Para nadie es un misterio que el trabajo es un ámbito fundamental en la vida de las personas, ya que nos entrega compensaciones materiales, psicológicas y sociales. El reconocimiento por el trabajo realizado es un valor universalmente apreciado.
Recientemente, la Universidad Finis Terrae junto al Instituto de Seguridad del Trabajo dieron a conocer el estudio "Condiciones Laborales de las Personas Mayores: Buenas Prácticas en Seguridad y Salud". Los resultados obtenidos son bien interesantes, destacando que lo relativo a la jubilación y, especialmente, a la preparación para el retiro laboral es un tema pendiente al interior de las empresas. La tarea ahora es de las empresas y las organizaciones públicas y privadas.
Si en una empresa hay personas mayores, es crucial asegurarse de que las condiciones de trabajo sean las adecuadas para que el trabajador mayor siga aportando todo su potencial, talento y experiencia. Si es la primera vez que una empresa se aventura con mayores de 60 años, se recomienda ir de a poco, contratando a una o dos personas para probar.
El Desafío Enriquecedor: Voces de la Experiencia
Trabajar con adultos mayores es un desafío enriquecedor para quienes se dedican a cuidarlos. Muchos profesionales que hoy se dedican a este campo no comenzaron allí, sino que en algún punto de sus carreras tuvieron la oportunidad de hacer el cambio, adquirieron experiencia y desarrollaron una pasión.

Testimonio de Ana Zukerman, Directora de Gestión Institucional en We Care
Ana Zukerman, quien trabajó en educación enfocada en niños y adolescentes durante muchos años, tuvo la propuesta de trabajar con adultos mayores hace doce años. Su experiencia es un claro ejemplo de esta transición:
“Hace muchos años que trabajo con adultos mayores. Me encanta, me apasiona, es un mundo en donde fui aprendiendo y descubriendo. Trabajé muchos años en una fundación y hace un tiempo me propusieron ser parte de este equipo, un equipo de grandes profesionales y una propuesta diferente. Mi zona de confort era el mundo de educación en niños y adolescentes, y cuando me encontré con el mundo de los adultos, se presentó como un mundo nuevo y desconocido con muchos desafíos.
Muchas veces lo que pasa es que, cuando empezamos a conocerlos, vemos todo lo que ellos tienen para darnos. Dan mucha vida, mucho saber que ellos nos compartan y es cuando uno los cambia de lugar. Esta cosa de que envejecen y se ponen mal, porque sienten que ‘ya está’, y uno los puede acompañar y ayudar a visualizar que es al revés, que está bueno.”
Ana compartió una experiencia personal que ilustra la riqueza de estas interacciones: “Hace muchos años, trabajando con adultos mayores, me encontré con un señor, Julio, que relacionaba mi apellido con un amigo de él. Me pide que me siente a tomar un café y me pregunta si mi papá se llama Leonardo. Él me cuenta que era de la Paternal, igual que mi papá. Me pregunta que si conozco a Gregorio, Gregorio era mi abuelo. Resulta que este señor Julio llevó a mi papá por primera vez a la cancha de Argentina Juniors, y nos conocimos muchos años más tarde en un café.”
Sobre la convivencia, añadió: “Yo viví con mi abuela diecisiete años y nos llevábamos mal. Yo sentía que no me entendía, yo era una adolescente rebelde, siempre lo fui. El día que mi abuela no estuvo más, me empezaron a aparecer como unas cuestiones y yo creo que después me pasó algo similar con mi mamá.”
Una Vocación Descubierta: Otro Testimonio
Similarmente, otro profesional compartió su trayectoria: “Aprendí lo que era ser responsable de una vida; con el paso de los años la familia aumentó y al nuevo pequeño que vino, le descubrieron que tenía hemofilia, para mí fue un reto ya que no conocía nada de esa enfermedad ni de sus cuidados. Terminé el curso y al año siguiente comencé a trabajar en la residencia de mi pueblo; empecé por unas vacaciones y me quedé cinco años. Pasé de pensar que nunca podría trabajar con personas mayores, a ver que realmente es un trabajo que me gusta mucho y para el que creo que soy una persona muy capacitada.”
Esta persona cambió de domicilio en 2017 y continuó trabajando en una residencia diferente, adaptándose exitosamente: “no tenía nada que ver con la otra residencia donde yo había trabajado antes, pero me he adaptado muy bien a ella y a pesar de no conocer a los ancianos como conocía a las de la residencia de mi pueblo, ya somos una familia todos, igualmente comencé por vacaciones y me he quedado en ella estoy muy contenta de estar trabajando allí.”
Cualidades Esenciales para el Cuidado de Adultos Mayores
No cualquier persona puede trabajar con adultos mayores. Es necesario tener un sentimiento, una pasión, poder entenderlos y escucharlos. Parece que no cualquier humano puede escuchar a una persona mayor. Tienen una manera de contarte las cosas, de decirte las cosas, y a veces los más jóvenes sienten que les repiten o les vuelven a contar lo mismo, y es bueno entender por qué.
