En el corazón de Batuco, Chile, se ubica el Hogar San Ricardo, una institución dedicada al cuidado de niños, jóvenes y adultos con necesidades especiales o capacidades diferentes. Este hogar es parte de la Obra Don Guanella y está bajo la tutela de la Congregación de Los Siervos de la Caridad. El recinto se extiende a lo largo del kilómetro 25 de la Panamericana Norte, dividiéndose en dos sectores: uno para adultos y otro para jóvenes y niños. La institución atiende a personas con diversas condiciones como discapacidad motora, discapacidad intelectual, daño neurológico, movilidad reducida y problemas para comunicarse.
Desde hace años, el Hogar San Ricardo ha recibido una considerable cantidad de donaciones de benefactores voluntarios, colegios y empresas. La institución busca activamente la colaboración de la comunidad, ofreciendo oportunidades para realizar aportes económicos, visitas a sus casas y apadrinamiento de sus residentes. El personal del hogar se describe como comprometido, complementado por el amor y la generosidad de voluntarios y colaboradores.

Antecedentes de las Denuncias de Abusos
El mes pasado, un sacerdote chileno fue denunciado en Buenos Aires por abusar de un escolar, quien ya era investigado en Chile por abusos sexuales cometidos en el Hogar San Ricardo. Este evento reciente ha sacado a la luz una serie de graves acusaciones. Nelson Jerez, quien fue director del hogar durante 20 años, su sucesor Jorge Domínguez, y el religioso Rolando Contreras, han sido señalados por presuntos abusos sexuales contra menores y adultos con necesidades especiales internados en San Ricardo.
Denuncia contra Nelson Jerez Silva en Buenos Aires
La mañana del 14 de agosto, Rubén Kapobel interpuso una denuncia en el Juzgado N°63 de la Fiscalía N°1 de Buenos Aires contra el sacerdote chileno Nelson Mauricio Jerez Silva. Según la versión de Tiago, los hechos ocurrieron la noche del 13 de julio, durante una reunión de un grupo de misioneros de la escuela, perteneciente a la institución católica Obra Don Guanella, donde se preparaban empanadas para recaudar fondos para misiones de invierno en Tandil. Esta denuncia generó un considerable revuelo en la comunidad estudiantil, llevando a protestas de alumnos y apoderados, y a una alta cobertura mediática.
Nelson Jerez: Su Trayectoria y las Primeras Sospechas
Nelson Jerez Silva llevaba casi seis años sirviendo a la Obra Don Guanella en Argentina antes de esta denuncia. Previamente, se desempeñó por dos décadas como director del Hogar San Ricardo en Batuco, asumiendo el cargo en 1994 a la edad de 28 años.
Testimonios de ex-funcionarias
Amelia Rivera, de 58 años, comenzó a trabajar como nochera en el hogar en 2007. Ella relata la dificultad de comunicación con la mayoría de los internos, quienes tienen serias limitaciones, haciendo que los relatos de abusos provengan principalmente de testigos. Rivera narra un incidente con V.A., uno de sus "regalones", a quien le prestaba su celular. Una noche, al recuperar el teléfono, escuchó una grabación que le alertó. Ex-funcionarias indicaron que Jerez tenía sus "favoritos", a quienes apodaban "el papi", pero estos mismos niños, con serias dificultades para comunicarse, mostraban miedo ante él, bajando la cabeza a su paso. Además, los "favoritos" de Jerez eran más autovalentes y con menos problemas físicos que el resto de los internos.
A partir de ese momento, Amelia Rivera se mantuvo atenta durante sus turnos. Una noche, mientras mudaba a un niño en una habitación contigua, escuchó que una puerta se cerraba en el dormitorio de V.A., a quien encontró llorando. Una situación similar ocurrió con G.V., un interno que se comunicaba por gesticulaciones y mencionaba "al papi". Rivera relató que era habitual que los internos pasaran la noche bajo "contención" (amarrados) para evitar accidentes, lo que le generaba dudas sobre las explicaciones dadas por las cuidadoras diurnas respecto a posibles agresiones entre los niños.
Más de una vez, Amelia Rivera vio a Nelson Jerez entrar y salir de las casas de los internos durante la madrugada. En una ocasión, el sacerdote entró a la casa donde ella estaba de turno a las 03:30, pero se retiró de inmediato al encontrarla despierta, preguntándole "¿Y usted por qué viene?". Uno de los eventos que más la impactó fue encontrar a un niño que dormía "contenido" con los pantalones abajo y semen en su ano, una situación que, según su experiencia, era imposible que hubiera sido causada por otro interno amarrado.

Beatriz Gómez, quien trabajó en la enfermería del hogar entre 1998 y 2000, recuerda que V.A. le decía: "no quiero salir con el Nelson porque me hace cosas". También relató que el cura llamaba a los niños de la casa Marcelina, en el sector Sagrados Corazones, los sentaba en sus piernas y se "sobajeaba" con ellos, moviéndolos de un lado a otro. Ella y su compañera de turno consideraron que esta actitud era extraña y de naturaleza sexual.
Asimismo, Jacqueline Silva, prima de Pineda y ex profesora de la escuela del hogar, se sorprendió por la actitud "sexualizada" de los niños de San Ricardo. Decidió comentarle la situación a Nelson Jerez cuando él ya era director del recinto. Otra benefactora, Marcia Page, terapeuta ocupacional en San Ricardo entre 1998-2001 y 2006-2009, relató que algunos niños se escapaban durante la noche y regresaban con heridas en sus partes íntimas. La explicación de las enfermeras era que los niños abusaban entre ellos, pero Page, al recordar que los niños eran amarrados, dudó de esa versión.
