protección de los derechos humanos de las personas mayores a menudo es débil y, a veces, inexistente. A las personas mayores se las considera con demasiada frecuencia dependientes de las demás. Sin embargo, la edad avanzada es un constructo social que cambia según los contextos y las situaciones. Por ejemplo, en muchos países, las personas mayores sufren discriminación en el mercado laboral. Según un estudio efectuado por Amnistía Internacional Bélgica, casi una de cada cuatro personas mayores que seguían trabajando consideraba que recibía un trato diferente después de cumplir los 55 años. La discriminación basada en la suposición de que todas las personas mayores padecen enfermedades crónicas afecta a cualquier persona de edad avanzada, tanto si tiene una discapacidad real como si no, y la legislación vigente para proteger a las personas con discapacidad no se aplica si la discriminación se basa en una discapacidad percibida.
Amnistía Internacional aplica a la edad avanzada un “enfoque específico según el contexto” que tiene en cuenta todos estos factores a la hora de investigar violaciones de derechos humanos. Una de las mayores problemáticas es que, en la actualidad, no existe ningún tratado internacional sobre los derechos de las personas mayores, a diferencia de otros grupos vulnerables como menores, mujeres o personas con discapacidad. Según un informe de 2014 de la Organización Mundial de la Salud, apenas el 40% de los países contaba con leyes contra los abusos a personas mayores en entornos institucionales, como las residencias, y solamente el 59% de los países disponía de legislación para proteger a las personas mayores contra los abusos en general.
Qué es el edadismo | Plena inclusión
Situaciones de Crisis: Conflictos Armados y Pandemias
Las situaciones de emergencia y crisis exponen a las personas mayores a vulnerabilidades extremas:
- En los conflictos armados, las personas mayores suelen ser las últimas en huir, a menudo por miedo a perder su hogar o tierras, o debido a discapacidades físicas, intelectuales o de otro tipo que les dificultan la evacuación o el acceso a información vital. Encuestas entre la población rohinyá refugiada en Bangladesh mostraron que las personas mayores de 50 años tenían más probabilidades de morir durante el asalto del ejército de Myanmar en 2017. En Ucrania, la ONU halló que las personas mayores componían al menos el 34% de la población civil asesinada, una cifra significativamente superior a su proporción en la población total. Durante el conflicto de 2020 entre Azerbaiyán y Armenia, más de la mitad de las muertes entre la población civil de etnia armenia correspondieron a personas mayores de 60 años. En el noreste de Nigeria, Boko Haram torturó y mató a personas mayores, quienes luego se enfrentaron a nuevos abusos por parte de las fuerzas armadas nigerianas. Las personas mayores desplazadas a menudo les cuesta encontrar refugio, no pueden alquilar pisos debido a pensiones muy bajas, y los albergues temporales no están adaptados para personas con discapacidad.
- Durante la pandemia de COVID-19, los gobiernos aplicaron políticas que ocasionaron miles de muertes evitables en residencias de todo el mundo. Desde el principio de la epidemia, se sabía que las personas mayores eran uno de los grupos con mayor riesgo de padecer enfermedades graves y morir en caso de contraer el virus. En Bélgica, España, Italia y Reino Unido, el virus hizo estragos en una población vulnerable, en gran parte porque las autoridades no equiparon adecuadamente a las residencias ni a su personal para atajar el virus. Las residencias no contaban con las plantillas necesarias y el personal a menudo carecía de equipos de protección individual (EPI) y de test para llevar un seguimiento del virus. Más grave aún: las personas mayores residentes estuvieron prácticamente aisladas por completo de sus familiares y del mundo exterior durante semanas. Los errores en la respuesta humanitaria a la pandemia, como la decisión del servicio de salud pública de Inglaterra de trasladar pacientes de hospitales a residencias sin test previos, llevaron a situaciones descritas como un “colapso total” de los sistemas. En el primer año de la pandemia, el virus se cobró la vida de 42.341 personas mayores en residencias del Reino Unido.

