En marzo de 2010, Aldeas Infantiles S.O.S se vio obligada a recurrir a la justicia debido a casos de abuso sexual que afectaron a cuatro niñas bajo su cuidado. Dos de ellas, de 4 y 6 años, residían en la Aldea Los Aromos, mientras que las otras dos, de 7 y 8 años, vivían en la Aldea Madreselvas. Estas niñas habían sido internadas previamente por haber sufrido maltrato por parte de sus padres.
Un aspecto particularmente alarmante de estos nuevos abusos es que los agresores no eran adultos, sino jóvenes que, irónicamente, también habían sido víctimas en el pasado. Uno de los agresores tenía 15 años y se encontraba en el mismo hogar que las niñas afectadas, mientras que el otro, de 18 años, había residido en dicho hogar desde los 6 años. Según información proporcionada por el Sename a CIPER, el joven de 18 años visitó a las cuidadoras de la casa y, aprovechando un descuido, cometió los actos contra las niñas. Adicionalmente, en el mismo hogar de Los Aromos, se reportó que una joven de 16 años tuvo "conductas sexualizadas" con un niño de 9 años.

Fallos en el Sistema de Protección Infantil
Los casos de abuso denunciados en las Aldeas SOS ponen de manifiesto una problemática más profunda que la simple lentitud del sistema de protección para auxiliar a los niños, como se evidenció en investigaciones previas sobre los crímenes de Benjamín Morales (3 años) y Daniel Maldonado (2 años). Los abusos en Aldeas SOS sugieren fallos más complejos y, posiblemente, más graves.
Los motivos detrás de estas fallas son multifacéticos. En algunos casos, se observan deficiencias en el control y la preparación del personal que trabaja directamente con los niños, así como una falta de criterio en la toma de decisiones. Un ejemplo de esto fueron los casos de maltrato infantil denunciados en dos hogares del Ejército de Salvación, que fueron cerrados por el Sename a principios de 2010.
Sin embargo, la protección también se ve comprometida por un factor menos discutido: el severo daño que los niños ya han sufrido antes de ingresar a la red Sename. El hogar Cardenal Carlos Oviedo alberga a muchos de estos niños sin contar con la preparación adecuada para atender sus complejas necesidades.
Casos Emblemáticos y la Necesidad de Atención Especializada
Hace seis años, el hogar Cardenal Carlos Oviedo atrajo la atención pública bajo la dirección del ex sacerdote José Luis Artiagoitía, con Gemita Bueno como una de sus internas. Actualmente, el hogar está a cargo de Leontina González, esposa de Artiagoitía.
Leontina González relata un caso particularmente complejo: "Hace un tiempo nos mandaron a un niño que fue abusado por su padre durante años, desde que era casi una guagua. Según lo que ha aparecido en el juicio, el padre hacía que este niño abusara de su hermana, que también está con nosotros, en el hogar de niñas. Es un caso muy complejo". Agrega que, al ser admitido en un hospital, el niño intentó violar a otro interno, subrayando la necesidad de una "atención especializada" que, lamentablemente, no ha recibido de manera sostenida.
Leontina reflexiona sobre cómo estas experiencias pueden forjar personalidades difíciles: "Pienso que es así como se van formando los adultos que luego nos espantan con sus acciones, las personalidades despiadadas, los sicópatas como el Tila". En el hogar Carlos Oviedo, la situación más grave la representa un joven con retardo mental severo que muestra una fijación sexual con la perra mascota del centro. A pesar de estar bajo medicación y tratamiento, el joven requiere una atención que excede las capacidades del centro. La pregunta que surge es qué sucederá si se retira el animal, ¿en qué se focalizará la atención del niño?

La Brecha Financiera y la Calidad de la Atención
La afirmación de que "los derechos tienen que encarnarse en una mejor vida cotidiana" se enfrenta a una realidad financiera preocupante. En el caso de un niño abandonado, se cubre aproximadamente el 60% de lo necesario para una atención de calidad. Si el Sename paga 150.000 pesos mensuales por niño, lo adecuado sería 250.000 pesos. Esta brecha financiera es tan significativa que las proyecciones para un cambio radical en los próximos años son desalentadoras.
La solución para las atenciones especializadas tampoco presenta un panorama alentador. Se requiere la concentración de especialistas de mayor calidad durante períodos más prolongados. Distintos representantes del sistema estatal señalan que el número de niños con daño extremo no debería superar los 20 casos en todo Chile.
