Si alguna vez has tenido que informarte sobre el proceso de reconocimiento de una discapacidad, es muy probable que hayas oído hablar del baremo de discapacidad. Este término se refiere al sistema oficial que utiliza la administración pública en España para valorar y medir el grado de discapacidad de una persona. Se expresa en forma de porcentaje y se basa en criterios médicos, psicológicos y sociales. El baremo analiza distintos aspectos de la vida de la persona y se aplica en el proceso de valoración que realiza el equipo técnico de los Centros de Valoración y Orientación de cada Comunidad Autónoma.
En función de los resultados, se emite una resolución oficial con el grado de discapacidad reconocido, expresado en porcentaje. Es importante aclarar que no es lo mismo la discapacidad que la incapacidad, tanto desde un punto de vista jurídico como respecto de los beneficios y prestaciones que cada una de estas situaciones trae aparejadas en caso de su reconocimiento por parte de la administración.
Definición de Discapacidad
El Real Decreto Legislativo 1/2013, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social, define la discapacidad como una situación que resulta de la interacción entre las personas con deficiencias previsiblemente permanentes y cualquier tipo de barreras que limiten o impidan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás.
Las situaciones de discapacidad se califican en grados según el alcance que tengan. La calificación del grado de discapacidad responde a criterios técnicos unificados, fijados mediante los baremos que se acompañan al Real Decreto 888/2022, que es el que establece el procedimiento para el reconocimiento, declaración y calificación del grado de discapacidad.
El Nuevo Baremo de Discapacidad (Real Decreto 888/2022)
En 2023 entró en vigor un nuevo modelo de evaluación, que actualiza el baremo de discapacidad anterior. Este cambio, introducido por el Real Decreto 888/2022, actualiza los criterios de evaluación por primera vez en más de 20 años y ha supuesto un cambio de paradigma al tener en cuenta la discapacidad psicosocial. Las modificaciones responden a la necesidad de alinear la normativa con estándares internacionales, con un enfoque centrado en los derechos humanos. Además, buscan reflejar el impacto integral de la discapacidad en la vida cotidiana. Este nuevo baremo pone en el centro a la persona, flexibilizando el proceso a través de medios telemáticos y asegurando en todo momento la accesibilidad universal.

El nuevo baremo incorpora criterios médicos, psicosociales y ambientales, fortaleciendo la inclusión y la equidad en la asignación de beneficios. Estas medidas permiten reconocer mejor las capacidades diversas de la población, que en España asciende a 4,38 millones de personas, según el INE. Esto supone un gran avance, ya que reconoce que no todas las personas con la misma condición viven las mismas dificultades. El reconocimiento de grado de discapacidad se entenderá producido desde la fecha de solicitud y tendrá validez en todo el territorio español. Además, se tienen en cuenta las dificultades de la persona en su día a día, independientemente del cociente intelectual.
Grados de Discapacidad según el Nuevo Baremo
El nuevo baremo clasifica los grados de discapacidad en cuatro clases principales, expresados en porcentajes:
- Clase 0: Discapacidad nula (0-4%). No evaluable por no haber dificultad en las actividades de la vida diaria (AVD). El nivel de discapacidad evaluado es insignificante y no justifica una dificultad, que pueda ser evaluable, en la realización de las actividades de la vida diaria.
- Clase 1: Discapacidad leve (5-24%). Dificultad leve para realizar las AVD, pero el usuario es independiente. El nivel de discapacidad evaluado es leve cuando implica una dificultad leve en la realización de las actividades de la vida diaria. En la práctica totalidad de estas actividades la persona es independiente y puede realizarlas por sí misma.
- Clase 2: Discapacidad moderada (25-49%). Dificultad para realizar las AVD y precisa ayuda en algunas situaciones. El nivel de discapacidad moderado comporta una dificultad moderada en la realización de las actividades de la vida diaria. Puede existir una limitación total o la imposibilidad de realizar alguna de ellas; sin embargo, la persona sigue siendo independiente en las actividades de autocuidado.
- Clase 3: Discapacidad grave (50-95%). Gran dificultad para realizar las AVD y posible limitación total en autocuidado. El nivel de discapacidad grave justifica una dificultad grave en la realización de las actividades diarias de una persona. Puede darse el caso de una limitación total o imposibilidad para realizarlas, en cualquier ámbito, incluidas las actividades de autocuidado.
- Clase 4: Discapacidad total (96-100%). Imposibilidad de realizar AVD y autocuidado. Un nivel de discapacidad total implica la imposibilidad de realizar casi todas las actividades de la vida diaria del sujeto, incluidas las de autocuidado.