Vulnerabilidad Económica y Social
Las pensiones son un medio de subsistencia fundamental para las personas mayores; el 68% de las personas mayores del mundo reciben una pensión. Sin embargo, la brecha salarial entre hombres y mujeres persiste en la jubilación. Como las mujeres tienen más probabilidades de interrumpir su trabajo oficial debido a responsabilidades de asistencia o de trabajar en la economía informal, a menudo perciben pensiones más bajas que los hombres. En 2019, las mujeres de la UE mayores de 65 años cobraban una pensión inferior en un 29% a la de los hombres, de media. Cuando las personas mayores se enfrentan a una crisis, aumenta su vulnerabilidad económica, como se vio en la respuesta humanitaria en Bangladesh para las personas rohinyá refugiadas, que ignoró la problemática particular de las personas mayores.
El aislamiento social es un factor de riesgo clave para la salud mental de los adultos mayores. Tal como indica la OMS, aproximadamente el 14% de los adultos de 60 años o más viven con un trastorno mental. La pandemia hizo evidente la compleja realidad de las personas mayores en general, pero particularmente de las que se encuentran institucionalizadas, las que viven una situación de soledad no deseada o sin redes, y las que no cuentan con los recursos necesarios para la subsistencia, entre otras.
Estrategias y Acciones para la Promoción y Protección de los Derechos
Ante estos desafíos, el Estado tiene la responsabilidad de brindar a las personas mayores la protección necesaria. En Chile, el Servicio Nacional del Adulto Mayor (SENAMA) ha impulsado diversas acciones y definiciones institucionales para mejorar las condiciones estructurales y resguardar los derechos de este grupo de la población, así como para articular respuestas ante situaciones de crisis.
Iniciativas Institucionales y Legales (Ejemplo de Chile)
El Programa Buen Trato al Adulto Mayor, creado en Chile en 2012, ha posibilitado visibilizar la problemática y generar las coordinaciones y articulaciones necesarias para fortalecer el sistema judicial y que las personas mayores puedan acceder a él de manera expedita. En 2018, en el marco de la estructura organizacional del SENAMA, se crea la Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato, con el objetivo de promover los derechos humanos de las personas mayores, avanzar en la prevención del maltrato y la vulneración de derechos, y favorecer la coordinación psicosocial y el acceso a la justicia.
- Defensor Mayor: A partir de 2019, en el marco del Programa Buen Trato al Adulto Mayor, se instala la figura del Defensor Mayor: abogados que atienden y brindan asesoría legal especializada a las personas mayores o comunidades que lo necesiten, frente a situaciones de abuso, maltrato, violencia o vulneración de derechos.
- Protocolo de Acceso a la Justicia: Un importante avance fue la creación del Protocolo de Acceso a la Justicia de Personas Mayores del Poder Judicial, impulsado por el SENAMA junto con la Corte Suprema. Este hito es de suma relevancia, ya que por primera vez el poder judicial contempla específicamente a este grupo etario con un enfoque diferenciado.
- Programa de Defensa Jurídica Integral: Desde finales de 2020, el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos ofrece una atención preferente y representación judicial gratuita y especializada a todas las personas mayores a través de las Corporaciones de Asistencia Judicial (CAJ). Para esto, se conformó en cada capital regional una dupla sociojurídica, compuesta por un abogado y un trabajador social, mejorando el acceso a la justicia. Hasta mayo de 2021, se han realizado casi 7.000 asesorías sociojurídicas a personas mayores, que dieron lugar al ingreso de 1.636 acciones judiciales a los Tribunales de Familia (el 97% de estas causas fueron por violencia intrafamiliar).

Acceso a la Información y Participación
Para resolver las brechas de información y la consecuente dificultad de acceso a los beneficios del Estado, el SENAMA ha elaborado una “Guía con los principales beneficios del Estado para las personas mayores”. Además, el Fono Mayor, uno de los canales de atención del Sistema Integral de Información y Atención Ciudadana (SIAC) del SENAMA, busca ser un espacio de atención y comunicación que garantice el acceso oportuno a la información.
A consecuencia de la pandemia, el Fono Mayor Covid-19 se robusteció, atendiendo 15.609 llamados entre enero y octubre de 2021, con una tasa de resolución del 90%. Esta herramienta no solo garantizó información clara y oportuna, sino que también abordó la salud mental a través del acompañamiento psicológico y la prevención del suicidio. Para 2022, se prevé la incorporación de este canal de comunicación como parte de la Unidad de Derechos Humanos y Buen Trato, con presupuesto permanente.