"Nunca se había hecho el catastro de las atenciones de salud mental que necesitamos y lo estamos haciendo ahora", señalan desde el sistema. "El Sename no puede resolver solo el problema. No hay posibilidades de llegar a levantar un sistema paralelo al de Salud Pública".
La Compleja Red de Protección y sus Debilidades
La inmersión en la realidad de los hogares y la intrincada red que rodea a los niños bajo protección estatal revela un verdadero "hoyo negro". Gran parte de la información que evidencia esta situación proviene de un esfuerzo conjunto entre jueces de familia y el Sename, a través de la "Comisión despeje". Esta comisión, encargada de examinar los problemas de la red de protección, buscó racionalizar recursos y detectar áreas débiles.
El trabajo de la comisión también sacó a la luz problemas más delicados, como la ausencia de niños en los hogares durante las visitas, algunos de los cuales se habían ido sin que los jueces fueran informados. Situaciones similares se detectaron en los hogares "Puertas Abiertas" y "Abriendo Caminos" de la fundación Mi Casa, que la propia entidad cerró a fines de 2009.
Según Angélica Marín, jefa del departamento de protección de derechos del Sename, las supervisiones revelaron "la ausencia continua de los niños, especialmente en el horario nocturno y fines de semana, los cuales figuran presentes en las nóminas internas, sin que los educadores y profesionales tengan certeza de su paradero". Tras una visita al centro "Abriendo Caminos", un fiscalizador del Sename informó que, de los 67 niños del centro, siete se habían fugado y 27 se encontraban en proceso de acercamiento familiar. Sin embargo, este acercamiento era particular, ya que tres de estos jóvenes habían sido acusados de robar un computador dentro de la misma fundación.
En agosto, los supervisores del Sename descubrieron en la Residencia Especial Galileo de La Serena, que reportaba atender a 20 niños, una adulteración constante en la cantidad de menores atendidos. Se considera un plazo razonable de seis meses para la permanencia en estos centros.
Condiciones Precarias y Problemas de Infraestructura
Otro problema recurrente detectado en el hogar Galileo, y que se extiende por toda la red, son las precarias condiciones de vida de los niños. Un informe presentado a la Comisión Despeje corroboró esta precariedad, identificando conductas sexualizadas entre niños y niñas en las Aldeas SOS y recomendando capacitación para el personal.
Respecto al hogar de niñas de la fundación Carlos Oviedo, se señaló que la casa presentaba problemas de higiene en la cocina y el comedor, falta de profesionales y una atención insuficiente para los niños con problemas de salud mental.
Uno de los centros con mayores dificultades es el hogar Juan XXIII en Buín, administrado por Coanil, que acoge a niños y niñas con discapacidad mental grave o profunda y cuenta con 60 cupos. En este centro, los jóvenes "permanecen habitando en condiciones de emergencia en un gimnasio que fue habilitado; los baños se encuentran en pésimas condiciones de higiene, filtraciones y agua en el piso, haciendo el lugar frío para albergarse ahí". A pesar de la instalación de mediaguas, el hacinamiento persistía, con niños y niñas vagando por un patio sin estímulos ni actividades.
Aunque no todos los hogares presentan estas condiciones, en el Sename son conscientes de que los niños bajo protección a menudo viven en circunstancias materiales inferiores a las de los jóvenes privados de libertad. El terremoto de 2010 agravó la situación, ya que muchos hogares, ubicados en casas antiguas, sufrieron daños significativos, como ocurrió con el hogar Juan XXIII de Coanil.
Violencia, Impulsos y Recursos Limitados
La violencia, de la que son víctimas los menores bajo protección, es un problema recurrente que se lucha por erradicar. La complejidad radica en que muchos de estos niños han sufrido traumas y tienen dificultades para controlar sus impulsos. Los recursos proporcionados por el Sename, sin embargo, no son suficientes para contratar personal especializado.
En el Hogar Helmuth Hunner, que albergaba a 30 muchachos, la esposa del director fue acusada de golpear a un niño. En el hogar El Broquel, destinado a niñas, se observan historias similares que reflejan la dura realidad del sistema de protección infantil.
