La identificación de las características sociodemográficas de una población es fundamental para comprender y abordar los desafíos relacionados con la accesibilidad a servicios esenciales, el bienestar y la gestión de riesgos, especialmente en contextos de vulnerabilidad. Este análisis permite diseñar políticas y programas más efectivos, adaptados a las necesidades específicas de diversos grupos sociales, desde adultos mayores con discapacidad en zonas rurales hasta poblaciones migrantes y comunidades enfrentadas a crisis sanitarias.
Accesibilidad y Discapacidad en Adultos Mayores Rurales
Contexto y Problemas
Los Adultos Mayores (AM) con discapacidad que residen en contextos rurales pueden presentar limitaciones significativas para el tránsito y la accesibilidad de espacios físicos. Esto se debe, en gran medida, a la falta de adaptaciones en la vivienda, lo que a su vez genera barreras para que puedan desempeñar sus actividades diarias con autonomía.
Metodología de Estudio
Una investigación tuvo como objetivo identificar cuáles son las limitaciones que enfrentan los AM con discapacidad en el tránsito y la accesibilidad en un contexto rural. Para ello, se realizó un estudio descriptivo transversal. La muestra estuvo integrada por 181 AM, residentes de una comunidad rural en el Estado de México. Para la captura de la información se utilizaron dos instrumentos: un cuestionario integrado por 6 preguntas de tipo libre, relacionado con el perfil sociodemográfico de los AM, y la escala de Evaluación de las Barreras del Entorno Físico y la Movilidad.
Hallazgos Preliminares
De los AM incluidos en el estudio, el 86.4% fueron femeninas y el 13.6% masculinos, lo que resalta una predominancia femenina en esta población específica.

Migración y Desafíos de Salud en Chile
Panorama de la Migración en Chile
La migración ha sido un proceso creciente tanto a nivel internacional como en Chile durante los últimos años. En el año 2020, se estimó la existencia de alrededor de 281 millones de migrantes internacionales, correspondiendo al 3,6% de la población mundial. En Chile, si bien se ha observado un crecimiento constante de esta población, la cantidad es menor respecto de otros países de la región y de la OCDE. Para el año 2020, se estimó que 1.461.642 personas inmigrantes internacionales residen en Chile.
Impacto en la Salud y Vulnerabilidad
La migración ha sido y sigue siendo un proceso complejo que deriva en condiciones de vulnerabilidad y un potencial impacto en la salud de las personas. Por ello, se ha reconocido como un determinante social de la salud (DSS), haciendo crucial el trabajo en la disminución de las inequidades en salud a las que se ve enfrentada la población migrante. Actualmente, existe un interés creciente por estudiar las implicaciones del fenómeno migratorio en la salud chilena, debido a que en los centros de salud se han observado problemas en el acceso y proceso de atención a inmigrantes.
Estudio de Barreras de Acceso a la Salud
Para abordar esta problemática, se realizó un estudio mixto, el cual constó de un estudio observacional descriptivo ecológico y de un scoping review. El primero describió las características sociodemográficas de la población migrante en Chile en el período 2017-2021, considerando como criterio de inclusión la población migrante en Chile habitando de manera legal o con documentación al día. Paralelamente, el scoping review se realizó para la identificación de las principales barreras de acceso a salud en Chile.
La estrategia de búsqueda se llevó a cabo en bases de datos como PubMed, SciELO, Google Scholar, Web of Science y Cochrane Library, utilizando palabras claves como “Chile”, “barrera”, “acceso”, “inmigrantes”, “determinantes sociales”, “barreras de acceso”; junto con el operador booleano “AND”. Posteriormente se aplicaron criterios de inclusión como artículos en idioma español y/o inglés, publicados entre los años 2017 y 2021 que incluyeran población migrante internacional en Chile y cumplieran con las guías CASPE, obteniéndose un total de 14 estudios. Se realizó un resumen escrito con los hallazgos pertenecientes a cada barrera y su respectiva clasificación. Finalmente, se relacionaron las principales barreras de acceso a la salud de los inmigrantes en Chile según las distintas características sociodemográficas en el período 2017 - 2021.

