Durante muchos años, la fonoaudiología fue asociada principalmente a los trastornos del habla en niños. Sin embargo, hoy se reconoce como una especialidad fundamental en todas las etapas de la vida, especialmente en el contexto del envejecimiento y la atención a personas mayores. Los Establecimientos de Larga Estadía del Adulto Mayor (ELEAM) representan un foco importante para el quehacer fonoaudiológico.
La Fonoaudiología: Mucho más que el habla infantil
La fonoaudiología es la disciplina encargada de prevenir, evaluar y tratar alteraciones del lenguaje, la voz, la audición y la deglución. Pero su impacto va más allá de la comunicación, abarcando funciones esenciales como la respiración, la deglución y la masticación. Hábitos como la respiración oral, una deglución atípica o alteraciones musculares pueden influir directamente en el desarrollo facial, la mordida, la postura e incluso la calidad del sueño. Estas condiciones no solo se presentan en la infancia, sino también en adolescentes y adultos.
Importancia en la Adultez y la Tercera Edad
En adultos, la intervención fonoaudiológica cumple un rol clave en:
- Reeducación de la musculatura orofacial.
- Manejo del bruxismo y tensiones musculares.
- Apoyo en tratamientos de ortodoncia.
- Mejora de la voz en profesionales que la utilizan intensivamente.
- Corrección de patrones de deglución que pueden afectar rehabilitaciones dentales.
Un tratamiento odontológico puede perder estabilidad en el tiempo si no se corrigen los hábitos funcionales que lo originaron, por eso, el trabajo conjunto entre odontología y fonoaudiología favorece resultados más duraderos y previene recaídas. En la tercera edad, la fonoaudiología adquiere aún mayor relevancia, especialmente en el manejo de la disfagia (dificultad para tragar), condición que puede generar complicaciones nutricionales y respiratorias si no se trata oportunamente. Además, contribuye a mantener una adecuada función oral, comunicación efectiva y mejor calidad de vida.
Un vistazo rápido del rol fonoaudiológico en adultos mayores
El Rol del Fonoaudiólogo en Establecimientos de Larga Estadía del Adulto Mayor (ELEAM)
Los fonoaudiólogos y fonoaudiólogas tendrían que estar presentes en centros y residencias para personas mayores según establecen la legislación y los documentos que rigen los ámbitos de actuación de estos profesionales (Consejo General de Colegios de Logopedas, 2021). Su rol toma vital importancia en las labores de deglución y apoyo en la prevención de enfermedades respiratorias asociadas a trastornos de la alimentación.
Cambios Fisiológicos y Patologías Prevalentes en el Envejecimiento
El envejecimiento es un proceso fisiológico con cambios muy complejos a nivel molecular y celular, donde se reducen de manera significativa las reservas fisiológicas. El ser humano va perdiendo agilidad y va teniendo mayor torpeza motora, afectando músculos grandes y también zonas más específicas a nivel de laringe, faringe y movilidad facial. Todo esto trae consigo dificultades para la alimentación en algunos casos y para la producción del habla.
Dentro de los trastornos fonoaudiológicos, hay algunos que se presentan mucho más en Establecimientos de Estadía para Adultos Mayores, como el trastorno cognitivo lingüístico y la disfagia. Estos pueden presentarse tanto por accidentes cerebrovasculares como también por envejecimiento típico. La disfagia es una dificultad a nivel comunicacional que puede ser algo vocal o mucho más macro, abarcando diferentes lóbulos del cerebro que afectan profundamente al paciente. Muchas veces se observan pacientes que se atoran al momento de comer o que tosen mucho durante la alimentación. Si esto es muy frecuente, es necesario hacer la pesquisa a tiempo y revisar todo lo relacionado con el tema alimentario. La deshidratación y la delgadez extrema también son señales de alerta que a menudo pasan desapercibidas en estos establecimientos.
También es necesario recordar que hay patologías prevalentes en las personas mayores, como enfermedades neurodegenerativas (ej. Parkinson), déficits sensoriales (ej. cataratas o hipoacusia) y fenómenos relacionados con la hipertensión arterial (ej. ictus). A menudo son cuadros crónicos y evolutivos que también limitan o dificultan la comunicación de las personas mayores que viven en residencias: ocasionan problemas del lenguaje que pueden afectar, por ejemplo, el hecho de encontrar las palabras adecuadas para construir frases o comprender información, problemas de voz y/o en la articulación del habla que pueden dificultar su inteligibilidad, etc.
La Disfagia como Síndrome Geriátrico
Muchas de las condiciones clínicas comentadas anteriormente también interfieren negativamente sobre la capacidad de deglución de las personas mayores, ocasionando disfagia. Los trastornos de deglución se encuentran presentes en gran medida en residencias de personas mayores debido a distintas enfermedades degenerativas o por el deterioro fisiológico que causa el envejecimiento. Debido a la heterogeneidad de las manifestaciones de estas enfermedades, el abordaje de las mismas tiene que ser multidisciplinar.
