¿Por qué los adultos mayores no sienten sed?

A medida que envejecemos, nuestro cuerpo experimenta una serie de cambios fisiológicos que pueden afectar la forma en que percibimos y respondemos a las necesidades básicas, como la sed. Es común escuchar que las personas mayores no sienten sed con la misma intensidad que los jóvenes, lo que puede llevar a una ingesta insuficiente de líquidos y, en algunos casos, a la deshidratación. La disminución de la sensación de sed en los ancianos es un fenómeno multifactorial que combina cambios fisiológicos, psicológicos y sociales.

La Adipsia en la Tercera Edad

La adipsia se define como la falta de ganas de tomar líquidos, incluso cuando el cuerpo tiene poca agua o tiene una cantidad excesiva de sal. El hecho de no tener sed en momentos durante el día es normal si el cuerpo no necesita más líquidos. Sin embargo, si usted tiene un cambio rápido o anormal en la necesidad de líquidos, debe consultar a su proveedor de atención médica de inmediato, ya que podría ser un signo de deshidratación.

Esquema del hipotálamo y los centros reguladores de la sed en el cerebro

Factores que Contribuyen a la Pérdida de Sed en Adultos Mayores

Con el proceso de envejecimiento, la sed va disminuyendo debido a diversos cambios en el organismo.

Cambios Fisiológicos

  • Hiposensibilidad del Hipotálamo: Existe en el cerebro una estructura llamada hipotálamo que es el centro termorregulador y se encarga de la sed cuando el cuerpo pierde líquido. Con el paso de los años, esta región del cerebro responsable de regular la sensación de sed puede volverse menos sensible a los cambios en los niveles de hidratación del cuerpo, lo que provoca que el adulto mayor tenga el centro termorregulador atrofiado y, muchas veces, no sienta sed.
  • Función Renal Disminuida: Los riñones juegan un papel crucial en la regulación de los fluidos corporales. Con la edad, la función renal puede disminuir, lo que reduce la capacidad del cuerpo para conservar agua y equilibrar los electrolitos.
  • Menor Reserva de Agua Corporal: Según el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento, las personas mayores cuentan con una menor reserva de agua corporal, lo que las hace especialmente vulnerables en situaciones de calor o enfermedad. El cuerpo humano almacena una gran cantidad de agua en los músculos, y con la edad, la masa muscular tiende a disminuir, reduciendo así la capacidad del cuerpo para retener agua.

Factores Psicológicos y Sociales

Además de los cambios fisiológicos, existen factores psicológicos y sociales que pueden influir en la ingesta de líquidos. Algunos ancianos pueden olvidarse de beber agua debido a problemas de memoria o a la falta de una rutina establecida.

Efecto de los Medicamentos

Muchas personas mayores toman medicamentos de forma regular, y algunos de estos pueden afectar la sensación de sed o aumentar la pérdida de líquidos. El uso de medicamentos que pueden favorecer pérdidas de líquidos, como los diuréticos, o que dificultan la hidratación por efectos secundarios, es más común en esta población.

Síntomas y Consecuencias de la Deshidratación en Adultos Mayores

La deshidratación es un problema frecuente pero a menudo subestimado en las personas mayores. Si no se detecta y trata a tiempo, puede tener consecuencias graves para su salud. Existen distintos niveles de deshidratación, y sus efectos secundarios también pueden ser leves o más graves.