Historias de Vida: Reflejo del Sistema de Protección
El análisis de las historias de los niños y niñas del sistema de protección revela patrones comunes:
- Hermanos internados conjuntamente: Es frecuente que grupos de dos, tres o hasta cuatro hermanos sean internados al mismo tiempo.
- Abuso familiar como causa principal: En el hogar El Broquel, una gran mayoría de las niñas habían sido víctimas de abuso por parte de su padre o del conviviente de su madre.
- Abuelas al cuidado de nietos: Existe un número considerable de abuelas que se hacen cargo de niños maltratados, a menudo repitiendo un ciclo de dificultades en la crianza.
Ejemplos de casos ilustran esta realidad:
- Un niño de 9 años ingresa por violencia intrafamiliar, abandono y abuso sexual. Vive con su padre hasta su fallecimiento y su madre no mantiene contacto.
- Una niña de 7 años ingresa por negligencia parental y maltrato psicológico, además de abuso sexual a su hermana mayor por parte del conviviente de la madre. La niña muestra poca identificación con su madre.
- Hermanos de 4 y 3 años enfrentan escasas posibilidades de egreso debido al abuso de cocaína por parte de la madre y sospecha de abuso sexual por parte del padre.
- Hermanas de 13 y 17 años ingresan por abuso sexual de su padre biológico y violencia de su madre. Una hermana mayor es su adulta responsable.
La Caridad como Complemento a los Recursos Estatales
Un aspecto crucial y poco conocido por el público en general es que la brecha entre los recursos estatales y lo necesario para una atención de calidad a los niños y niñas se cubre, en gran medida, mediante la caridad. Las instituciones recurren a colectas, invitan a empresarios y movilizan sus contactos para obtener fondos adicionales. Aquellas instituciones con mayores redes de apoyo pueden ofrecer mejores profesionales y hogares, mientras que otras, con redes más limitadas, dependen exclusivamente de los fondos públicos, lo que a menudo resulta en hogares con infraestructura y aseo deficientes, o la carencia de especialistas.
La decisión sobre a qué hogar se deriva a cada niño recae en un juez, en función de la disponibilidad de cupos.

Del Sistema de Protección al Sistema Penal: Un Prejuicio Desmentido
Hasta hace poco, era común afirmar que los niños que ingresaban al sistema de protección infantil terminaban en el sistema penal, es decir, que los niños agredidos se convertían en agresores. Esta creencia, sin respaldo estadístico, fue cuestionada en 2009 con los primeros cruces de datos. Según el Sename, en el segundo trimestre de 2010, de los 3.337 adolescentes ingresados al Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (RPA), un 16% (545 niños) había estado previamente protegido por este servicio público. Sin embargo, el porcentaje de niños atendidos por protección que luego se convierten en infractores es significativamente menor.
La investigadora Lisandra Muñoz, en sus estudios, ha documentado numerosas diferencias entre los jóvenes de ambos sistemas. Según ella, los niños abandonados son educados con gran rigor en los hogares, llegando a ser incluso muy conservadores y tradicionalistas. Muestran desprecio por ciertas nacionalidades y grupos sociales, y sus perspectivas de futuro a menudo implican el encierro.
"A los niños abandonados les cuesta asumir que tienen una familia y que ésta no los quiere. Aunque han sido testigos y víctimas de la violencia, de todos modos sienten que eso no justifica el haber sido encerrados", afirma Lisandra. En un centro del sur de Chile, encontró un monumento a esta paradójica relación familiar: un espacio lleno de regalos para el Día de la Madre, acumulados por años sin que nadie los recogiera.
Familias de Acogida: Una Alternativa para la Protección
Con el objetivo de incrementar las postulaciones para ser familia de acogida, el Servicio Nacional de Menores (Sename) lanzó la campaña "Más Familia, Más Amor". Esta modalidad, conocida como Familia de Acogida Especializada (FAE), consiste en brindar cuidado transitorio a niños, niñas y adolescentes gravemente vulnerados en sus derechos, mientras se trabaja con sus familias de origen o se les busca una familia adoptiva.
Los postulantes pasan por un proceso de evaluación específico y, al recibir a un niño, firman un compromiso que establece las condiciones de acogimiento. Carolina Cortés, directora de Sename Atacama, hizo un llamado a la comunidad a participar en esta iniciativa, destacando que las familias de acogida pueden ofrecer cuidados más personalizados y, en el caso de los más pequeños, mayor estimulación.
