La vulnerabilidad social es un desafío global que afecta a numerosas regiones, y Paraguay no es una excepción. Este fenómeno se manifiesta como un espacio donde la desigualdad, la falta de acceso a servicios y las estructuras sociales desfavorecidas limitan las oportunidades y el bienestar de las personas.
Definición y Estructura de la Vulnerabilidad Social
La vulnerabilidad social tiene una estructura inherente, definida por el espacio de posiciones que los individuos ocupan en la sociedad, determinado por su disponibilidad de recursos y oportunidades. Estos recursos, específicamente la propiedad, los ingresos y las cualificaciones, otorgan ventajas o desventajas relativas para el desenvolvimiento en la vida social y en la esfera pública.
Las posiciones sociales se definen como clases sociales, que no solo implican condiciones objetivas de bienestar o privación, sino también vivencias subjetivas de satisfacción o frustración, traducidas en experiencias sociales colectivas e individuales. Para las clases desfavorecidas, la vulnerabilidad implica un alto riesgo de impacto ante crisis, emergencias e incertidumbre, llevándolas a la precariedad, la pobreza e incluso la indigencia.
Además de su carácter estructural, la vulnerabilidad social también se asienta en un marco geográfico. La localización de los asentamientos humanos, los lugares de desarrollo de la vida activa y la movilidad espacial constituyen las bases territoriales de la vulnerabilidad. El territorio, por sí mismo, define la distribución del acceso, extensión y calidad a bienes y servicios esenciales como la educación, la salud y la protección, que son cruciales para la garantía plena del ejercicio de los derechos.
Causas de la Vulnerabilidad Social en Paraguay
Diversos factores contribuyen a la vulnerabilidad social en Paraguay, interconectados y reforzándose mutuamente:
- Desigualdad Económica y Pobreza: La desigualdad económica es una de las principales causas de la pobreza. El informe del Banco Mundial "Paraguay: Estrategias para Impulsar el Crecimiento Inclusivo y la Reducción de la Pobreza" destaca que, aunque la tasa de pobreza se redujo significativamente del 51.4% en 2003 al 24.7% en 2022, el ritmo de reducción se ha desacelerado en los últimos años, y persisten desafíos en desigualdad y vulnerabilidad a choques externos.
- Falta de Acceso a Servicios Básicos: La carencia de acceso a servicios básicos como la educación, la salud y la vivienda es una causa importante. Muchas personas carecen de una educación de calidad, lo que limita sus oportunidades de desarrollo y perpetúa la pobreza intergeneracional.
- Violencia y Criminalidad: La violencia y la criminalidad son factores preocupantes que contribuyen a la vulnerabilidad social, con la pobreza y la exclusión social como consecuencias más evidentes.
- Brechas de Género: Existe una marcada brecha salarial de género en Paraguay. Las mujeres se insertan en el mundo laboral en condiciones de desigualdad, con tasas de actividad económica marcadamente dispares (87.1% para hombres frente a 62.0% para mujeres). Los ingresos mensuales de las mujeres equivalen solo al 71.0% de los hombres, y la mayoría de ellas trabaja en el sector informal, con condiciones altamente vulnerables y sin acceso a la seguridad social. La afrenta contra la integridad es también un factor gravitante de vulnerabilidad, donde niñas y adolescentes son víctimas estructuralmente debido a las desigualdades de género.
- Desprotección de Pueblos Indígenas: En el país existe una desprotección generalizada de los derechos de los pueblos indígenas sobre sus tierras, territorios y recursos, generando conflictos y violaciones de los derechos humanos.
Impacto de la Vulnerabilidad Social
Impacto en la Educación
La vulnerabilidad social tiene un impacto negativo en la educación de las personas. La falta de acceso a una educación de calidad limita las oportunidades de desarrollo y perpetúa la pobreza intergeneracional. El sistema educativo paraguayo se desenvuelve en función de la diferenciación entre los grupos sociales, lo que resulta en desempeños de escolaridad más bajos para los grupos desfavorecidos.
Efectos de la Pandemia de COVID-19 en la Educación
Un estudio realizado durante la pandemia de COVID-19 en 2020 constató que las necesidades y demandas transcurridas en ese periodo eran deudas arrastradas por las limitaciones del poder público. El esfuerzo para evitar la propagación del virus intensificó la desprotección y exclusión en poblaciones vulnerables. El cambio a la modalidad de clases virtuales ocasionó que muchas familias, especialmente las desfavorecidas, se vieran desprovistas de las capacidades de acompañamiento escolar. Esto llevó a la interrupción de actividades escolares o al retiro de los hijos del ciclo formal educativo, en gran parte debido a la ausencia de agentes pedagógicos para orientar las nuevas condiciones y la dificultad para mantener la escolarización.
La disponibilidad de un teléfono celular tampoco fue una solución para muchas familias pobres, donde un solo aparato era utilizado por padres e hijos. Esto limitó la interacción pedagógica entre docentes y estudiantes, y generó la percepción de que el aprendizaje no era tan efectivo como en la escuela. A menudo, el rendimiento académico no está asociado como condición esencial de aprobación del año escolar en Paraguay, lo que puede agravar la falta de aprendizaje significativo.