Primeros Signos de Alerta

  • Boca Seca y Labios Agrietados: La primera indicación clara de que una persona mayor está deshidratada es tener la boca seca, causada por la reducción en la producción de saliva. El agrietamiento en labios también puede ser producido por esta condición.
  • Cansancio y Fatiga: Otra indicación es el cansancio en exceso y la fatiga. Las personas mayores pueden sentir esta sensación a menudo por la edad, pero en este caso está causada por la falta de agua. La somnolencia o sueño excesivo puede ser un síntoma de deshidratación, especialmente en casos leves o moderados.
  • Estreñimiento y Pérdida del Apetito: Es común también el estreñimiento y la pérdida del apetito.
  • Cambios en la Orina: En el caso de la orina, puede haber menos y/o ser de un color más oscuro al normal. La orina color oscuro es normalmente una consecuencia de deshidratación y es especialmente relevante en caso de personas mayores, ya que su sistema renal ya de por sí puede no funcionar muy bien.
Infografía sobre los síntomas de deshidratación en personas mayores

Síntomas Más Graves

Aumentando la gravedad de los efectos, se pueden dar:

  • Calambres Musculares y Debilidad: Esto es debido a un desbalance de electrolitos, muy común en caso de deshidratación y por el funcionamiento anormal de los riñones en personas mayores. La deshidratación puede causar calambres musculares porque la falta de líquidos y electrolitos afecta el funcionamiento de los músculos y el sistema nervioso.
  • Dolores de Cabeza, Confusión y Desorientación: Suelen venir dolores de cabeza, que pueden llegar a ser intensos y causar confusión y desorientación. Esto es debido a que la deshidratación afecta el funcionamiento del cerebro, disminuyendo el flujo sanguíneo y el suministro de oxígeno, lo que puede dificultar la concentración y provocar fatiga mental. La falta de agua puede afectar significativamente el estado de ánimo, generando irritabilidad, ansiedad y fatiga.
  • Piel y Sudoración: La llamada «turgencia cutánea» (elasticidad de la piel) es un indicador clínico rápido. La sudoración excesiva (hiperhidrosis) y la ausencia de sudoración (anhidrosis) también pueden ser signos de deshidratación, ya que la sudoración es un mecanismo natural del cuerpo para enfriarse.
  • Caídas: La combinación de debilidad muscular, hipotensión ortostática (mareos al ponerse de pie) y confusión aumenta significativamente el riesgo de caídas en los adultos mayores.

Complicaciones Severas

Todos estos efectos, si se dejan pasar, pueden desencadenar consecuencias todavía más graves, especialmente en los riñones, problemas por faltas de minerales y presión arterial baja, infecciones del tracto urinario, golpes de calor e incluso se puede entrar en estado de shock. La deshidratación no se reduce a “tener sed”; es un riesgo real y evitable que se instala de forma gradual.

¿Cuándo Consultar a un Profesional de la Salud?

Siga las recomendaciones de su proveedor de atención médica. Contacte a su proveedor si nota cualquier falta anormal de sed o un cambio rápido en la necesidad de líquidos. Es una emergencia si la persona presenta somnolencia marcada (dificultad para despertar), desmayos, ausencia de orina por varias horas o latidos del corazón muy rápidos.

Evaluación Médica

El proveedor elaborará la historia clínica y realizará un examen físico. Le pueden hacer preguntas como:

  • ¿Cuándo se notó el problema por primera vez? ¿Se presentó de forma repentina o lenta?
  • ¿Ha disminuido tu sed o está totalmente ausente?
  • ¿Puede tomar líquidos? ¿Presenta un disgusto repentino para beber líquidos?
  • ¿La pérdida de la sed siguió a un traumatismo craneal?
  • ¿Tiene otros síntomas como dolor abdominal, dolores de cabeza o dificultad para deglutir?
  • ¿Tiene tos o dificultad respiratoria?
  • ¿Presenta cambios en el apetito?
  • ¿Orina menos de lo normal?
  • ¿Presenta cambios en el color de la piel?
  • ¿Qué medicamentos está tomando?

El proveedor hará una evaluación detallada del sistema nervioso si se sospecha de un traumatismo craneal o de un problema en el hipotálamo.

Prevención y Gestión de la Deshidratación

Es esencial tomar medidas proactivas para garantizar que las personas mayores mantengan una hidratación adecuada y así preservar su salud y bienestar.

