La obra de San Vicente de Paúl representa un pilar fundamental en la historia de la caridad y la asistencia social a los más necesitados. A través de los siglos, su legado ha inspirado la creación de numerosas instituciones, entre ellas, una vasta red de hogares dedicados al cuidado de personas mayores. Esta labor se extiende por diversas naciones, adaptándose a las necesidades locales pero manteniendo siempre el espíritu original de servicio y compasión.

Orígenes de la Obra Vicentina de Caridad
Los orígenes de esta profunda vocación de servicio se remontan a 1617, cuando San Vicente de Paúl fundó en Francia la «Asociación de Damas de la Caridad», congregando a las primeras voluntarias que se organizaron para atender las necesidades de los pobres. Este sacerdote francés, una de las figuras más representativas del catolicismo en Francia del siglo XVII, creó las Conferencias de la Caridad (hoy llamadas AIC) ese mismo año. Posteriormente, fundó la Congregación de la Misión, también llamada de Misioneros Paúles, Lazaristas o Vicentinos (1625) y, junto a Luisa de Marillac, las Hijas de la Caridad (1633).
El Domingo de Ramos del año anterior a su creación formal en Buenos Aires, un sacerdote misionero lazarista, el Padre Luis de la Vaissiére, reunió en la ciudad de Buenos Aires a un grupo de señoras francesas con el propósito de encontrar la forma de ayudar al más necesitado, imitando el ejemplo de la asociación que cuatro siglos atrás fundara en París, San Vicente de Paúl. Así se solicitó la colaboración a este grupo de señoras para visitar las familias más carenciadas del barrio, y presentarles ayuda material y espiritual sin distinción de nacionalidad, religión o raza. Estas señoras debían aportar, no solo su trabajo desinteresado, sino también sus recursos propios y los que personas caritativas tenían la bondad de ofrecer.
La obra también es respaldada por 400 años de continuidad a nivel mundial. La entonces llamada «Asociación de Damas de la Caridad», en 1971 adopta el nombre de “Asociación Internacional de Caridades” (A.I.C.), aunque en Argentina sus siglas se mantienen como DAC, para seguir dando testimonio de la continuidad de sus obras. Consiguieron la donación de instalaciones para llevar a cabo diversas obras, como escuelas y hogares, a través de los cuales se ofrece un espacio para que niñas, niños y ancianos vivan en un ambiente familiar y de mucho afecto.

La Obra en Argentina: Testimonios y Permanencia
El Hogar de Ancianos "Purísima Concepción" en Río Grande
Representantes del Hogar de Ancianos “Purísima Concepción” de la obra San Vicente de Paúl, Rachel de Apollinaire y Mabel Jacob, dialogaron con Radio Provincia donde brindaron detalles de los reconocimientos que vienen haciendo a las familias que colaboraron con esta institución que cumplirá 50 años el próximo 1 de noviembre. En este sentido, relataron que “en el año 43 empezó un grupo de señoras, denominadas las damas vicentinas de Río Grande que hacían otras cosas porque ayudaban, tenían roperos y trabajaban”. Muchas familias viejas que todavía están en Río Grande continúan colaborando. Recientemente, se realizó un agradecimiento a Chiquito Martínez, cuya madre fue una de las señoras que estuvo en las comisiones de Damas Vicentinas hasta el año 76. Para agasajar a Chiquito y a su familia, se hizo una reunión social en el Club Social con alrededor de 60 personas.
Según comentaron Rachel de Apollinaire y Mabel Jacob, “San Vicente de Paúl hace más de 150 años que trabajan en el país. Y acá en Río Grande se gestiona y se trabaja sosteniendo al Hogar de Ancianos”. En otros lugares del país, San Vicente de Paúl gestiona colegios y hospitales, por ejemplo.
Actualmente, el hogar tiene a 15 personas alojadas, todos hombres, ya que no hay comodidades para alojar a mujeres. El requisito es no tener vivienda propia, no tener familia y estar en una situación de vulnerabilidad que requiera un lugar de sostenimiento. Hoy en día, existe una gran demanda de personas que necesitan ser recibidas.
La Fundación San Vicente de Paúl en Chile: Una Red de Apoyo para la Vejez
En Chile, la Fundación San Vicente de Paúl ha consolidado una extensa red de apoyo para personas mayores. Su red está compuesta por 12 hogares, 3 centros de día y 6 viviendas, ubicados desde la Región de Coquimbo hasta Aysén.
El cuidado integral de una persona mayor en Chile supera hoy el millón de pesos mensuales, un costo que la Fundación San Vicente de Paúl debe afrontar para atender a los más de 900 residentes que acoge en su red. Este escenario exige un llamado urgente a la comunidad para apoyar económicamente la continuidad de su labor.
Los residentes requieren atención especializada y constante, incluyendo alimentación, cuidados profesionales, servicios de salud y el mantenimiento de espacios adaptados. El Censo 2024 reveló que un 14% de la población chilena tiene más de 65 años, y por cada 100 niños menores de 14 años hay 79 adultos mayores. Esto posiciona a Chile como el país con mayor tasa de envejecimiento en América Latina.
El envejecimiento de la población en Chile es un desafío urgente. Hoy no solo hay más personas mayores, sino que también viven más años y necesitan cuidados durante más tiempo. Más de la mitad enfrenta, además, un alto riesgo de aislamiento social, lo que subraya la importancia de la labor de la Fundación.

