La atención de adultos mayores es una labor compleja que requiere un enfoque integral, adaptándose a las necesidades de salud, el entorno y el grado de dependencia de cada individuo. Los servicios pueden variar desde el cuidado domiciliario hasta la asistencia en residencias especializadas u hospitales.

Tipos de atención y servicios de salud
El cuidado de las personas mayores se puede clasificar según el entorno y el tipo de asistencia requerida:
- Atención médica: Incluye el monitoreo constante de la salud, el tratamiento de enfermedades crónicas y el manejo riguroso de medicamentos.
- Atención no médica: Apoyo en actividades básicas de la vida diaria, como el baño, el vestido y la alimentación.
- Atención emocional y social: Soporte psicológico y compañía para mejorar la calidad de vida.
- Atención en el hogar: Cuidado integral que contempla movilidad, transporte, preparación de comidas e higiene personal.
- Atención en residencias de ancianos: Entornos seguros y supervisados donde se combinan servicios médicos y no médicos.
- Atención hospitalaria: Atención especializada para adultos mayores que requieren hospitalización ante cuadros agudos.
El rol de las personas cuidadoras
Las personas cuidadoras son individuos mayores de 18 años que dedican su tiempo a labores de cuidado no remunerado, asistiendo de manera permanente a personas con discapacidad, dependencia funcional (moderada o severa) o necesidades educativas especiales.
Categorización del cuidador
| Tipo de cuidador | Descripción |
|---|---|
| Principal | Quienes destinan el mayor número de horas al día a entregar asistencia o apoyo permanente. |
| Secundario | Quienes destinan menos horas al día en relación con el cuidador principal. |
Registro y acreditación de cuidadores
Para ser reconocido oficialmente y obtener la credencial de persona cuidadora, es necesario seguir un proceso administrativo a través del Registro Social de Hogares (RSH) en la Ventanilla Única Social (VUS).
- Acceso: Se debe ingresar al módulo de "Cuidados" en el sitio web oficial.
- Validación: La información es autorreportada y se valida con registros administrativos (como el Registro Nacional de Discapacidad o programas del Ministerio de Educación).
- Requisitos: Tanto el cuidador como la persona cuidada deben contar con RSH. No se requiere vínculo de consanguinidad.
- Exclusiones: Si la persona recibe ingresos específicos por labores de cuidado, no puede acceder a la credencial, ya que esta busca visibilizar el cuidado no remunerado.

Beneficios de la credencial
La credencial de persona cuidadora otorga acceso preferente en diversas instituciones públicas, tales como:
- FONASA, BancoEstado y SERVIU.
- SENAMA, ChileAtiende e IPS.
- Registro Civil, SENADIS y Tesorería General de la República.
- Municipalidades y oficinas del Registro Social de Hogares.
Modelos de atención domiciliaria y comunitaria
Existen diversos modelos diseñados para mantener a los adultos mayores en su hogar, reduciendo la necesidad de hospitalización y costos asociados:
Proyectos de atención integral
- PACE (Program for All-Inclusive Care for the Elderly): Un programa interdisciplinario que permite a personas mayores de 55 años vivir en su hogar recibiendo cuidados en centros de día.
- Independence at Home (IAH): Modelo que lleva la atención médica al hogar de adultos mayores frágiles que no pueden desplazarse.
- Hospital at Home (HAH): Permite proporcionar atención hospitalaria especializada en el domicilio, reduciendo días de hospitalización y mejorando la satisfacción del paciente.
- ET3 (Emergency Triage, Treat, and Transport): Flexibilidad en la atención de emergencias, permitiendo tratamiento en el domicilio o transporte a centros de urgencia distintos a un hospital.
Recomendaciones para pacientes crónicos durante el confinamiento
En el cuidado domiciliario, la comunicación constante entre el equipo médico, el paciente y los cuidadores es vital. Cualquier cambio en la condición de salud debe informarse inmediatamente para ajustar el plan de atención.