Fumar perjudica seriamente la salud, y aunque dejar de fumar es un propósito recurrente para muchos, los cigarrillos no solo son malos para quienes fuman activamente. El humo del tabaco sigue siendo un riesgo significativo para quienes no fuman, especialmente en ciertos entornos. Este artículo profundiza en los efectos del humo de segunda mano en los adultos mayores, un grupo particularmente vulnerable, y proporciona información detallada sobre el tabaquismo pasivo y las medidas para protegerse de sus riesgos.
Entendiendo el Tabaquismo Pasivo y el Humo de Segunda Mano
¿Qué es un fumador pasivo?
El concepto de fumador pasivo hace referencia a una persona que no fuma, pero está cerca de individuos que sí lo hacen y está expuesta a lo que se conoce como humo de segunda mano. Esta exposición puede ocurrir en diversos entornos, como el lugar de trabajo, bares, restaurantes y algunos espacios públicos. Un punto crucial en esta definición es que el fumador pasivo no tiene control sobre su exposición al humo de tabaco.
¿Qué es el humo de segunda mano?
El humo de segunda mano, según la Cleveland Clinic, es el humo que se respira cuando otras personas queman productos de tabaco como cigarrillos, puros o pipas. En él se mezclan tanto el humo que sale de la quema espontánea de estos productos (conocido como humo de la corriente secundaria o indirecta) como el humo que exhalan las personas que los consumen (parte de la corriente principal exhalada). Este humo contiene más de 7,000 sustancias químicas, muchas de las cuales son tóxicas y al menos 70 son cancerígenas. Al inhalar humo de segunda mano, una persona absorbe nicotina y químicos tóxicos, al igual que los fumadores activos.
El humo de la corriente secundaria o indirecta, que proviene del extremo de un cigarrillo encendido, pipa o cigarro, contiene hasta tres veces más nicotina y alquitrán que la corriente principal que aspira el fumador, y unas cinco veces más de monóxido de carbono. Un fumador pasivo expuesto al humo de tabaco durante una hora inhala una cantidad equivalente a 2-3 cigarrillos.
¿Qué es el humo de tercera mano?
El humo del tabaco que se deposita en las superficies interiores se llama humo de tercera mano. Contiene contaminantes que pueden causar problemas de salud y se acumula a lo largo del tiempo. Puede adherirse a cosas blandas, como la ropa, los muebles, las cortinas y las alfombras, y también a superficies duras como paredes, pisos y vehículos, permaneciendo allí durante muchos meses. La exposición ocurre al tocar estas superficies o al respirar los gases que el humo de tercera mano puede liberar.
Los bebés y niños pequeños que gatean y pueden llevarse cosas no comestibles a la boca tienen un mayor riesgo que los adultos que no fuman. Fumar en el interior aumenta el riesgo de contacto con estas sustancias químicas tóxicas. Es importante destacar que no se puede eliminar el humo de tercera mano con más aire; abrir ventanas, usar ventiladores o aire acondicionado, o solo fumar en ciertas áreas no lo elimina.
Efectos Negativos del Humo de Segunda Mano en la Salud

El humo de segunda mano tiene un gran número de efectos negativos sobre el cuerpo y puede afectar profundamente la salud de las personas expuestas. Diferentes instituciones de salud han confirmado que este tipo de humo puede incluso ser un factor de riesgo para desarrollar cáncer de pulmón y otras enfermedades respiratorias, similares a las que afectan a los fumadores activos.
Enfermedades y síntomas provocados por el humo del tabaco
El humo del tabaco no solo es perjudicial si es aspirado; contiene 4000 sustancias químicas, de las cuales 250 son perjudiciales y más de 50 son cancerígenas. Estas producen serias consecuencias en quienes no fuman, como:
- Irritación de la conjuntiva y la garganta, que causa picor de ojos y tos.
- Inflamación de la mucosa de la nariz, que produce congestión nasal.
- Problemas en el tracto respiratorio, que provoca estornudos, tos y flemas.
- Enfermedades cardiovasculares: La exposición al humo de segunda mano afecta al corazón y los vasos sanguíneos, lo cual aumenta el riesgo de tener un ataque cardíaco y de desarrollar una cardiopatía y morir en consecuencia. Un fumador pasivo tiene un 20 a 30% más de riesgo de padecer una enfermedad coronaria.
- Cáncer de pulmón: El humo del tabaco tiene 69 elementos cancerígenos. Según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud, no hay un umbral seguro de exposición para evitar desarrollar esta enfermedad al inhalar el humo de forma pasiva. El humo de segunda mano causa cáncer de pulmón incluso en personas que nunca han fumado.
- Neumonía, bronquitis y asma.
- Infección de oído.
Grupos de población más afectados
Cualquier persona expuesta al humo de segunda mano puede verse afectada, pero hay grupos más vulnerables:
Efectos sobre los niños
El humo de segunda mano tiene efectos negativos significativos en los niños debido a que sus vías respiratorias, pulmones y sistema inmunológico aún no se han desarrollado completamente. Los niños que viven en ambientes donde al menos una persona fuma son más propensos a desarrollar:
- Asma.
- Infecciones como la neumonía y la bronquitis.
- Meningitis.