A través de este grado, se otorga el certificado de discapacidad, un documento oficial que le reconoce la condición y además le permite acceder a derechos y beneficios, como pensiones, ayudas o descuentos.
Componentes del Nuevo Baremo (Modelo Biopsicosocial)
El nuevo baremo tiene como referente el modelo biopsicosocial, propuesto por la Clasificación Internacional de Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud (CIF), que describe y evalúa el funcionamiento y la discapacidad sobre la base de cuatro componentes o baremos diferenciados:
1. Baremo de Evaluación de la Deficiencia Global de la Persona (BDGP)
A través de esta primera parte del baremo se miden las deficiencias de la persona en cuanto a funciones fisiológicas y mentales, así como de las partes anatómicas y estructurales del cuerpo: órganos y partes del cuerpo (vista, oído, lenguaje, sistemas internos -respiratorio, digestivo, etc.-, huesos, músculos y piel). El sistema clasifica la deficiencia en cinco clases, desde insignificante hasta total, basándose en el porcentaje de limitaciones. La evaluación se realiza mediante criterios de la historia clínica, exploración clínica y pruebas complementarias, estableciendo un criterio principal y dos secundarios para calcular el grado de deficiencia. Este enfoque brinda una metodología específica para determinar la magnitud de la limitación en la capacidad de realizar actividades de la vida diaria, considerando diversos factores médicos y diagnósticos.
Se calificarán de la siguiente manera:
- 0 = Insignificante
- 1 = Leve
- 2 = Moderado
- 3 = Grave
- 4 = Total
2. Baremo de Evaluación de las Capacidades/Limitaciones en la Actividad (BLA)
La actividad es la realización de una tarea o acción por una persona, y representa la perspectiva del individuo respecto al funcionamiento. Se mide la capacidad, que es considerada por el Baremo como la aptitud de un individuo para realizar una tarea o acción, indicando el máximo nivel probable de funcionamiento que puede alcanzar en un dominio, en un momento dado y en un entorno normalizado. Aquí se mide la capacidad para desenvolverse en las actividades más básicas de la vida diaria, "comparándola con la manera, extensión o intensidad que se espera que una persona sin esa condición", valorando el esfuerzo y el posible dolor. Esto incluye el autocuidado y la movilidad.
Tras la medición, se concluirá si hay:
- 0. No hay dificultad: 0 a 4% (ninguna, insignificante).
- 1. Dificultad leve: 5 a 24% (poca, escasa).
- 2. Dificultad moderada: 25 a 49% (media, regular).
- 3. Dificultad grave: 50 a 95% (mucho, extrema).
- 4. Dificultad completa: 96 a 100% (total).
2.1. Baremo BLGTAA: Dependencia de Terceros
Este 'Baremo de Limitación Grave y Total en el dominio de Autocuidado' se enfoca hacia personas que ostentan un porcentaje de discapacidad igual o superior al 75% y que, por tanto, se considera que necesitan la ayuda de terceras personas en su vida cotidiana. Se les otorgará un grado de discapacidad ajustado:
- (25-39%) GDA del 75%
- (40-54%) GDA del 85%
- (55-74%) GDA del 95%
- (75%) GDA del 96%
2.2. Baremo BLAM para la Movilidad Reducida
El "Baremo de Limitaciones en las Actividades de Movilidad" es el que se emplea para certificar la movilidad reducida. Cuando se asigne una limitación final de movilidad igual o superior al 25% se determinará que la persona tiene, oficialmente, movilidad reducida y dificultades para utilizar el transporte colectivo.
3. Baremo de Evaluación del Desempeño/Restricciones en la Participación (BRP-QD)
Este baremo estudia las limitaciones de la persona en su entorno real y los posibles problemas para implicarse en situaciones vitales. Sirve de puente entre el (BLA) y el (BFCA). Las restricciones en la participación reflejan los problemas que enfrenta al realizar actividades y participar en situaciones vitales, comparadas con la participación esperada de alguien sin discapacidad en su cultura o sociedad. Se realiza un cuestionario del desempeño que realiza la propia persona, y que se dividen en:
- 0. No hay ninguna dificultad, o insignificante, inferior al 5% (0% a 4%).
- 1. Dificultad leve, poca, escasa, entre 5% y 24%.
- 2. Dificultad moderada, media o regular, entre 25% y 49%.
- 3. Dificultad grave, mucho, extrema, entre 50% y 95%.
- 4. Dificultad completa, total, mayor del 95% (96% a 100%).
4. Baremo de Evaluación de los Factores Contextuales (BFCA)
Este cuarto baremo se centra en factores tanto personales como externos que pueden tener una influencia positiva o negativa (barrera), siendo la escala la siguiente:
- 0. Ninguna, insignificante… no hay barrera.
