La Sexualidad en Adultos Mayores: Desafíos, Mitos y el Rol de la Tecnología

El envejecimiento poblacional es un fenómeno demográfico característico del Siglo XXI, afectando globalmente a regiones como América Latina y El Caribe, donde el 13,4% (88,6 millones) de la población supera los 60 años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) impulsa políticas para fomentar el envejecimiento saludable y reducir las inequidades en salud. Envejecer es un proceso natural y universal, influenciado por factores sociales, geográficos, ambientales, socioculturales, familiares y personales, incluyendo la identidad sexual y el origen étnico. Este proceso tiene un impacto significativo en la sexualidad de las personas a lo largo de su vida.

La sexualidad es un elemento central de intimidad, compañía y bienestar, que abarca el sexo, la identidad y roles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) define la salud sexual como un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad, más allá de la ausencia de enfermedad o disfunción. Esta visión requiere un enfoque positivo y respetuoso, que garantice experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia, respetando plenamente los derechos sexuales de todas las personas.

Esquema de las dimensiones de la sexualidad humana en la vejez

Mitos y Prejuicios sobre la Sexualidad en la Vejez

A pesar de que la sexualidad es un pilar fundamental en la vida, en nuestra sociedad persisten la falta de información y numerosos mitos y prejuicios en torno a la sexualidad en la tercera edad. Estos estereotipos son el resultado de una historia regulada por códigos socio-normativos y creencias que afectan la salud sexual.

Mito: "Los ancianos no tienen deseo sexual"

Esta es una premisa común, pero totalmente incierta. Las personas mayores a menudo son vistas como asexuales o desinteresadas en la actividad sexual, minimizando o ignorando sus necesidades eróticas. Aunque los adultos mayores pueden experimentar una disminución del deseo sexual debido a cambios fisiológicos o afecciones médicas, es fundamental recalcar que muchas personas mayores disfrutan de una vida sexual activa y satisfactoria. El cese de la actividad sexual no es un evento cronológico, sino que depende de factores como el estado de salud física y mental, la presencia de pareja, la calidad de la relación afectivo-sexual, la adaptación a los cambios fisiológicos de la edad, la historia sexual previa y experiencias traumáticas o estresantes.

  • En Chile, según la quinta encuesta nacional de calidad de vida en la vejez, cerca del 60% de las personas mayores de 60 años consideran importante la vida sexual.
  • Un 50,1% de los hombres y un 22,5% de las mujeres mayores en Chile señalaron tener una vida sexual activa, especialmente aquellos que viven en pareja (54,8%).
  • En el Reino Unido, una encuesta reveló que el 85% de los hombres entre 60 y 69 años son sexualmente activos, reduciéndose al 60% entre 70 y 79 años, y al 32% a partir de los 80 años.

Mito: "Los ancianos no pueden tener relaciones sexuales"

Existe la falacia de que las personas mayores son físicamente incapaces de mantener relaciones sexuales. Si bien los cambios físicos asociados al envejecimiento pueden dificultar el sexo, muchos adultos mayores son capaces de tener relaciones sexuales satisfactorias. Las personas mayores tienen el mismo derecho que cualquier otra a ejercer su sexualidad, independientemente de la frecuencia o la forma de experimentar el orgasmo.

Mito: "Las personas mayores no deben tener relaciones sexuales"

La sociedad erróneamente asocia la vejez con la vulnerabilidad y la permanencia de un tabú en torno a la sexualidad, lo que lleva a rechazar la vida erótica en esta etapa. Además, se asocia el envejecimiento con la pérdida de belleza y vitalidad, afectando la confianza y autoestima. Las creencias religiosas también están muy arraigadas en la mente de las personas mayores, quienes a menudo perciben el sexo como algo negativo o pecaminoso. La censura, el reproche y el miedo han marcado a las personas de la tercera edad, impidiendo la expresión sexual libre y plena.

  • López Ramos et al. observaron que la sexualidad está presente en personas mayores entre el 60 y 79%, con mayor frecuencia en hombres que en mujeres.
  • Ricoy-Cano et al. encontraron que mujeres con baja educación e ingresos reducidos eran educadas y obligadas a satisfacer sexualmente a sus cónyuges, influenciadas por ideas religiosas o estereotipos de género.
  • Bortolozzi y Ramos reafirman la visión social de "asexualidad" en este ciclo vital, resultado de códigos socio-normativos y mitos que afectan la salud sexual.

