La Finalización del Año Jubilar de la Misericordia

El Año Santo Extraordinario de la Misericordia, convocado por el Papa Francisco, culminó el 20 de noviembre de 2016, solemnidad de Jesucristo Rey del Universo. Este Jubileo estuvo dedicado a la misericordia y fue declarado con la bula Misericordiae Vultus del 11 de abril de 2015, coincidiendo con el 50 aniversario del fin del Concilio Vaticano II. El Papa deseaba que la Iglesia redescubriera “la riqueza contenida en las obras de misericordia corporales y espirituales”.

Convocatoria y Objetivos del Jubileo

La Bula que inauguró la compilación electrónica sobre el Jubileo destacaba que un jubileo “siempre ha sido la ocasión de una gran amnistía, destinada a hacer partícipes a muchas personas que, incluso mereciendo una pena, sin embargo han tomado conciencia de la injusticia cometida y desean sinceramente integrarse de nuevo en la sociedad dando su contribución honesta”.

El Papa Francisco facilitó las indulgencias a personas mayores y a los presos, animándoles a acercarse a Dios con motivo de este jubileo. Durante este año, se hizo un llamado a redescubrir las obras de misericordia, que incluyen:

  • Obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos.
  • Obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos.
Infografía o esquema de las obras de misericordia corporales y espirituales

Además, un documento publicado en varios formatos electrónicos, como epub, mobi y PDF, incluyó algunos de los textos claves del Papa Francisco previos a esta celebración, como la Bula Misericordiae Vultus y la carta sobre la indulgencia jubilar, publicada el 1 de septiembre, que concretó los beneficios espirituales de este Año Santo.

Este año estuvo especialmente cargado de actos y celebraciones, incluyendo un Jubileo de la Vida contemplativa y otro dedicado a las personas que han sufrido o sufren marginación, quienes se reunieron con el Papa en el Aula Pablo VI.

Apertura del Año Santo Extraordinario

El inicio del Jubileo de la Misericordia fue precedido por un gesto simbólico de cercanía de la Iglesia a las regiones afectadas por conflictos. Antes de la inauguración oficial, el 29 de noviembre de 2015, el Papa Francisco abrió la Puerta Santa de la catedral de Notre-Dame de Bangui, en la República Centroafricana, anticipando así el comienzo del Jubileo Extraordinario. Posteriormente, la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro en el Vaticano se abrió el 8 de diciembre de 2015, día de la Inmaculada Concepción.

Foto de la apertura de la Puerta Santa por el Papa Francisco

Fue una novedad que la "puerta de la misericordia" se abriera por primera vez en catedrales, santuarios, hospitales y cárceles de todo el mundo, extendiendo el alcance del Jubileo más allá de Roma.

La Clausura del Jubileo de la Misericordia

El cierre de la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro puso el broche final a este Año Santo Extraordinario. Una vez cerrada la Puerta Santa, el Papa Francisco se dirigió a la Plaza de San Pedro, donde miles de personas procedentes de diversas partes del mundo le esperaban para escucharle. En su homilía, el Papa destacó el valor de la misericordia, palabra que había sido clave durante todo este Jubileo vivido por la Iglesia católica.

El Papa cierra la Puerta Santa y clausura el Jubileo de la Misericordia

El Pontífice hizo un llamado: "Pidamos la gracia de no cerrar nunca la puerta de la reconciliación y del perdón, sino de saber ir más allá del mal y de las divergencias, abriendo cualquier posible vía de esperanza." Solo en el Vaticano, más de 20 millones de peregrinos se registraron para pasar por la Puerta Santa de San Pedro. Según la fe católica, todo aquel que traspase esta u otras puertas santas obtiene la indulgencia plenaria.

Orígenes y Evolución Histórica de los Jubileos

El concepto de Jubileo tiene sus raíces en la tradición judía, donde el yōbēl (año de la cabra, por el cuerno que lo anunciaba) era un año declarado santo. Durante este período, la ley mosaica prescribía que la tierra debía volver a su antiguo dueño y los esclavos debían recuperar su libertad, reconociendo a Dios como el único propietario.

En la era cristiana, el primer Jubileo se celebró en el año 1300. Inicialmente, los plazos para su celebración fueron fijados por Bonifacio VIII cada 100 años. Sin embargo, esta periodicidad evolucionó con el tiempo:

  • En 1343, Clemente VI, tras recibir a una delegación de romanos, proclamó el Año Santo para 1350, adelantando el plazo. Al menos dos millones de fieles llegaron a Roma ese año, con figuras como Giotto y Cimabue participando.
  • En 1389, Urbano VI, con la bula Salvator noster Unigenitus, estableció que la celebración del Jubileo tendría lugar cada 33 años, adelantando las celebraciones a 1390.
  • Nicolás V, con la bula Immensa et innumerabilia (1449), proclamó el siguiente Año Santo en 1450, volviendo el plazo del jubileo a 50 años.
  • Finalmente, en 1470, con la bula Ineffabilis Providentia, el Papa Pablo II estableció que los jubileos se celebrarían cada 25 años, a partir de 1475.

A partir de entonces, los jubileos ordinarios se celebraron a intervalos regulares, aunque las guerras napoleónicas impidieron las celebraciones de 1800 y 1850.

