La hipoacusia, o pérdida de audición, es una condición común que se presenta a medida que las personas envejecen, conocida también como presbiacusia. Implica una disminución parcial o total de la capacidad auditiva en uno o ambos oídos, y su intensidad puede variar desde una leve dificultad para oír ciertos sonidos hasta una sordera completa.
La pérdida auditiva ocurre cuando las diminutas células pilosas dentro del oído interno, responsables de recoger las ondas sonoras y convertirlas en señales nerviosas que el cerebro interpreta como sonido, se dañan o mueren. Lamentablemente, estas células no se regeneran, lo que hace que la pérdida auditiva causada por este daño sea permanente.

Prevalencia de la Hipoacusia en la Tercera Edad
La frecuencia de la pérdida de audición aumenta significativamente con la edad. Según los datos disponibles:
- Aproximadamente el 15% de los adultos mayores de 18 años informan algún problema auditivo.
- Alrededor del 5% de los adultos de 45 a 54 años tienen pérdida auditiva discapacitante.
- Esta tasa se eleva al 10% en los adultos de 55 a 64 años.
- Cerca del 22% de las personas de 65 a 74 años y el 55% de los que tienen 75 años o más presentan hipoacusia incapacitante.
- Más del 25% de las personas mayores de 60 años presenta una pérdida de audición discapacitante.
Se considera que la pérdida de audición es discapacitante cuando se produce una reducción superior a 35 decibelios (dB) en el oído que oye mejor. Cuando la pérdida es leve, moderada o grave, suele decirse que la persona «es dura de oído».
Tipos de Hipoacusia
La hipoacusia en personas mayores se clasifica en varios tipos, cada uno con características y causas específicas:
- Hipoacusia Conductiva: Ocurre cuando hay un problema en el oído externo o medio que impide que el sonido se transmita de manera eficiente al oído interno. Las lesiones en el conducto auditivo externo, la membrana timpánica o el oído medio impiden que el sonido sea conducido eficazmente. Algunas causas tratables incluyen la acumulación de cerumen o infecciones del oído medio.
- Hipoacusia Neurosensorial: Se refiere a la pérdida auditiva causada por daños en el oído interno (sensorial) o en el nervio auditivo (VIII) que lleva el sonido al cerebro. Es el tipo más común de hipoacusia en ancianos, asociada principalmente al envejecimiento (presbiacusia) y generalmente es irreversible debido al daño o muerte de las células pilosas.
- Hipoacusia Mixta: Se presenta cuando una persona tiene síntomas de ambos tipos de hipoacusia. Esto implica una combinación de problemas en el oído externo o medio junto con daños en el oído interno o el nervio auditivo, debido a la coexistencia de distintas lesiones o alteraciones que afectan a la vez a varias estructuras auditivas.
- Trastorno del Espectro de la Neuropatía Auditiva: Un tipo adicional de hipoacusia neurosensorial donde el sonido puede detectarse, pero la señal no se envía correctamente al cerebro. Se cree que se debe a una anomalía en las células ciliadas internas o en las neuronas que las inervan dentro de la cóclea.
Causas Comunes de la Hipoacusia en Ancianos
La hipoacusia en el adulto mayor rara vez tiene una causa única conocida; con mucha frecuencia, es multifactorial. Los principales factores que contribuyen a la pérdida auditiva en esta población son:
- El Envejecimiento Natural (Presbiacusia): Es la causa más común de hipoacusia en ancianos. Este proceso gradual, que se debe a una combinación de pérdida de células sensoriales (células ciliadas) y pérdida neuronal, afecta inicialmente la capacidad de escuchar frecuencias altas y, con el tiempo, puede afectar otras frecuencias. Las frecuencias más altas son las más afectadas en la pérdida de audición relacionada con la edad.
- Exposición al Ruido: La exposición intensa y acumulada al ruido a lo largo de la vida contribuye al deterioro de las células auditivas. El ruido fuerte puede dañar las células del oído del mismo modo que el envejecimiento, lo que hace que se produzca pérdida auditiva irreversible. La exposición repetida a ruidos fuertes produce, por último, la pérdida de las células pilosas en el órgano de Corti.
