Atención y Apoyo a Adultos Mayores Vulnerables en la Comuna de San Felipe

La comuna de San Felipe, al igual que muchas otras, enfrenta desafíos significativos en la atención de sus poblaciones más vulnerables, especialmente los adultos mayores. Un ejemplo claro de esta realidad se observa en el sector de Cuatro Villas, un barrio que ha evolucionado desde sus orígenes modestos hasta convertirse en un área con alta vulnerabilidad social.

El Contexto de Cuatro Villas: De Orígenes Informales a Barrio Vulnerable

El sector de Cuatro Villas en San Felipe tiene una historia que se remonta a los años 60, cuando surgieron como tomas y campamentos improvisados, como el de Los Areneros. A comienzos de los 80, nace la primera villa, La Industrial, seguida por la Villa 250 Años (1991), la Villa Renacer (1993) y la Villa Sol Naciente (2000). Esta última "nació para dar una solución habitacional a las personas en situación de calle y/o con nula posibilidad de acceder a ahorro para una vivienda".

Hoy, Cuatro Villas es para los sanfelipeños sinónimo de barrio marginal y deprimido, con altas tasas de violencia y tomado por el narcotráfico. Es un sector donde "se recomienda no aventurarse solo ni por nada", la locomoción colectiva se niega a entrar pasada cierta hora y "siempre sale en las noticias, pero para mal", como recalca la trabajadora social Ivonne Herrera, jefa de operación social territorial en la región de Valparaíso Interior.

Mapa o vista aérea del sector Cuatro Villas en San Felipe, destacando las villas mencionadas y su entorno urbano.

En este complejo entorno, la mayoría de los vecinos vive del comercio ambulante, y la pandemia ha impedido a muchos salir a vender, agravando la situación económica de las familias.

El Programa PADAM y la Realidad de los Adultos Mayores

Ahí, en Cuatro Villas, viven los 30 adultos mayores de quienes se preocupan France Reinoso y Erick Aldunate, la dupla del PADAM de San Felipe. France Reinoso afirma que "son en su mayoría mujeres, de entre 68 y 78 años". El mayor es un señor no valente de 89 años, quien tiene una familia muy preocupada de él. Su hija, también adulta mayor, trabaja en el comercio ambulante y lo atiende bien, pero esta situación no es la común.

Desafíos y Vulnerabilidades

El equipo del PADAM se enfrenta a una dura realidad: "Acá nos enfrentamos a adultos mayores insertos en una familia que vende o consume drogas, donde ellos viven, pero siendo invisibles para ese grupo disfuncional". En muchos casos, se presenta abuso patrimonial, donde "les quitan su pensión y la persona no tiene pito que tocar. Se resigna".

Muchos de los adultos mayores atendidos tienen educación básica incompleta y enfermedades de base como diabetes e hipertensión. La situación de violencia en el barrio es extrema. Erick relata un episodio en que "se vivió un verdadero infierno allá abajo" debido a una venganza entre bandas rivales que resultó en la quema de varias casas. "Bomberos no podía entrar a la villa, tampoco los policías, así es que se quemó todo".

La seguridad es una preocupación constante para el equipo del PADAM. France cuenta que "cuando pasan cosas malas o hay situaciones peligrosas, a nosotros los mismos adultos mayores nos avisan que no vayamos". Incluso, en una ocasión durante un allanamiento, tuvieron que salir rápidamente "para evitar las balas". Esta situación dificulta encontrar ayuda, ya que "cuesta encontrar ayuda; imagínate que un practicante muriera a causa de una bala". Aunque tienen una sede en el territorio, no pueden tenerla habilitada como oficina debido a la inseguridad.

Intervención y Reconstrucción del Tejido Social

Frente a este panorama, el equipo del PADAM trabaja incansablemente. "Lo que hacemos es catetear, catetear y catetear para que la red de ayuda social se active, pero es difícil tomar acciones, porque es un tema donde cuesta meterse. Lo razonable sería poder sacar al adulto mayor de ahí e institucionalizarlo, pero ellos mismos no quieren. Tienen una relación de codependencia con sus familiares."

A pesar de las dificultades, Erick Aldunate señala que "hemos tenido grandes logros en estos cinco años. Avances importantes, esperanzadores". El mayor orgullo es el nivel de participación logrado. "Al comienzo era muy difícil la integración. Hoy son 28 personas en total a las que atendemos, porque ha habido dos fallecimientos este año. No por coronavirus, eso no los ha afectado".

Foto de grupo de adultos mayores participando en un taller o actividad comunitaria en San Felipe.

Actividades y Empoderamiento Comunitario

Ivonne Herrera complementa que se ha realizado "un trabajo sostenido en ese territorio de alta vulnerabilidad que ha tenido mucho impacto positivo". Además de las visitas domiciliarias, han organizado actividades de integración como:

  • Festivales de la voz para las dueñas de casa.
  • El festival Lolo Pelusa, convocando a grupos musicales de la comuna.
  • La pintura de un mural con los sueños de los niños, sirviendo para intervenir el entorno de los adultos mayores y despertar en ellos la necesidad de juntarse de manera autónoma, salvo aquellos con dependencia severa.