Mito: "Los ancianos no necesitan preocuparse por enfermedades de transmisión sexual (ETS)"

Esto es completamente falso. Varios factores relacionados con el envejecimiento pueden aumentar el riesgo de contraer ETS en personas mayores:

  • Cambios en la piel y membranas mucosas: Con la edad, la piel y las mucosas se vuelven más delgadas, aumentando el riesgo de lesiones e infecciones.
  • Disminución de la función inmunológica: El sistema inmunitario se vuelve menos efectivo, haciendo a las personas mayores más susceptibles a las ETS y dificultando su tratamiento.
  • Problemas de salud crónicos: La pluripatología (como diabetes o enfermedades cardíacas) puede debilitar el sistema inmunitario.
  • Mayor uso de medicamentos: Algunos fármacos pueden disminuir la función inmunológica.
  • Menor uso de preservativos: Las personas mayores tienden a usar menos protección, ya sea por desinformación o por la falsa creencia de un menor riesgo de ETS.

Bortolozzi y Ramos encontraron que la edad media de personas mayores con VIH/SIDA se ubicaba entre los 60 y 69 años, y analizaron la alta vulnerabilidad a estas infecciones debido a la escasa información y la pérdida de adherencia a prácticas preventivas.

Gráfico de prevalencia de la actividad sexual en adultos mayores por grupos de edad

Factores que Influyen en la Conducta Sexual del Adulto Mayor

La conducta sexual en la vejez está influenciada por multitud de variables, aunque la comunidad científica pone mayor énfasis en los siguientes factores:

Cambios Fisiológicos

El envejecimiento conlleva cambios normales en el cuerpo que pueden influir en la respuesta sexual, aunque estos varían entre individuos y no necesariamente impiden una vida sexual satisfactoria.

  • Cambios hormonales: Los niveles hormonales disminuyen con la edad. En hombres, la testosterona puede reducir el deseo sexual y la función eréctil. En mujeres, la menopausia y la disminución de estrógenos pueden causar sequedad vaginal y menor deseo.
  • Cambios en la respuesta sexual: El tiempo de respuesta sexual puede aumentar, y las fases de excitación y meseta pueden prolongarse. Los orgasmos pueden ser menos intensos, más cortos o más lentos debido a la disminución de la sensibilidad sexual y los cambios hormonales. La fase de resolución también puede ser más prolongada.
  • Dolor y rigidez en las articulaciones: La disminución del líquido sinovial y el desgaste del cartílago pueden generar dolor y rigidez, dificultando ciertas posiciones sexuales.

Salud Física y Mental

La salud física y mental juega un papel crucial. Problemas crónicos, dolor, incontinencia urinaria y disfunción eréctil pueden reducir la participación en actividades sexuales. Cambios psicológicos como la ansiedad, depresión, soledad y aislamiento social también afectan la conducta sexual.

Medicamentos

Muchos adultos mayores toman varios fármacos, algunos de los cuales pueden tener efectos secundarios que impactan la sexualidad, como la disminución del deseo sexual o la disfunción eréctil.

Cambios en la Vida Social

La pérdida de un cónyuge o la disminución de la red social pueden afectar la conducta sexual. Algunas personas pueden sentirse menos atraídas por el sexo sin una pareja, mientras que otras, más aisladas, perciben menos oportunidades de actividad sexual.

Creencias Culturales y Religiosas

Las creencias culturales y religiosas pueden limitar o generar una visión negativa del sexo en la tercera edad, influyendo en la conducta sexual de la persona mayor. La moral familiar actual y pasada, y la crianza recibida, también forjan la concepción de la sexualidad en la vejez. Las opiniones sociales y las experiencias negativas refuerzan los estereotipos y prejuicios, llevando a muchos a reprimir su necesidad sexual por vergüenza.

Ilustración de una pareja de adultos mayores demostrando afecto y complicidad

Disfunciones Sexuales en la Tercera Edad

Las disfunciones sexuales son problemas que afectan la capacidad de una persona para disfrutar o participar en actividades sexuales. Son comunes en la tercera edad, pero no deben ser un obstáculo insuperable para una vida sexual saludable.

