Cambios Sensoriales en la Vejez: Percepción y Adaptación

Introducción a los Cambios Sensoriales con la Edad

A medida que una persona envejece, la forma en que los sentidos -gusto, olfato, tacto, vista y oído- pueden darle información acerca del mundo cambia. Dichos sentidos se vuelven menos agudos, lo que puede dificultar notar los detalles del entorno.

Los cambios sensoriales tienen un impacto significativo en el estilo de vida. Pueden surgir problemas para comunicarse, disfrutar actividades y permanecer involucrado con las personas, lo que a menudo lleva al aislamiento.

Los sentidos son los receptores de información del ambiente, ya sea en forma de sonido, luz, olores, sabores o tacto. Esta información sensorial se convierte en señales nerviosas que son transportadas al cerebro, donde se transforman en sensaciones significativas.

Para hacerse consciente de una sensación, se requiere una cierta cantidad de estimulación. Este nivel mínimo de sensación se denomina umbral. El envejecimiento eleva este umbral, lo que significa que se necesita más estimulación para percibir una sensación. El envejecimiento puede afectar todos los sentidos, pero normalmente la audición y la visión son los más afectados. Sin embargo, dispositivos como anteojos y audífonos, o cambios en el estilo de vida, pueden mejorar la capacidad de oír y ver.

Esquema de los cinco sentidos humanos y cómo la edad los afecta

Audición: Cambios y Desafíos

Los oídos desempeñan dos funciones esenciales: la audición y el mantenimiento del equilibrio. La audición se produce cuando las vibraciones sonoras cruzan el tímpano hacia el oído interno. Estas vibraciones se convierten en señales nerviosas en el oído interno y son transportadas al cerebro por medio del nervio auditivo.

El equilibrio, por su parte, se controla también en el oído interno. El líquido y las pequeñas vellosidades presentes en esta estructura estimulan al nervio auditivo, ayudando al cerebro a mantener el equilibrio corporal.

Con el envejecimiento, las estructuras dentro del oído comienzan a cambiar y sus funciones disminuyen. La capacidad para captar los sonidos se reduce, y también pueden presentarse problemas para mantener el equilibrio al sentarse, pararse o caminar.

Presbiacusia y Otros Problemas Auditivos

La pérdida de audición relacionada con la edad se denomina presbiacusia y afecta a ambos oídos por igual. La audición, particularmente la habilidad de escuchar sonidos de alta frecuencia, puede disminuir. También puede haber problemas para notar las diferencias entre ciertos sonidos o para escuchar una conversación cuando hay ruido de fondo. Si se experimentan problemas para escuchar, es importante hablar de los síntomas con un proveedor de atención médica, ya que incluso una pérdida auditiva leve se ha asociado con una mayor probabilidad de desarrollar demencia. Una manera efectiva de manejar la hipoacusia es adaptar audífonos.

El ruido anormal y persistente en el oído, conocido como tinnitus, es otro problema común en los adultos mayores. Las causas del tinnitus pueden incluir la acumulación de cerumen, medicamentos que dañan las estructuras internas del oído o una leve pérdida de audición. Si se tiene tinnitus, es recomendable consultar a un proveedor sobre cómo manejar la afección.

El tapón de cerumen también puede causar dificultad para oír y es común con la edad. Un proveedor puede extraer el tapón de cerumen.

Infografía sobre la estructura del oído y cómo funciona la audición

Visión: Adaptaciones y Problemas Comunes

La visión se presenta cuando la luz es procesada por el ojo e interpretada por el cerebro. La luz atraviesa la superficie transparente del ojo (córnea) y continúa a través de la pupila, la abertura hacia el interior del ojo. La pupila se agranda o se encoge para controlar la cantidad de luz que entra en este órgano. La parte coloreada del ojo se denomina iris, un músculo que controla el tamaño de la pupila. Después de que la luz atraviesa la pupila, llega al cristalino, que enfoca la luz sobre la retina (la parte posterior del ojo).

Con el envejecimiento, la córnea se vuelve menos sensible, lo que puede llevar a no notar lesiones oculares. Hacia los 60 años de edad, las pupilas pueden disminuir a aproximadamente un tercio de su tamaño a los 20 años y reaccionar más lentamente en respuesta a la oscuridad o a la luz brillante. El cristalino se vuelve amarillento, menos flexible y ligeramente opaco, lo que conduce al desarrollo de cataratas. Las almohadillas de grasa que brindan soporte al ojo se reducen, causando que los ojos se hundan en las órbitas. Los músculos oculares se vuelven menos capaces de rotar completamente el ojo.