Impacto en la Salud y Bienestar
La vulnerabilidad social tiene un impacto significativo en la salud y el bienestar. La falta de acceso a servicios de salud de calidad es una de las principales consecuencias, aumentando el riesgo de enfermedades y muertes prematuras.
La salud es la condición de bienestar integral que asegura el transcurso vital, la experiencia de la vida social, la inserción en las actividades económicas y la integración a una comunidad cultural. La protección social, por su parte, es el resguardo comunitario e institucional ante el riesgo, implicando reglas y estrategias que asisten ante la incertidumbre de la economía de mercado y la desigual estructura social.
Impacto en la Población Infantil y Adolescente
La población infantil y adolescente, especialmente de las clases sociales desfavorecidas, presenta una superposición de vulneraciones. Durante la pandemia de COVID-19, se registró un aumento de la pobreza debido a la suspensión de actividades económicas y la reducción de ingresos, sumiendo a estas familias en la incertidumbre para asegurar el sustento alimentario. Además, el apoyo institucional del Estado a menudo focaliza la asistencia de manera segregada y bajo criterios clientelistas, desarticulando la organización y la acción colectiva.
Envejecimiento Poblacional y Vulnerabilidad de Adultos Mayores
Paraguay experimenta un rápido envejecimiento poblacional. Según el Censo Nacional de Población y Viviendas 2022, el 8.6% de la población tiene 65 años o más, y las proyecciones indican un aumento al 18% para el año 2050 para mayores de 60 años. Este fenómeno se atribuye a la reducción de la tasa global de fecundidad, que ha caído de 6.5 hijos por mujer en 1950 a 1.95 en 2024, con proyecciones de seguir bajando a 1.72 en 2050.
La población mayor de 60 años está compuesta por más mujeres (52.1%) que hombres (47.9%), y la mayoría (62.4%) reside en zonas urbanas. A nivel socioeconómico, un 18% de las personas mayores de 60 años vive en situación de pobreza, lo que hace de la protección a las personas mayores un área sensible.

Respuestas y Estrategias para Reducir la Vulnerabilidad Social
Rol Conjunto de Gobierno, Sociedad Civil y Organizaciones
Abordar la vulnerabilidad social en Paraguay requiere una acción conjunta entre el gobierno, la sociedad civil y las organizaciones sin fines de lucro. El gobierno de Paraguay tiene un papel fundamental en la reducción de la vulnerabilidad social, y las iniciativas de la sociedad civil pueden contribuir significativamente.
Asociación Proyecto Paraguay: Servicios Médicos en Zonas Necesitadas
Organizaciones como la Asociación Proyecto Paraguay están comprometidas en esta lucha, brindando servicios médicos de calidad a las regiones más necesitadas del país. Sus servicios incluyen cardiología, consultas médicas, atención a enfermedades crónicas, atención materno-infantil, atención dental y otros servicios especializados. Creen que la colaboración entre diferentes actores es fundamental para abordar la vulnerabilidad social.
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Sistema de Protección Social Paraguayo
El sistema de protección social paraguayo avanza en sintonía con el Plan Nacional de Desarrollo 2030 (PND 2030) y la Agenda 2030 de Naciones Unidas. El PND 2030 es de cumplimiento obligatorio para el sector público y sirve como marco de referencia para iniciativas privadas, orientando la acción hacia un desarrollo sostenible e inclusivo con enfoque de derechos humanos. Se articula en torno a tres ejes principales: la reducción de la pobreza y el desarrollo social, el crecimiento económico inclusivo y la adecuada inserción de Paraguay en el mundo.
Las políticas de protección social se basan en tres pilares:
- Seguridad Social Contributiva: Sustentada en el mercado de trabajo formal, con el Instituto de Previsión Social (IPS) como principal entidad que provee cobertura para riesgos como accidentes, enfermedad, maternidad, vejez y discapacidad. Sin embargo, su alcance es limitado debido a la gran parte de la población que trabaja en el sector informal.
- Políticas Sociales Universales: Buscan garantizar el acceso a bienes y servicios básicos para toda la ciudadanía, independientemente de su condición laboral. Ejemplos claros son la salud pública y la educación, consideradas derechos fundamentales.
- Programas de Protección Social No Contributiva: Dirigidos a los grupos más vulnerables sin acceso a la seguridad social contributiva, financiados con impuestos y centrados en la mitigación de la pobreza y la exclusión.
Pensión Universal para Personas Adultas Mayores
Uno de los hitos más recientes y significativos en la protección a las personas mayores es la Pensión Universal para las Personas Adultas Mayores. Esta política no contributiva, instrumentada por el Ministerio de Desarrollo Social (MDS), garantiza un ingreso mensual a la población mayor en situación de vulnerabilidad social. Cualquier ciudadano paraguayo (natural o naturalizado mayor de 65 años) puede postularse; para naturalizados se requiere un mínimo de 5 años de residencia permanente, y para extranjeros, 30 años.