- 1. Poca, escasa (Barrera leve).
- 2. Media, regular (Barrera moderada).
- 3. Extrema (Barrera grave).
- 4. Total (Barrera completa).
El porcentaje obtenido en la evaluación de las deficiencias, las limitaciones en la actividad y las restricciones en la participación se podrá modificar con la suma de puntos por Factores Contextuales (barreras ambientales y personales), siendo el máximo de 24 puntos.
Proceso de Evaluación y Beneficios
El reconocimiento y la evaluación del grado de discapacidad de una persona lo llevan a cabo las comunidades autónomas y, en el caso de Ceuta y Melilla, el Imserso. El reconocimiento de la discapacidad debe solicitarse a la administración autonómica mediante los formularios existentes al efecto. Los interesados deben dirigirse a los centros base de su comunidad autónoma, donde un equipo multidisciplinario realiza la evaluación basándose en la historia clínica y documentación médica, la exploración física y pruebas complementarias, y el entorno del solicitante, incluyendo los factores que afectan su vida cotidiana.
Cómo solicitar el reconocimiento de discapacidad en España
Dictamen Propuesta y Plazo de Resolución
El equipo multiprofesional de calificación y reconocimiento del grado de discapacidad de cada comunidad autónoma emitirá un dictamen propuesta una vez examinada la persona, que deberá contener los siguientes puntos:
- El grado de discapacidad concedido.
- Las puntuaciones obtenidas en los distintos baremos.
- Los códigos de diagnóstico, deficiencia, limitaciones, restricciones, etc.
- Si hay o no la necesidad del concurso -ayuda- de otra persona.
- La existencia de dificultades de movilidad para utilizar el transporte público.
La resolución se dictará y comunicará en un plazo máximo de seis meses a contar desde la fecha de la solicitud, y se anexará el dictamen propuesta.
Tramitación Urgente
Se podrá acordar la tramitación urgente del reconocimiento de la discapacidad, tanto de oficio como si así lo demanda la persona afectada, cuando concurran razones de interés público relacionadas con la salud, la violencia de género, la merma en la esperanza de vida (como en los enfermos de ELA) u otras "de índole humanitaria". En estos casos, los plazos establecidos se reducirán a la mitad.
Revisión de la Discapacidad
En la resolución deberá figurar la fecha en que puede tener lugar una revisión de la discapacidad. Se indicará esta fecha si se prevé una mejora de las circunstancias que dieron lugar a su reconocimiento. Si no se espera una mejora, la discapacidad podrá ser definitiva. No obstante, podrá revisarse si la Administración competente conociera hechos que pudieran dar lugar a un cambio en el grado de discapacidad. La persona puede solicitar una revisión de su grado de discapacidad si cree que su situación ha mejorado o empeorado, pero tendrá que esperar al menos dos años desde la primera resolución. Ten en cuenta que el baremo de discapacidad se revisa de forma periódica, o si el informe incluye una fecha de revisión obligatoria.
Beneficios Asociados
El grado de discapacidad otorga acceso a múltiples beneficios, que incluyen:
- Económicos: Pensiones no contributivas y subsidios.
- Laborales: Adaptación de puestos y acceso a centros especiales de empleo.
- Sociales: Descuentos en transporte, tarjetas de estacionamiento, ayudas para rehabilitación, entre otros.
Discapacidad Intelectual
Al hablar de discapacidad intelectual nos referimos a alteraciones en la función cognitiva que son significativamente inferiores al promedio, lo que dificulta la comprensión y la respuesta ante diversas situaciones cotidianas. Se estima que alrededor del 1% de la población en España padece algún tipo de discapacidad intelectual.
La discapacidad intelectual se caracteriza por limitaciones significativas en el funcionamiento intelectual y en la conducta adaptativa, las cuales se manifiestan durante el periodo del desarrollo. Con la discapacidad intelectual, las habilidades sociales y prácticas se ven afectadas, es decir, aquellas habilidades diarias necesarias para vivir, trabajar y participar en la comunidad. Estas incluyen la comunicación, las habilidades sociales e interpersonales, el autocuidado, la vida doméstica, el autocontrol, las habilidades académicas básicas (lectura, escritura y matemáticas), el trabajo, el ocio, la salud y la seguridad. Se considera que existe una limitación en las capacidades adaptativas si hay un déficit en al menos dos de estas áreas en comparación con niños de la misma edad y cultura.

