Este artículo explora el impacto transformador del Sorteo del Gordo de la Lotería de Navidad en dos localidades españolas: Brea de Tajo, Madrid, y Campo de Criptana, Ciudad Real. A través de testimonios y datos, se analiza cómo un premio millonario puede alterar la dinámica social y económica de pequeños municipios.
Brea de Tajo: Un Pueblo Agrícola Tocado por la Suerte
El 22 de diciembre del año pasado, el pueblo de Brea de Tajo, situado a 70 kilómetros al oeste de Madrid, se situó en el mapa al repartir 120 millones de euros del Gordo. Este evento fue un hito para un municipio de tan solo 564 habitantes, especialmente considerando que era una de las localidades más pobres de la región, ocupando el octavo puesto por la cola en renta per cápita en 2013.

La Asociación de Mujeres como Artífice del Milagro
La Asociación de Mujeres fue la artífice del maná que cayó como llovido del cielo en esta localidad esencialmente agrícola y de servicios. La presidenta de la asociación, Antonia Reyes, una jubilada de 66 años que fue cocinera del centro de menores infractores del pueblo, vendió 300 décimos del número 66513, adquirido en la administración número 4 del paseo de la Esperanza en el distrito de Arganzuela.
Reyes relata que la asociación ha estado abonada a ese número desde hace once años. “Fui a comprar lotería y me preguntaron si tenía alguna preferencia; les dije que no, que me daba igual. Entonces, me ofrecieron el 66513 que había desechado un pueblo vecino y hasta hoy”, explica. A los dos años les tocó lo que jugaban, a los cinco, 200 euros y a los diez el mayor de todos los premios.
Cambios y Reacciones en la Localidad
La suerte llenó de alegría al 80% de los breanos, en un pueblo con un 20% de paro y un 15% de ancianos. El alcalde del municipio, Rafael Barcala, del PP, afirmó ufano: “Ahora estaremos entre las más ricas, seguro”. Los vecinos ganaron 400.000 euros por décimo jugado, o "320.000 limpios tras el 20% que hay que pagar a Montoro”, bromean.
Impacto Económico y Social
- Los breanos han empleado el dinero en liquidar hipotecas y reformar sus viviendas, en lugar de solo "parchearlas".
- Muchos han puesto la calefacción, olvidándose de las estufas.
- Se han dado caprichos como cambiar de coche (hay 25 nuevos cuyas matrículas empiezan por la letra J) o hacer viajes a sitios deseados. Antonia Reyes, por ejemplo, se acaba de comprar un coche con la letra K y planea un viaje a Tierra Santa.
- Un abuelo que asistía al centro de mayores, cansado de la vieja furgoneta, compró una nueva por 40.000 euros.

A pesar del cambio de suerte, el municipio no tiene ninguna entidad bancaria; la única sucursal (Santander) cerró sus puertas seis meses antes del sorteo. Cuentan con un cajero automático y una oficina móvil de Bankia que acude cada 15 días.
Una vecina mayor, que prefiere no identificarse, explica: “No nos hemos hecho ricos. Desde luego que nos llevamos un buen alegrón porque ese pellizco no cae todos los días. Hemos tapado agujeros y vivimos mucho más desahogados”.
Nuevos Negocios y Turismo
María José López, una hostelera, acaba de inaugurar el 2 de diciembre el único restaurante de Brea: El Campanario. El premio les dio el impulso para montar este negocio. Ambos, ella y su marido, conservan su trabajo en Madrid, a la espera de ver cómo marcha su aventura.
El pueblo, que tiene dos casas rurales, es ahora más visitado que nunca, desde que la Lotería de Navidad lo situó en el mapa. “Lo hemos vendido todo. Este año compré 430 décimos en vez de 300. Ha venido gente de Madrid y de los pueblos de alrededor”, explica la presidenta de la asociación de mujeres.
Brea de Tajo, año 1 después del Gordo | España
Celebraciones y Monumentos
Un monolito de hierro en la entrada del pueblo, que costó 300 euros, inmortaliza el número 66513 para la posteridad. “No sé si es el primer monumento al Gordo de España, pero es el nuestro y estamos muy orgullosos. Se les ocurrió a unos vecinos la misma noche del sorteo. Querían hacer algo que quedara para la historia y barajaron varias ideas: poner una calle, plaza o avenida”, evoca el alcalde.
El monumento fue inaugurado con motivo de las fiestas patronales en honor de la Virgen del Rosario, el 1 de octubre pasado. Pidieron permiso al Colegio de San Ildefonso para que acudieran los niños que volvieron a cantar el premio otra vez, siendo los reyes de las celebraciones.
Campo de Criptana: Un Voluntario y un Premio Compartido
En Campo de Criptana, el Gordo también trajo alegría a la residencia de ancianos Sagrado Corazón, gracias a Jesús Martínez (Campo de Criptana, 1963). Camionero de profesión, Jesús era ya una persona conocida por su voluntariado constante en la residencia, y por traer lotería a las auxiliares de alguno de los pueblos por los que pasaba en su trabajo.

El "Héroe de Criptana"
Jesús se enteró del milagro por la radio mientras volvía de Burgos en su camión. Había comprado los décimos en un municipio gallego junto a su hijo Luis Jesús (22 años), psicólogo de profesión, y Elisardo, el vendedor de un coche que habían adquirido.
Fue Elena, una joven rumana y auxiliar de la residencia de ancianos, quien le encargó los décimos agraciados. Jesús celebrará esta Navidad con los suyos, los trabajadores y los ancianos de la residencia, una de las noticias más felices de su vida.
Brea de Tajo, año 1 después del Gordo | España
Repercusiones en la Residencia
Las labores fundamentales de voluntariado de Jesús en la residencia son pasear con los ancianos y darles de comer. La hermana Ana María, que trabaja en el centro, lo describe como “muy dicharachero, anima a todos los demás”. A pesar de no estar entre los agraciados, la monja está “tan contenta, tan contenta” y concluye: “Aquí hay gente con hipotecas, empleados y voluntarios, imagínese el bien que les va a hacer”.
El alcalde de la localidad, Antonio Lucas-Torres, ha asegurado al diario local Mancha Información que “siente mucha alegría” y que “es bueno para la economía de Criptana. Ellos han dado lo mejor de sí mismos a la residencia”.