La violencia es un fenómeno que puede afectar a cualquier persona en una relación íntima. Sin embargo, las investigaciones han demostrado que los hombres gay y aquellos hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres sufren violencia de pareja en mayor medida que el resto de la población. Esta realidad, a menudo invisible, se ve agravada por una serie de factores sociales e históricos que dificultan la búsqueda de ayuda y el acceso a la justicia.

La Violencia de Pareja en Hombres Homosexuales: Desafíos y Consecuencias
A pesar de la alta prevalencia de violencia de pareja, es más probable que los hombres gay no cuenten sus experiencias con este tipo de violencia por miedo a la discriminación. La estigmatización social y la homofobia internalizada actúan como barreras significativas. Además, la falta de refugios y otros centros equipados para ofrecer a los hombres gay un lugar seguro y de apoyo donde puedan recibir ayuda también puede hacer que resulte desalentador buscar atención médica. Esta carencia de recursos especializados agrava la vulnerabilidad de las víctimas.
Impacto en la Salud y Barreras para Buscar Apoyo
Además de los riesgos físicos directos, permanecer en una relación abusiva puede llevar a graves consecuencias para la salud mental, como la depresión, ansiedad o desesperanza. Para muchos, la dificultad de pedir ayuda se incrementa si no quieren informar a otras personas sobre su orientación sexual o sobre su relación con una persona del mismo sexo, ya sea por miedo al rechazo o a represalias. Esta invisibilidad forzada contribuye a un ciclo de violencia difícil de romper.
Pasos para Romper el Ciclo de Violencia
A pesar de estos desafíos, la única manera de terminar con el ciclo de violencia es tomar medidas. Si una persona es víctima de violencia de pareja, es crucial hacerle saber a alguien sobre el abuso, ya sea un amigo, un ser querido, un profesional de atención médica u otra persona cercana de confianza. También se puede considerar la posibilidad de llamar a una línea de ayuda para casos de violencia doméstica, donde se puede encontrar apoyo confidencial y recursos especializados.
Contexto Histórico: Persecución Sexual y Criminalización de la Homosexualidad en Chile
La violencia contra los hombres homosexuales no se limita únicamente a las relaciones de pareja, sino que históricamente ha sido una constante a través de la persecución estatal y social de sus identidades y actos sexuales. Diversos episodios en la historia de Chile ilustran esta realidad.
Acusaciones de Sodomía y Enjuiciamientos
Desde tiempos coloniales, la homosexualidad fue criminalizada. Un ejemplo notable es el caso de Juan de León Escobar, oidor de la Real Audiencia de Santiago, quien fue acusado de mantener relaciones homosexuales con distintos hombres. Más adelante, se documenta un caso de sodomía entre dos tripulantes de la corbeta Esmeralda, donde los implicados fueron castigados con 60 azotes y 4 años de cárcel. En otro incidente, Juan Agustín Alcalde, Alberto Leiva y José Pérez fueron enjuiciados y encarcelados por sodomía.
Estigmatización Pública y Medios de Comunicación
Los medios de comunicación desempeñaron un papel clave en la estigmatización. El periódico El Padre Padilla publicó una serie de artículos sobre homosexuales a quienes se referían despectivamente como “maricones”. De manera similar, el diario Socialista informó que dos socios del Club Conservador de Iquique fueron sorprendidos en actos de sodomía, calificándolos de decadentes e inmorales. Esta cobertura no solo reflejaba, sino que también reforzaba el prejuicio social.

Criminalización por Expresión de Género y Orientación Sexual
La persecución también se extendía a la expresión de género y la mera existencia de comunidades homosexuales. El diario La Nación informó el caso de Luis Pérez Espinoza, quien fue condenado a 541 días de cárcel luego de ser sorprendido vestido de mujer y supuestamente haciendo desórdenes en la vía pública. En Santiago, una casa fue allanada y 20 hombres vestidos de mujer fueron detenidos en una fiesta. En Valparaíso, un grupo de homosexuales fue detenido, lo que llevó a la revista Sucesos a publicar un artículo titulado “Un grupo de degenerados sorprendidos en Valparaíso”.
Institucionalización de la Patologización y Persecución
La academia y el Estado también contribuyeron a la patologización de la homosexualidad. El abogado Enrique Vroghamenr Albornoz publicó su memoria de licenciatura titulada “Estudio médico-legal sobre los invertidos”, y la Revista de Criminología inició la publicación de una serie de artículos sobre el tema. Las redadas policiales eran comunes; una de ellas dejó un saldo de 21 homosexuales detenidos en Santiago, quienes fueron fichados y trasladados a la Cárcel Pública acusados por el delito de sodomía. Este patrón de detenciones culminó en el escándalo de calle Huanchaca, en Antofagasta, donde 24 personas fueron detenidas.
La violencia estatal alcanzó extremos brutales: un hombre homosexual, sin identificar, fue ejecutado por agentes de la Armada en la cuesta de Acha, tras ser descubierto teniendo relaciones sexuales con un soldado conscripto bajo el morro de Arica.
Vigilancia Estatal y Clasificación de la Homosexualidad
Durante la dictadura, la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) emitió un informe secreto sobre Jaime Guzmán, ideólogo del pinochetismo, estableciendo un acápite especial sobre “homosexualismo” en su perfil, haciendo referencia a su cercanía con personas reconocidas por su homosexualidad. Esto demuestra el uso de la orientación sexual como herramienta de vigilancia y desprestigio. Además, el Ministerio de Salud promulgó el Reglamento sobre Enfermedades de Transmisión Sexual, que colocó a la homosexualidad dentro de la categoría de “patología social de la sexualidad” junto con la prostitución, la violación, el estupro y el incesto. Esta oficialización de la homofobia tuvo consecuencias directas, como el plan de Gendarmería de Chile para trasladar a todos los reos homosexuales del país a la cárcel de Putaendo, luego de que uno de ellos fuera diagnosticado con VIH.