El cuidado de adultos mayores es una labor fundamental en nuestra sociedad, ya que muchas personas mayores requieren asistencia diaria para llevar una vida cómoda y digna. Sin embargo, una de las preguntas más comunes entre quienes consideran esta profesión es: ¿Cuántas horas trabaja un cuidador de adultos mayores y cuál es su rutina diaria? El horario de trabajo de un cuidador de adultos mayores puede variar según diversos factores, como el tipo de servicio brindado, el estado de salud del paciente y si el cuidado es a domicilio o en una institución.
El objetivo principal de este artículo es responder a una de las preguntas más comunes entre los empleadores y las cuidadoras: ¿cuáles son los derechos y las obligaciones en cuanto a la jornada de trabajo? A lo largo de este texto, te guiaremos a través de la normativa vigente en España para que puedas garantizar una relación laboral justa y legal, tanto si eres empleador como si eres cuidadora.
Marco Legal de la Jornada Laboral en España
Regulación y Límites Legales
Es esencial que el empleador y la cuidadora establezcan un contrato que refleje el tiempo de trabajo permitido y garantice los derechos de la trabajadora. La legislación laboral española, específicamente el Real Decreto 1620/2011, regula la jornada laboral de las empleadas de hogar, incluyendo a las cuidadoras. La ley establece una jornada laboral máxima de 8 horas diarias y 40 horas a la semana de trabajo efectivo. Respetar estos límites es crucial para garantizar el descanso, la salud y los derechos de las cuidadoras, lo que a su vez se traduce en un mejor cuidado para la persona mayor.

Tipos de Jornada de Trabajo
Existen diferentes tipos de jornada que se pueden pactar en el contrato de trabajo:
- Jornada completa: Se refiere a las 8 horas diarias y 40 horas semanales.
- Jornada partida: La jornada de 8 horas diarias y 40 semanales se divide en dos períodos. Un ejemplo es trabajar 4 horas por la mañana y 4 por la tarde.
- Jornada a tiempo parcial: En este caso, la duración es inferior a 8 horas diarias.
Es importante destacar que el contrato de trabajo debe reflejar el tiempo de trabajo acordado y garantizar los derechos de la trabajadora. Si no se formaliza por escrito (lo cual es obligatorio si el contrato dura más de cuatro semanas), se considerará que la relación laboral es indefinida y a jornada completa.
Modalidades de Cuidado y sus Horarios Específicos
Cuidadora Interna (Con Residencia en el Hogar)
Las cuidadoras internas residen en el hogar de la persona que cuidan y trabajan una jornada laboral de 40 horas semanales. Su jornada se divide en tiempo de trabajo efectivo y tiempo de presencia:
- Tiempo de trabajo efectivo: Son las horas en las que la cuidadora realiza las tareas para las que fue contratada, como la atención directa al paciente, asistencia en la higiene personal, administración de medicación, etc.
- Tiempo de presencia: Son las horas en las que la cuidadora está a disposición del empleador pero no está trabajando activamente. Estas horas no se contabilizan dentro de las 40 horas de trabajo efectivo.
Según la “Guía práctica de empleo en el hogar” del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, los tiempos de presencia deben pactarse y no pueden exceder las 20 horas semanales en promedio mensual. Además, deben ser retribuidos económicamente o compensados con descansos y deben estar claramente definidos en el contrato de trabajo.
La manutención (alojamiento y comida) van incluidos en el caso de las empleadas del hogar internas, ya que residen en el domicilio. Además se les debe proporcionar su propio dormitorio con armario. Una vez finalizadas sus horas de trabajo y de presencia, la empleada no tiene obligación de permanecer en el domicilio, lo que le permite disfrutar de su tiempo libre.

Cuidadora Externa (Sin Residencia en el Hogar)
Las cuidadoras externas no residen en el hogar de la persona a cuidar, pero se encargan del cuidado en su domicilio durante el día, generalmente a tiempo completo o parcial. En los casos de jornada partida, el trabajo de las cuidadoras se divide en dos períodos: por ejemplo, trabajar 4 horas por la mañana y 4 horas por la tarde, completando las 8 horas diarias y 40 semanales. A continuación, se describen los tipos de jornada laboral para este tipo de cuidadoras:
- Cuidadora Externa entre semana: Trabaja a tiempo completo o parcial de lunes a viernes, desplazándose diariamente al hogar de la persona a cuidar. Su jornada laboral está sujeta a un límite de 40 horas semanales y tiene derecho a un descanso semanal.