Para trabajar con adultos mayores, se debe tener una sensibilidad especial. Es fundamental confiar en ellos, creer en lo que cuentan, quererlos, y poseer capacidad de comprensión, capacidad de escucha y capacidad de tolerancia. Los adultos mayores, a diferencia de los niños o de los jóvenes, tienen una manera particular de agradecer lo que se les da. Concluyendo, "los adultos mayores hablan con la mirada y hay que aprender con eso qué te quieren decir. Sonreírles es transmitirles lo que uno siente por ellos al cuidarlos".
El Doble Rol: Cuidadores de Familiares Dependientes y Trabajadores
El aumento de la longevidad en la población supone una exposición prolongada a factores de riesgo que podrían incidir en la funcionalidad de las personas. En este contexto, el rol de cuidador familiar es exigente, constante e imprevisible, afectando la vida de quienes lo cumplen al postergar o limitar sus logros profesionales y modificar sus rutinas y hábitos personales y familiares.
Un estudio cualitativo fenomenológico buscó dar cuenta de la experiencia vivida por personas que realizan el doble rol de cuidar a un familiar mayor dependiente y trabajar remuneradamente. Los resultados se agruparon en tres categorías comprensivas: necesidades del cuidador, apoyo institucional para el fortalecimiento del trabajador/cuidador y multiplicidad de roles.
Multiplicidad de Roles y sus Tensiones
Las personas que, además de trabajar, cuidan de un familiar dependiente, están sometidas a diversas exigencias que generan una "multiplicidad de roles" a menudo en tensión. Quien experimenta esto debe lidiar con sentimientos de "angustia/agobio". Esta subcategoría, que incluye el "cambio de rol del familiar", "cambios en las rutinas" y "exigencia de cuidado", refleja los desafíos de los cuidadores.

El Cambio de Rol del Familiar
El "cambio de rol del familiar" se origina por la pérdida de funcionalidad de la persona mayor que se vuelve dependiente. Los cuidadores identifican una progresiva vulnerabilidad y asumen tareas para resguardar su integridad. Este proceso es vivido con sentimientos de pérdida, gratitud, nostalgia, tristeza, resignación y agotamiento, al aceptar que su ser querido "ya no es el mismo de antes". Un ejemplo ilustrativo: “[…] ella pasó de acordarse un poquito a no acordarse ya nada y empezar a tener cambios bruscos de ánimo, comportarse en forma violenta y presentar trastornos del sueño, entonces no dormía nada.”
Cambios en las Rutinas
Los "cambios en las rutinas" reflejan las modificaciones que el cuidador debe realizar, a menudo en detrimento de su tiempo personal, generando frustración al no tener un respiro. Esto repercute en su salud y calidad de vida, afectando el tiempo para el descanso y el esparcimiento: “Yo trabajo de lunes a viernes y el fin de semana a veces uno quiere salir y tú los ves que están solos y te quedas con ellos […].”
Exigencia de Cuidado y Sentimiento de Culpa
La "exigencia de cuidado" evidencia la demanda de la multiplicidad de actividades que realiza el cuidador. Un sentimiento potente, complejo y ambiguo que surge es la "culpa". La "culpa por sentir que no rinde adecuadamente en el trabajo" denota un fuerte sentido de responsabilidad, ya que los cuidadores se sienten cansados y abrumados, lo que les hace percibir que no cumplen con las tareas asignadas a tiempo. Otro aspecto generador de culpa es la "ambivalencia en el uso del tiempo", relacionada con el deseo de cumplir en el trabajo y la necesidad de ejecutar tareas domésticas y de cuidado, reduciendo drásticamente el tiempo para el descanso, el esparcimiento y la vida social.
Además, los cuidadores experimentan "culpa por respuestas inadecuadas frente a conductas de la persona mayor", un sentimiento que surge cuando pierden la paciencia o reaccionan negativamente ante conductas repetitivas o irracionales, como en el ejemplo: “[…] uno está conversando con mi mamá y: ‘¿cómo te fue en el trabajo?’ ‘Muy bien mami’ y… dos minutos de nuevo, de nuevo: ¡seis veces! Entonces claro, ¡pero Mami si te dije! Entonces después ¡Ah!”
La multiplicidad de roles genera tensión, frustración y pérdida de control en los ámbitos personales y laborales del cuidador, por el deseo de cumplir tanto en el trabajo como en la tarea de cuidar. Este rol puede adquirirse de manera inesperada y poco consciente, convirtiéndose en una imposición y generando una crisis por la percepción de pérdida de control y vulnerabilidad. No obstante, la retribución, el compromiso y el deber hacia el familiar pueden transformar este rol en una decisión consciente, llevando al cuidador a realizar cambios en su vida para ejercerlo y aceptar que su plan de vida previo ha cambiado.
Trayectorias Profesionales en el Cuidado de Adultos Mayores
La mayoría de los profesionales entrevistados en diversos estudios atribuyen el origen de su trabajo con personas mayores al azar, ya que, hasta ese momento, no se habían capacitado en temas de vejez. La psicodinámica laboral define al trabajo profesional como una actividad de pensamiento y experiencias que moviliza la subjetividad, donde la autenticidad y el compromiso subjetivo son esenciales.
