Expresión Corporal en la Tercera Edad: Beneficios y Desafíos

Comunicar es una necesidad fundamental para el ser humano. En el contexto de la tercera edad, la expresión corporal emerge como una disciplina vital que utiliza el lenguaje del cuerpo como forma de comunicación y manifestación del ser. Esta práctica no requiere un gesto normalizado, sino que se orienta hacia la expresión individual del sujeto, desarrollando la sensibilidad, la imaginación, la creatividad y la comunicación humana.

La Expresión Corporal como Herramienta para el Bienestar

Expresarse con el cuerpo permite al individuo sentirse, percibirse, conocerse y manifestarse plenamente. Durante las sesiones de expresión corporal, se proponen situaciones que suscitan un compromiso de los participantes para favorecer la creatividad. Esto se logra mediante la realización de diferentes actividades relacionadas con el teatro y el aprendizaje de obras cortas para su posterior representación, lo que estimula la memoria procedimental.

Beneficios del Baile y la Música

  • El baile es una excelente forma de expresión y comunicación, ya sea en parejas, en grupo o de forma individual. Además de ayudar a desarrollar las cualidades psicomotrices, es una actividad lúdica que permite relacionarse con otras personas de una manera fácil y sencilla, mejora la autoestima, ayuda a superar la timidez, desarrolla la disciplina y el autocontrol, y estimula la creatividad.
  • Las actividades de canto coral entre la tercera edad tienen mucho éxito, siempre que el sujeto esté dispuesto a participar. Cantar es una acción individual que, en un grupo, genera una sensación de pertenencia y trabajo en equipo muy agradable.
  • Los juegos de ritmo y música facilitan la comunicación y la expresión a través de una capacidad con la que es muy fácil trabajar.
  • Los juegos tradicionales, aquellos a los que los mayores jugaron de niños, son una excelente herramienta como actividad de expresión y comunicación.

Estimulación Cognitiva y su Relación con la Expresión Corporal

Las habilidades cognitivas son las capacidades mentales que permiten a una persona procesar toda la información que recibe de sus cinco sentidos. La estimulación cognitiva se refiere a un conjunto de técnicas y estrategias dirigidas a mejorar el rendimiento y la eficacia de capacidades como la memoria de trabajo, la atención, el lenguaje, el razonamiento y la planificación.

Para adultos y personas mayores que padecen patologías o enfermedades neurodegenerativas con un ligero deterioro cognitivo, es recomendable la rehabilitación cognitiva para recuperar las capacidades que han sufrido un déficit. Una capacidad cognitiva crucial es la velocidad de procesamiento, que establece la relación entre la ejecución cognitiva y el tiempo invertido.

Actividades para Mantener las Habilidades Cognitivas

Existen diversas actividades que ayudan a mantener y mejorar las habilidades cognitivas en personas mayores:

  • Cambiar ligeramente una actividad diaria.
  • Aprender un nuevo pasatiempo o comenzar un oficio son formas excelentes para mantener el cerebro activo y alerta.
  • Jugar juegos y resolver acertijos son excelentes actividades cognitivas, y muchos sitios web ofrecen versiones modificadas para personas mayores con limitaciones físicas.
  • Las actividades de paseo, tanto libre como asistido, son beneficiosas, excepto en casos de gran dependencia. Los usuarios independientes que requieran ayuda técnica también pueden realizar entrenamientos de la marcha y adaptación al uso de estas ayudas.

En el caso de pacientes con demencia, la intervención cognitiva dependerá de la fase de la enfermedad. En la tercera fase, de deterioro grave, la estimulación se limita, ya que el paciente no logra establecer asociaciones ni realizar acciones lógicas. Sin embargo, actividades como el reconocimiento visual, el reconocimiento de objetos, el reconocimiento espacial básico y la manipulación de objetos reales de uso habitual son muy interesantes para mantener una mínima independencia en tareas cotidianas, estimulando la memoria procedimental.

Los beneficios del ejercicio para tu cerebro. Wendy Suzuki, neurocientífica

Cambios Sensoriales en el Envejecimiento y su Impacto en la Comunicación

A medida que se envejece, los sentidos (gusto, olfato, tacto, vista y oído) se vuelven menos agudos, dificultando la percepción de detalles y afectando el estilo de vida. Estos cambios sensoriales pueden llevar a problemas de comunicación, disfrute de actividades y, en última instancia, al aislamiento.