Jubileos Notables en la Historia de la Iglesia

Siglo XV y XVI

  • El Jubileo de 1500, que marcó un significativo cambio de siglo, requirió especial atención. Alejandro VI fue quien estableció definitivamente el complejo ceremonial de la clausura y apertura de los Años Santos, identificando el inicio con la apertura de la Puerta Santa, en referencia a las palabras del Evangelio según S. Juan: "Yo soy la puerta." Ordenó que la costumbre de reservar una puerta para los peregrinos se extendiera a las otras tres basílicas patriarcales, manteniéndola tapiada el resto del tiempo, y que la apertura de la Puerta Santa de San Pedro fuera reservada al Pontífice, y la de las otras tres a sus Legados.
  • En 1550, pocos días después de su elección, el Papa Julio III abrió el Año Santo promulgado por su predecesor Pablo III con la bula Si pastores ovium.
  • El Jubileo de 1575, convocado por Gregorio XIII con la bula Dominus ac Redemptor, fue una excelente oportunidad para renovar el catolicismo tras la crisis protestante, de acuerdo con las decisiones del Concilio de Trento. El Papa suprimió los gastos de las celebraciones del carnaval de ese año, destinándolos al Hospital de Peregrinos atendido por Felipe Neri.
  • En 1599, con la bula Annus Domini Placabilis, Clemente VIII dio un buen ejemplo público, escuchando confesiones, subiendo la Escalera Santa de rodillas, sirviendo a los peregrinos y comiendo con doce pobres cada día. Muchos se movilizaron para ayudar, incluidos los judíos romanos que entregaron 500 mantas para los peregrinos.

Siglo XVII y XVIII

  • En 1625, con la bula Omnes Gentes, Urbano VIII proclamó el Jubileo. Concedió la indulgencia jubilar también a quienes no podían viajar a Roma, incluidos presos y enfermos (bula Pontificia Sollicitudo). Ante el peligro de la peste, se sustituyó la visita a la basílica de San Pablo por la de Santa María in Trastevere y se ofreció visitar otras iglesias cercanas en lugar de las ubicadas fuera de las murallas.
  • En 1649, con la bula Appropinquat Dilectissimi Filii, Inocencio X hizo restaurar la basílica de San Juan de Letrán con la colaboración del arquitecto Borromini. La indulgencia jubilar se extendió a las provincias belgas y a las Antillas gracias a la bula Salvator et Dominus. Unos 700.000 peregrinos llegaron a Roma.
  • El Jubileo de 1675, convocado por Clemente X con la bula Ad Apostolicae Vocis Oraculum, vio la nueva consagración del Coliseo, retirándose el permiso para celebrar corridas de toros. Entre los peregrinos destacó Cristina, reina de Suecia.
  • En 1699, Inocencio XII proclamó el Jubileo con la bula Regi Saeculorum. Fue la primera vez que la Puerta Santa fue abierta por un Papa (Inocencio XII) y cerrada por otro (Clemente XI), debido a la grave enfermedad de Inocencio XII.
  • Durante el Año Santo de 1725, convocado por Benedicto XIII con la bula Redemptor et Dominus Noster, el Papa visitó regularmente las basílicas en modestos carruajes y participó en las prácticas de indulgencias. Inauguró el Sínodo Romano en San Juan de Letrán.
  • El Año Santo 1750, proclamado por la bula Peregrinantes a Domino, atrajo a más de un millón de peregrinos, incluyendo embajadores y grupos de Indias Occidentales, Egipto y Armenia. La afluencia fue tan grande que las instituciones caritativas romanas alquilaron palacios principescos. Por primera vez, la cúpula de San Pedro y la columnata de Bernini se iluminaron con miles de antorchas, y se plantaron tres mil cruces por toda la ciudad.

Siglo XIX y XX

  • El Jubileo de 1825, convocado por León XII con la bula Quod Hoc Ineunte, buscó estrechar el vínculo entre el Papa y el pueblo cristiano, implicando a la Iglesia en la lucha contra los errores que amenazaban la fe. Más de 325.000 peregrinos acudieron a Roma.
  • En 1900, León XIII proclamó el Año Santo Universal con la bula Properante ad Exitum Saeculo. Se hizo un llamamiento para despertar la fe en el pueblo cristiano de todo el mundo, con la intención de modernizar la vida cristiana. Por primera vez desde la unificación de Italia, la organización de la recepción fue responsabilidad de las autoridades italianas.
  • El Jubileo de 1925, proclamado por Pío XI con la bula Infinita Dei Misericordia, subrayó el compromiso de la Iglesia y de todos los cristianos con una sociedad mejor, dando impulso para iniciar las misiones en todo el mundo, lo que le valió el título de "Papa de las Misiones".
  • Un Jubileo extraordinario fue convocado por Pío XI el 6 de enero de 1933, con la bula Quod Nuper, para conmemorar el 1900 aniversario de la muerte de Cristo. El acontecimiento se celebró con especial grandeza, con el Papa pronunciando 620 discursos y más de 2 millones de peregrinos en Roma.
  • En 1950, el Año Santo fue proclamado por Pío XII con la bula Jubilaeum Maximum. Durante las celebraciones, el Papa proclamó el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María al cielo y transformó el Colegio Cardenalicio en una especie de representación universal del mundo católico. Este año vio la forma del turismo religioso de masas.
  • El Año Santo de 1975 fue dedicado a la reconciliación por el Papa Pablo VI, proclamado con la bula Apostolorum Limina. En la apertura de la Puerta Santa, en la noche de Navidad de 1974, estuvieron presentes monjes budistas. Fue el primer Jubileo retransmitido a nivel mundial, y en él se celebró el fin de las excomuniones con la Iglesia de Bizancio.
  • El Gran Jubileo del Año 2000 fue proclamado por Juan Pablo II el 29 de noviembre de 1998, con la bula Incarnationis Mysterium. A lo largo del año, el Papa realizó peregrinaciones y gestos simbólicos, como la petición de perdón por los pecados cometidos en la historia y el Martirologio de los cristianos asesinados en el siglo XX. Un evento principal fue la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Roma, con la participación de más de dos millones de jóvenes.
Mapa mostrando las principales rutas de peregrinación a Roma durante los Jubileos

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