- Factores Genéticos: La predisposición genética juega un papel importante; la hipoacusia relacionada con la edad tiende a ser hereditaria.
- Afecciones de Salud y Estilo de Vida:
- Enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión y problemas cardiovasculares confieren un mayor riesgo de desarrollo de hipoacusia con el envejecimiento.
- El tabaquismo incrementa significativamente el riesgo de pérdida auditiva.
- La obesidad y un estilo de vida sedentario también pueden aumentar el riesgo.
- La falta de cuidados preventivos, como no realizar chequeos auditivos regulares o ignorar los problemas auditivos en sus etapas iniciales, puede llevar a una mayor gravedad de la hipoacusia.
- Uso de Medicamentos Ototóxicos: Ciertos medicamentos tienen efectos secundarios que pueden dañar el oído interno y resultar en pérdida auditiva neurosensorial. Estos incluyen algunos antibióticos aminoglucósidos, medicamentos de quimioterapia y diuréticos de asa.
- Otras Causas Tratables: La acumulación de cerumen (cera en el oído) es la causa más común de hipoacusia de conducción tratable, sobre todo en los adultos mayores. Las infecciones del oído también pueden contribuir a la pérdida auditiva.
Síntomas y Señales de Alerta
La hipoacusia en el adulto mayor puede ser difícil de identificar, ya que la pérdida auditiva inicia de manera progresiva y gradual, haciendo que sea complicado notarla para el afectado. Muchas veces son los familiares o personas del entorno cercano quienes lo perciben primero. Los síntomas más comunes incluyen:
- Dificultad para Entender Conversaciones: Especialmente en ambientes ruidosos. Los signos más comunes pueden ser no comprender palabras, frases o conversaciones, incluso si aún conservan capacidades auditivas.
- Necesidad de Subir el Volumen: Aumentar significativamente el volumen del televisor, la radio o usar dispositivos de audio a un volumen mucho más alto de lo usual.
- Pedir Repeticiones: Solicitar con frecuencia a las personas que repitan lo que dijeron.
- Frustración y Esfuerzo: Sentir frustración por no poder escuchar y experimentar fatiga o estrés después de participar en conversaciones, debido al esfuerzo adicional requerido para escuchar y entender.
- Malinterpretaciones Comunes: Es frecuente escuchar frases como “escucha lo que quiere” o “tiene hipoacusia selectiva”, lo cual es un error. La persona mayor con hipoacusia escucha mejor las frecuencias graves que las agudas, por lo que pueden oír mejor las voces masculinas que las femeninas, o el golpe en la puerta más que el timbre agudo.
- Tinnitus: Escuchar un zumbido o silbido constante en los oídos, un síntoma común y que puede ser particularmente molesto.
- Cambios en el Comportamiento Social: Evitar encuentros grupales o actividades que antes disfrutaban, lo que puede ser una señal de que la hipoacusia está afectando su capacidad para interactuar con otros.
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Diagnóstico de la Hipoacusia
El diagnóstico preciso de la hipoacusia en personas mayores es fundamental para determinar el tipo y grado de pérdida auditiva y seleccionar el tratamiento más adecuado. El proceso suele seguir estos pasos:
- Evaluación Inicial: Tanto para las personas mayores de 65 años que acuden a su control de salud anual (EMPAM) y refieren pérdida auditiva, como para quienes consultan directamente por esta molestia, son evaluados por un médico no otorrinolaringólogo. Este profesional realiza una anamnesis (historia clínica detallada) y una otoscopía (examen del oído con un otoscopio) para descartar patologías agudas que puedan estar causando el déficit auditivo, como la acumulación de cerumen o infecciones.
- Derivación a Especialista: Si la hipoacusia persiste tras la evaluación inicial, se realiza una derivación a un otorrinolaringólogo (especialista en oído, nariz y garganta).
- Pruebas Audiológicas Completas: El otorrinolaringólogo, ante la sospecha de requerir audífono o para confirmar la pérdida auditiva, solicita diversas pruebas:
- Audiometría Tonal: Es la prueba más común para evaluar la capacidad de una persona para escuchar varios tonos y frecuencias.