El envejecimiento eleva el umbral de las sensaciones, lo que significa que se necesita más estimulación para ser consciente de ellas. Los sentidos más afectados son la audición y la visión, aunque dispositivos como anteojos y audífonos, o cambios en el estilo de vida, pueden mejorar la capacidad de oír y ver.

Audición

Los oídos tienen dos funciones: oír y mantener el equilibrio. Con la edad, las estructuras dentro del oído cambian, disminuyendo la capacidad para captar sonidos, especialmente los de alta frecuencia. La presbiacusia es la pérdida de audición relacionada con la edad, que afecta a ambos oídos por igual y puede dificultar la distinción entre ciertos sonidos o la comprensión de conversaciones con ruido de fondo. La pérdida auditiva leve se asocia con una mayor probabilidad de desarrollar demencia.

El tinnitus (ruido anormal y persistente en el oído) y la acumulación de cerumen son otros problemas comunes en adultos mayores que pueden causar dificultad para oír.

Esquema del oído mostrando sus partes y el proceso de audición.

Visión

La visión se deteriora gradualmente con la edad. La córnea se vuelve menos sensible, las pupilas disminuyen su tamaño y reaccionan más lentamente a los cambios de luz, y el cristalino se amarillea y se vuelve opaco, lo que puede derivar en cataratas. Las almohadillas de grasa que soportan el ojo se reducen, y los músculos oculares se debilitan, limitando la rotación completa del ojo.

La presbiopía, o dificultad para enfocar objetos cercanos, es el problema visual más común y se corrige con anteojos o lentes de contacto. La intolerancia al resplandor y la dificultad para adaptarse a la oscuridad o la luz brillante también son frecuentes. Es más difícil diferenciar azules y verdes que rojos y amarillos, por lo que el uso de colores cálidos y contrastantes en el hogar puede mejorar la visión. La reducción del vítreo puede causar moscas volantes, y la disminución de la visión periférica puede limitar actividades y la interacción social. La sequedad ocular, debida a la menor producción de lágrimas, puede tratarse con gotas oftálmicas o lágrimas artificiales.

Trastornos oculares que NO son normales incluyen:

  • Cataratas: nublamiento del cristalino.
  • Glaucoma: aumento de la presión del fluido en el ojo.
  • Degeneración macular senil: enfermedad de la mácula que causa pérdida de visión central.
  • Retinopatía: enfermedad de la retina, generalmente causada por diabetes o hipertensión.

La pérdida de visión se asocia con una mayor probabilidad de desarrollar demencia.

Infografía sobre los cambios visuales en el envejecimiento.

Gusto y Olfato

Los sentidos del gusto y el olfato trabajan juntos, y la mayoría de los sabores están asociados con olores. Estos sentidos son cruciales para la seguridad (detectar comida descompuesta, gas, humo) y el disfrute de los alimentos, mejorando la interacción social y la calidad de vida.

Con la edad, el número de papilas gustativas disminuye y las restantes se encogen, reduciendo la sensibilidad a los sabores (dulce, salado, ácido, amargo y umami). La boca también produce menos saliva, causando sequedad bucal que afecta el gusto. El sentido del olfato puede disminuir, especialmente después de los 70 años, debido a la pérdida de terminaciones nerviosas y menor producción de moco. Enfermedades, tabaquismo y exposición a partículas dañinas aceleran esta pérdida. La disminución de estos sentidos puede reducir el interés y el placer al comer.

Para manejar estos cambios, se pueden considerar las siguientes medidas:

  • Cambiar a un medicamento diferente si el actual afecta la capacidad de oler y saborear.
  • Usar distintos condimentos o cambiar la forma de preparar los alimentos.
  • Comprar detectores de gas que emitan alarmas audibles.

Tacto, Vibración y Dolor

El sentido del tacto informa sobre vibraciones, dolor, temperatura, presión y posición del cuerpo. Receptores en la piel, músculos, tendones, articulaciones y órganos internos detectan estas sensaciones. Con la edad, estas sensaciones pueden reducirse o modificarse debido a una disminución del flujo sanguíneo a las terminaciones nerviosas, la médula espinal o el cerebro. Problemas de salud, como deficiencias nutricionales, cirugía cerebral, daño nervioso por lesiones o enfermedades crónicas (como la diabetes), también pueden causar cambios en las sensaciones.

Los síntomas varían según la causa. La disminución de la sensibilidad a la temperatura aumenta el riesgo de congelación, hipotermia y quemaduras. La reducción de la capacidad para detectar vibración, tacto y presión incrementa el riesgo de lesiones, incluyendo úlceras por presión. Después de los 50 años, muchas personas experimentan una reducción en la sensibilidad al dolor, lo que puede llevar a no percibir la gravedad de una lesión. Problemas para caminar debido a una percepción reducida de la posición del cuerpo aumentan el riesgo de caídas. La piel más delgada de las personas mayores puede hacerlas más sensibles al tacto suave.

