La sexualidad en el envejecimiento: un enfoque integral

Hasta hace pocos años, el envejecimiento se identificaba con una disminución del interés sexual, pero los médicos aseguran en la actualidad que ambas situaciones no tienen por qué estar relacionadas. La sexualidad es un factor que está presente a lo largo de toda la vida, abarcando el sexo, la identidad, el género, el placer, la intimidad, la reproducción y la orientación sexual.

La sociedad, en general, suele creer que las personas mayores pierden su atractivo sexual, lo cual es un mito. Numerosos estudios demuestran que la libido no solo permanece, sino que en algunos casos aumenta a lo largo de la vida. A cualquier edad, los problemas emocionales pueden afectar la sexualidad. Sin embargo, muchas parejas mayores informan que su vida sexual mejora al tener menos distracciones, más tiempo y privacidad, y al no preocuparse por el embarazo.

El bienestar sexual está estrechamente relacionado con la salud en general. La forma en que uno se siente, las enfermedades a largo plazo, los cambios relacionados con la edad o el uso de medicamentos pueden afectar la vida sexual. Es fundamental reconocer que los problemas sexuales no son una consecuencia inevitable del envejecimiento.

Cambios fisiológicos en la sexualidad del hombre

En el hombre se producen varios cambios que pueden afectar sus relaciones sexuales, generalmente de forma gradual, en un proceso que algunas personas denominan andropausia. No experimentan un cambio mayor y rápido en su fertilidad como la menopausia en las mujeres.

Cambios anatómicos y funcionales

  • Los espermatozoides disminuyen su capacidad de movimiento, y el semen también disminuye en número y calidad de forma paulatina a partir de los 40 años. A los 70 años, los testículos mantienen su tamaño normal, pero existen cambios degenerativos en los tubos seminíferos.
  • La producción de espermatozoides está regulada por la hormona FSH, la cual, a su vez, es regulada por el hipotálamo.
  • Las vesículas seminales muestran cambios estructurales, incluyendo la degeneración amiloidea y la sustitución de sus fibras musculares por tejido conectivo.
  • La próstata se hace más dura y muestra progresivamente cambios degenerativos. Con la edad, parte de su tejido es reemplazado por tejido fibrótico similar a una cicatriz, dando lugar a la hiperplasia prostática benigna (HPB), que afecta a cerca del 50% de los hombres y puede causar problemas de micción lenta y eyaculación.
  • Las glándulas de Cowper apenas producen líquido en los ancianos de edad avanzada. En general, el líquido seminal se vuelve más escaso y más pobre en sus cualidades funcionales.
  • La testosterona disminuye al mismo tiempo que la actividad sexual. Aunque es importante para el mantenimiento de los caracteres sexuales secundarios, no es el único factor, ya que ancianos con buenos niveles de testosterona pueden mostrar una mala respuesta sexual. Las razones podrían ser el fallo funcional de las aminas cerebrales o una pérdida de sensibilidad de receptores adrenérgicos.
Ilustración de las partes del sistema reproductor masculino y los cambios relacionados con la edad

Cambios en el comportamiento y la respuesta sexual

Con el envejecimiento, la excitación sexual se produce más lentamente y se necesitan estímulos más duraderos e intensos. El orgasmo tarda más en llegar y es más corto.

  • Se requiere más tiempo para lograr la erección (un hombre joven necesita de 15 a 30 segundos, mientras que el anciano puede demorar hasta 10 minutos).
  • La erección del hombre de más de 50 años es menos firme, debido a que los vasos sanguíneos no son tan elásticos y los músculos son menos potentes. Puede disminuir, perderse o recuperarse durante el acto sexual prolongado.
  • Hay una disminución del volumen del eyaculado y de la fuerza con que es expulsado, debido a una menor potencia de los músculos eyaculadores.
  • El período de detumescencia del pene se produce con más rapidez, y el tiempo necesario para lograr la próxima erección (período refractario) se prolonga.
  • En el anciano y en el hombre maduro predominan la excitación producida por tocamientos y caricias sobre las zonas erógenas del cuerpo, así como la estimulación directa de los genitales.
  • El hombre de edad avanzada puede gozar el coito sin llegar necesariamente al orgasmo. Después de los 60 años, se puede eyacular en uno o dos de cada tres coitos sin que esto sea causa de insatisfacción.
  • Las necesidades de contacto sexual en hombres mayores de 60 años pueden limitarse a una o dos veces por semana y ser suficientes para su bienestar.
  • En los ancianos también puede perderse la fase de inevitabilidad eyaculatoria, eyaculando sin este aviso, pero experimentando la segunda fase del orgasmo sin dificultad.
  • En el hombre mayor de 50 años disminuye la elevación de los testículos dentro del saco escrotal antes de la eyaculación, por la acción de los músculos cremásteres.
  • Durante el coito, se puede perder la sensación de que la eyaculación es inevitable, llegando esta sin aviso previo, y entonces es menos fuerte, y el líquido preeyaculatorio, el volumen del esperma y el número total de espermatozoides disminuyen.

