Secuestro y Extorsión Involucrando Hermanas: Casos en Chile y Guatemala

Los incidentes de secuestro y extorsión, especialmente aquellos que involucran a miembros de una misma familia o congregación, suelen captar la atención pública por la complejidad de sus motivaciones y la intrincada labor investigativa que requieren. A continuación, se detallan dos casos relevantes: uno sobre el secuestro de un anciano en Chile por parte de dos hermanas y otro sobre el autosecuestro de monjas en Argentina.

Secuestro de Anciano por Hermanas en Quintero

Un caso de secuestro que conmocionó a la comunidad de Quintero involucró a dos hermanas en la retención y maltrato de un anciano. La rápida acción policial fue crucial para la resolución de este crimen.

Interceptación y Retención Violenta

Junto con la ayuda de dos sujetos, las mujeres interceptaron a la víctima, un anciano, cuando este estaba trabajando en un estacionamiento de Quintero. En medio de amenazas de muerte, lo trasladaron a San Antonio y lo mantuvieron retenido por un par de días en un hostal.

Fotografía de un estacionamiento o un hostal en una zona costera, con un estilo que evoque tensión

Consecuencias y Abandono

La víctima resultó con diversas lesiones a causa de los golpes y fue abandonado en la Ruta 68, una vía importante que conecta distintas localidades.

Captura de las Implicadas

El trabajo policial derivó que ambas hermanas fueran detenidas. Una de ellas fue arrestada el viernes y el sábado fue formalizada en el tribunal de garantía de San Antonio, enfrentando cargos relacionados con el secuestro y las lesiones provocadas a la víctima.

Otros Casos Involucrando Hermanas y Secuestro: El Autosecuestro de Monjas en La Plata

Más allá de los secuestros violentos con fines criminales, existen otros incidentes donde la figura de las "hermanas" y el concepto de "secuestro" se entrelazan en circunstancias atípicas. Un caso notorio fue el de dos monjas guatemaltecas en Argentina que orquestaron un autosecuestro.

El Incidente: Fuga y Falsa Denuncia

Dos monjas huyeron del hogar platense donde vivían. Posteriormente, llamaron a la madre superiora para decir que estaban secuestradas y exigían 62.000 dólares para su liberación. El episodio fue caratulado por los abogados de la Congregación como “una crisis de vocación”.

Las monjas, identificadas como Jovita Pérez, de 27 años, y Odilia Palma, de 20, se habían ausentado del hogar el miércoles pasado, bajo el pretexto de que Sor Jovita tenía un turno en la Clínica Santa Lucía de La Plata. Sin embargo, las religiosas no regresaron al Hogar. A las 23 de ese día, la madre superiora recibió una llamada angustiosa en la que se afirmaba que habían sido secuestradas por tres hombres que exigían 62.000 dólares.

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La Investigación y el Descubrimiento

Ante la gravedad de la situación, el Arzobispado de La Plata tomó intervención y decidió realizar la denuncia policial. De inmediato, la Subsecretaría de Investigaciones del Ministerio de Seguridad comenzó a trabajar en el caso, y el expediente judicial quedó a cargo de la fiscal Ana Medina.

Previo a su huida, una de las religiosas había solicitado a la madre superiora los dos pasaportes, retenidos por la Congregación, con la excusa de realizar trámites en la clínica. La hipótesis de que se trataba de una fuga y no de un secuestro real se confirmó el jueves, cuando la Policía Bonaerense recibió el dato de que las dos monjas habían visitado la embajada de Guatemala para consultar sobre los trámites necesarios para viajar a Estados Unidos. En esa ocasión, exhibieron los pasaportes, que supuestamente les habían sido robados. También se informó que estuvieron en el Consulado de Estados Unidos.

Desde el inicio de la investigación, la fiscal Medina solicitó al juez César Melazo autorización para intervenir los teléfonos de la Congregación, previendo posibles llamadas de las monjas o de los supuestos secuestradores. Este hecho, sumado a la explosión del caso en la prensa, con la historia publicada por el diario El Día de La Plata y replicada por numerosas radios, ejerció una gran presión sobre las implicadas.

Resolución y Consecuencias

Ante el escándalo mediático y la presión investigativa, las dos hermanas decidieron llamar a la madre superiora. Dado que el teléfono estaba intervenido, se pudo determinar de inmediato que la llamada se originaba en un locutorio de la avenida Pueyrredón, en la Capital Federal. Tras ser localizadas, fueron trasladadas a La Plata y llevadas a la Departamental de Investigaciones.

Posteriormente, fueron recogidas por los abogados de la Congregación, Fernando Burlando y Fabián Amándola, y llevadas de regreso al Hogar. Desde el punto de vista legal, era muy posible que ambas pasaran al menos una noche en un calabozo. El autosecuestro se tipifica como un intento de extorsión, un delito excarcelable. No obstante, en casos previos de autosecuestro, los imputados solían pasar una o más noches tras las rejas hasta su indagatoria y una primera resolución fiscal. Además, las religiosas habían realizado una falsa denuncia de pérdida de pasaporte ante la policía.

La crisis espiritual o de vocación con la que se catalogó el caso en fuentes eclesiásticas no desapareció con su regreso al Hogar. El pronóstico es que la Congregación -legalizada hace solo un mes por la Secretaría de Culto- casi seguro reenviará a las dos hermanas a su lugar de origen, Guatemala. Allí, tendrán la oportunidad de reflexionar y tomar una decisión frente a dos alternativas, ninguna de las cuales se presenta fácil.

Ilustración de un hogar religioso o mapa de La Plata destacando el área de la Congregación

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