Fundación del Hogar San Vicente de Paúl en Naguanagua, Venezuela
La historia de la Casa Hogar San Vicente de Paúl en Naguanagua, estado Carabobo, Venezuela, es un testimonio de dedicación y fe. Este hogar, ubicado en la avenida 190 de Tarapío, municipio Naguanagua, se fundaría en 1959, para un 6 de diciembre. Su creación fue solicitada a las damas de la conferencia de San Vicente de Paúl y al Reverendo Padre Marín (Paul).
Previamente, en 1954, llegaron 6 hermanas que tomaron posesión de un pequeño asilo situado en la plaza Santa Rosa, contiguo a la iglesia del mismo nombre. Este asilo estaba plenamente constituido para albergar a 40 ancianas pobres. Sin embargo, pronto se vio que dicho edificio era insuficiente y carecía de algunas dependencias indispensables para el buen funcionamiento, tampoco había terreno para edificar. Por lo expuesto, se pensó adquirir un terreno amplio donde edificar en el futuro un hogar con todas las dependencias necesarias para el buen funcionamiento y comodidad de los residentes.
Las señoras Rosa de Luyando y Gina de Gauda, presidente y tesorera respectivamente de las Damas de la Caridad, interpusieron sus buenos oficios con las autoridades locales y lograron adquirir el amplio terreno que hoy ocupa el hogar. Con los permisos necesarios y aprobados los planos, se dio comienzo a la construcción con tal dedicación y empeño, que el día 6 de diciembre de 1959 se pudo hacer el traslado al primer pabellón construido para las ancianas.
En marzo de 1963 se inauguraron los demás pabellones para ancianos, y el 27 de enero de 1971 se pudo consagrar la capilla actual, en la que colaboró con todo entusiasmo y dedicación el Ilustrísimo Monseñor Francisco Sanz Pinilla, quien falleció el 4 de junio de 1999. En estos 75 años, más de 120 Hermanitas de la Caridad han prestado sus servicios, atendiendo a más de 3.000 ancianos. La primera guía, o madre superiora, cuando este proyecto nacía, fue Sor Amelia Areasa, quien junto a las hermanitas, llenas de gran vocación, cumplieron esa encomienda con vibrante corazón.

La Inspiración Espiritual: Santa Teresa de Jesús Jornet
Las hermanitas del hogar de Naguanagua, y muchas otras en instituciones similares, están inspiradas en una santa ejemplar: Santa Teresa de Jesús Jornet. Ella es la patrona de los ancianos y en sus oraciones siempre pedía «Un pedacito de cielo para los ancianos».
Santa Teresa de Jesús Jornet (Aitona, Lérida, 9 de enero de 1843 - Liria, Valencia, 26 de agosto de 1897) fue una religiosa española. En 1873 fundó la congregación religiosa de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en Barbastro. A su muerte dejó 103 asilos en España y América.
Antes de fallecer, dejó dicho y escrito que no quería canonizaciones dentro de la orden si con el paso del tiempo hubiera hermanitas canonizables. Indicó que no deseaba que se gastara dinero y recursos en proponer la subida a los altares de nadie. Por ello, su proceso de beatificación se alargó tanto en el tiempo que, luego, resultó tan rápido debido a la sensibilidad del pueblo y a las manifestaciones sobrenaturales frecuentes. Fue beatificada el 27 de abril de 1958 por Pío XII y canonizada por Pablo VI el 27 de enero de 1974. Sin duda, esta santa fundó algo muy valioso por los abuelos del mundo, un gesto realmente maravilloso.
Filosofía y Legado de San Vicente de Paúl
Este señor San Vicente ejerció con gran valía un sacerdocio de altura, que de esperanza vestía. Padre de buenas ideas y un trabajo fervoroso por los más necesitados, algo realmente muy hermoso. San Vicente de Paúl es el patrón de “Las Obras de Caridad y de las Asociaciones Caritativas” y una de sus frases más conocidas es: «No podemos asegurar mejor nuestra felicidad que viviendo y muriendo al servicio de los pobres».
Su visión y compromiso sentaron las bases para una vasta red de ayuda social que, hasta el día de hoy, continúa brindando asistencia material y espiritual a quienes más lo necesitan, especialmente a los ancianos desamparados, en un esfuerzo constante por honrar su espíritu de servicio.