Estrategias para una Hidratación Adecuada

Para prevenir la deshidratación en ancianos, es fundamental asegurar una ingesta regular de líquidos a lo largo del día, adaptada a sus necesidades y condiciones de salud. Se recomienda consumir entre 2 y 2,5 litros diarios, aunque esta cantidad puede variar según cada caso.

  • Ingesta Regular de Líquidos: Beber la cantidad adecuada durante el día, poniendo recordatorios y haciéndolo aunque no se tenga sed. Se puede contribuir a ello poniendo agua en lugares accesibles que les recuerden hidratarse.
  • Variedad de Líquidos y Alimentos: La hidratación no se consigue solo con agua, sino también con zumos, infusiones, sopas, gelatinas y el consumo de alimentos con mucho contenido líquido, como frutas y verduras. Si la persona rechaza el agua sola, estas alternativas pueden ser muy útiles en pequeños volúmenes.
  • Dieta Equilibrada: Formar una dieta que tenga en cuenta las necesidades de la persona mayor ayudará a prevenir mucho mejor la deshidratación que forzarles a beber agua cuando no tienen sed. Una ingesta de frutas y verduras ricas en contenido hídrico también ayuda a aumentar el aporte de agua.
  • Evitar Bebidas Azucaradas: Tratar de combatir la sed con la ayuda de bebidas azucaradas no es la mejor opción y puede producir el efecto contrario. Se debe evitar tomar este tipo de líquidos que rara vez aportan ingredientes de valor nutricional.
Foto de una persona mayor bebiendo agua y comiendo frutas

Entorno y Hábitos

  • Entorno Fresco y Ventilado: Una medida fundamental para prevenir la deshidratación en ancianos es mantener un entorno fresco y bien ventilado. Con la llegada del verano y las altas temperaturas, este aspecto es crucial.
  • Evitar Exposición al Sol: Se recomienda evitar la exposición prolongada al sol, que además de provocar daños y quemaduras en la piel, puede causar la pérdida de líquidos y sales minerales y derivar en un cuadro severo de deshidratación.

Rol de Cuidadores y Familiares

Velar por los mayores es crucial para garantizar hábitos saludables y cubrir sus necesidades. Es importante que, en caso de que el mayor no viva acompañado, los familiares o personas allegadas estén pendientes del consumo de líquidos que haga durante el día, ya sea a través de una llamada de teléfono o, mejor aún, una visita, puesto que muchas veces, debido a esa falta de sensación de sed, no son conscientes de la necesidad de hidratación.

Los profesionales de la salud advierten cada verano sobre la necesidad de proteger a los adultos mayores frente al calor, ya que son especialmente vulnerables a la deshidratación. En etapas iniciales, la deshidratación se nota más en pequeños cambios. Como cuidador o cuidadora, es importante estar chequeando la deshidratación, ya que es un riesgo que se instala de forma gradual. Cuando la deshidratación avanza, suele impactar actividades básicas, aumentando mareos, debilidad y confusión, y con eso sube el riesgo de caídas.

Ejemplo Práctico

Luis, de 80 años, es un paciente activo que le gusta leer y salir a caminar. Consume carnes, leche y frutas, pero bebe poca agua, aduce que luego se está despertando varias veces a orinar durante la noche y eso le quita el sueño. Este ejemplo ilustra cómo factores personales pueden influir en la ingesta de líquidos, haciendo necesaria una estrategia de hidratación personalizada.

Protocolos en Centros de Atención

En las residencias de ancianos, se aplican protocolos específicos para fomentar la ingesta de líquidos en todas las personas mayores. Se vigila el cumplimiento del plan de hidratación de cada residente, se capacita al personal y se involucra a las familias en la promoción de buenos hábitos. Este enfoque de cuidado integral con supervisión constante es ideal cuando se detectan factores de riesgo como pérdida de memoria, dificultad para movilizarse o el uso de múltiples medicamentos.

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