La capacidad de los riñones para eliminar residuos y mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos en el cuerpo es crucial para la salud general. Cuando esta función se ve comprometida de forma rápida, a menudo en menos de dos días, se produce lo que se conoce como lesión renal aguda, anteriormente denominada insuficiencia renal aguda. Esta condición puede variar de leve a grave y, si es persistente y no se trata, puede ser mortal, aunque también es reversible en muchos casos.
Lesión Renal Aguda y sus Causas
La lesión renal aguda ocurre cuando los riñones, de manera repentina, no pueden filtrar los desechos de la sangre. Cuando los riñones no pueden filtrar los desechos, pueden acumularse niveles nocivos de residuos. A veces, esta condición no causa ningún síntoma evidente. La lesión renal aguda casi siempre se relaciona con otra enfermedad o cuadro médico.
Causas Posibles de Daño Renal
Existen numerosas causas posibles de daño a los riñones. Estas incluyen:
- Necrosis tubular aguda (NTA): Daño a las células tubulares de los riñones.
- Enfermedad renal autoinmunitaria.
- Coágulos en los vasos sanguíneos hacia los riñones.
- Disminución del flujo sanguíneo por el colesterol (émbolo por colesterol).
- Disminución del flujo sanguíneo debido a presión arterial muy baja, lo cual puede resultar de quemaduras, deshidratación, hemorragia, lesión, shock séptico, enfermedad grave o cirugía.
- Trastornos que causan coagulación dentro de los vasos sanguíneos del riñón.
- Infecciones que causan lesión directamente al riñón, como pielonefritis aguda o septicemia.
- Complicaciones del embarazo, incluso desprendimiento prematuro de placenta o placenta previa.
- Obstrucción de las vías urinarias.
- Drogas ilegales como cocaína y heroína.
- Medicamentos incluyendo los fármacos antiinflamatorios no esteroides (AINE), ciertos antibióticos y medicamentos para la presión arterial, medios de contraste intravenosos (tinte), algunos medicamentos para el cáncer y el VIH.
El Rol de los Riñones y el Impacto de las Enfermedades
Los riñones son dos órganos con forma de habichuela y tamaño aproximado de un puño, situados en la parte media de la espalda, uno a cada lado de la columna vertebral. Son la depuradora de nuestro organismo, filtrando la sangre que llega a ellos por la arteria renal, la cual contiene sustancias tóxicas a depurar (urea, creatinina, ácido úrico, calcio, fósforo, medicamentos, etc.). La sangre ya depurada regresa a la circulación a través de la vena renal. Esta filtración se realiza a través de unos filtros minúsculos llamados glomérulos. Otra función muy importante es mantener controlada la cantidad de agua de nuestro organismo, eliminando el exceso y reteniendo lo necesario. Cuando hablamos de insuficiencia renal, nos referimos a una alteración de la función de ambos riñones, o de uno si solo se tiene un riñón.

Enfermedades Renales Crónicas y Glomerulonefritis
La mayoría de las enfermedades renales atacan los nefrones, causando que los riñones no puedan eliminar los desechos. Las causas pueden incluir problemas genéticos, lesiones o medicamentos. Se corre mayor riesgo si se tiene diabetes, presión alta o un familiar cercano con problemas de riñones. La enfermedad renal crónica va dañando los nefrones de a poco con el transcurso del tiempo, es una situación mantenida en el tiempo, irreversible y por lo general progresiva.
La glomerulonefritis es una inflamación de los filtros pequeños de los riñones (glomérulos). El exceso de líquido y los desechos que los glomérulos extraen del torrente sanguíneo se eliminan del cuerpo a través de la orina. Se presenta por sí sola o como parte de otra enfermedad, como el lupus o la diabetes. La inflamación grave o prolongada asociada a la glomerulonefritis puede dañar los riñones. Es posible que no se noten síntomas de la enfermedad crónica.
Causas de Glomerulonefritis
Muchas afecciones pueden causar glomerulonefritis. A veces, la enfermedad es hereditaria, pero otras veces se desconoce la causa. Las infecciones son una causa significativa:
- Glomerulonefritis posestreptocócica: Puede manifestarse una o dos semanas después de recuperarse de una amigdalitis estreptocócica o, rara vez, después de una infección cutánea (impétigo) causada por una bacteria estreptocócica.
- Endocarditis bacteriana: Infección del revestimiento interno de las válvulas y cavidades cardíacas.
- Infecciones virales en los riñones: Incluido el VIH.
Otras causas incluyen enfermedades autoinmunitarias (Lupus, Síndrome de Goodpasture, Nefropatía por inmunoglobulina A), vasculitis (Poliarteritis, Granulomatosis con poliangitis) y afecciones escleróticas como la presión arterial alta mal controlada y la enfermedad renal diabética.

Complicaciones Renales y Síntomas Asociados
La glomerulonefritis afecta la capacidad de las nefronas de filtrar correctamente el torrente sanguíneo, lo que puede llevar a:
- Insuficiencia renal aguda: Deterioro rápido y repentino de la función renal, que puede ser mortal si no se trata rápidamente con diálisis.
