La vulnerabilidad social es un concepto complejo y multidimensional que ha sido explorado desde diversos campos del conocimiento, como la antropología, la sociología, la ecología política, las geociencias y la ingeniería. Esta diversidad ha dado lugar a múltiples definiciones y enfoques, lo que subraya la riqueza y la complejidad de su objeto de estudio. Es un tema relevante para las ciencias sociales, pues coloca a debate, entre otros, cuestionamientos sobre la planificación y gestión de la resiliencia en la región, así como temas relacionados con la desintegración social, la inestabilidad social y los consiguientes procesos de producción y/o reproducción de la pobreza.

Conceptualización de la Vulnerabilidad Social
La definición básica de vulnerabilidad de la cual parte este trabajo refiere a "las características de una persona o grupo y su situación, que influencian su capacidad de anticipar, lidiar, resistir y recuperarse del impacto de una amenaza" (Wisner et al., 2004:11). En esta definición hay una diferenciación clara entre el componente físico de la amenaza (hazard) y la vulnerabilidad, la cual se ubica en la dimensión social. La interacción entre "la amenaza" y la "vulnerabilidad" genera condiciones de "desastre", el cual puede ser catastrófico o crónico (Pelling, 2003:15) de acuerdo con la temporalidad que se genera y desencadena.
Elementos Comunes en las Definiciones de Vulnerabilidad
A pesar de la multiplicidad de enfoques, es posible encontrar algunos elementos en común en la mayor parte de las definiciones de vulnerabilidad:
- La vulnerabilidad se define siempre en relación con algún tipo de amenaza, sean eventos de origen físico como sequías, terremotos, inundaciones o enfermedades, o amenazas antropogénicas como contaminación, accidentes, hambrunas o pérdida del empleo.
- La unidad de análisis (individuo, hogar, grupo social) se define como vulnerable ante una amenaza específica, o es vulnerable a estar en una situación de pérdida, que puede ser de la salud, del ingreso, de las capacidades básicas, etc. (Alwang et al., 2001:3).
- El análisis de la construcción de vulnerabilidad se hace en dos momentos distintos del proceso. Por un lado, en las condiciones que la unidad de análisis tiene antes de una situación de estrés, que le hacen más o menos propensa a una pérdida específica (susceptibilidad). Por otro lado, están las formas que desarrolla la unidad de análisis para enfrentar una situación de estrés una vez que ésta ha ocurrido, y que se relacionan con la capacidad de ajuste (Watts y Bohle, 1993; Fraser, 2003).
El Council for International Organizations of Medical Sciences (2002) ha aportado una definición que ha sido ampliamente aceptada, considerando a las personas vulnerables como "aquellas que son relativamente (o absolutamente) incapaces de proteger sus propios intereses, posiblemente porque tengan insuficiente poder, inteligencia, educación, recursos, fuerza u otros atributos necesarios para proteger los intereses propios" (p. 48). Por su parte, Schroeder & Gefenas (2009) afirman que "ser vulnerable significa enfrentar una probabilidad significativa de sufrir un mal identificable, a la vez que carecer sustancialmente de la habilidad y/o los medios para protegerse a sí mismo".
Vulnerabilidad y Pobreza: Distinciones Clave
En la búsqueda de alternativas metodológicas para determinar la vulnerabilidad social, a pesar de que la mayoría coincide en que la identificación de estos dos fenómenos es, cuando menos, reduccionista (Hearn, 1999:4; Moser, 1998:3-4; Adger, 2006:278; Chambers, 2006:33). Autores como Chambers señalan brevemente la diferencia marcada entre estos conceptos al afirmar que "la vulnerabilidad no es lo mismo que la pobreza. No significa que haya carencias o necesidades, sino indefensión, inseguridad y exposición a riesgos, crisis y estrés" (2006, citado en PNUD, 2014, p. 17).
Aunque la vulnerabilidad social se asocia usualmente como consecuencia de los modelos de desarrollo imperantes, también evidencia las limitaciones de las personas más débiles para poder superar ese estado de susceptibilidad ante cualquier situación crítica. No siempre la vulnerabilidad es atribuible a elementos propios de la pobreza, es también consecuencia de características personales asociadas, en gran medida, a la falta de seguridad. Young (2010), afirma que la vulnerabilidad social puede entenderse como una exacerbación de la común vulnerabilidad ontológica de todos los seres humanos, agravada por circunstancias determinadas. Esta idea de vulnerabilidad social permite poner el foco en el origen contingente de ciertas vulnerabilidades, de manera que es más útil para revisar y modificar estructuras sociales.