Es importante destacar que la discapacidad intelectual se manifiesta cuando una persona con limitaciones significativas interactúa con su entorno, dependiendo tanto de la persona como de las barreras u obstáculos que presenta dicho entorno. Según el grado de facilitación del entorno, la discapacidad se expresará de manera diferente. Por lo tanto, la discapacidad intelectual no es una condición fija e inmutable. Se modifica a lo largo del crecimiento y desarrollo biológico del individuo, así como por la disponibilidad y calidad de los apoyos que recibe, en una interacción constante y continua entre el individuo y su ambiente.
Causas de la Discapacidad Intelectual
Las causas de la discapacidad intelectual son variadas y pueden tener diferentes orígenes. Pueden ser prenatales, ya sea debido a factores genéticos o a condiciones adquiridas por la madre durante el embarazo, como una infección. También pueden originarse por complicaciones durante el parto o ser adquiridas después del nacimiento, debido a infecciones, traumatismos, desnutrición, exposición a tóxicos, entre otros factores. Puede deberse a diversas causas, como factores metabólicos, infecciosos o cromosómicos, y puede originarse en diferentes momentos: antes del nacimiento, durante el parto o a consecuencia de una enfermedad grave en la infancia.
Medición de la Capacidad Intelectual
La capacidad intelectual generalmente se mide a través de pruebas estandarizadas como la Escala Wechsler de Inteligencia (WISC-V). Estas pruebas proporcionan una cifra que indica el cociente intelectual (CI) de la persona, reflejando la diferencia entre su edad mental y su edad cronológica. Se estima que la media de la población tiene una puntuación alrededor de 100, por lo que dos desviaciones estándar por debajo de la media (un CI de 70 o inferior) indican discapacidad intelectual. Aunque la discapacidad intelectual está presente desde el nacimiento o la infancia temprana, muchos niños no muestran síntomas evidentes hasta la edad preescolar. Por eso, la detección prenatal y las pruebas de cribado del desarrollo realizadas rutinariamente por los pediatras son cruciales para un diagnóstico temprano.
Grados de Discapacidad Intelectual
Las manifestaciones de la discapacidad intelectual pueden variar significativamente en su gravedad. Según el CI y el nivel de autonomía de la persona, se han identificado cuatro tipos de discapacidad intelectual:
- Leve: La mayoría de las personas con discapacidad intelectual se encuentran en este rango, con puntuaciones de CI entre 50 y 70. A pesar de tener habilidades cognitivas y de aprendizaje algo retrasadas, suelen adaptarse al sistema educativo y desempeñar actividades profesionales. Sus habilidades sociales suelen ser relativamente adecuadas y solo necesitan ayuda ocasional para desenvolverse.
- Moderado: Las personas en este grupo tienen un CI entre 35 y 50, lo que significa que enfrentan mayores dificultades cognitivas, especialmente en el procesamiento de conceptos complejos. Pueden mejorar sus habilidades mediante entrenamiento y desempeñar trabajos poco cualificados bajo supervisión. Igualmente, tienen la capacidad de establecer relaciones sociales, aunque su habilidad de comunicación es limitada. Además, pueden desplazarse de forma autónoma por lugares familiares y participar en actividades sociales con apoyo.
- Grave: Las personas con discapacidad intelectual grave, que tienen un CI entre 20 y 35, generalmente requieren supervisión y apoyo constante. Experimentan retrasos significativos en la adquisición del lenguaje y su capacidad de comunicación es limitada. Pueden aprender a reconocer algunas palabras escritas y entender comunicación social básica. Asimismo, son capaces de realizar tareas simples con asistencia y supervisión. Sin embargo, tienen muy poca autonomía.
- Profundo: La discapacidad intelectual profunda afecta solo al 1-2% de los casos. Estas personas enfrentan serias dificultades cognitivas, sociales y prácticas, además de otras discapacidades asociadas. A pesar de ello, disfrutan de relaciones con personas familiares y pueden participar en actividades diarias con un apoyo significativo.
Tratamiento de la Discapacidad Intelectual
En el caso de la discapacidad intelectual, el enfoque del tratamiento se concentra principalmente en ayudar a la persona a desarrollar su máximo potencial en el ámbito educativo, social y práctico. Este tratamiento implica la participación de diversos profesionales como médicos, psicólogos, logopedas y terapeutas ocupacionales, quienes colaboran para diseñar un plan individualizado. Este plan considera tanto las fortalezas como las debilidades de la persona con discapacidad, así como las necesidades de su familia. La discapacidad intelectual se debe en gran medida a la falta de apoyo, no solo al bajo CI. Por lo tanto, el uso de fármacos, terapias y adaptaciones curriculares es crucial para promover un desarrollo más completo y mejorar la calidad de vida del afectado. Además, el apoyo familiar es fundamental para que estas personas puedan integrarse activamente en su entorno.