Reflexion Adultos Mayores
Muchos explican que su rumbo profesional fue determinado por el primer trabajo remunerado que obtuvieron, sintiéndose cómodos en el rol. En otros casos, la actividad profesional está estrechamente ligada a los avatares del trabajo remunerado y a su continuidad.
Son menos los profesionales que manifiestan una inclinación hacia las personas adultas mayores al elegir la carrera de grado o al iniciar su ejercicio. Sin embargo, es interesante observar que la elección está motivada por el contacto previo y, en general, satisfactorio con este grupo etario. Algunos ingresaron a la facultad "sabiendo que querían trabajar con personas mayores" o se dedicaron a ello "desde siempre" por estar rodeados de abuelos y bisabuelos, o descubrieron su vocación en asignaturas universitarias sobre el envejecimiento.
Si bien el trabajo del cuidado tiende a contar con una mayor presencia femenina, algunos hombres también deciden encarar esta tarea por "una cuestión de buena relación con los pacientes añosos" o por haber conocido a sus abuelos, previendo que "lo que venía eran las personas mayores" y que la población estaba envejeciendo.
El Enfoque Interdisciplinario en Gerontología
El trabajo en equipo e interdisciplinario es una modalidad ampliamente extendida y fundamental en el cuidado de adultos mayores. Como señala una geriatra, "no se puede hacer geriatría sin gerontología". Con la aparición de carreras profesionales que comparten el equipo terapéutico con la medicina, como las terapias ocupacionales, psicoterapia, educación física, kinesiología y psicología, se arma un grupo interdisciplinario que hace que el paciente mejore notablemente. Esta práctica optimiza el ejercicio profesional y beneficia al usuario.
Impacto de la Pandemia y la Virtualidad
La epidemia de Covid-19 y las medidas de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) modificaron la vida cotidiana de las personas mayores y la práctica profesional. La virtualidad se convirtió en la principal estrategia para sostener actividades y vínculos. La capacitación profesional también se trasladó al ámbito virtual: “nosotros también nos virtualizamos [...]. La formación de cuidadores con la pandemia, explotó. Tenemos los zoom y una plataforma con todo el material. Lo que antes era un docente en clase, ahora es un cibernético.”
El principal desafío fue explicar el funcionamiento de las plataformas virtuales, una tarea que recayó en la voluntad de los profesionales ante la falta de lineamientos institucionales previos. Esta nueva modalidad expuso una desigualdad en el acceso a la tecnología, especialmente para las personas mayores que carecen de recursos tecnológicos o de una red de apoyo familiar. Sin embargo, una vez superada la capacitación, la virtualidad resultó ser una estrategia viable para sostener tratamientos y talleres, por ejemplo, enviando cuadernillos de ejercicios y realizando videollamadas de seguimiento.
Beneficios y Recompensas de Trabajar con Adultos Mayores
Trabajar con personas mayores es una experiencia profundamente gratificante que ofrece múltiples beneficios:
- Son agradecidos: Los adultos mayores aprecian genuinamente la dedicación y el cuidado.
- Aprendes: Su vasta experiencia de vida es una fuente inagotable de sabiduría y lecciones.
- Te ríes: A edades avanzadas, muchas personas relativizan los problemas y desarrollan un gran sentido del humor contagioso.
- Acompañas: Combatir la soledad, uno de los grandes problemas de muchas personas mayores, es una recompensa.
- Te sentirás bien: Es un trabajo que conecta profundamente con el ser humano, generando un bienestar personal.
- Valorarás lo importante: Habiendo pasado por tantas experiencias, los ancianos valoran lo que es realmente esencial, como un saludo, una sonrisa o el tiempo dedicado.
- Te trasladas a otra época: Escuchar sus historias es como viajar en el tiempo, comprendiendo mejor la evolución social y cultural.
- Serás más positivo: La perspectiva de vida de los mayores puede infundir optimismo.
- Harás que mejoren: Tu trabajo puede mejorar significativamente su calidad de vida, ya sea a través de animación sociocultural, estimulación cognitiva, técnicas de movilización o arteterapia.
- Fomentarás su vida social: Ayudar a mantener o crear vínculos sociales es crucial para su bienestar.
La Importancia de la Calidad Humana en el Cuidado
En el corazón de la experiencia de trabajar con adultos mayores se encuentra la calidad humana. Esto implica cuidarlos, contenerlos, escucharlos y abrazarlos. El desafío es brindar a cada persona mayor la protección y el sentido de hogar posibles. Acciones como sentarse a su lado, acompañarlos en una comida, darles los ‘buenos días’ o presentarles a la familia, refuerzan este vínculo.
La genuina pasión por ayudar a esta parte de la población, que a menudo puede encontrarse vulnerable, es clave para un buen servicio. Es a través de esta conexión humana que se construye una experiencia de cuidado verdaderamente enriquecedora.