Enfoques Teóricos y Perspectivas de Análisis
La vulnerabilidad representa un objeto de estudio complejo que se ha abordado desde múltiples vertientes teóricas y epistemológicas (Stallings, 1997:5-7; Cardona, 2004:44-45; Wisner et al., 2004:17-18); desde aquéllas que enfatizan el peso del componente objetivo de las amenazas y tienen un enfoque naturalista, centrado en el fenómeno físico (Stoltmanet al., 2004) hasta diferentes perspectivas constructivistas que enfatizan el peso de las construcciones simbólicas, donde las condiciones materiales se subordinan a la dimensión cultural e ideológica (Douglas y Wildawsky, 1982; Oliver-Smith, 2004:18). En este trabajo se propone partir de las perspectivas realistas (Wisner et al., 2004:17; McLaughlin y Dietz, 2008:108), las cuales enfatizan la dimensión 'real' tanto de las amenazas físicas y los riesgos objetivos, como de las condiciones sociales que subyacen a la desigualdad social, al acceso diferencial a recursos clave y a la valoración que cada grupo social hace de las amenazas.
El Modelo de Presión y Liberación (PAR) y el Modelo de Acceso
La propuesta de Wisner et al. (2004) se sintetiza en el modelo PAR (Pressure and Release), el cual desagrega los componentes de un desastre en a) 'causas de fondo', b) 'condiciones inseguras' y c) 'presiones dinámicas'. Este modelo fue desarrollado para explicar gráficamente la manera en la que la amenaza y la vulnerabilidad interactúan para generar las condiciones subyacentes de desastre, el cual es una probabilidad latente hasta que la combinación de las condiciones inseguras y las amenazas lo 'despliegan'. Junto al PAR, los autores proponen también el llamado Modelo de Acceso, que es una revisión a detalle de lo que ocurre a nivel de hogar en distintos ámbitos (recursos, conocimientos, relaciones sociales, desventajas relativas), y que influyen en su susceptibilidad específica y en sus respuestas potenciales ante distintos tipos de amenazas.
Crítica a la Noción de Resiliencia y Enfoque Normativo
En la narrativa convencional es cada vez más común que la vulnerabilidad ante amenazas de origen ambiental se asocie a lo que se ha llamado el 'enfoque de la resiliencia' (Smit et al., 2000; Smit y Wandel, 2006; Folke, 2006:259; Cumming, 2011:14; Holling y Gunderson, 2002:27-28; Adger et al., 2009). La mayoría de los estudiosos que asumen este enfoque, han extrapolado los tipos de causalidad inferidos a partir de sistemas ecológicos, sistemas climáticos y organismos biológicos para explicar la interacción ambiente y sociedad vía el concepto de 'sistemas socio-ecológicos acoplados' (coupled social-ecological systems). En este marco, la idea de resiliencia refiere a una forma positiva de adaptación, en la cual es "la capacidad de un sistema de absorber perturbaciones y reorganizarse, al tiempo que retiene esencialmente la misma función, estructura, identidad y retroalimentaciones" (Walker et al., 2004; Folke, 2006:259).
Sin embargo, Naxhelli Ruiz Rivera (2011) plantea una crítica. A pesar de sus intenciones explícitas de ligar ambiente y sociedad, la noción de resiliencia asume que existen dos subsistemas separados (social, ecológico), y que algunas de las funciones de cada subsistema en realidad son perturbaciones al otro. Es notable la pobreza de la reflexión teórica sobre la parte 'social' de la noción de sistemas socio-ecológicos. Usualmente, los autores que se posicionan en esta corriente definen los sistemas sociales de una manera afín a la corriente de ecología humana de la Escuela de Chicago (Berkes y Folke, 1998:9), lo cual implica una visión darwinista de las interacciones sociales, o utilizan conceptos como los de medios de vida, capital social o el de derechos de acceso para sustituir la falta de una verdadera aproximación sistémica desde la teoría social.