Problemas de Agudeza Visual y Sensibilidad a la Luz

A medida que se envejece, la nitidez de la visión (agudeza visual) puede disminuir gradualmente. El problema más común es la dificultad para enfocar los ojos en objetos cercanos, una afección denominada presbiopía. Los anteojos para leer, los anteojos bifocales o los lentes de contacto pueden ayudar a corregir la presbiopía.

Es posible que se sea menos capaz de tolerar el resplandor. Por ejemplo, el resplandor de un piso brillante en un salón iluminado por el sol puede dificultar la movilización en espacios interiores. También puede haber dificultad para adaptarse a la oscuridad o a la luz brillante, lo que puede causar problemas al conducir de noche.

Con la edad, es más difícil diferenciar azules y verdes que diferenciar rojos y amarillos. El uso de colores contrastantes cálidos (amarillo, naranja y rojo) en el hogar puede mejorar la capacidad para ver. Mantener una luz roja encendida en recintos oscuros, como pasillos o el baño, facilita la visión más que utilizar una luz nocturna regular.

Otras Afecciones Visuales en la Vejez

Con la edad, la sustancia gelatinosa (vítreo) dentro del ojo comienza a reducirse. Esto puede crear unas partículas pequeñas llamadas moscas volantes en el campo visual. En la mayoría de los casos, las moscas volantes no reducen la visión. Sin embargo, si se comienzan a ver moscas volantes súbitamente o si hay un rápido aumento en su número, se deben hacer revisar los ojos por un profesional, ya que esto puede indicar un desprendimiento de retina.

La reducción de la visión periférica (visión lateral) es común en las personas mayores, lo que puede limitar sus actividades y su capacidad de interactuar con otros. Puede ser difícil comunicarse con personas que se sientan al lado porque no se las puede ver bien, y conducir un vehículo puede volverse peligroso.

Los músculos oculares debilitados pueden evitar que se muevan los ojos en todas las direcciones, dificultando la mirada hacia arriba. El área en la cual se pueden ver los objetos (campo visual) se hace más pequeña.

Adicionalmente, los ojos que envejecen pueden no producir suficientes lágrimas, lo que lleva a la resequedad ocular, una condición incómoda. Cuando la resequedad en los ojos no se trata, se pueden presentar infección, inflamación y cicatrización de la córnea. Se puede aliviar la resequedad en los ojos usando gotas oftálmicas o lágrimas artificiales.

Los párpados superiores pueden caer debido a la debilidad del soporte muscular. Esto puede conducir a la pérdida visual si la flacidez es severa. Los trastornos oculares comunes que provocan cambios en la visión que NO son normales incluyen:

  • Cataratas: Nublado del cristalino del ojo.
  • Glaucoma: Aumento en la presión del fluido en el ojo.
  • Degeneración macular senil: Enfermedad de la mácula (responsable de la visión central) que causa pérdida de visión.
  • Retinopatía: Enfermedad en la retina, generalmente provocada por la diabetes o la hipertensión arterial.

Si se están presentando problemas de visión, es importante analizar los síntomas con el proveedor. La pérdida de visión se asocia con una mayor probabilidad de desarrollar demencia.

Diagrama de los cambios en el ojo relacionados con la edad

Gusto y Olfato: La Interconexión de los Sabores y Aromas

Los sentidos del gusto y el olfato trabajan juntos, ya que la mayor parte de los sabores están asociados con olores. El sentido del olfato comienza en los receptores nerviosos ubicados en la parte alta del revestimiento de la nariz.

Una persona tiene alrededor de 10,000 papilas gustativas, que perciben los sabores dulce, salado, ácido, amargo y umami. Umami es un sabor asociado con alimentos que contienen glutamato, como el condimento glutamato monosódico (MSG, por sus siglas en inglés).

El olfato y el gusto juegan un papel importante en la seguridad y el disfrute de los alimentos. Una comida deliciosa o un aroma placentero pueden mejorar la interacción social y el disfrute de la vida. Además, el gusto y el olfato permiten detectar peligros, como comida descompuesta, gases y humo.

Declinación del Gusto y Olfato con la Edad

El número de papilas gustativas disminuye con la edad y cada papila gustativa restante también comienza a encogerse. La sensibilidad a las 5 sensaciones gustativas a menudo disminuye después de los 60 años. Además, la boca produce menos saliva a medida que se envejece, lo que puede causar resequedad bucal y afectar el sentido del gusto.

