La historia de la asistencia social en Chile ha sido compleja y multifacética, con diversas organizaciones desempeñando roles cruciales en la promoción del bienestar familiar. Una de las figuras centrales en la conformación de estas iniciativas fue Graciela Letelier Velasco de Ibáñez, esposa del ex-Presidente Carlos Ibáñez del Campo, quien agrupó diversas asociaciones privadas de beneficencia en la Fundación CEMA, que originalmente nació en 1954 bajo el nombre de Fundación Graciela Letelier de Ibáñez “Ropero del Pueblo”. Su objetivo era proporcionar "mayor bienestar material y espiritual a las familias chilenas, especialmente en lo referente al niño, a la mujer y a la casa".
Orígenes y Contexto de la Promoción Social Femenina
Desde la década de 1930, se ensayó una particular forma de entregar a las madres, casadas o solteras, conocimientos indispensables para la buena crianza de los hijos, la organización del hogar y la consolidación de una familia que siguiera la moral católica. Esta iniciativa buscaba extender principios civilizadores en las familias más pobres, con el fin de educar y reformar a cada uno de sus integrantes. El Estado, la Iglesia Católica y distintas organizaciones privadas tuvieron un rol fundamental en estas iniciativas, fomentando instancias instructivas que incidieran en el mejoramiento de la realidad material y moral de las familias.

Consolidación y Expansión de los Centros de Madres
A partir de la década de 1960, con el derecho al sufragio presidencial y varias experiencias políticas de organización femenina, las propias mujeres propusieron la creación de Centros de Madres más dinámicos en sus enseñanzas y objetivos. Por ejemplo, en 1962, la sección femenina del Partido Demócrata Cristiano (PCD) propuso la creación de nuevos Centros de Madres inspirados en los centros "Techo" y relacionados con los ideales de transformación social de este partido.
A partir de estas iniciativas, los Centros de Madres cobraron importancia como promotores del cambio social. Por esta razón, desde 1964 contaron con una coordinadora estatal llamada Central Relacionadora de Centros de Madres (CEMA), dependiente de la Consejería Nacional de Promoción Popular. Con la creación del CEMA, los Centros de Madres fueron impulsados, sistematizados y financiados formalmente desde el Estado, dejando atrás su carácter privado. Estos centros abarcaban un número cada vez mayor de mujeres a través de organizaciones urbanas y rurales. En 1964, por iniciativa de María Ruiz Tagle de Frei, esposa del Presidente Eduardo Frei Montalva, se creó la Central Relacionadora de Centros de Madres (CEMA).
Durante estos años, además de continuar instruyendo a las dueñas de casa en labores relacionadas con el espacio doméstico (como costura, tejido, artesanía, entre otras), los Centros de Madres figuraban como destacados actores en la lucha política. Eran considerados instancias legítimas de participación social y de formulación de reivindicaciones y demandas, por lo que el grado de politización en su interior estuvo marcado por la polarización ideológica de esos años. En 1966, había 3.000 centros en Santiago y 2.500 en provincias. Durante el gobierno de Salvador Allende, los Centros de Madres continuaron creciendo hasta llegar a unos 10.000 distribuidos por todo Chile.
Este incremento, además de nuevas orientaciones políticas, fue la causa de la reorganización del CEMA en otra central llamada Coordinadora de los Centros de Madres (COCEMA) en 1970, encabezada por la Primera Dama, Hortensia Bussi.

CEMA-Chile durante la Dictadura y el Retorno a la Democracia
Durante la dictadura, la estructura básica de la Ley 16.880, que había creado los Centros de Madres, se mantuvo, aunque con algunas modificaciones que instauraron drásticos cambios en su funcionamiento. En 1974, a través del Decreto N° 226, se dio origen a la Fundación CEMA-Chile, transformándose en una institución privada sin fines de lucro. Esta fundación fue presidida por la esposa del general Augusto Pinochet, Lucía Hiriart de Pinochet, quien la dirigió desde 1973, perpetuándose en el cargo mediante diversos cambios a sus estatutos. En 1981, la Fundación Graciela Letelier de Ibáñez CEMA-Chile cambió oficialmente su nombre a Fundación CEMA-Chile.
Las colaboradoras de CEMA-Chile se denominaban "voluntariado" y por lo general estaba constituido por esposas de militares y de autoridades del gobierno militar, predominando un clima asistencialista, paternalista y vigilante hacia las "socias", es decir, hacia las pobladoras.
Con el retorno a la democracia, CEMA-Chile no fue adoptada por la autoridad del nuevo gobierno por ser una institución de carácter privado. Frente a un nuevo escenario en la administración pública y a nuevas dinámicas en las relaciones sociales, los Centros de Madres perdieron dinamismo y, en su mayoría, dejaron de ser actores sociales relevantes.