Erick recuerda un hito importante: "En 2016 recuperamos un espacio emblemático del sector, la Escuela Hogar, que estaba abandonada. Limpiamos un salón gigante e invitamos a la comunidad a celebrar el Día del Adulto Mayor en octubre. Hicimos una once, así partimos con talleres con dinámicas simples: clases de cocina, tardes de karaoke".

Estas actividades lograron que las señoras salieran de sus casas, de su entorno, "porque sus familias son multiproblemáticas. Acá ellas se olvidaban de todo, se distraían, venían con lluvia, como fuera, muchas de ellas acompañadas de sus nietos pequeños". Varias de las señoras participantes terminaron formando el "Taller Femenino La Juventud de La Tercera Edad", incluso obteniendo personalidad jurídica. "Lo que más querían ellas, lo que surge con más fuerza en nuestros diagnósticos participativos, era recuperar el tejido social, la noción de comunidad organizada."

Impacto de la Pandemia y Adaptación del Programa

La pandemia de COVID-19 trajo nuevos desafíos. Una de las adultas mayores expresa: "Claro que le tengo miedo al coronavirus y mi nieto, con el que vivo, tampoco me deja salir por temor a que me contagie. Además, mi cuerpo está viejo, cansado. Ya camino muy poco. Muchas cosas han cambiado para mí desde que estamos en pandemia. Todo me lo tiene que hacer la esposa de mi nieto y una hija que me visita. Me siento feliz de estar aún con vida, pero al mismo tiempo me siento triste, porque ya no me puedo valer por mí misma y lo que menos quiero es ser una carga. Quisiera volver a ser joven para poder hacer sola mis cosas."

A pesar de la situación, los adultos mayores de Cuatro Villas han mostrado una notable resiliencia. "La mayoría de las señoras que atendemos tiene educación básica incompleta y enfermedades de base, como diabetes e hipertensión, pero ninguna se ha agarrado el bicho. Los dos fallecidos estaban desahuciados por cáncer antes de la pandemia. Tal como las personas de la calle que también vemos, nuestros adultos mayores son como súper resistentes al coronavirus, así es que están todos. No nos falta ni uno."

La pandemia cambió la dinámica del programa. Ahora, el equipo ha implementado una olla común y se dedica a hacer delivery, llevando la comida a las casas de las personas mayores. Además, "las llamamos por teléfono, las alentamos y les pedimos que tengan paciencia. Algunas ni siquiera entienden lo que está pasando, pero extrañan el juntarse".

La Visión de Hogar de Cristo en la Atención de Adultos Mayores

En el panorama más amplio de la atención a poblaciones vulnerables, organizaciones como Hogar de Cristo juegan un rol fundamental. Hogar de Cristo "acoge con amor y dignidad a los más pobres entre los pobres, para ampliar sus oportunidades a una vida mejor". Convocan y vinculan a la comunidad en su responsabilidad con los excluidos de la sociedad.

Programas y Enfoques de Hogar de Cristo

Hogar de Cristo reconoce a los adultos mayores como sujetos de derechos, ciudadanos activos e incluidos. A través de tres programas - residencial, ambulatorio y domiciliario -, entregan apoyo social a personas adultas en situación de pobreza y exclusión social con discapacidad mental (psíquica y/o intelectual) y sus familias, para favorecer el ejercicio de sus derechos fundamentales.

Uno de sus enfoques innovadores es "VIVIENDA PRIMERO", que ofrece vivienda permanente y sin condiciones previas a personas en situación de calle mayores de 55 años. Priorizan la estabilidad habitacional como un primer paso y derecho fundamental, lo que facilita abordar otras necesidades y contribuir a la superación real de sus problemas.

La sede de Hogar de Cristo en la Quinta Región, fundada en 1979, es una de las instituciones con más programas en el país, atendiendo a 3.185 personas en condición de pobreza. Cuenta con 5 programas enfocados en adultos mayores, con y sin discapacidad mental. Solo en la región, Hogar de Cristo atiende al 12 % de la población en condición de vulnerabilidad y a 2.130 personas en condición de calle, incluyendo hombres, mujeres y niños.

Infografía o gráfico mostrando los tipos de programas de Hogar de Cristo para adultos mayores o sus cifras de atención en la región.

Un Chile Oculto y Silencioso

Erick Aldunate resume la experiencia con estas palabras: "Siento que somos afortunados de estar trabajando aquí, porque vemos un Chile oculto y silencioso, el de los adultos mayores más vulnerables, por el que podemos hacer mucho, partiendo por ayudarles a recuperar el sentido de comunidad, por capacitarlos, empoderarlos, resolver problemas. Ellos son personas buenas, cariñosas, que valoran conversar, aprender, pero viven en un ambiente anómalo. Para ganarse su confianza se requiere ser prudente y eficaz; es una tarea en la que uno aprende sobre todo a valorar lo que tiene."

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