Investigación Periodística y Salida de Jerez
El periodista Miguel Soffia inició una investigación. Poco después, Marcia Page recibió una llamada urgente de Nelson Jerez, quien, al reunirse con ella, admitió que sabían que había hablado con la televisión. Aunque al principio lo defendieron, asegurando que eran "mentiras", Jerez le confesó que no estaba bien y que estaba viendo a una psicóloga, admitiendo que ella tenía razón. Sin embargo, una semana después, Soffia informó a Page que la investigación no podía continuar debido a que las autoridades del hogar se habían enterado, lo que dificultaba la obtención de pruebas audiovisuales. Aunque los hechos no se hicieron públicos, al año siguiente Nelson Jerez Silva tuvo que dejar su cargo.
Acusaciones contra Jorge Domínguez
La salida de Jerez dio paso a la llegada de Jorge Domínguez a finales de 2013, lo que trajo consigo algunos cambios. Domínguez era conocido en Argentina por sus "misas de sanación" y por ser "director espiritual" de la Comunidad Orante Betania. Funcionarios del hogar reportaron que era común escuchar gritos del religioso a los trabajadores. La asistente de enfermería Jacqueline Ormazábal se retiró del hogar en septiembre de 2014 debido a los malos tratos de Domínguez.
Testimonio de Luis Hurtado
A mediados de 2014, Luis Hurtado, entonces de 24 años, ingresó como chofer al Hogar San Ricardo. Cinco meses después de su entrada, Hurtado acusó que Jorge Domínguez lo había abusado sexualmente. Hurtado inicialmente tuvo una buena relación con Domínguez, quien lo apodó "el Luigi". Tras un mes de trabajo, Domínguez llamó a Hurtado fuera de su horario laboral y lo invitó a un bar, donde le ofreció varias copas mientras él no bebía. Hurtado se sintió mareado y al intentar irse, Domínguez se negó a tomar las llaves y se puso nervioso durante el camino de regreso, confesándole que sentía algo especial por él.
Hurtado también afirmó que Domínguez le entregaba dinero mediante cheques a nombre de la Obra Don Guanella, aunque no posee documentos para respaldar esta aseveración. Un ejemplo fue la compra de un vehículo rojo por $600.000, pagado con un cheque firmado por Domínguez pero a nombre de la institución. Hurtado admitió que continuaba trabajando para el sacerdote debido a "la plata".
Historia de Currito - Hogar San Ricardo
Al igual que su predecesor, Domínguez también mostraba favoritismo hacia algunos menores. Hurtado relata un incidente en el que, enojado, fue a hablar con Domínguez y lo encontró en su cabaña con C.M. con los pantalones abajo y el cura desnudo encima. Domínguez le gritó "¡Haz como que no has visto nada!", dejando a Hurtado en estado de shock.
Denuncia ante el Tribunal Eclesiástico
Luis Hurtado nunca reveló el abuso sufrido por C.M. Sin embargo, a finales de 2014, tras dejar San Ricardo, decidió relatar a la relacionadora pública Eliana Burgos los abusos que él mismo había recibido por parte de Domínguez. En marzo de 2015, Burgos presentó el caso al Tribunal Eclesiástico, donde se reunió con el sacerdote Jaime Ortiz de Lazcano, vicario judicial, quien derivó la investigación al sacerdote Francisco Rencoret para la recopilación de testimonios, incluyendo la versión de Hurtado.
En julio de este año, Burgos consultó al Tribunal Eclesiástico sobre el estado de su denuncia y fue derivada a la Oficina Pastoral de Denuncias (Opade), donde se le informó que la resolución de la congregación Siervos de la Caridad fue trasladar al sacerdote Jorge Domínguez a Argentina sin cargos directivos. Actualmente, Jorge Alberto Domínguez está destinado en el Hogar San Luis Guanella para adultos mayores en Buenos Aires, y no se ha obtenido respuesta a los mensajes enviados a su correo institucional ni a su número telefónico.
Implicación de Rolando Contreras
Dos cuidadoras del hogar también recuerdan al religioso Rolando Contreras, conocido como "hermano Rolando". Se le acusaba de sacar a pasear a internos, quienes después daban señales de haber sido abusados. Una cuidadora aseguró que en 2014 G.V. sufrió abusos. Otra relató que los internos más grandes y autovalentes del sector La Granja daban a entender claramente que Rolando les hacía "cosas". Un testimonio adicional menciona haber visto al hermano Rolando "toqueteando" a uno de los niños en un baño o sala.
Reacción Institucional e Investigaciones
El 2 de agosto pasado, el Hogar San Ricardo emitió un comunicado informando haber recibido antecedentes de un equipo periodístico y haberlos entregado a la Fiscalía Centro Norte para el inicio de una investigación judicial. Desde el hogar, admitieron no haber intentado comunicarse con Nelson Jerez Silva, quien hoy se encuentra en Argentina y ha declarado que solo prestará declaraciones ante la justicia.
La congregación Siervos de la Caridad ha puesto en marcha una investigación canónica previa para verificar la veracidad de las acusaciones contra los religiosos. Esta indagatoria está a cargo del abogado laico Iván Millán Gutiérrez, del bufete Balmaceda, Cox y Piña Abogados (BCP). Curiosamente, un colega del mismo estudio jurídico defiende los intereses del hogar perteneciente a la congregación investigada. Según Balmaceda Mahns, esta situación busca unificar y comparar la información recabada durante la investigación.