Con gran esfuerzo, la parroquia Santa Rosa de Lima mantiene por casi 45 años el Hogar de Ancianos San Francisco de Asís, ubicado en Lebu. Esta institución ofrece una digna acogida a más de 30 adultos mayores que se encuentran en situación de gran necesidad en la provincia de Arauco. Fundado bajo los pilares de acoger, cuidar y proteger, este hogar se ha convertido en un verdadero refugio de calidez humana y espiritual en una sociedad que, a menudo, prioriza lo individual por sobre lo comunitario.
Ubicación y Capacidad del Hogar
El Hogar de Ancianos San Francisco de Asís está estratégicamente ubicado en Lebu, la capital de la Provincia de Arauco, específicamente en la calle JJ Pérez 714. Actualmente, su capacidad está diseñada para albergar a 30 ancianos y ancianas, con habitaciones de dos personas tanto en el sector de mujeres como en el de hombres, siguiendo la misma modalidad.
Hoy en día, el hogar cuenta con 31 residentes y un número considerable de personas en lista de espera. Si bien se reciben preferentemente adultos mayores de Lebu y sus alrededores, el hogar está abierto a toda la provincia, de hecho, acoge a residentes de Cañete, Los Álamos y de otros diversos lugares de la provincia de Arauco.

Modelo de Financiamiento y Sostenibilidad
El sustento del Hogar de Ancianos San Francisco de Asís se basa en una combinación de providencia y esfuerzo constante. El Padre José Luis, quien está a cargo, precisa: “Si se entendiera con claridad, diría simplemente que este Hogar se financia… por la Providencia de Dios Padre, quien ama a sus hijos y les da lo necesario para vivir…”. Añade que una parte importante del mantenimiento proviene de las pensiones de los abuelos y abuelas, las cuales oscilan entre ochenta mil pesos, algunos de más de cien mil, y ciento veinte mil, sin exceder esa suma.
Mensualmente, se les entrega un veinte por ciento de sus ingresos a los residentes para sus gastos personales. Adicionalmente, el hogar cuenta con un número ínfimo de socios que realizan aportes mínimos, sumando entre ciento ochenta y doscientos mil pesos al mes. Esta cantidad, sin embargo, es insuficiente para cubrir gastos esenciales, pues se gastan casi trescientos mil pesos solo en paños. Además de estos ingresos, se suman coronas de caridad que se colocan en el hogar, contribuyendo a su sostenimiento.
A pesar de estos desafíos financieros, el Padre José Luis se muestra contento, afirmando que “nunca ha faltado lo necesario y siempre ha habido desayuno, almuerzo, merienda y once para los abuelos, Dios no se deja ganar en generosidad”. Es importante destacar también la colaboración del Municipio de Lebu, que apoya en lo posible con arreglos, trabajos y aportes monetarios. Después del terremoto, el edificio del Hogar quedó muy dañado, y su recuperación es muy costosa. Mediante la gestión de algunos proyectos, se ha recibido ayuda municipal y gubernamental para realizar mejoras necesarias.
Actualmente, el hogar está a la espera de la concreción de un proyecto gestionado a través de la municipalidad, con fondos del gobierno, para construir una sala comedor grande con baños y otras dependencias, así como una nueva cocina que reemplace la actual, ya vieja y de difícil acceso.

Equipo de Trabajo y Atención a los Residentes
Para comprender el funcionamiento diario del Hogar, el Padre José Luis explica que “primero debo decir que existe un equipo de funcionarios que está, desde muchos años trabajando con los ancianos, un trabajo duro, exigente, desgastante, y mal pagado”. A pesar de los esfuerzos por mejorar sus salarios, este grupo de mujeres, que trabaja por turnos, realiza tareas fundamentales como el aseo, la cocina y la atención directa a los abuelos y abuelas. Esto incluye el baño, el cambio de paños dos o más veces al día, el traslado, la asistencia a citas médicas y un acompañamiento constante, especialmente porque muchos de los residentes no son totalmente autovalentes.
Desde el año 2013, gracias a proyectos y esfuerzos propios, el Hogar incorporó a tres TEMS (técnicos de salud), quienes realizan una labor invaluable. Además, cuenta con una Kinesióloga gracias a un proyecto del CEDUC (CFT de la UC del Norte) y recibe el apoyo esporádico de estudiantes de Liceo con orientación de auxiliar de enfermería que acompañan a los residentes.

Relevancia Social y Proyección
El Padre José Luis subraya la importancia crítica de la labor del hogar, afirmando que “sin duda que sí. Hacer algo por los adultos mayores es más que necesario; se trata de la población que más crece actualmente”. Citando estimaciones de la OMS, recuerda que en el año 2050, el 22% de los habitantes del planeta tendrá más de 60 años, y más de 400 millones de personas superarán los 80 años. En Chile, cada año se suman 100.000 adultos mayores, un dato elocuente sobre la necesidad de este tipo de instituciones.
Sobre si este hogar es una solución, el Padre José Luis responde afirmativamente: “Sí y todos los hogares, porque los que tienen algo de familia aún, hoy están solos, porque todos trabajan o estudian… quedan solos a merced de peligros, en la misma casa”. En el hogar, se encuentran situaciones diversas, desde quienes reciben visitas y preocupación hasta aquellos que fueron abandonados y nunca regresaron, lo cual resulta profundamente duro tanto para ellos como para el personal. El Padre José Luis opina humildemente que se deberían encaminar mayores esfuerzos sociales hacia los adultos mayores, así como se hace por los jóvenes, aunque reconoce la necesidad de estos últimos, ejemplificando con el comedor solidario de la Parroquia que atiende a 60 o 70 personas, incluyendo familias, niños y adultos jóvenes.

Acompañamiento Espiritual y Valores Inclusivos
Finalmente, se enfatiza el acompañamiento espiritual que reciben los ancianos y ancianas del Hogar. Cada día sábado se celebra la Santa Misa, en la cual participan todos los residentes; un gran número de ellos comulga con plena conciencia. Las Hermanas Betlhemitas dedican varios días de la semana a visitarlos, acompañarlos y apoyar al equipo de trabajo, llevándoles, junto a otros ministros, la sagrada comunión. Dos veces al año, de manera general, se les administra el Sacramento de la Unción de los Enfermos, y en los casos necesarios, se realiza de forma individual.
Es importante destacar que la fe que profesa un individuo no es una condición para su ingreso al hogar; en este aspecto, no se discrimina, sino que se recibe y se atiende a todas las personas. El ambiente en el Hogar se describe como festivo y familiar, donde las muestras de amor son constantes. El Hogar San Francisco de Asís se presenta no solo como una obra social, sino como un testimonio concreto de la generosidad y el amor divino.