El sentido del gusto y los sabores👅👅

El sentido del olfato puede disminuir, especialmente después de los 70 años. Esto puede estar relacionado con la pérdida de terminaciones nerviosas y la menor producción de moco en la nariz. El moco ayuda a que los olores permanezcan en la nariz el tiempo suficiente para que sean detectados por las terminaciones nerviosas y también ayuda a eliminarlos de dichas terminaciones.

Ciertos factores, como enfermedades, tabaquismo y exposición a partículas dañinas en el aire, ayudan a acelerar la pérdida de los sentidos del gusto y del olfato.

La disminución del gusto y el olfato puede reducir el interés y el placer al comer. También se puede perder la capacidad de detectar ciertos peligros si no se pueden percibir olores como el gas natural o el humo de un incendio.

Si el sentido del gusto y del olfato han disminuido, es recomendable hablar con un proveedor. Lo siguiente puede ayudar:

  • Cambiar a un medicamento distinto si el medicamento que se toma está afectando la capacidad para oler y saborear.
  • Usar condimentos distintos o cambiar la manera en la que se preparan los alimentos.
  • Comprar productos de seguridad como detectores de gas que emitan alarmas audibles.
Ilustración de las papilas gustativas y los receptores olfativos

Tacto, Vibración y Dolor: Percepción Cutánea y Profunda

El sentido del tacto pone a la persona al tanto de vibraciones, dolor, temperatura, presión y posición del cuerpo. La piel, los músculos, los tendones, las articulaciones y los órganos internos tienen terminaciones nerviosas (receptores) que detectan estas sensaciones. Algunos de los receptores le dan al cerebro información acerca de la posición y el estado de los órganos internos. Aunque no se sea consciente de esta información de manera consciente, ayuda a identificar cambios, como el dolor de una apendicitis.

El cerebro interpreta el tipo y la cantidad de sensación táctil, y también la clasifica como placentera (por ejemplo, estar cómodamente caliente), desagradable (por ejemplo, estar muy caliente) o neutral (como ser consciente de que se está tocando algo).

Cambios en la Sensibilidad Táctil con la Edad

Con la edad, las sensaciones pueden verse reducidas o modificadas. Estos cambios pueden suceder debido a una disminución del flujo sanguíneo a las terminaciones nerviosas o a la médula espinal o al cerebro. La médula espinal transmite señales nerviosas y el cerebro las interpreta.

Problemas de salud como la falta de ciertos nutrientes también pueden causar cambios en las sensaciones. La cirugía cerebral, problemas en el cerebro, confusión y el daño en los nervios a raíz de lesiones o enfermedades crónicas como la diabetes también pueden provocar cambios en la sensibilidad.

Los síntomas de cambios en las sensaciones varían según el tipo de causa. Con la disminución de la sensibilidad a la temperatura, puede ser difícil establecer la diferencia entre fresco y frío o caliente y tibio. Esto puede incrementar el riesgo de lesiones a raíz de congelación, hipotermia (temperatura corporal peligrosamente baja) y quemaduras.

La reducción de la capacidad para detectar la vibración, el tacto y la presión aumenta el riesgo de lesiones, incluso las úlceras de decúbito (llagas en la piel que aparecen cuando la presión corta el flujo sanguíneo a la zona). Después de los 50 años, muchas personas presentan una reducción de la sensibilidad al dolor. O pueden sentir y reconocer el dolor, pero este no les molesta. Por ejemplo, al lesionarse, posiblemente no se sepa cuán grave es la lesión, debido a que el dolor no molestará.

También puede haber problemas para caminar debido a la reducción de la capacidad para percibir dónde está el cuerpo en relación con el suelo. Esto aumenta el riesgo de caerse, un problema frecuente para las personas mayores. Curiosamente, las personas mayores pueden volverse más sensibles al tacto suave debido a que su piel es más delgada.

Si se han notado cambios en el tacto, el dolor o problemas para permanecer de pie o caminar, es recomendable hablar con un proveedor, ya que puede haber maneras de manejar los síntomas.

Las siguientes medidas pueden ayudar a permanecer a salvo:

  • Reducir la temperatura del calentador de agua a no más de 120ºF (49ºC) para evitar quemaduras.
  • Revisar el termómetro para decidir cómo vestirse en vez de esperar hasta que se sienta acalorado o con frío.
  • Revisar la piel, especialmente de los pies, en busca de lesiones. Si se encuentra una, se debe tratar. NO se debe asumir que la lesión no es seria porque la zona no presenta dolor.
Infografía sobre la piel y los receptores táctiles

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