- Cuidadora por horas: Este tipo de cuidadora trabaja en períodos más cortos y específicos, cubriendo un número determinado de horas al día según las necesidades del empleador. Normalmente, estas cuidadoras son contratadas para tareas puntuales como asistencia en la higiene, preparación de alimentos, acompañamiento a citas médicas, entre otras.
- Cuidadora Nocturna: La cuidadora nocturna se encarga del cuidado durante la noche, vigilando el descanso de la persona mayor y atendiendo sus necesidades en las horas nocturnas. Esta jornada es independiente de las horas diurnas, por lo que la misma cuidadora no puede encargarse de ambos turnos.
Derechos de Descanso y Vacaciones
Descansos Obligatorios
Los descansos obligatorios son un derecho fundamental de las cuidadoras y su respeto es tan importante como cumplir con la jornada laboral. La legislación establece varios períodos de descanso obligatorios:
- Descanso semanal: Las cuidadoras internas tienen derecho a un descanso semanal de 36 horas consecutivas, que idealmente deben coincidir con la tarde del sábado o la mañana del lunes y el día completo del domingo. Las cuidadoras externas entre semana también tienen derecho a un descanso semanal de al menos 36 horas consecutivas.
- Descanso entre jornadas: Si la cuidadora no duerme en el domicilio, debe tener un mínimo de 12 horas de descanso entre una jornada y la siguiente. Si es interna, este descanso se puede reducir a 10 horas, siempre que se recuperen las dos horas restantes más adelante.
- Pausas por comidas: Las empleadas internas tienen derecho a dos horas diarias para las comidas principales, y este tiempo no se considera trabajo efectivo.

Vacaciones y Días Festivos
Las vacaciones y los días festivos son derechos laborales fundamentales para cualquier cuidadora, que deben ser respetados para garantizar su bienestar y evitar el agotamiento. Aquí te explicamos las principales normativas:
- Vacaciones: Las cuidadoras tienen derecho a 30 días naturales de vacaciones anuales. Estos días pueden dividirse en varios períodos durante el año, pero al menos 15 días deben ser consecutivos. El empleador tiene la obligación de conceder estos días sin que esto afecte al desarrollo de las tareas diarias de cuidado.
- Días Festivos: Las cuidadoras tienen derecho a 14 días festivos retribuidos al año. Estos días no son recuperables y deben ser remunerados.
Horas Extraordinarias
Las horas extraordinarias son aquellas que exceden la jornada laboral acordada entre la cuidadora y el empleador. En España, el límite máximo anual de horas extras es de 80 horas para una jornada completa. Para los contratos a tiempo parcial, esta cantidad se reduce proporcionalmente. Es importante tener en cuenta los siguientes aspectos sobre las horas extras:
- Las horas extras deben ser remuneradas al menos al mismo precio que la hora ordinaria.
- Alternativamente, pueden ser compensadas con periodos de descanso equivalentes, siempre dentro de los cuatro meses siguientes a su realización.
Aspectos Clave en la Contratación y Gestión
Modificación de Contrato y Tareas
Cualquier ajuste en la jornada de trabajo debe comunicarse por escrito con un preaviso, especificando las nuevas condiciones y los motivos del cambio. La cuidadora tiene derecho a aceptar la modificación o a extinguir su contrato, en cuyo caso recibiría una indemnización de 20 días de salario por año trabajado.
En el caso de las cuidadoras que realizan tareas de cuidado y servicio doméstico, es importante que el contrato especifique ambas labores y las horas dedicadas a cada una. Si las tareas exceden lo pactado o las horas máximas semanales, como la limpieza excesiva del hogar o el cuidado de niños sin consulta previa, es fundamental revisar el contrato y dialogar con el empleador para regularizar la situación. Los empleadores deben respetar el contrato y los derechos de las cuidadoras, independientemente de si son internas o externas.