- Logoaudiometría: Evalúa la capacidad de entender el habla en un entorno silencioso y, en algunos casos, en presencia de ruido de fondo.
- Impedanciometría/Timpanometría: Se utiliza para evaluar la salud del oído medio y la movilidad del tímpano.
- En algunos casos, se pueden realizar pruebas adicionales para medir las respuestas del oído interno a los sonidos o para evaluar cómo el cerebro procesa los sonidos.
- Evaluación del Impacto: De confirmarse una pérdida auditiva mayor a 35 decibelios en el mejor oído, se evalúa el impacto emocional y social de la hipoacusia en la persona mediante el cuestionario HHIE-S (Shortened Hearing Handicap Inventory for the Elderly).
- Seguimiento Regular: Después de establecer un diagnóstico, es importante un seguimiento regular para monitorizar la progresión de la hipoacusia y ajustar el tratamiento según sea necesario.
Se debe considerar la detección en personas mayores porque los pacientes pueden no haber notado una disminución gradual de la audición o pueden pensar que es una consecuencia normal del envejecimiento. Ante la sospecha de hipoacusia en cualquier momento, debe solicitarse la pronta derivación a un especialista.
Opciones de Tratamiento y Manejo
El tratamiento de la hipoacusia puede variar dependiendo del tipo y grado de pérdida auditiva. No existe una cura para la hipoacusia relacionada con la edad; el tratamiento se concentra en mejorar el desempeño diario y la calidad de vida.

- Audífonos: Son una de las soluciones más comunes y efectivas para la mayoría de las hipoacusias. Estos pequeños dispositivos electrónicos se llevan en o detrás del oído y amplifican los sonidos. Han evolucionado mucho en diseño estético, tamaño y funcionamiento.
- Implantes Cocleares: Para casos de hipoacusia severa o profunda que no responden bien a los audífonos tradicionales, los implantes cocleares pueden ser una opción. Se realiza una cirugía para colocar el implante, que permite a la persona detectar sonidos de nuevo y, con práctica, puede permitirle entender el lenguaje, aunque no restablece la capacidad auditiva normal.
- Dispositivos de Asistencia: Existen diversos dispositivos de asistencia que pueden ayudar a las personas con hipoacusia a manejar mejor su entorno, como amplificadores telefónicos o sistemas de alerta visual/vibratoria.
- Rehabilitación Auditiva: Incluye terapias que ayudan a las personas a adaptarse a la pérdida auditiva y a maximizar el uso de sus audífonos o implantes. La lectura de labios y el uso de señas visuales también pueden ayudar a la comunicación.
- Tratamientos Médicos o Quirúrgicos: En algunos casos de hipoacusia conductiva, el tratamiento puede incluir medicamentos para tratar infecciones del oído o cirugías para corregir anomalías estructurales o reparar los huesecillos del oído.
- Adaptación del Entorno: Modificar el entorno para hacerlo más amigable auditivamente puede incluir reducir el ruido de fondo, usar dispositivos de amplificación en lugares públicos y organizar los espacios de vivienda para facilitar la comunicación.
- Apoyo Psicológico: La pérdida auditiva puede tener un impacto significativo en el bienestar emocional y social. El apoyo psicológico puede ayudar a los individuos a ajustarse a la pérdida de audición y a encontrar maneras de manejar los cambios en su capacidad auditiva.
Impacto en la Calidad de Vida y la Salud Cognitiva
La hipoacusia en la tercera edad puede ocasionar tanto problemas físicos (por ejemplo, no escuchar una alarma de incendio) como psicológicos y sociales, afectando significativamente la calidad de vida. Un mal cuidado de la hipoacusia puede relacionarse con problemas de salud más graves.
- Aislamiento Social y Soledad: La pérdida auditiva puede contribuir a reducir la interacción social y, progresivamente, conducir al aislamiento social. Esto puede conllevar una mayor probabilidad de soledad y/o de alteraciones en el estado de ánimo. Es muy importante ayudar a los mayores que sufren esta patología a que se sientan incluidos, ya que la hipoacusia puede provocar que eviten salir de casa.