Según cifras oficiales, en julio la Pensión Universal alcanzó a unas 340.000 personas, y se espera que el presupuesto para 2026 amplíe la cobertura a 370.000. Además, Paraguay ha establecido otros beneficios para las personas mayores, como tarifas de transporte reducidas (a través del Fondo de Pensión Universal creado por la Ley N° 7322), atención médica especializada en geriatría, acceso a la justicia y residencias permanentes (como las del Instituto de Bienestar Social del MSPBS).
Programa MEDICASA del IPS
El Instituto de Previsión Social (IPS) ha implementado el programa MEDICASA (Atención Médica Domiciliaria Interdisciplinaria), que busca establecerse como un modelo referente de atención domiciliaria y ofrecer cuidados de larga duración a personas mayores en situación de dependencia. Este programa se alinea con la política institucional del IPS, conocida como “Ciudadano de Oro”, y su enfoque se centra en el cuidado domiciliario para prevenir institucionalizaciones innecesarias.
Ante el progresivo envejecimiento de la población, MEDICASA es crucial. Una encuesta a 235 familias de titulares de MEDICASA reveló que el cuidado recae principalmente en la pareja/cónyuge (48%), seguido por una hija/nieta (29%). Se ha observado que estos cuidadores, a menudo sin capacitación, sufren agotamiento físico y emocional. Para afrontar estas condiciones, MEDICASA ofrece talleres de autocuidado, arteterapia y espacios de intercambio, además de talleres de atención en el hogar sobre nutrición y fisioterapia. El programa también utiliza el Kamishibai ("teatro de papel") para robustecer la conexión emocional y combatir la soledad.
La expansión del programa tuvo un nuevo capítulo con la apertura oficial de MEDICASA en Piribebuy, departamento de Cordillera, en el marco de un convenio entre el IPS y el Ministerio de Salud Pública. La proyección es que MEDICASA se convierta en la columna vertebral de un subsistema de cuidados de larga duración dentro de la seguridad social, incorporando expansión de cobertura, videoconsulta, formación de cuidadores, uso de herramientas digitales y gobernanza participativa. Sin embargo, uno de los principales retos es su descentralización para ampliar el alcance y garantizar una atención más justa y accesible, junto con la capacitación permanente para sus actores.
Política Nacional de Cuidados del Paraguay 2025-2030
En abril de 2025, el Ministerio de la Mujer de Paraguay encabezó la aprobación del Primer Plan de Acción de la Política Nacional de Cuidados 2025-2030, en el marco de la Comisión Interinstitucional de Cuidados (CIC). Este plan busca dar respuesta a las necesidades sociales tanto de las personas cuidadas como de las cuidadoras. La política define la gobernanza y un modelo de gestión, y se organiza en torno a cinco lineamientos estratégicos:
- Expansión de servicios de cuidado.
- Formación y capacitación.
- Creación de marcos regulatorios.
- Generación de información y conocimiento.
- Comunicación orientada a la valoración y corresponsabilidad de las tareas de cuidado.
Este avance institucional se complementa con nueva evidencia estadística. El proyecto “El cuidado en Paraguay” implementó en 2024 la Encuesta de Demanda y Arreglos de Cuidado (EDAC-PY 2024). Los resultados muestran que el 64.3% de los hogares convive con al menos una persona dependiente y que el cuidado recae principalmente en la familia, siendo el 78.1% del tiempo de cuidado conviviente asumido por mujeres. La cobertura de servicios estatales, privados o comunitarios sigue siendo limitada. Con la aprobación del Plan de Acción 2025-2030, Paraguay da un paso clave hacia la consolidación de un futuro Sistema Nacional de Cuidados.

Recomendaciones del Banco Mundial para Impulsar el Crecimiento Inclusivo
Para abordar los desafíos persistentes de desigualdad y vulnerabilidad, el informe del Banco Mundial presenta cuatro recomendaciones clave:
- Invertir en Capital Humano: Mejorar la calidad educativa y el acceso equitativo a la educación es fundamental. Esto implica priorizar la educación temprana, abordar las disparidades educativas en comunidades rurales e indígenas y alinear la formación con las demandas del mercado laboral.
- Crear Empleos de Calidad: Aumentar la productividad y crear empleo de calidad es esencial para mejorar los ingresos y reducir la vulnerabilidad. Esto requiere apoyar a las MIPYMES, fomentar la innovación y atraer inversiones en sectores estratégicos.
- Fortalecer el Sistema Fiscal: Mejorar la progresividad del sistema tributario y aumentar la base tributaria para financiar inversiones sociales es crucial.
Paraguay se encuentra en un punto de inflexión en su trayectoria de desarrollo. Con políticas adecuadas y un compromiso continuo con el crecimiento inclusivo, el país tiene el potencial de erradicar la pobreza extrema y construir una sociedad más equitativa y resiliente.
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