La fractura de cadera en adultos mayores es una lesión frecuente y de alto impacto en la salud pública, a menudo resultado de una simple caída. Esta condición representa una causa significativa de morbilidad y mortalidad en esta población, siendo la tercera fractura más común entre los adultos mayores.
Etiología y Factores de Riesgo
En un altísimo porcentaje de casos, la fractura de cadera se produce en un hueso previamente debilitado por la osteoporosis, una enfermedad que reduce la densidad ósea. La fractura de cadera es una lesión que afecta a las personas mayores debido a un accidente o golpe/traumatismo de leve impacto. En el caso de las mujeres, suele asociarse al desbalance hormonal que se produce después de la menopausia. Es igual de importante que la fractura de la columna lumbar, dorsal y de la muñeca por la falta de hueso. Todas son fracturas por osteoporosis o falta parcial de hueso en relación a la cantidad absoluta. Aproximadamente el 90% de las fracturas de cadera ocurren en mayores de 50 años, con un aumento significativo en la incidencia después de los 85 años de edad; cerca del 5% de los casos no tienen el antecedente de traumatismo directo.
Otros factores de riesgo incluyen la sarcopenia, definida como la pérdida de masa muscular y fuerza, que también aumenta el riesgo de caídas y fracturas. La deficiencia de vitamina D se ha asociado con un mayor riesgo de mortalidad en pacientes con fractura de cadera.
Fisioterapia y prevención de caídas en personas mayores. Equilibrio y fuerza.
Manifestaciones Clínicas
Los signos y síntomas característicos de una fractura de cadera incluyen:
- Dolor e impotencia funcional: Los pacientes tienen dolor en la cadera afectada, que puede irradiarse de forma vaga a nivel glúteo, rodillas, muslos o ingle. La imposibilidad de mantener la marcha es común, pudiendo llevar a la postración.
- Deformidad de la extremidad: La extremidad afectada se presenta acortada y en rotación externa (Figura 1), y ambas piernas tienden a juntarse.
- Imposibilidad para caminar: O imposibilidad para caminar.
Es importante destacar que un número significativo de adultos mayores afectados padecen algún grado de deterioro cognitivo, lo que puede dificultar la obtención de un historial médico preciso.
Diagnóstico
El diagnóstico de fractura de cadera generalmente se confirma mediante una radiografía, que arroja el resultado de fractura de cadera y ayuda a verificar qué parte de la estructura ósea está comprometida. Sin embargo, en algunos casos, la fractura no es evidente en la proyección anteroposterior o en el estudio radiográfico inicial (Figura 2). En estas situaciones, se requiere un estudio adicional con tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM) o cintigrafía con Tc 99m para detectar fracturas ocultas.
La clasificación de las fracturas se realiza de acuerdo a diferentes criterios, siendo el más común la clasificación anatómica, que las divide según la localización del rasgo de fractura en intracapsulares o extracapsulares. Las fracturas intracapsulares, al interrumpir el flujo sanguíneo, pueden incrementar la posibilidad de no unión o mal unión, problemas que no suelen ocurrir en las fracturas extracapsulares.

Tratamiento Quirúrgico
Dependiendo del tipo de fractura, se puede tratar con distintos procedimientos quirúrgicos. El objetivo de esta cirugía es reconstruir la anatomía normal de la cadera y restaurar al paciente a su nivel de funcionalidad previo a la fractura. La cirugía para tratar una fractura de cadera siempre es de alto riesgo. Por lo general, son cirugías complejas que se realizan en pacientes frágiles, adultos mayores que muchas veces tienen enfermedades asociadas.
Consideraciones Quirúrgicas
- Timing de la cirugía: Se recomienda realizar la cirugía dentro de las primeras 24-48 horas desde el ingreso, a menos que exista una condición médica aguda que deba estabilizarse.
- Tipos de implantes: Las fracturas mediales son susceptibles a ser resueltas de forma eficiente con implantes, prótesis parciales o totales. Las fracturas laterales, al ser exteriores a la cápsula, se resuelven con osteosíntesis, que implica una reducción o alineamiento de los huesos para volver a la verdadera anatomía de la cadera. Estas diferencias se plantean debido a que el hueso del fémur tiene irrigación terminal.
- Analgesia: La administración de un bloqueo nervioso regional en la sala operatoria justo antes de iniciar la cirugía es una práctica común, y muchos médicos continúan la analgesia por 48 horas, siendo incluso un período de 72 horas más efectivo que uno de 24 horas de duración.
- Profilaxis de la enfermedad tromboembólica: La movilización temprana y la administración de medicación profiláctica son cruciales. De los métodos existentes, la Heparina de bajo peso molecular (HBPM) obtiene los mejores resultados.
Luego de la cirugía, el paciente debiera estar recuperado entre el tercer y el quinto mes desde que se produjo la lesión. Mientras más joven el paciente, más rápido es su reintegro.
Epidemiología de la Fractura de Cadera en Chile (2016-2024)
Un estudio observacional, descriptivo y transversal analizó las tasas de mortalidad por fracturas de cadera en individuos de 45 años y más en Chile desde 2016 hasta 2024. Los datos fueron obtenidos del Departamento de Estadísticas e Información de Salud y del Instituto Nacional de Estadísticas, procesados con Microsoft Excel 2025®.
Resultados del Análisis de Mortalidad
- Se analizaron un total de 4,400 defunciones.
- Se observó una tendencia decreciente en las tasas de mortalidad a lo largo del período.
- Las mujeres exhibieron mayores tasas de mortalidad, lo cual se atribuye a una mayor prevalencia de osteoporosis, comorbilidades y mayor esperanza de vida.
- El grupo de edad de 80 años y más representó la mortalidad más alta.
- Regionalmente, Valparaíso tuvo las tasas de mortalidad más altas, mientras que Atacama registró las más bajas, con fluctuaciones anuales significativas. Estas diferencias regionales pueden reflejar disparidades en el acceso y la calidad de la atención médica.
- La mayoría de las muertes ocurrieron en instituciones de salud.
- Las fracturas de cuello femoral fueron las más comunes.

Rehabilitación y Prevención
La rehabilitación busca restaurar la capacidad de independencia del paciente. La movilización debe iniciarse en los primeros días desde ocurrida la fractura, y unos pocos días de reposo, seguido de una suave movilización, pueden mantenerse por uno o dos meses.
Medidas Preventivas
La prevención de caídas es fundamental para reducir el riesgo de fracturas de cadera. Mantenerse activo es primordial para que el hueso se mantenga fuerte. Suplementos de calcio y una sana alimentación también ayudarán a evitar esta fractura. Es crucial reducir el riesgo de padecer osteoporosis, especialmente en mujeres postmenopáusicas, y mantener un peso corporal adecuado.
El tratamiento debe abordar la causa subyacente de la osteoporosis, como enfermedades renales, hepáticas, hipertiroidismo, hiperparatiroidismo o hipogonadismo. También se recomienda realizar un cribado secundario en la familia del paciente. La evaluación y el manejo de los pacientes con fracturas de cadera deben ser holísticos, buscando mejorar los resultados a corto y largo plazo.