Enrique Guerrero - Debate sobre resiliencia
En su lugar, Ruiz Rivera (2011) propone un enfoque normativo derivado de diversas perspectivas del bienestar objetivo, como plataforma para evaluar la intensidad de las pérdidas y de los ajustes que se asocian a eventos críticos. El argumento principal de este trabajo para comprender cómo se construyen socialmente las condiciones objetivas de vulnerabilidad (García, 2005:19) es que el parámetro adecuado para determinar si un determinado grupo social es vulnerable, no es su resiliencia, sino en sus posibilidades de cumplir un conjunto de condiciones sociales, económicas y espaciales (umbrales) que se asocian al bienestar. El punto central de la metodología es la construcción conceptual de umbrales y ponderadores, que se toman como punto de referencia para medir la afectación potencial que en una situación de vulnerabilidad y en interacción con distintos tipos de peligros, sufren los distintos satisfactores asociados al bienestar.
La Teoría de los Derechos de Acceso de Amartya Sen
La teoría de los derechos de acceso (entitlements) propuesta por Amartya Sen (1981) a partir del estudio de un caso de hambruna, ha sido una alternativa a las medidas de pobreza para explicar las condiciones en las que los grupos sociales tienen acceso diferenciado a recursos clave (Watts y Bohle, 1993; Adger y Kelly, 1999; Delor y Hubert, 2000; Fraser, 2003). Los métodos derivados de este marco conceptual han investigado aspectos como los derechos de propiedad, la organización de los modos de vida (livelihoods) y la fortaleza de las redes sociales y de los mecanismos de protección social para determinar la susceptibilidad a determinados tipos de amenazas y la intensidad con la cual los desastres impactan en la capacidad del hogar para alcanzar parámetros de bienestar. En general, el concepto de derechos de acceso de Sen ha sido útil para entender y medir la capacidad de distintos grupos para encarar situaciones críticas.
El Enfoque Activos, Vulnerabilidad y Estructura de Oportunidades (AVEO)
El enfoque Activos, Vulnerabilidad y Estructura de Oportunidades (AVEO), principal modelo teórico de algunos trabajos sobre el tema, para lo cual el académico Rubén Kaztman constituye un referente esencial, entiende la vulnerabilidad social, tal como lo afirmara Kaztman y quien indudablemente lo conecta con la estructura de oportunidades a nivel de la sociedad, como "la incapacidad de una persona o de un hogar para aprovechar las oportunidades, disponibles en distintos ámbitos socioeconómicos, para mejorar su situación de bienestar o impedir su deterioro" (Kaztman, 2000, p. 281).
El centro del enfoque AVEO une el portafolio de activos de los hogares con las estructuras de oportunidades en una sociedad, en un momento histórico dado, así como los requerimientos que tiene para aprovecharlos, y para lo cual se establecen distintos niveles de vulnerabilidad. Esto permite contrastar rasgos micro y macro en los análisis, es decir, la "consideración simultánea de transformaciones en los activos y estrategias de los hogares y en las condiciones requeridas para el aprovechamiento de las estructuras de oportunidades que les permiten acceder al bienestar" (Kaztman, 2018).

Componentes Esenciales del Enfoque AVEO
Para Filgueira (2002), entender la vulnerabilidad social desde el enfoque AVEO es preciso hacerlo a través de tres componentes esenciales, los cuales resultan de suma importancia para las cambiantes estructuras de oportunidades con rasgos incluyentes/ excluyentes y para el diseño de políticas (p. 326-327):
- Recursos (Activos): Se refiere a la posesión, control o movilización de recursos materiales y simbólicos que permiten al individuo desempeñarse en la sociedad. Kaztman (2000, p. 294) los define como "el conjunto de recursos, materiales e inmateriales, sobre los cuales los individuos y los hogares poseen control, y cuya movilización permite mejorar su situación de bienestar, evitar el deterioro de sus condiciones de vida, o bien disminuir su vulnerabilidad". Este autor señala que los activos se ubican en tres niveles: en las personas (de manera física o espiritual), en las leyes, normas, disposiciones y tradiciones, y en las redes sociales que delimitan los grupos e instituciones a las que se pertenece. Se distinguen:
- Activo o Capital Físico: Incluye dos modalidades, el capital financiero (ahorro monetario, créditos, acciones, bonos, etc., con su multifuncionalidad y control de uso) y el capital físico patrimonial (vivienda, animales, maquinarias, medios de producción, etc., que se instala en derechos).
- Activo o Capital Humano: (Aunque el texto original no lo detalla completamente, este activo se refiere generalmente a capacidades, educación, salud, habilidades, etc.)
