La creación de entornos accesibles es un pilar fundamental para garantizar el ejercicio pleno de los derechos de las personas con discapacidad. En el marco de los esfuerzos institucionales por promover la inclusión, se ha desarrollado una herramienta normativa orientada a estandarizar y mejorar el trato hacia las personas con condiciones del neurodesarrollo.
La ministra de Desarrollo Social y Familia, María Jesús Wulf, sostuvo que “hoy, en el Día Mundial del Autismo, estamos anunciando la primera Guía para la Atención Inclusiva de Personas Autistas, la que refuerza nuestro compromiso por dar mayor visibilidad a las personas con esta condición”.

Principios fundamentales de la atención inclusiva
Para lograr una atención verdaderamente inclusiva, es necesario comprender que las barreras del entorno limitan la participación. La guía pone especial énfasis en dos áreas críticas para la interacción diaria:
1. Ajustes sensoriales en el entorno
La importancia de los ajustes sensoriales radica en considerar el modo en que los estímulos del ambiente impactan en el bienestar y la participación de las personas autistas. Un entorno saturado de ruido, luces intensas o excesiva aglomeración puede ser un impedimento directo para que una persona pueda realizar un trámite o recibir atención de manera autónoma.

2. Sistemas de comunicación alternativa y aumentativa (CAA)
La diversidad en las formas de interacción es un hecho que las instituciones deben reconocer. La guía resalta la visibilización del uso de la comunicación alternativa aumentativa como parte de la diversidad de formas en que las personas autistas pueden comunicarse. Esto implica que el personal de atención debe estar capacitado para interactuar no solo a través del lenguaje verbal, sino también mediante apoyos visuales, pictogramas o dispositivos tecnológicos.
Recomendaciones para los prestadores de servicios
La implementación de estas directrices requiere un cambio en la cultura organizacional de los centros de atención:
- Capacitación continua: El personal debe conocer cómo adaptar los estímulos ambientales según la necesidad del usuario.
- Flexibilidad en la atención: Permitir tiempos de espera adecuados y espacios de calma cuando sea solicitado.
- Validación de apoyos: Reconocer y validar cualquier método de comunicación que la persona utilice para expresar sus necesidades.