- Infecciones de oído como la otitis media secretora. Los hijos de padres fumadores tienen un 20% más de riesgo de padecer asma, infecciones respiratorias (30%), otitis (50%), catarros frecuentes, tos persistente, entre otros.
- Muerte súbita en lactantes.
Casi un 40% de los niños están expuestos de manera habitual al humo ajeno en el hogar. La mayor parte de su exposición proviene de los adultos que fuman en el hogar.
Efectos sobre las mujeres embarazadas y el feto
Las mujeres embarazadas que inhalan humo de tabaco ambiental están expuestas a una mezcla de sustancias tóxicas y cancerígenas que pueden atravesar la barrera placentaria y afectar el desarrollo fetal. Cancer Research UK destaca que el humo de segunda mano puede aumentar el riesgo de bajo peso al nacer y de muerte súbita. Además, este humo puede afectar el desarrollo neurológico y cognitivo del feto, lo que puede tener repercusiones a largo plazo. Cuando una mujer fuma durante el embarazo, el feto debe ser considerado fumador pasivo, lo que puede provocar un retraso del crecimiento intrauterino y bajo peso al nacer.
Efectos sobre adultos mayores y personas con enfermedades crónicas
Los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas son especialmente vulnerables a los efectos del humo de segunda mano. Esta vulnerabilidad se debe a condiciones preexistentes y a un sistema inmunológico más débil, lo que aumenta la susceptibilidad a los efectos negativos del humo y puede generar complicaciones en las condiciones que ya padecen. Una gran parte de estos efectos negativos se extienden de manera general a los adultos que comparten espacio con una persona que fuma.
Según la Encuesta Nacional de Salud de 2017 realizada en España, la población mayor de 65 años es la que menos humo respira en lugares cerrados, un dato corroborado por más del 80% de hombres y mujeres. Sin embargo, dado que los ancianos pasan mucho tiempo en casa, la convivencia con un fumador puede aumentar su exposición al tabaquismo pasivo. Investigaciones han evaluado la relación del número de fumadores en el domicilio con el riesgo de fragilidad en el anciano, observando que este síndrome es especialmente frecuente si convive con dos o más fumadores. Este fue el primer estudio que mostró la relación entre tabaquismo pasivo y fragilidad en adultos mayores, cuyos resultados deben ser confirmados en nuevas investigaciones (García Esquinas, E.; Rodríguez Artalejo, F. & Navas Acién, A. Exposure to secondhand tobacco smoke and the frailty syndrome in US older adults. Age).
Prevención y Protección contra el Humo de Segunda Mano
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Medidas de protección individual
Para protegerse del humo de segunda mano, es importante tomar algunas medidas:
- Mantener todos los espacios de la casa libres de humo.
- No permitir que nadie fume dentro de la casa.
- Evitar lugares en los que otras personas estén fumando.
Los purificadores de aire y los aromatizantes pueden disimular el aroma del cigarrillo, pero no ayudan a que el aire se libere de los agentes tóxicos. El humo de segunda mano puede durar hasta cinco horas en una habitación; incluso si el último cigarrillo se fumó cuando una persona no estaba en casa, es posible que esté expuesta a sus efectos negativos. Abrir puertas o ventanas dentro de un espacio no ayuda, porque el humo permanece durante varias horas.
Políticas y recomendaciones a nivel social
No existe un nivel seguro de exposición al humo de segunda mano. La única manera de proteger completamente a las personas que no fuman en lugares cerrados es prohibiendo que se fume en los interiores o en los edificios. La Dirección General de Salud Pública declaró que las políticas sobre lugares de trabajo libres de humo son la única forma de prevenir la exposición. Separar a los fumadores de los no fumadores, limpiar el aire y ventilar el edificio no pueden prevenir la exposición si las personas siguen fumando adentro.
Muchos grupos de médicos expertos están aunando esfuerzos para animar a las personas a convertir sus automóviles y sus casas en lugares libres de humo. Los complejos de vivienda de unidades múltiples donde se permite fumar causan preocupación especial, ya que el humo del tabaco se puede desplazar a través de conductos de aire, grietas de paredes y pisos, huecos de ascensores, y espacios angostos, contaminando unidades en otros pisos.

Preguntas Frecuentes sobre el Humo de Segunda Mano
¿Cuánto dura el humo de segunda mano en una habitación?
NHS Inform señala que el humo de segunda mano puede durar hasta cinco horas en una habitación, lo que significa que la exposición puede ocurrir incluso si el fumador no está presente en ese momento. Los purificadores de aire y los aromatizantes solo disimulan el olor, pero no eliminan los agentes tóxicos.
¿Quién se ve más afectado por el humo de segunda mano?
Cualquier persona expuesta al humo de segunda mano puede verse afectada. Sin embargo, las personas que trabajan en el sector de servicios, los niños, las mujeres embarazadas y los adultos mayores son más vulnerables debido a su mayor nivel de exposición o a su menor capacidad para evitar los efectos de los químicos y agentes cancerígenos presentes en el tabaco.
¿Cuándo es necesario acudir a un especialista en salud?
Es importante consultar a un médico si se considera que el nivel de exposición al humo de segunda mano es muy alto, incluso antes de que aparezcan síntomas. Esto permite evaluar el impacto y solventar cualquier duda. También es recomendable acudir a un especialista si aparecen síntomas importantes como dificultad para respirar, problemas cardíacos u otros problemas respiratorios.