➡️ DERECHO LABORAL ¿Qué es? ¿Fuentes?【EXPLICADO con EJEMPLOS】
Riesgos de Irregularidades en la Cotización
Es ilegal y sancionable cotizar por menos horas de las que se trabajan (por ejemplo, cotizar 20 horas y trabajar 40). La Seguridad Social puede reclamar las diferencias de cotización con un recargo del 20%, además de imponer posibles sanciones administrativas y económicas al empleador.
Para los casos donde se trabajen periodos extensos, como "24 horas", es importante recordar que la jornada máxima en España es de 40 horas semanales. Si se superan dichas horas, el empleador tiene la posibilidad de incrementar estas horas en 20 adicionales semanales, con su correspondiente remuneración. Trabajar los 7 días a la semana de forma consecutiva no es permitido por ley.
El salario mínimo para 40 horas semanales, es de 1260€ brutos mensuales en 12 pagas, y si se trabajan horas adicionales, estas deben ser remuneradas correspondientemente.
El Cuidado por Horas: Flexibilidad y Profesionalismo
Muchas familias requieren el respaldo de una persona que pueda ofrecer soporte a lo largo de la semana y el fin de semana, para garantizar la calidad de vida merecida a sus personas mayores. Las personas mayores no tienen porqué padecer una enfermedad concreta para tener dificultades a la hora de realizar tareas cotidianas del hogar; a veces es necesario disponer de ayuda en casa para realizar estas tareas.
Servicios y Tareas Cubiertas
Empresas especializadas ofrecen el cuidado de personas mayores por horas en su propio domicilio, con profesionales capacitados para diversas situaciones. Los cuidadores por horas pueden realizar una variedad de tareas, adaptándose a las necesidades específicas de cada persona y brindando compañía. Estas tareas incluyen:
- Higiene personal y aspecto estético: Asistencia en tareas cotidianas como levantarse, vestirse, ducharse, y en maniobras básicas de movimiento, transmitiendo seguridad.
- Control y organización de medicación: Ayuda para seguir pautas, realizar tomas a las horas establecidas y tener en cuenta los efectos de los medicamentos y sus restricciones.
- Estimulación física, social y cognitiva: Fomento de actividades adaptadas a las capacidades de la persona, como ejercicio físico, fichas de estimulación cognitiva, juegos de mesa y acompañamiento a lugares donde puedan relacionarse.
- Preparación de alimentos y asistencia en la ingesta: Ayudar a cocinar y preparar platos adecuados a las dietas, así como asistir durante las comidas.
- Ayuda en las tareas del hogar: Mantenimiento de la limpieza y el orden en la casa o estancia, lavado, tendido, doblado y guardado de ropa.
- Compañía para personas mayores: Evitar la soledad y procurar que la persona realice interacciones sociales, acompañándolos al parque, al casal, etc.
- Manejo de elementos de ortopedia o mecánicos (grúas, salvaescaleras).

Beneficios y Proceso de Contratación
El servicio de cuidado por horas es ideal cuando los familiares no disponen del tiempo necesario para atender las tareas diarias de higiene y cuidado de la persona mayor. Incluso si no hay una enfermedad específica, las cuidadoras pueden brindar ayuda y compañía adaptada a las necesidades de cada individuo, ofreciendo flexibilidad en los horarios y atención personalizada.
Para solicitar este servicio, las agencias suelen iniciar un proceso que incluye una valoración sociosanitaria de la persona mayor, la búsqueda de cuidadores adecuados, la presentación de candidatos a la familia y la elección para el comienzo del servicio de cuidado de personas mayores por horas. De esta manera, se garantiza la calidad de vida de las personas mayores, manteniendo su independencia e individualidad.
Consejos para Cuidadores: Bienestar y Eficacia
Turnos de Noche: Atención y Salud
Realizar el turno de noche como cuidador implica ir contra el reloj biológico natural, algo que puede traducirse en problemas a nivel físico y mental si no se es riguroso con las rutinas de sueño. Por ello, a continuación compartimos algunos pilares fundamentales para que las personas que ejercen el turno de noche puedan cuidar también de sí mismos y su bienestar:
- Establece rutinas claras: La consistencia va a ayudar a la persona cuidada a sentirse más segura y mejorar su sueño, lo cual también te facilitará el trabajo. Igualmente, la rutina y la organización de tus tareas te ayudará a evitar errores o descuidos. Puede ser útil contar con listas de verificación.