En 2016, la European Society for Swallowing Disorders (ESSD) y la European Union Geriatric Medicine Society (EUGMS) publicaron un documento de consenso en el cual reconocen la disfagia orofaríngea como un síndrome geriátrico (Baijens et al., 2016). Esto se debe a que es altamente prevalente entre las personas mayores, está causada por múltiples factores, se asocia a distintas comorbilidades y mal pronóstico y necesita un enfoque multidimensional para ser tratada. En este mismo documento, se pone énfasis en dar más importancia y atención a la disfagia y en la necesidad de incluirla en todos los protocolos de cribaje estándar, tratarla y controlarla periódicamente para prevenir sus principales complicaciones.

Intervención Logopédica en el Envejecimiento
La logopedia, que trata tanto la esfera comunicativa del ser humano como otras funciones no verbales, como la deglución, no se restringe a ninguna edad. Los logopedas trabajan con personas desde que nacen hasta las últimas etapas de la vida, destacando su ejercicio en el campo de la deglución y de la comunicación, no centrándose solamente en aquello físico o estructural, sino también teniendo en cuenta el entorno, ya que tanto la comunicación como la deglución son actos sociales.
A medida que envejecemos, se producen cambios importantes tanto a nivel biológico como psicológico que interfieren en los factores sociales y comunicativos. La comunicación interpersonal de las personas mayores está marcada por procesos socioculturales (cambios en la rutina de vida) y físico-orgánicos (cambios sensoriales, cognoscitivos y motores), tal como apunta Valles (2011).
Candidatos a Programas Logopédicos
Tanto si se trata de personas sanas (con características neurolingüísticas y cognitivas que se justifiquen como cambios fisiológicos propios de la edad), como de personas con Deterioro Cognitivo Leve (DCL, que presentan un declive cognitivo que no afecta de manera significativa el funcionamiento global de la persona) o de personas con demencia (con un declive cognitivo que afecta de manera intensa el funcionamiento global de la persona), son candidatas a formar parte de programas de carácter logopédico.
- En personas mayores sanas, la intervención logopédica constituye un elemento preventivo de posibles futuros problemas en el lenguaje y la comunicación.
- En personas con DCL, servirá de estimulación y elemento rehabilitador para preservar el lenguaje y la comunicación.
- En personas con demencia, será un elemento fundamental en el intento de retrasar la evolución negativa del lenguaje y la comunicación.
La implicación temprana de un/a logopeda es fundamental para garantizar una evaluación exhaustiva y un seguimiento adecuado de la persona mayor con disfagia, especialmente de aquellos que requieren una intervención proactiva para potenciar la recuperación (por ejemplo, si han sufrido un ictus) o para mantener la función deglutoria el máximo tiempo posible en la progresión de la enfermedad (por ejemplo, si presentan demencia).
Impacto en la Calidad de Vida y el Entorno Social
La deglución es un proceso complejo y sus alteraciones son muy frecuentes en personas de edad avanzada. A menudo, la disfagia contribuye a reducir significativamente la calidad de vida tanto de las personas mayores (produciendo molestias para comer o beber, mayor riesgo de neumonía y deshidratación y pérdida de peso y debilidad) como la de sus cuidadores. Los equipos interprofesionales y la participación de las familias y los cuidadores en el manejo de la disfagia son necesarios para conseguir una atención óptima de estas personas. La educación y la formación de los cuidadores, por parte de los logopedas y otros profesionales, también es fundamental para el correcto manejo de la disfagia.
Yannira Rivas Briceño (30), fonoaudióloga, señala que "las personas mayores en riesgo social viven muy aisladas, esto produce un deterioro más profundo en sus habilidades cognitivas y comunicativas. Por ejemplo, pocos vinculan el uso correcto de una prótesis auditiva con el aislamiento social, la depresión, la soledad, la pobreza, pero nadie les enseña a utilizar bien estos dispositivos. Por eso, en cada visita, potenciamos el lenguaje expresivo, describiendo situaciones, personajes significativos, para enseñarles a comunicarse de otra forma”.
Enfoque Integral y Programas de Apoyo
La incorporación de la fonoaudiología en el trabajo odontológico y en los programas de atención a adultos mayores refleja una tendencia hacia una atención más preventiva, humana y coordinada entre especialidades. Entender que no es una disciplina exclusiva de la infancia permite ampliar la mirada hacia el bienestar integral del paciente en todas las etapas de la vida. Iniciativas como el Programa de Atención Domiciliaria del Adulto Mayor (PADAM) de Hogar de Cristo en Coyhaique, que aborda las áreas de lenguaje, habla, deglución y audición, demuestran la importancia de esta nueva mirada, que traspasa lo asistencial y acerca la fonoaudiología a los más vulnerables, considerando la salud como un derecho fundamental de las personas mayores.
Un programa de este tipo contempla una evaluación individual de cada participante, e incluye los procesos cognitivos y síntomas de trastornos mentales, alimentación, función lingüística-comunicativa, síntomas depresivos, implementación y uso de prótesis auditivas y/o dentales. Gracias a estas intervenciones, se ha logrado asistir a adultos mayores vulnerables, generando herramientas de comunicación y logrando avances incluso en casos de deterioro cognitivo mayor.
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