¿Qué afecta el desempeño sexual del hombre?

Cambios fisiológicos en la sexualidad de la mujer

La mujer experimenta cambios fisiológicos a raíz de la menopausia (que suele darse de forma más clara a partir de los 55 años, aunque puede adelantarse a los 45) y se van acentuando con la edad. Estos cambios pueden variar de persona a persona.

Cambios anatómicos y funcionales

  • La redistribución de la grasa, la disminución de la fuerza muscular, la modificación en la distribución del vello y los cambios osteoarticulares (que favorecen la osteoporosis) van a influir en la actividad sexual.
  • Son más evidentes los relativos a los caracteres sexuales secundarios, como las mamas, cuyo tejido glandular es sustituido por tejido graso y cuya piel pierde elasticidad.
  • En el aparato genital, los labios mayores y menores pierden elasticidad y muestran atrofias progresivas.
  • La vagina, con su deprivación estrogénica, tiene menos capacidad para su fluidificación, lo que facilita infecciones locales. Su mucosa se hace más fina y seca, pierde longitud, se hace más estrecha y menos elástica, y reduce su capacidad de distensión. La sequedad vaginal, debido a los niveles bajos de estrógeno durante la menopausia y posmenopausia, puede hacer que las relaciones sexuales sean incómodas o dolorosas.
  • El clítoris tiene mayor dificultad para la erección. No se sabe nada sobre la existencia de un posible descenso de la sensibilidad del clítoris.
  • Desde el punto de vista endocrino metabólico, los cambios más importantes ocurren durante la menopausia por el cese de producción de estrógenos.

Cambios en el comportamiento y la respuesta sexual

  • Menos intenso el aumento de tamaño de la mama, y se vuelven menos firmes y más planas.
  • No se observan al principio del coito los cambios tópicos en los labios mayores, y es menor la vasodilatación de los labios menores.
  • Debilitamiento de la musculatura vaginal y de la zona perineal, por lo que existe menor contracción de la vagina durante la fase de plataforma orgásmica.
  • Menor elevación uterina.
  • Las contracciones uterinas del orgasmo se hacen más débiles, y en ocasiones dolorosas por ser más espásticas que rítmicas.
  • Disminución del vello axilar y púbico.
  • Mayor tiempo para alcanzar el orgasmo y puede requerir una estimulación prolongada del clítoris. La intensidad y duración de los orgasmos pueden no ser tan fuertes como antes.
  • Cambios en el suelo pélvico pueden provocar dolor durante las relaciones sexuales, orgasmos menos intensos y menor satisfacción sexual.
Gráfico ilustrativo de los cambios hormonales y físicos en mujeres durante la menopausia

Factores que influyen en la sexualidad de los adultos mayores

Factores fisiológicos y de salud

Además de los cambios fisiológicos propios del envejecimiento, existen otro tipo de alteraciones físicas provocadas por algunas enfermedades propias de edades avanzadas que pueden afectar a la actividad sexual. Estas incluyen enfermedades del aparato circulatorio como hipertensión, diabetes, angina de pecho, infarto de miocardio, colesterol, trombosis y arteriosclerosis. La funcionalidad sexual también puede verse alterada por determinadas cirugías y muchos medicamentos (como los usados para la presión arterial, antihistamínicos, antidepresivos y antiácidos). El bajo deseo sexual, la molestia o el dolor durante las relaciones sexuales, y los cambios en la erección o eyaculación son preocupaciones comunes. Sin embargo, el envejecimiento por sí solo no impide el disfrute sexual.

La disfunción eréctil (DE) es una preocupación para los hombres que envejecen, siendo normal que las erecciones se presenten menos seguido. Generalmente, la DE es el resultado de un problema de salud (90% de los casos tienen un origen físico) y no simplemente del envejecimiento. La HPB puede interferir con la micción y aumentar la propensión a infecciones urinarias. La orina puede acumularse en los riñones si la vejiga no se drena completamente, lo que puede llevar a insuficiencia renal si no se trata.

En el caso de las mujeres, es importante distinguir entre el propio proceso de envejecimiento, los cambios hormonales durante y después de la menopausia, así como los de alguna enfermedad, discapacidad o dificultad que pueda influir sobre la práctica de la sexualidad.

Factores psicológicos y emocionales

El problema del pudor al referirse al tema de la sexualidad en la tercera edad es común, pero la suposición de que los adultos mayores no viven, ejercen o disfrutan su sexualidad está lejos de ser cierta. La pérdida del deseo se debe más a ciertos factores psicológicos, estereotipos, miedos o falsas creencias. La autopercepción del atractivo sexual es un factor social muy importante. La depresión puede disminuir el deseo sexual. La autovaloración por el sexo, la autoestima y la autopercepción de la sexualidad determinan el bienestar sexual del individuo de edad avanzada.