Medidas de seguridad:

  • Reducir la temperatura del calentador de agua a no más de 49ºC para evitar quemaduras.
  • Revisar el termómetro para decidir cómo vestirse.
  • Examinar la piel, especialmente los pies, en busca de lesiones y tratarlas, sin asumir que no son serias por la ausencia de dolor.

Investigación sobre Expresión Corporal y Bienestar en Mujeres Mayores

Un estudio cuasi experimental con enfoque mixto cualitativo-cuantitativo evaluó los efectos de módulos de expresión corporal en el bienestar psicológico y subjetivo de un grupo de mujeres mayores. La investigación incluyó a 36 mujeres adultas mayores (12 en el grupo experimental con un promedio de 74,33 ± 7,15 años, y 24 en el grupo control con 71,08 ± 6,28 años) con baja escolaridad, pertenecientes a una organización gerontológica.

Metodología del Estudio

Se utilizaron la Escala de Bienestar Psicológico de Carol Ryff y la Escala de Afecto Positivo y Negativo (PANAS) para evaluar el bienestar. Además, se realizaron entrevistas grabadas y se aplicó un cuestionario de hábitos de actividad física. El grupo experimental recibió siete módulos de expresión corporal semanales de 45 minutos, que incluyeron calentamiento corporal, facial y de voz, actividades lúdicas y ejercicios específicos como:

  • Módulo 1: Esquema corporal (ejercicios de movilidad de cabeza).
  • Módulo 2: Descubriendo el espacio (caminar en diferentes niveles).
  • Módulo 3: Expreso con mi cuerpo (actividades en parejas para compartir pasatiempos).
  • Módulo 4: Conciencia del espacio, movimiento y expresión del cuerpo (desplazamientos).
  • Módulo 5: Transformación del objeto y moldeando estatuas (transformación de objetos imaginarios).

El grupo control, por su parte, solo realizó manualidades.

Resultados y Conclusiones

Los resultados cuantitativos mostraron un efecto agudo estadísticamente significativo atribuible al tratamiento, caracterizado por disminuciones significativas de los afectos negativos (F=5,057; p=0,043). Sin embargo, no hubo cambios estadísticamente significativos en los afectos positivos ni en el bienestar psicológico (todas las p>0,05). Estos hallazgos concuerdan con estudios previos que sugieren la dificultad de afectar positivamente estas variables en esta población con este tipo de actividad.

Los análisis cualitativos, sin embargo, ampliaron estos resultados, mostrando que las participantes percibieron una sensación de bienestar después de la práctica de los módulos de expresión corporal. Se evidenciaron comentarios como “...se siente uno como un chiquito jugando…”, y se observó alegría, distracción, risas, sonrisas y alta participación en las grabaciones. Las actividades de expresión corporal tendieron a unir al grupo, proporcionando un momento de dispersión, juego y relajación, a pesar de enfermedades, pérdidas y conflictos. A nivel cognitivo, se destacó el impacto en la mente de las participantes, y a nivel físico, se observó una mayor activación, soltura, relajación, y sensaciones de más energía y vigor.

En cuanto a la autonomía, se observó una interacción significativa entre grupos y mediciones (91% de confianza), con un tamaño de efecto entre pequeño y moderado (ω2 = 4,40%). Esto sugiere que la expresión corporal podría influir en la percepción de autonomía de las personas mayores.

Gráfico mostrando la disminución de afectos negativos en el grupo experimental.

Desafíos en el Reconocimiento de Emociones y la Interacción Social

Para una persona de edad avanzada, interpretar correctamente la expresión facial de su interlocutor no es una tarea sencilla, y se complica si este gesticula o habla a la vez. El deterioro cognitivo asociado a la edad dificulta el reconocimiento de las emociones del interlocutor, especialmente ante estímulos simultáneos como gestos corporales. Un estudio realizado con 24 adultos mayores (edad media de 75 años) y 40 jóvenes (edad media de 26 años) demostró que las emociones negativas, como la tristeza, el miedo o la ira, fueron las más difíciles de identificar para las personas de edad avanzada, en línea con resultados de investigaciones previas.

Estos desafíos subrayan la importancia de actividades que promuevan la comunicación y la expresión, como la expresión corporal, para ayudar a las personas mayores a mantener su interacción social y comprensión emocional.

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