- Cuida tu ciclo de sueño: Es fundamental ser riguroso con las rutinas de sueño para evitar problemas a nivel físico y mental.
- Actividad y descansos: En la medida de lo posible, trata de mantener una rutina de descansos cada 1 o 2 horas. En esos momentos, levántate durante unos minutos, camina o realiza estiramientos o ejercicios de respiración profunda. Además, trata de mantenerte activo a nivel cognitivo: puede ser útil alternar tareas para evitar la monotonía o conversar con otras personas (si es posible).
- Mantén atención ante señales de alerta: Estar muy fatigado durante el turno de noche puede ser peligroso para ti y para la persona que cuidas. Es crucial reconocer cuándo la atención disminuye y tomar medidas.

Estrategias de Organización y Autocuidado
El cuidado es un proceso de aprendizaje continuo y cada situación es única. La forma de organizarse de cada persona también es única. Lo importante es entender cuál es tu forma de organizarte mejor para ir en esa línea. A continuación, presentamos algunas ideas que pueden ayudarte a organizarte mejor y cuidar de ti mismo:
- Establece rutinas diarias, semanales y mensuales: La mayoría de nosotros tiene una típica rutina que llevamos a cabo con y para nuestros seres queridos.
- Crea un documento con datos útiles: Es esencial para mantener la información en un lugar y, sobre todo, cuando terceros empiezan a ayudar en el cuidado, les permitirá sentirse más seguros.
- Utiliza organizadores visuales: Agendas, calendarios o pizarras resultan especialmente eficaces a la hora de recordar mejor las citas o quehaceres. El hecho de poder tenerlo siempre a la vista y anotar las cosas a mano, ayuda a memorizar fechas o tareas.
- Organiza la medicación: Utiliza algún tipo de organizador de medicamentos y mantente atento para obtener los medicamentos mínimo con una semana de antelación.
- Mantente informado sobre el futuro: Conoce cómo la salud de tu ser querido puede verse afectada en el futuro, la cantidad de atención que pueda necesitar y los recursos de atención disponibles en tu comunidad. Esto te ayudará a evitar sorpresas y a estar preparado.
- Registra observaciones diarias: Es muy útil para aquellos momentos en los que otra persona se hace cargo del adulto mayor y no lo conoce bien. Puede ser en las notas del celular, en la computadora, en un cuaderno, o donde sea.
- Escribe un diario personal: Es una buena forma de ayudar a detenernos, dar un paso atrás y reflexionar sobre nosotros mismos, sobre la gratitud o lo que hicimos hoy. Anotar tus sentimientos te ayuda a “volcar el cerebro” sobre tus ansiedades, frustraciones y dolores, lo que puede ayudar a reducir y liberar el estrés.
- Mantén la limpieza y el orden: Un hogar limpio y ordenado es fundamental para eliminar la contaminación y disfrutar de un espacio más agradable y saludable.
- Dedica tiempo a ti mismo (Autocuidado): Es muy importante hacer actividades que disfrutes, como mirar una serie, leer un libro, hacer deporte, meditar, salir con amigos, o tejer. Despejarse es cuidarse y el autocuidado cotidiano es esencial para preservar la capacidad para brindar atención a los demás.
- Prepara un plan de emergencia: Cuanto más cerca tengas la información relevante, mejor. Luchar para encontrar a alguien para que cuide a tu familiar en el último minuto no es ideal.
- Comunica tus necesidades y límites: Habla temprano y con frecuencia con tus padres o la persona a tu cargo sobre su futuro. No hagas promesas que no puedas cumplir. Pregúntales cuáles son sus objetivos y discute cómo puedes ayudarlos a envejecer con gracia en casa mientras sea posible.
- Busca apoyo familiar: Recuerda a tu propia pareja e hijos y no te sientas culpable por tomarte tiempo con ellos. Permite que otros familiares ayuden cuando pregunten qué pueden hacer. Reconoce los esfuerzos de hermanos y otras personas que participan en el cuidado.
- Usa el humor: Es una herramienta valiosa para afrontar las dificultades diarias.