- Estructura de Oportunidades: Proviene del mercado, del Estado y de la sociedad.
- Papel de las Instituciones y de las Relaciones Sociales: Al respecto, Egea et al. (2008) destacan que "el fortalecimiento del tejido social y comunitario puede cumplir un papel de gran trascendencia para enfrentar situaciones de riesgo".
La "vulnerabilidad social" es entendida como una configuración particular, negativa, resultante de la intersección de dos conjuntos: uno, definido a nivel "macro" relativo a la estructura de oportunidades, y otro, definido a nivel "micro", referido a los actores. Significa una suerte de predisposición o condición latente proclive a una movilidad descendente o, por lo menos, una manifiesta dificultad de los individuos o de los hogares para sostener posiciones sociales conquistadas.
Medición y Desafíos Metodológicos de la Vulnerabilidad Social
En la determinación de los marcos teóricos y metodológicos adecuados para identificar quiénes son vulnerables y cuál es la intensidad de la vulnerabilidad, un elemento clave es especificar ante qué peligros (evento, proceso o fenómeno) se es vulnerable (Wisner et al., 2004:98). Los enfoques teórico-metodológicos que abordan la medición de la vulnerabilidad y la identificación de los hogares en esa situación, dan prioridad a dos elementos principales (Cutter, 1996:533): la intensidad del peligro al cual determinados grupos están expuestos y su relación con las condiciones materiales objetivas de los individuos/hogares.
Identificación de Peligros y Tipos de Vulnerabilidad
Autores como Alwang et al. (2001:3) distinguen entre:
- Vulnerabilidad a: Se refiere a "situaciones sociales que resultan de procesos de pérdida".
- Vulnerabilidad ante: Se refiere a "amenazas y situaciones de estrés que cambian las condiciones de la unidad de análisis en un tiempo específico".
Al definir vulnerabilidad como un proceso de pérdida, se implica que: existe una situación previa ante la cual hay una transformación y hay una evaluación de dicha transformación respecto a un parámetro de lo 'normal' o 'positivo', definido teórica y metodológicamente. Las diferentes situaciones de cambio se definen como un proceso de vulnerabilidad cuando, al ser comparado con un parámetro mínimo, ese proceso representa una pérdida. Dependiendo de la definición de ese mínimo, la pérdida se asocia a diferentes elementos; puede ser pérdida de la vida (muerte), pérdida de recursos (pobreza), pérdida de salud (enfermedad), pérdida de capacidades o falta de satisfacción de necesidades, entre otras.
La "Ecuación de Vulnerabilidad" y la Integración de Métodos
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2002), ha propuesto lo que se conoce como "ecuación de vulnerabilidad" siendo una forma más concreta de exponer los elementos que se tienen en cuenta para medir la vulnerabilidad social. En este caso para Moser (1998), la vulnerabilidad sería la sumatoria de los riesgos, los mecanismos y recursos para enfrentarlos y la capacidad para adaptarse a ellos de forma activa, lo cual, implicaría importantes reestructuraciones internas. Aunque teóricamente existe comprensión de este enfoque, no sucede de igual manera con la metodología para implementarlo dada la complejidad del reto que impone la vulnerabilidad social. Es así que se advierten las primeras alertas desde el año 2001 en las conclusiones del Seminario Internacional sobre las Diferentes Expresiones de la Vulnerabilidad Social en América Latina y el Caribe, donde se aludió a la necesidad de apoyarse en técnicas cuantitativas y cualitativas, proponiendo indicadores con el objetivo de diagnosticar y monitorear la situación y lograr algún vínculo que permita identificar cómo son usados los activos y las oportunidades/dificultades que éstos propician.
La Vulnerabilidad Social en América Latina
La vulnerabilidad en América Latina representa un tema que adquiere cada vez mayor trascendencia. Su conceptualización irrumpió en la década del 70 del pasado siglo para remarcar aquellas situaciones en las que tenían un gran peso los embates de la naturaleza. En la década de los 80 adquiere un enfoque social en el que se reconoce a los eventos naturales como grandes causantes de desastres pero se concentra más en el análisis de "las estructuras y procesos socioeconómicos de desigualdad y pobreza como causantes de la vulnerabilidad" (Pérez, 2000, p.2). Al introducirse esta concepción permitirá no sólo estudiar el efecto de los desastres naturales en la población, se podrá además comprender cómo las estructuras sociales han ubicado a determinados sectores de la población en situaciones de vulnerabilidad.