En materia de participación, el modelo democrático de Chile permite a los ciudadanos participar en las decisiones del país. En 2021, junto con el Ministerio de Desarrollo Social y Familia, se elaboraron protocolos para la votación de personas mayores de forma preferente, abogando por días y horarios protegidos para este grupo etario y garantizando así las condiciones para su plena participación política y social. También se han realizado conversatorios con representantes de organizaciones de personas mayores, académicos y ministerios para construir la hoja de ruta de la política pública para los próximos diez años (Plan de Envejecimiento Chile 2021-2030), y se ha diseñado un mecanismo de seguimiento y monitoreo de los compromisos asumidos en el marco de la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.
Durante la crisis sanitaria por COVID-19, se facilitaron espacios de participación virtual para las personas mayores, incluyendo reuniones con encargados de decisiones para modificar medidas de confinamiento y generar propuestas para garantizar la participación electoral y abordar la salud mental. También se implementó una estrategia de prevención y mitigación de los efectos del COVID-19 en los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM), implicando alianzas público-privadas.
Campañas de Sensibilización
El SENAMA ha elaborado campañas para generar un impacto positivo en la imagen que la sociedad tiene de las personas mayores, incluida la mirada de las propias personas mayores sobre sí mismas. En el marco del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez (15 de junio), se implementó la campaña “La soledad no es un juego, haz tú el primer movimiento”. Amnistía Internacional, por su parte, lanzó en 2024 la campaña "¡Envejece con fuerza! Exige un mundo en el que los derechos humanos se respeten toda la vida", instando a no callar y pidiendo a los gobiernos que escuchen y actúen. El objetivo es incrementar el grado de concienciación de la opinión pública respecto a la importancia de los derechos humanos en la edad avanzada y el impacto negativo del edadismo.
Envejecimiento Activo y Saludable: Un Objetivo Fundamental
A medida que la población envejece, ha aumentado la demanda de asistencia sanitaria y asistencia social, especialmente para las personas con enfermedades como la demencia, una de las principales causas de dependencia y discapacidad en las personas mayores. Las mujeres, que constituyen la mayoría de los receptores de cuidados y cuidadores, representan casi el 70% de las horas de cuidados informales en todo el mundo. La Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) es una oportunidad para reunir a gobiernos, sociedad civil, agencias internacionales, profesionales, academia, medios de comunicación y sector privado para mejorar las vidas de las personas mayores, sus familias y las comunidades.
El concepto de envejecimiento activo, que el Programa Envejecimiento Activo de SENAMA en Chile busca promover a través de talleres y seminarios, no se limita únicamente a la ausencia de enfermedades. También abarca la capacidad de realizar actividades diarias, interactuar socialmente, seguir aprendiendo nuevas habilidades y contribuir a la sociedad, ya sea a través del trabajo, el voluntariado o la transmisión de conocimientos. El ejercicio físico regular y una dieta equilibrada que incluya nutrientes esenciales como calcio, proteínas y vitaminas son claves para preservar la salud física. Es esencial que, como sociedad, reconozcamos el valor y las contribuciones de las personas mayores, y sigamos promoviendo políticas y programas que les permitan envejecer de manera digna y activa.
En materia de retos, la pandemia ha dejado en evidencia la brecha digital de las personas mayores y la importancia de la inclusión tecnológica para la sobrevivencia en situaciones de crisis. Asimismo, el abordaje de la salud mental de las personas mayores se reveló como un ámbito crucial, con importantes afectaciones a consecuencia de las medidas de restricción de la movilidad.

El Compromiso Continuo con la Dignidad y Plenitud
La compleja realidad de las personas mayores, especialmente las institucionalizadas, las que viven en soledad no deseada o sin redes, y las que carecen de recursos, subraya la necesidad de mejorar las condiciones estructurales del Estado para resguardar sus derechos. Esto implica no solo la mejora o adaptación de la oferta existente, sino también comprender las nuevas necesidades y sumar actores en este desafío transversal.
Es fundamental fomentar una cultura de respeto y apoyo hacia las personas mayores en todas las esferas de la vida pública y privada, ya que sus derechos son esenciales para garantizar una sociedad inclusiva y justa, donde cada individuo, independientemente de su edad, pueda vivir con dignidad y plenitud. El compromiso de defender los derechos humanos no debería reducirse a medida que envejecemos; es un asunto que nos afecta a todas las personas.