Gestión de Propiedades y Controversias
Entre 1973 y 1991, el Estado transfirió a la Fundación CEMA-Chile un total de 113 inmuebles de forma gratuita, todos ellos bajo la presidencia de Lucía Hiriart. Estos inmuebles estaban ubicados en diversas ciudades de Chile, como Santiago, Arica, Talca, Valdivia, Punta Arenas y Coyhaique, y 111 de ellos fueron donados a través de Decretos Supremos firmados por Augusto Pinochet. Las 113 transferencias gratuitas se rigieron por la Ley 1.939 del Ministerio de Tierras y Colonización, la cual imponía como condición que el beneficiario no tuviera fines de lucro y que el inmueble no pudiera ser enajenado antes de cinco años, salvo con autorización ministerial. Además, el artículo N° 87 de la ley incluía como condición que el beneficiario no podría ocupar el inmueble para otros fines que los de su función, en caso contrario, el Fisco recuperaría el dominio de la propiedad.
Se constató que varios de estos inmuebles no cumplieron con las condiciones estipuladas, sin que el Fisco demandara su recuperación. De 38 propiedades revisadas en la provincia de Santiago, Puente Alto y San Bernardo, 26 fueron vendidas y una cedida gratuitamente en 1985 al Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad. Siete propiedades se vendieron en diversos lotes a privados como inmuebles habitacionales, antes de cumplir los cinco años de prohibición legal.
Entre las ventas destacadas, CEMA-Chile vendió tres propiedades en Las Condes, recibidas gratuitamente del Fisco. Dos de ellas, en el Parque Los Dominicos, fueron vendidas a la Municipalidad de Las Condes en 2000 por 7.500 UF (casi $118 millones), a pesar de que el avalúo fiscal de uno de los lotes era menor. La tercera propiedad, en Avenida Kennedy, fue vendida mediante licitación en marzo de 1990 por unos $333.520.800 (60.000 UF) a la Sociedad Constructora Cosalco, solo cuatro meses después de haber sido transferida gratuitamente por el Fisco.
La suma total de estas ventas de propiedades cedidas gratuitamente a CEMA supera los $3.783 millones. En el balance de 2005 de CEMA-Chile y en los documentos posteriores, no aparecen explícitamente las deudas o cuentas por pagar relacionadas con la venta de terrenos a universidades privadas, como la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO) o la Universidad Mayor. Por ejemplo, la UBO se comprometió a pagar $350 millones en cuatro cuotas por el terreno de su sede central, pero estas no figuran en la contabilidad.
La casona en Portugal N° 351, antigua sede central de CEMA-Chile, fue vendida a la Universidad Mayor por $1.248.321.000, un precio incluso menor al avalúo fiscal. Ningún directivo de CEMA accedió a responder preguntas sobre el destino de los fondos recaudados por estas ventas. Las sospechas sobre la transparencia de los dineros de la Fundación CEMA han sobrevolado durante años, y las cuentas de CEMA llegaron a tribunales con la investigación del "caso Riggs". El ministro Carlos Cerda dictaminó en 2007 que Augusto Pinochet usó fondos de CEMA-Chile para financiar la ampliación de su residencia en San José de Maipo, y que gastos reservados del Ejército se usaron para aportes directos a la Fundación CEMA-Chile.
En 2005, la Comisión de Hacienda del Senado decidió retirar el aporte anual de la Polla Chilena de Beneficencia y la Lotería de Concepción, que representaba el 10% de los ingresos de CEMA-Chile, debido a la falta de transparencia en la entrega de balances y memorias por parte de la fundación.
Los cambios de Cema Chile a lo largo de su historia
Vínculo con Instituciones para la Ancianidad
Dentro de la gestión de propiedades por parte de CEMA-Chile, se registró una transferencia relevante en relación con la protección de los adultos mayores. De las 38 propiedades investigadas por CIPER en Santiago, una fue cedida gratuitamente en 1985 al Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad. Esta propiedad, ubicada en Recoleta, fue una donación de CEMA-Chile a dicha entidad. Sin embargo, 14 años después de esta cesión, el Consejo Nacional de Protección a la Ancianidad vendió el inmueble por $95 millones a la Sociedad Textil Circutex. Es importante señalar que la información proporcionada en el черновик no detalla la existencia de un "hogar de ancianos Graciela Letelier de Ibáñez" como una entidad específica gestionada por la Fundación, sino que la figura de Graciela Letelier de Ibáñez está asociada a la fundación de CEMA-Chile, y CEMA-Chile realizó transferencias de propiedades a organizaciones dedicadas a la ancianidad, sin que el inmueble cedido conserve el nombre de la fundadora.