- Enfermedad renal crónica: Inflamación persistente que provoca daño y deterioro de la función renal a largo plazo.
- Presión arterial alta.
- Síndrome nefrótico: Exceso de proteína de la sangre en la orina o muy poca en el torrente sanguíneo, causando colesterol alto, presión arterial alta e hinchazón (edema) de la cara, las manos, los pies y el abdomen.
Las consecuencias directas de una insuficiencia renal requieren advertir siempre a los médicos al recetar un medicamento, ya que algunos pueden empeorar la función renal (antiinflamatorios, algunos antibióticos) o las dosis habituales deben ajustarse al grado de insuficiencia renal.
El Síndrome Séptico: Un Virus que Afecta el Riñón y Causa Invalidez en las Piernas
El síndrome séptico es una urgencia potencialmente mortal, una respuesta grave a una infección o lesión que puede incluir coágulos sanguíneos, fuga de vasos sanguíneos y caídas de la presión arterial, impidiendo que el oxígeno y los nutrientes lleguen a los riñones. Se cree que entre un tercio y la mitad de los casos de lesión renal aguda están causados por el síndrome séptico.
Las personas con enfermedad renal crónica pueden tener un sistema inmunitario debilitado, lo que aumenta el riesgo de infecciones graves que pueden derivar en síndrome séptico. Además, el síndrome séptico puede abrumar al cuerpo, haciendo que los órganos vitales dejen de funcionar, comenzando por los riñones.
Signos y Síntomas del Síndrome Séptico
Una persona con síndrome séptico puede tener alguno de los síntomas siguientes:
- Frecuencia cardíaca elevada o pulso débil.
- Confusión o desorientación.
- Dolor o molestias extremos.
- Fiebre, escalofríos o sensación de mucho frío.
- Dificultad para respirar.
- Piel sudorosa o pegajosa.
En personas en diálisis, se deben buscar signos de infección en el lugar de acceso vascular, como enrojecimiento de la piel, lesiones cutáneas o pus. Si una infección no mejora o empeora, se debe buscar atención médica de inmediato.

Complicaciones del Síndrome Séptico
Sin tratamiento, el síndrome séptico puede causar daño tisular, insuficiencia orgánica e incluso la muerte. Aunque con un rápido reconocimiento y tratamiento la mayoría de las personas sobreviven sin problemas a largo plazo, algunas pueden sufrir daño orgánico permanente, incluyendo insuficiencia renal, amputación o dificultad con la memoria y la concentración.
El síndrome postséptico (PSS) afecta hasta al 50% de los sobrevivientes al síndrome séptico, con síntomas como:
- Dificultad para conciliar o mantener el sueño.
- Falta de energía.
- Falta de aliento o dificultad para respirar.
- Dolor muscular o articular incapacitante.
- Hinchazón de brazos o piernas.
- Poco apetito.
- Alucinaciones.
- Ataques de pánico, recuerdos o pesadillas.
- Pérdida de autoestima.
- Depresión o cambios de humor.
La invalidez en las piernas, manifestada como dolor muscular o articular incapacitante e hinchazón, puede ser una de las graves consecuencias a largo plazo del síndrome séptico y su impacto en el sistema renal y otros órganos.
Pielonefritis: Infección Bacteriana Renal
La pielonefritis es una infección bacteriana de uno o ambos riñones. Esta infección puede extenderse por el tracto urinario hasta los riñones o, menos frecuentemente, los riñones pueden infectarse por bacterias que circulan en el torrente sanguíneo. Es más frecuente en mujeres que en hombres, y la bacteria Escherichia coli causa alrededor del 90% de los casos en personas no hospitalizadas.
Causas y Síntomas de Pielonefritis
Por lo general, las infecciones ascienden de la zona genital por la uretra a la vejiga, luego por los uréteres y llegan hasta los riñones. Cualquier bloqueo físico del flujo de orina (anomalía estructural, cálculo renal, dilatación de la glándula prostática o reflujo de orina) aumenta la probabilidad de pielonefritis. El riesgo también aumenta durante el embarazo debido a la presión sobre los uréteres y el reflujo de orina.
Los síntomas suelen empezar repentinamente con escalofríos, fiebre, dolor a ambos lados de la zona lumbar, náuseas y vómitos. Alrededor de un tercio de las personas también presentan síntomas de cistitis (infección de la vejiga), como micción frecuente y dolorosa. En algunos casos, los riñones aparecen aumentados de tamaño y doloridos, y la irritación puede causar espasmos ureterales, resultando en cólicos renales. En personas ancianas, la pielonefritis puede manifestarse con una disminución de la capacidad mental (delirio o confusión), fiebre o sepsis.