Características Sociodemográficas de la Población Migrante
En la caracterización sociodemográfica de la población migrante internacional en Chile, se observó un aumento del 86% de inmigrantes registrados entre 2017 y 2020, concordante con estadísticas previas del movimiento migratorio. Se identificó una mayor presencia de hombres (51,2%) que de mujeres. Respecto de la distribución por edad, cerca del 60% de la población estimada se concentró entre los 20 y 39 años, tramos de edad dentro de la población económicamente activa. Este flujo ha sido mayoritariamente de hombres, coincidiendo con lo señalado por Mcauliffe (2022), y de personas en edad económicamente activa, entre 15 a 44 años, manteniéndose la tendencia reportada en la CASEN 2015, seguida de los 45 a 59 años, independiente de su nacionalidad. Entre 2017 y 2020 los inmigrantes con mayor aumento relativo en Chile fueron los venezolanos (424%), manteniendo la tendencia reportada previamente por el DEM el 2017 y ANCUR (2021).
Las nacionalidades que concentraron el 77,6% del total de migrantes fueron:
- Comunidad venezolana (30,5%)
- Peruana (15,8%)
- Haitiana (12,5%)
- Colombiana (10,8%)
- Boliviana (8,0%)
Las tres regiones con mayor porcentaje de inmigrantes fueron la Región Metropolitana (63,1%), seguida por la Región de Antofagasta (7,1%) y la de Valparaíso (6,4%).
Barreras de Acceso Identificadas
Se identificaron 4 barreras de acceso individuales y 6 barreras del sistema de salud y de los funcionarios de salud. Dentro de las barreras individuales, las descritas con mayor frecuencia correspondieron a las idiomáticas y la falta de conocimiento del sistema de salud. En cuanto a las barreras del sistema de salud y funcionarios de salud, aquella con mayor frecuencia fue la falta de recursos (físicos, capital humano, horas, etc.), coincidente con 6 estudios, destacando lo referido por Bernales et al. (2017) y Bluckacz et al. Para la segunda categoría, también destacó la el falta de recursos, el racismo y discriminación y, falta de información de los derechos en salud. La barrera idiomática se podría explicar debido a que, aunque los migrantes provengan de países de habla hispana, existen muchos modismos chilenos que han dificultado la comunicación, como mencionó Bernales et al. (2017). Aunque algunas comunidades migrantes percibieron con mayor frecuencia las barreras de acceso, no existen datos suficientes para establecer una relación clara entre estas y la descripción sociodemográfica, debido a que la literatura describe localidades, grupos o centros de salud muy específicos.
Implicaciones y Recomendaciones
La migración internacional en Chile ha ido en aumento, principalmente por venezolanos, haitianos, colombianos y peruanos, con mayor afluencia en la región Metropolitana. En este estudio se evidenció que las principales barreras en la atención de salud fueron: idiomáticas y relacionadas con las normas culturales, falta de conocimiento del sistema de salud, y falta de documentación. Los servicios de salud no están preparados para absorber la carga de inmigrantes; los profesionales de salud desconocen los protocolos de atención a inmigrantes y las características de la población inmigrante, sus necesidades particulares, su forma de relacionarse con el entorno y su cultura. Por lo anterior, los migrantes tienen dificultades para integrarse a su entorno, poniendo en riesgo su salud. Se sugiere desarrollar una plataforma intersectorial de datos de personas inmigrantes que permita unificar, estimar y proyectar datos sociodemográficos, diagnóstico, gasto en salud y en otras políticas públicas.
Impacto de la migración en salud pública
Factores Sociodemográficos y Satisfacción del Usuario en Servicios de Salud
Objetivos y Metodología del Estudio
Un estudio realizado en el año 2005 sobre la satisfacción del usuario (SU) en centros de salud y hospitales del MINSA tuvo como objetivos determinar el nivel de SU, analizar la relación entre SU y nivel socioeconómico (NSE), e identificar los factores sociodemográficos y de accesibilidad asociados. Los materiales y métodos consistieron en un análisis secundario de los datos de la Encuesta Nacional de Niveles de Vida (ENNIV) 2000. Fueron entrevistados 376 usuarios de los centros de salud y 327 usuarios de los hospitales, respectivamente. Las variables de estudio fueron SU, niveles socioeconómico y características sociodemográficas y accesibilidad para la atención. Se aplicó estadística descriptiva y multivariada.
Resultados y Conclusiones
Los usuarios de los establecimientos muestran características diferenciadas. La SU fue del 68,1% para los centros de salud y del 62,1% para los hospitales, respectivamente. Se observó que los usuarios de menor NSE presentaron mayor satisfacción. La edad, educación, distancia al establecimiento y el tiempo de espera presentaron asociaciones significativas con la SU. Las conclusiones indican que existen factores sociodemográficos, económicos y de accesibilidad para la atención que muestran relación con la satisfacción del usuario; tales factores se comportan de manera particular según el tipo de establecimiento de salud (centro de salud, hospital), debido fundamentalmente a que la población usuaria es distinta.