En algunos casos, las contracciones uterinas del orgasmo se hacen dolorosas por ser más espásticas que rítmicas. La anorgasmia se refiere a la mujer que tiene dificultades para conseguir el orgasmo. La dispareunia o dolor durante el coito, que puede ser en la parte externa, interna, pélvica o abdominal, se estima que en el 60-70% de los casos se debe a causas psicológicas. También se consideran causas orgánicas como deformaciones o trastornos de la vagina, útero, trompas de Falopio u ovarios.

El trastorno de eyaculación más frecuente en el hombre mayor es la necesidad de una mayor estimulación en la relación sexual. La impotencia primaria y total es muy rara y parece estar relacionada con causas orgánicas (deficiencias hormonales, factores vasculares, lesiones neurológicas o lesiones en el pene/testículos). También puede haber miedo o fobia sexual específica ante los genitales femeninos, el cuerpo desnudo de la mujer, miedo a dejar embarazada o a enfermedades de transmisión sexual, muchas veces debido a una educación sexual inadecuada o falta de información.

La falta de deseo sexual o deseo sexual inhibido (DSI), que se refiere a no tener apetito sexual o no sentirse atraído por el sexo, aparece en una mayor proporción en las mujeres. La eyaculación dolorosa, centrada en el pene, los testículos o los órganos internos, es de muy escasa incidencia.

Factores sociales y culturales

Las personas conviven con muchos prejuicios que aparecen en el imaginario colectivo sobre la sexualidad en la vejez. Tradicionalmente, la sociedad no considera correcto hablar públicamente de la sexualidad, y en el caso concreto de los ancianos, suele parecer "improcedente" plantear la posibilidad de que vivan su propia sexualidad. Paradójicamente, la formación de nuevas parejas en la edad madura suele ser mal recibida. Todos estos mitos y prejuicios sociales castigan al anciano, privándole de su derecho de mantener su actividad sexual satisfactoria.

En general, para las mujeres la sexualidad sigue siendo algo negado, víctimas de la educación y la cultura. Muchas creen erróneamente que, terminada su función reproductiva, también se pierde la función sexual. Sin embargo, la sexualidad permanece sin muchos cambios, y la respuesta sexual física a la estimulación se mantiene a pesar de los cambios hormonales de la postmenopausia.

La sociedad cree que las ancianas pierden más pronto su atractivo sexual, posiblemente debido a una pérdida más precoz de la capacidad de procreación en relación con el hombre. El climaterio anticipa el "sentimiento de vejez" en la mujer, un sentimiento que en el hombre sucede dos décadas después.

La viudez puede ser un factor que limite la libre exploración de la sexualidad durante la etapa de la vejez, puesto que algunos individuos de edad avanzada tienen que vivir con sus hijos. Cuando se comparte espacios con más personas, se limita la intimidad y la posibilidad de conocer nuevas parejas o mantener relaciones sexuales. La situación de viudez en las mujeres no tiene el mismo impacto que en los varones, y existe una fuerte tendencia social a considerar negativamente el establecimiento de nuevas relaciones afectivas en mujeres viudas.

Un aspecto decisivo para que algunos ancianos dejen de pensar en casarse es la poca privacidad, ya que generalmente viven acompañados por varias generaciones, y su lugar en el domicilio es el de menos privacidad. La interrupción prolongada de la vida sexual de un sujeto mayor dificulta la recuperación posterior de dicha actividad. Les resulta muy difícil la idea de obtener placer nuevamente con otra pareja distinta a su antigua pareja, especialmente cuando la convivencia con la persona fallecida fue satisfactoria o prolongada.

Los pensamientos morales y éticos también pueden influir, ya que a menudo la espiritualidad y la religión están ligadas a la historia de vida de una persona, limitando la sexualidad según sus doctrinas. La visión social de que los individuos mayores vivan plenamente su sexualidad está plagada de juicios, siendo tachados de "viejos verdes" o "viudas alegres".

Modelos de respuesta sexual y disfunciones

Los modelos de sexualidad describen las fases o procesos por los que pasa un individuo en las relaciones sexuales, enfocándose en la experiencia para culminar en el coito y el orgasmo. El ciclo de respuesta sexual incluye:

  1. Excitación: Interés o necesidad de actividad sexual, con aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria. En mujeres, hay vasocongestión y lubricación vaginal. En hombres, salida de líquido preeyaculatorio.
  2. Meseta: Respuesta del organismo a la estimulación, con el sistema vascular activo.
  3. Orgasmo: Clímax, máxima altura de la respuesta fisiológica involuntaria. Caracterizado por contracciones rítmicas de los músculos. En hombres, contracciones en la base del pene que conllevan a la salida del líquido seminal, acompañadas de aumento de la tensión arterial, frecuencia cardíaca y respiratoria. En mujeres, contracciones rítmicas en el útero, y la tensión de los músculos aumenta la presión sobre el pene y contribuye al orgasmo.
  4. Resolución: Período de recuperación post-orgasmo, donde el cuerpo vuelve al estado de reposo, acompañado de una sensación de plenitud.