Se ha observado una disminución en el interés por convertirse en familias de acogida en algunas regiones, como Atacama, especialmente en la Provincia del Huasco. A pesar de ello, en los últimos dos años, se ha logrado acompañar a un promedio de 93 grupos familiares en la región.

Otras Iniciativas y Programas de Protección
El sistema de protección infantil en Chile abarca diversas iniciativas y organismos:
- Oficinas Locales de Niñez: Proyectos piloto de oficinas con enfoque local, conformadas mediante convenios entre municipios y la Subsecretaría de la Niñez. Estas oficinas administrarán sistemas de alerta temprana para detectar riesgos de vulneración de derechos, coordinarán la oferta de servicios para la niñez y promoverán sus derechos.
- Chile Crece Contigo: Subsistema de protección a la infancia que se enfoca en el desarrollo de niños y niñas de 0 a 9 años, brindando apoyo a embarazadas y a padres/cuidadores con información y materiales para el crecimiento infantil.
- Fundación Integra: A través de su línea telefónica, forma parte del Subsistema de Protección Integral Chile Crece Contigo, ofreciendo orientación a padres y cuidadores sobre crianza.
- Programas de Representación Jurídica: El Sename cuenta con programas que representan legalmente a niños, niñas y adolescentes vulnerados en sus derechos ante tribunales de justicia. Actualmente, existen 16 programas a nivel nacional.
- Unidad de Defensa Penal Especializada: Presta servicios a adolescentes imputados bajo la Ley 20.084, que establece un sistema de responsabilidad penal para adolescentes.
- Corporación de Asistencia Judicial (CAJ): Ofrece servicios de orientación e información y representa jurídicamente a niños, niñas y adolescentes en residencias del Sename.
- Mejor Niñez: Programa del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos que busca representar jurídicamente a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad.
El proceso de inscripción para ser familia de acogida se realiza durante todo el año. Tras una evaluación y capacitación, las familias seleccionadas son contactadas por profesionales del Servicio Nacional de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia.
Hogar de Cristo: Un Legado de Protección y Cuidado
El 18 de octubre de 1944, el sacerdote jesuita Alberto Hurtado fundó el Hogar de Cristo con el propósito de acoger a los más pobres y vulnerables de Chile. Actualmente, la fundación atiende a más de 33.000 personas mensualmente a través de más de 250 programas a nivel nacional.
El Hogar de Cristo ejecuta cuatro residencias de protección a nivel nacional bajo la modalidad RVA PRE PPE (residencia de vida familiar para adolescentes). Dos de estas residencias se ubican en la Región Metropolitana y dos en la Región de Coquimbo, cada una con capacidad para 12 adolescentes de entre 12 y 18 años. Excepcionalmente, aquellos que cumplen 18 años dentro de la residencia pueden permanecer hasta los 24 años si presentan capacidades diferentes o están cursando estudios formales.
Cada residencia cuenta con equipos técnicos profesionales de aproximadamente 18 personas, incluyendo jefes de programa, duplas psicosociales, tutores, cuidadores de trato directo, personal de aseo y manipuladores de alimentos. La fundación ha desarrollado indicadores de logro y proceso para sus programas residenciales, enfocados en el seguimiento de planes individuales, controles de salud física y mental, adherencia a tratamientos, procesos educativos, preparación para la vida interdependiente y actividades de ocio y esparcimiento.
Uno de los principios del Hogar de Cristo es la búsqueda constante de mejoras en sus servicios para garantizar un alto estándar de calidad y contribuir a los proyectos de vida de las personas. El modelo de evaluación de satisfacción de participantes se basa en el modelo SERVQUAL, adaptado a las necesidades específicas de las residencias de protección, con el fin de conocer las expectativas y percepciones de los usuarios.
El objetivo principal es reconocer, promover y restituir los derechos de jóvenes en situación de vulnerabilidad y exclusión social, separados de su medio familiar y que requieren protección residencial. Se evalúa el porcentaje de jóvenes que realizan actividades diarias como aseo, uso de transporte público y preparación de alimentos, así como la proyección educacional, laboral y habitacional de los mayores de edad. Además, se mide la vinculación familiar mensual de los jóvenes con más de tres meses en el programa.
El Hogar de Cristo se asegura de que su personal cuente con las competencias necesarias para atender las necesidades de los usuarios, a través de una malla de cursos de capacitación diseñada por su Escuela de Formación.