Factores Demográficos y Gestión de Riesgos en Pandemias: El Caso de México
Experiencias de Salud Pública ante Epidemias
A finales de marzo de 2009, coincidiendo con el inicio de un brote epidémico causado por un nuevo serotipo de virus de influenza en el Distrito Federal (hoy Ciudad de México), se vislumbraron acciones de salud pública que podrían evitar una epidemia, dadas las condiciones demográficas de México. Lo más probable era que se promovieran medidas para evitar los contagios, significando en el extremo que todas las personas deberían quedarse en su casa, porque la sociedad no se había preparado adecuadamente para enfrentar este tipo de problemas de salud. Esto equivalía, didácticamente, a tratar de incidir sobre la mortalidad asociada a los accidentes viales haciendo que los vehículos automotores no circularan, cuando no se habían tomado otro tipo de medidas preventivas.
En abril de 2009, después de que el gobierno entregara millones de cubrebocas a la población, las escuelas (desde nivel básico hasta universidades) fueron cerradas “hasta nuevo aviso” y las unidades económicas de diversos sectores cambiaron sus rutinas de trabajo para disminuir las probabilidades de contagio. Era la primera vez en la historia del país que la gente, por recomendación de las autoridades, “se quedaba en casa” para enfrentar una epidemia. Las medidas descritas, tomadas inicialmente, tuvieron efectos sobre la incidencia de la enfermedad asociada al virus y la mortalidad. Esta experiencia obligó a volver a pensar seriamente en los riesgos a los que está expuesta la población por sus actuales condiciones demográficas, cuando un nuevo virus afecte su salud.
Análisis Demográfico del Riesgo
La atención de los especialistas, desde el inicio de la pandemia en 2019, se ha centrado en el envejecimiento de la población, al considerar la edad avanzada como factor de riesgo que incrementa la probabilidad de morir cuando una persona se ve afectada por un nuevo virus. Sin embargo, los factores demográficos asociados al avance o contención de la pandemia son múltiples y deben hacerse evidentes para que los individuos encargados de tomar decisiones tengan fundamentos científicos. Desde luego, la edad de las personas es una variable demográfica básica relacionada con la morbilidad y la mortalidad, al igual que el sexo; pero además, deben ser consideradas características de las unidades sociales básicas como la familia y los hogares desde el punto de vista demográfico, por el efecto que las medidas de política pública para enfrentar una pandemia tendrán sobre las personas que forman parte de estas unidades, dadas las diferencias en su estructura y el rol individual de quienes las integran.
Movilidad Poblacional y su Importancia
Otro factor que debe tomarse en cuenta es la movilidad de la población, que incluye tanto la migración (cambio de lugar de residencia) como la que se produce de manera recurrente cuando las personas se trasladan día con día desde sus hogares a su lugar de trabajo, de estudio o incluso para recibir tratamiento médico.
El Sistema Nacional de Información Sociodemográfica
El conocimiento demográfico exige contar con información que lo haga posible. En el caso de México, es indispensable hacer evidente la potencialidad del sistema nacional de información sociodemográfica, así como sus limitaciones y las necesidades de contar con cierto tipo de datos demográficos, para la definición de las políticas y programas específicos que tengan como objetivo enfrentar una pandemia.

Percepciones y Realidades del Riesgo
Para una visión de largo plazo, las proyecciones de población son la herramienta para estimar su volumen y su estructura en una serie de cortes transversales definidos en el tiempo y en el espacio geográfico. Este conocimiento hace que las proyecciones de población sean cada vez más precisas, siempre y cuando una situación extraordinaria no considerada no modifique el comportamiento de cierta variable. Es en el marco general de la evolución demográfica que se inserta la planeación estratégica y en el cual deben estimarse los riesgos asociados a sus características.