Este modelo, útil para determinar estrategias y terapias, reconoce variaciones significativas entre personas según edad, género y contexto. Las disfunciones y alteraciones pueden aparecer en cualquier fase debido a múltiples factores.

En las mujeres, si el deseo espontáneo y los estímulos son suficientemente intensos y significativos, se genera la excitación sexual. La incorporación de los vínculos afectivos en este modelo es indispensable para una actividad plena, considerando el amor como condición imprescindible para dignificar el erotismo y la sensualidad.

En la excitación, en las mujeres se produce una vasodilatación perineal (del sistema parasimpático). En los hombres, la erección del pene implica fibras nerviosas somáticas y autónomas (simpáticas y parasimpáticas).

Tipos de relaciones sexuales en la vejez

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define las relaciones sexuales como un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad. Para lograr y mantener la salud sexual, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos a plenitud. Sin embargo, en las personas de edad avanzada existen limitaciones físicas, psicológicas, sociales o de entorno.

Aunque hay poca documentación sobre los tipos de relaciones sexuales en la vejez, se sabe que las personas ancianas practican:

  • Estimulación general o magreo o tocamientos: Caricias íntimas, sin penetración y consensuadas. Incluye caricias sexuales bajo la ropa.
  • Sexo oral: Actividad sexual que implica la estimulación de los genitales de una persona por parte de otra utilizando la boca (labios, lengua, dientes) y la garganta. El cunnilingus es el sexo oral sobre la vulva o la vagina, y la felación es sobre el pene. Se sabe por entrevistas que los ancianos practican este tipo de relaciones, aunque la asiduidad y satisfacción no están concretadas.
  • Autoerotismo: Excitación sexual sin la participación de otra persona.

Es importante destacar que el sexo no es la única manera de manifestar la sexualidad humana, aunque sí la más extendida. Las expresiones sexuales también abarcan características físicas, psicológicas, la biografía de la persona y el ámbito social, como la existencia de una pareja sana. Mantener un bienestar general, con buena salud mental y una sexualidad activa, aumenta la calidad de vida en la etapa de la vejez.

¿Qué afecta el desempeño sexual del hombre?

Consejos para mantener una vida sexual sana y placentera en la tercera edad

El sexo y la intimidad pueden seguir siendo una parte gratificante de la vida en la edad avanzada. Aquí algunos consejos:

  • Comunicación con la pareja: Hablar abiertamente sobre necesidades, deseos y preocupaciones, aunque sea difícil, ayuda a disfrutar más. Es normal sentirse vulnerable, y es probable que la pareja también lo haga.
  • Consulta médica: Un profesional de atención médica puede ayudar a controlar afecciones a largo plazo y medicamentos que afecten la vida sexual. Los problemas de erección pueden ser una señal de alerta de problemas cardíacos. También se debe consultar sobre los niveles de testosterona y el consumo de tabaco, alcohol o drogas ilícitas.
  • Terapia sexual: Un terapeuta calificado puede ayudar a la pareja con problemas específicos, a entender necesidades e inquietudes, y a ver las cosas de otra manera.
  • Ampliar la definición de sexo: Tocar, besar y otros contactos íntimos pueden ser gratificantes. Estar abierto a encontrar nuevas formas de disfrutar del contacto sexual y la intimidad.
  • Cambiar la rutina: Realizar cambios simples, como la hora del día para tener relaciones (por ejemplo, por la mañana), o dedicar más tiempo al romance. Probar nuevas posiciones sexuales o formas de conectar romántica y sexualmente.
  • Fomentar la conexión emocional: Participar en actividades que fortalezcan el vínculo, como pasatiempos compartidos, conversaciones significativas, o simplemente pasar tiempo de calidad juntos, abrazarse y tomarse de la mano.
  • Usar lubricantes: Si hay sequedad vaginal o relaciones sexuales dolorosas, un lubricante a base de agua puede ser útil.
  • Mantenerse a salvo: Si no se está en una relación monógama y comprometida, usar protección. Los adultos mayores también corren riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual.
  • Cuidar la salud general: Seguir una alimentación saludable, hacer ejercicio regularmente, no beber demasiado alcohol, no fumar, pensar en positivo, practicar la gratitud, beber suficiente agua, dormir lo suficiente y visitar regularmente al profesional de atención médica.

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