- Relación con la Demencia y el Deterioro Cognitivo: Numerosos estudios apuntan a la hipoacusia como un factor de riesgo de deterioro cognitivo o de demencia en edades avanzadas. Las personas que padecen hipoacusia o pérdida auditiva presentan una incidencia mayor de demencia, en comparación a las personas de su misma edad que no presentan alteraciones auditivas. La hipoacusia y la demencia podrían compartir una causa neuropatológica común. Además, se requiere un mayor esfuerzo mental para concentrarse y asegurar un procesamiento efectivo del sonido, lo cual podría interferir en otros procesos cognitivos que implican a la memoria, las funciones ejecutivas y la atención.
Todo el tiempo que pase desde que se empieza a experimentar la pérdida auditiva hasta que se recibe atención médica especializada es tiempo en el que la actividad comunicativa y la capacidad para socializarse se resienten. Es clave implementar medidas correctivas a tiempo para reducir el impacto negativo que la hipoacusia puede ejercer sobre la salud cerebral.
Prevención y Consejos para una Comunicación Efectiva
Prevenir la hipoacusia en ancianos o, al menos, retrasar su progresión, es posible con medidas adecuadas de cuidado y prevención. Estos enfoques no solo ayudan a mantener la calidad de la audición, sino que también mejoran la calidad de vida general de los ancianos.
Medidas de Prevención
- Protección Auditiva: Es fundamental proteger los oídos de los ruidos excesivamente altos, que son una de las causas comunes de pérdida auditiva. Evitar escuchar música a alto volumen, usar auriculares a un volumen elevado o una exposición intensa a ruidos fuertes es crucial. Algunas profesiones están más vinculadas a una posible exposición elevada a ruidos, por lo que es fundamental disponer y hacer un buen uso de elementos de protección auditiva.
- Chequeos Auditivos Regulares: Realizar chequeos auditivos regulares es crucial, especialmente si existen factores de riesgo como antecedentes familiares de hipoacusia o exposición previa a ruidos fuertes.
- Manejo de Condiciones de Salud: Muchas condiciones de salud como la diabetes, hipertensión y otras enfermedades de personas mayores pueden afectar la audición. Un control adecuado de estas afecciones puede contribuir a la prevención.
- Cuidado con Medicamentos Ototóxicos: Revisar regularmente los medicamentos que podrían ser ototóxicos y consultar al médico sobre alternativas si es posible.
- Nutrición y Estilo de Vida Saludable: La nutrición juega un papel importante en la salud auditiva. Dietas ricas en ciertos nutrientes como omega-3, antioxidantes, potasio y magnesio pueden ayudar a mantener la salud del oído interno. Fumar tabaco ha sido vinculado con un aumento en el riesgo de pérdida auditiva, por lo que dejar de fumar es beneficioso.
- Educación y Adaptaciones en el Hogar: Educar a las personas mayores y a sus cuidadores sobre los riesgos de la pérdida auditiva y las estrategias de prevención puede hacer una gran diferencia. Realizar adaptaciones en el hogar para minimizar el ruido de fondo y mejorar la acústica también puede ayudar.
Consejos para una Comunicación Efectiva con Personas con Hipoacusia
La comunicación efectiva requiere empatía y cuidado. Gritar para "ayudar" a que la persona con hipoacusia escuche es una muy mala medida, ya que las frecuencias empleadas en el grito tienden a los agudos (que son los que menos perciben las personas mayores) y generan interferencia, lo que les impide discriminar lo que se les está diciendo. Aquí hay algunas estrategias efectivas:
- Acorte la Distancia: No hable de una habitación a otra; acorte la distancia entre los interlocutores.
- Hable Claramente y Lento: Articule bien las palabras, sin exagerar, y mantenga un ritmo de habla moderado.
- Mantenga Contacto Visual: Hable de frente y mantenga contacto visual. Esto permite que la persona mayor lea los labios y las expresiones faciales, lo que ayuda a la comprensión.
- Reduzca el Ruido de Fondo: Apague la televisión, la radio u otras fuentes de ruido que puedan interferir.
- Sea Paciente: Tenga paciencia y esté dispuesto a repetir o reformular las frases si es necesario.
- Verifique la Comprensión: Pregunte si la persona ha entendido lo que se le dijo.
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