Vale la pena recordar que, en el caso de México, al surgir la pandemia, hubo políticos del partido gobernante que se refirieron a que solo los ricos serían víctimas de la enfermedad. Por ejemplo, el Gobernador del Estado de Puebla, en un evento público, declaró: “¿Quiénes están contagiados ahorita?... La mayoría son (sic) gente acomodada eh. ¿Sí lo saben o no? Si ustedes son ricos, tienen el riesgo. Si ustedes son pobres, no. Los pobres estamos inmunes” (Conferencia de prensa del gobernador del Estado de Puebla, realizada el 25 de marzo de 2020). También, el Presidente de la República consideró que: “en el caso del agravamiento de la crisis (del coronavirus) ‘el escudo protector… es el detente’,… ‘detente enemigo que el Corazón de Jesús está conmigo… y no lo traje…..es un trébol’” (Conferencia diaria correspondiente al 17 de marzo de 2020).
Gestión Inadecuada del Riesgo durante COVID-19
En México, desde el inicio de la pandemia y durante varios meses, las autoridades de salud estuvieron insistiendo en que la población que presentara síntomas propios del coronavirus SARS-CoV-2 se mantuviera en sus hogares para no colapsar las clínicas y hospitales, sin haber aplicado pruebas para confirmar o descartar el contagio. Esto muestra de manera didáctica la mala gestión del riesgo por desconocimiento y falta de recursos, en este caso, desconocimiento sobre la letalidad del virus, la escasa aplicación de pruebas y la limitada capacidad de atención hospitalaria. Trasladada esta situación a nivel de la familia, es evidente que los riesgos se multiplican ante la falta de conocimiento que los individuos tienen (porque no son especialistas en salud) pero, sobre todo, por la carencia de recursos, en un país en el cual una proporción importante de la población no tiene acceso a servicios de salud.
Impacto de la Limitación de Recursos en la Atención
Todas las personas que se encuentren en el país y que no cuenten con seguridad social tienen derecho a recibir de forma gratuita la prestación de servicios públicos de salud, medicamentos y demás insumos asociados, al momento de requerir la atención, de conformidad con el artículo 4o. Sin embargo, en la práctica, ante la Covid-19, la limitación de recursos para atender a la población estaría detrás de la decisión de mantener en su hogar a quien tuviera síntomas de estar contagiado y evitar que asistiera a un centro de salud, y de no realizar pruebas de detección temprana, lo que haría evidente el desequilibrio extremo entre demanda y oferta de servicios médicos, como efectivamente sucedió.
El reconocimiento de esta situación objetiva explica también que el índice para determinar el “Semáforo de Riesgo Epidemiológico Covid-19” en las entidades federativas, originalmente integrado por cuatro componentes con igual peso (25%), le otorgó a partir de junio de 2020 el mayor peso (50% de ponderación) a uno de sus componentes, el denominado Ocupación Hospitalaria de la Red IRAG (Red de Infección Respiratoria Aguda Grave). Los otros tres componentes del índice original y sus respectivas ponderaciones son: i) porcentaje de positividad al coronavirus, calculado con base en el número de pruebas realizadas en la semana epidemiológica analizada (10%); ii) tendencia de casos hospitalizados, derivado del número de personas que ingresan a un hospital por Covid-19 (20%); y iii) Tendencia del síndrome Covid-19, según la elevación o disminución del número de casos sospechosos registrados (20%).
Evolución de la Percepción del Riesgo
Lo descrito muestra cómo la percepción del riesgo se modifica con la evolución del peligro y el reconocimiento de la vulnerabilidad asociada a los recursos disponibles.
Impacto de la migración en salud pública
Riesgo Social, Vulnerabilidad y la Respuesta de la Sociedad
La Naturaleza Ubicua del Riesgo
Aunque el riesgo se encuentra asociado a las características individuales de los seres humanos, existen una serie de condiciones que influyen sobre cada uno de sus componentes; de manera central, condiciones estructurales, derivadas de la posición que se ocupa en la sociedad y que pueden ser modificadas por determinados arreglos institucionales que afectan las relaciones entre los propios individuos, o entre los individuos y las organizaciones creadas para satisfacer sus necesidades. Nuestra existencia transcurre en un entorno en el cual enfrentar el riesgo es una constante: riesgo de la pérdida del patrimonio, de adquirir una enfermedad o tener un accidente, de perder las fuentes de ingreso, o incluso, de perder la vida. La intensidad que adquiere el riesgo depende de la exposición a los peligros que se derivan de las actitudes y prácticas que asuma la población, del grado de vulnerabilidad individual y del entorno institucional que incida sobre peligro y vulnerabilidad.