  • Disfunción eréctil: Incapacidad de un hombre para lograr o mantener una erección. Común debido a cambios fisiológicos.
  • Disminución del deseo sexual: Reducción del interés en actividades sexuales, por cambios hormonales, problemas de salud, medicamentos, o el proceso natural de envejecimiento.
  • Sequedad vaginal: Común en mujeres mayores por la disminución de estrógenos, causando dolor durante el coito.
  • Problemas de eyaculación: Hombres mayores pueden experimentar eyaculación retardada o precoz.
  • Dolor durante el coito: Causado por sequedad vaginal, problemas de próstata o tensión muscular.

Es fundamental recordar que las disfunciones sexuales son comunes y no deben considerarse vergonzosas. Hablar con un profesional de la salud es crucial para explorar opciones de tratamiento y mejorar la calidad de vida sexual.

Estrategias para Manejar las Disfunciones Sexuales

  • Comunicación abierta: Es fundamental para encontrar soluciones, reducir la ansiedad y el estrés, y fomentar la intimidad.
  • Ejercicio físico: Mejora la salud cardiovascular y la función sexual. Los ejercicios de Kegel pueden fortalecer los músculos del suelo pélvico.
  • Estilo de vida saludable: Dieta adecuada, sueño suficiente y limitar el consumo de nicotina, alcohol y otras drogas impactan positivamente la salud sexual.
  • Terapia: Un sexólogo puede ayudar a identificar factores psicológicos o afectivos y proporcionar herramientas para manejarlos.

El Rol de la Tecnología y la Educación en la Salud Sexual del Adulto Mayor

Existe un vacío investigativo en la sexualidad de las personas mayores, especialmente en la entrega de contenidos formativos e informativos por parte de equipos de salud a través de medios digitales. La falta de preparación del personal sanitario y el bajo nivel de educación en sexualidad son consensuados en diversas investigaciones. Esto se agrava con la incomodidad de solicitar atención y las creencias erróneas de los profesionales de la salud, que aumentan la probabilidad de conductas sexuales de riesgo.

De Moura Sa et al. analizaron la importancia de la educación médica sanitaria en la adultez mayor. Navarro E. encontró interés en utilizar nuevas tecnologías de información y comunicaciones para educar a las personas mayores, incentivando la innovación en procesos de enseñanza-aprendizaje. Cardozo et al. demostraron que el diseño de prototipos con interfaces adaptadas a las necesidades de los adultos mayores mejoró su interacción con redes sociales a través de tablets. Airola E. destaca las redes sociales como un habilitador clave para el aprendizaje y uso de tecnologías como la eSalud, donde pares y funcionarios de salud juegan un rol vital.

Impacto de la tecnología: Adultos mayores

Desafíos y Oportunidades

A pesar de estos avances, se han identificado barreras para el uso de tecnologías, relacionadas con el nivel educativo y el aprendizaje de nuevas herramientas. Existe una brecha en la investigación y producción científica sobre tecnología orientada a la educación sexual de adultos mayores, con falta de inversión en innovación y evaluación de soluciones tecnológicas. Hay escasas intervenciones que promuevan el envejecimiento activo y saludable con nuevas tecnologías, así como el aprendizaje y la memorización de habilidades específicas. Sin embargo, en entornos rurales, el acceso a tecnologías mejora la vida diaria, promueve actividades sociales, físicas y un envejecimiento positivo.

La sexualidad en la adultez mayor es un tema emergente que debe ser parte de las políticas públicas de salud, relacionándose con el bienestar y la calidad de vida sexual. Es crucial poner en la agenda social el tema de la sexualidad de las personas mayores como parte de las políticas de envejecimiento activo y saludable. Las innovaciones en tecnologías digitales son útiles cuando se superan los problemas de conectividad, mejorando la vinculación social, comunitaria y familiar a través de redes sociales e innovaciones con tecnología robótica e inteligencia artificial. Las universidades y sistemas sanitarios tienen el desafío de generar políticas públicas que mejoren la calidad de vida y el bienestar biopsicosocial, considerando la salud sexual como un derecho humano para este grupo etario.

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