El modelo de desarrollo en los países de América Latina ha provocado en las personas de clase baja y media que su exposición a situaciones de riesgo sea cada vez más elevada e inestable. En ese contexto se añade la vulnerabilidad social, característica del sistema capitalista en el que las leyes económicas de libre mercado han remarcado las situaciones de riesgo e incertidumbre en las personas y grupos en situaciones de desventaja social. Según Belén Liedo (2021), "la vulnerabilidad se produce en una encrucijada determinada entre la persona y el entorno. Las condiciones de la vulnerabilidad no son, entonces, algo «natural», sino que siempre aparecen en un determinado contexto del que no deben ser aisladas a la hora de analizarlas y abordarlas. Las desigualdades estructurales dan lugar a situaciones en las que las personas son más propensas a sufrir determinados daños".
La complejidad, heterogeneidad, y el carácter dinámico y multidimensional del enfoque han permitido identificar escenarios con condiciones de vulnerabilidad específicas. En el caso del nuevo patrón de desarrollo cubano orientado a un modelo socioeconómico multiactoral (Espina, 2012), resulta de interés para el diseño de políticas focalizadas, entre otros elementos, la mirada a grupos en situación de pobreza y vulnerabilidad. Ello, estimula el diálogo sobre el enfoque de la vulnerabilidad social y re-debatir, reflexionar, no solo sus postulados teóricos sino también propuestas de indicadores -insuficientes aún en la literatura especializada en el tema- que permitan el monitoreo y atención hacia grupos en situación de vulnerabilidad.
Propuestas desde CELADE/CEPAL
Especialistas del Centro Latinoamericano y del Caribe de Demografía (CELADE), perteneciente a la CEPAL, han desarrollado un particular esquema teórico-metodológico sobre la vulnerabilidad social. Este esquema conceptual combina:
- Eventos, procesos o rasgos que entrañan adversidades potenciales para el ejercicio de los distintos tipos de derechos ciudadanos (civiles, políticos, económicos, sociales, culturales, etc.) o el logro de los proyectos de las comunidades, los hogares y las personas.
- La incapacidad de respuesta frente a la materialización de estos riesgos.
- La inhabilidad para adaptarse a las consecuencias de la materialización de estos riesgos.
El esquema explica concisamente cuestiones puntuales de la noción de la vulnerabilidad, y su diseño conceptual le otorga especial interés al riesgo como categoría de análisis fundamental. Desde esta posición, consideran que el riesgo no alude necesariamente a ocurrencias de tipo negativas, sino que sus consecuencias pueden generar incertidumbre, daños, pero también aspectos positivos que constituyen oportunidades (p.3), y explican que resulta más relevante identificar qué riesgos persisten y cuáles emergen antes que explicar si en la actualidad hay más riesgos o mayor vulnerabilidad que en el pasado (p.9).
Vulnerabilidad y Resiliencia Humana
En el Informe de Desarrollo Humano 2014, el PNUD hace hincapié sobre la exploración, evaluación y/o análisis de la vulnerabilidad humana, definida como "la posibilidad de deteriorar los logros del ámbito del desarrollo humano y su sostenibilidad. Una persona (o comunidad o país) es vulnerable cuando existe un alto riesgo de que sus circunstancias y logros se vean deteriorados en el futuro" (PNUD, p. 17). En el Informe se presentan dos propuestas sobre la vulnerabilidad; una, relacionada con la influencia que ejerce sobre la vulnerabilidad las capacidades de las personas y el contexto social; y la otra, con el inadecuado manejo de las políticas.
Según las propuestas presentadas, es necesario lograr que las políticas y estrategias de desarrollo humano se orienten a la reducción de vulnerabilidades en la medida que fortalecen las capacidades individuales. Para ello, el Informe plantea otra importante definición que permitiría reducir las vulnerabilidades, y es la resiliencia humana, es decir, que "las personas puedan valerse de sus oportunidades de forma libre y segura, entendiéndose también que lo hagan teniendo la seguridad de que las oportunidades que tienen hoy no las van a perder mañana" (PNUD, p. 20); vale entonces afianzar la importancia del trabajo de los Estados e instituciones para el empoderamiento humano. De ahí, el valor de estudios analíticos que provean de datos útiles para el diseño e implementación de políticas en apoyo a estos individuos, hogares y comunidades.
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