Los seres humanos, al identificar los riesgos que ponen en peligro su existencia, o cuando crecen los niveles de incertidumbre derivados del escaso conocimiento sobre la evolución de los acontecimientos que le afectan, perciben que la mejor manera de enfrentarlos es la vida en sociedad. Incluso, puede decirse, que cualquiera que sea la explicación teórica sobre el origen de la sociedad, es la necesidad de seguridad y de disminución de los riesgos la que da origen al contrato social, y la forma de enfrentarlos es la que a su vez genera los tipos de gobierno que guían a una sociedad. Además del Estado, la historia reciente de la humanidad muestra que las constantes etapas de crisis que las sociedades nacionales vivieron en el siglo XX, hicieron indispensable la intervención de la sociedad civil organizada para regular procesos que de otra manera se convertían en obstáculos al desarrollo. Si bien cada individuo asume comportamientos particulares para enfrentar los riesgos, hay en ellos elementos comunes que se derivan de sus propias características o del ambiente social en el que se encuentra inserto y que le son propias a cada grupo social. Un análisis de las formas de enfrentar el riesgo hace evidente la capacidad que se tiene para ello. La educación y el acceso a recursos materiales juegan un papel fundamental en la generación de esta capacidad. Una respuesta colectiva a los riesgos, además de ser una decisión económicamente sostenible, es socialmente justificable, porque la sociedad no es homogénea y esto se manifiesta en la dimensión de los riesgos que se derivan de pertenecer a determinado grupo social.
Multiplicación de Riesgos en la Sociedad Moderna
Vivimos en una sociedad en la cual los riesgos se multiplican (Beck, 2006). Solo desde el punto de vista demográfico y sin que esto signifique la adopción de una posición maltusiana, el crecimiento poblacional genera una demanda de bienes que debe ser satisfecha intensificando la explotación de los recursos naturales, creando nuevos materiales o modificando procesos de producción que afectan al medio ambiente y a las personas y, por tanto, generando nuevos peligros para la supervivencia humana. La globalización, al incrementar la movilidad de mercancías y personas, permite la transmisión de nuevas enfermedades y la reaparición de otras que se creían eliminadas en algunas regiones del planeta; pero, paradójicamente, el incremento del riesgo social va acompañado de una respuesta cada vez menor de la acción estatal para enfrentarlo. Si bien es cierto que la ciencia ofrece respuestas a muchos de los nuevos peligros de la vida moderna, los recursos de que se dispone solo están en el mercado al alcance de un sector cada vez más reducido de la sociedad.
Incidencia Diferencial de Riesgos y Vulnerabilidad Socioeconómica
La incidencia diferencial de los riesgos entre los grupos sociales en un país particular se reproduce en el mundo entre países. No solo son las condiciones naturales las que hacen que la población de algunas naciones esté expuesta a mayores peligros que otras, sino que son las vulnerabilidades asociadas a condiciones socioeconómicas las que explican la existencia de mayores o menores riesgos entre las naciones. Las catástrofes que en las décadas recientes se han producido con elevados costos en pérdidas humanas y materiales muestran la vulnerabilidad de determinados sectores sociales, asociada tanto a la disponibilidad de recursos como a la ausencia de un marco normativo que disminuya su impacto. Las normas que deberían reducir la vulnerabilidad son inexistentes o no se cumplen, ya sea por incapacidad de las autoridades encargadas de vigilar su cumplimiento o de manera deliberada, para favorecer intereses particulares, a pesar de los efectos negativos que sus resultados puedan tener sobre la población.

La Gestión de Riesgos en Organizaciones y Sociedad
En cualquier organización, la gestión de riesgos obliga a responder de manera sistemática a una serie de preguntas: ¿Qué sucede si ocurre un evento que ponga en riesgo la supervivencia de la organización?, ¿Qué probabilidad hay de que tal evento ocurra? Como es fácil observar, para responder a estas preguntas se requieren recursos que pueden ser clasificados en dos grupos: a) conocimiento y b) recursos materiales para enfrentar el evento. Según la complejidad de la organización, el conocimiento puede demandar mayor especialización y un monto de recursos también mayor. En el caso de una organización como la familia, los eventos negativos están asociados a pérdidas materiales o humanas, relativamente sencillas de visualizar para un estudioso del tema, pero difíciles de identificar, o más específicamente, de aceptar, para sus miembros, porque es común la negación de su probable aparición ante la falta de recursos para enfrentarla. Lo que sucede en la familia cuando, ya sea que se visualizan o no los riesgos o no se está en capacidad de enfrentarlos, se ve amplificado en la sociedad.
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