Diagnóstico y Tratamiento
Diagnóstico General de la Función Renal
Los médicos pueden realizar pruebas de sangre y de orina para detectar si hay enfermedad renal. El diagnóstico de síndrome séptico requiere una evaluación médica por parte de un profesional, basada en hallazgos como temperatura, presión arterial sistólica, frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria y saturación de O2, además de análisis de sangre y pruebas de imagen.
Para la pielonefritis, los síntomas característicos llevan a solicitar análisis de orina y cultivo de orina para identificar el número y tipo de bacterias. También se pueden realizar análisis de sangre para detectar un exceso de glóbulos blancos, bacterias en la sangre o daño renal. Las pruebas de diagnóstico por imagen (ecografía o tomografía computarizada) se realizan en casos de dolor fuerte, falta de respuesta al tratamiento, síntomas recurrentes, daño renal o en hombres.
Tratamiento General para Afecciones Renales y Sépticas
Una vez que se encuentra la causa del daño renal, el objetivo del tratamiento es restaurar el funcionamiento de los riñones y evitar la acumulación de líquido y residuos. El tratamiento a menudo requiere hospitalización y puede incluir:
- Restricción de líquidos y dieta especial: Rica en carbohidratos y baja en proteínas, sal y potasio para reducir la acumulación de toxinas.
- Antibióticos: Para tratar o prevenir infecciones.
- Diuréticos: Para ayudar a eliminar el líquido del cuerpo.
- Medicamentos intravenosos: Para controlar los niveles de potasio en la sangre.
- Diálisis: Un tratamiento que elimina los desechos dañinos, el exceso de sal y agua del cuerpo, crucial en casos de niveles peligrosamente elevados de potasio o acumulación de líquidos y desechos nitrogenados. Generalmente es temporal.
Tratamiento Específico para el Síndrome Séptico
El tratamiento del síndrome séptico requiere atención médica urgente en un hospital o unidad de cuidados intensivos y se centra en el síndrome, la infección causante y cualquier daño generado:
- Medicamentos antiinfecciosos: Antibióticos, antivirales, antifúngicos o antiparasitarios, iniciados lo antes posible.
- Líquidos intravenosos: Para mantener estable la presión arterial, prevenir coágulos sanguíneos y úlceras por presión, y mantener los niveles de azúcar en sangre.
- Control de la fuente: Eliminar la fuente de infección (catéter, sonda, absceso o tejido muerto infectado).
- Diálisis: Si el síndrome séptico causa lesión renal aguda, la diálisis puede ayudar a filtrar las toxinas y suele interrumpirse una vez que se elimina la causa y los riñones se curan.
- Asistencia respiratoria: Oxígeno adicional, sonda respiratoria o respirador.
- Nutrición artificial: Posiblemente a través de una sonda de alimentación para evitar el riesgo de infección al nutrirse por una vena.
- Cirugía: En algunos casos, para extirpar un órgano o tejido con daños permanentes.
Tratamiento Específico para la Pielonefritis
El tratamiento antibiótico se inicia tan pronto como el médico sospecha de pielonefritis. La elección y dosificación del antibiótico se ajustan según los resultados de laboratorio y las condiciones del paciente. El tratamiento ambulatorio con antibióticos orales suele ser exitoso en casos leves sin deshidratación o complicaciones graves. En otros casos, se hospitaliza al paciente y se administran antibióticos intravenosos. El tratamiento suele durar entre 5 y 14 días para evitar recaídas. La cirugía es necesaria solo en casos puntuales de obstrucción crónica.
Funcionamiento de la Hemodiálisis
Prevención y Pronóstico
Prevención de la Lesión Renal Aguda y el Síndrome Séptico
Para reducir el riesgo de lesión renal aguda y síndrome séptico:
- Cuidar los riñones y controlar afecciones como enfermedad renal, diabetes o presión arterial alta.
- Leer las etiquetas de los analgésicos sin receta y seguir las instrucciones, ya que tomar demasiados puede aumentar el riesgo de lesión renal.
- Mantener un estilo de vida saludable, activo y con una alimentación sana y equilibrada.
- En diálisis: Limpiar bien el lugar de acceso vascular, lavarse las manos, usar mascarilla al conectar/desconectar el tubo.
- Nutrición adecuada: Consultar a un nutricionista para asegurar una ingesta suficiente de nutrientes y combatir infecciones.
- Ejercicio regular: Usar ropa holgada y transpirable, calzado adecuado en áreas públicas, desinfectar equipos de gimnasio, lavarse/desinfectarse las manos después del ejercicio y ducharse lo antes posible. Tener cuidado de no caerse y atender cortes o rasguños rápidamente.
La prevención del síndrome séptico no siempre es posible, pero estas medidas pueden ayudar a reducir el riesgo.
Pronóstico de la Pielonefritis
La mayoría de las personas con pielonefritis se recuperan por completo. Una recuperación lenta y la posibilidad de complicaciones son más probables si se requiere hospitalización, si el microorganismo es resistente a los antibióticos o si la persona sufre un trastorno que debilita el sistema inmunitario (como cáncer, diabetes mellitus o SIDA) o un cálculo renal.