Estado del Arte sobre Discapacidad e Inclusión

El estudio del estado del arte sobre discapacidad e inclusión, especialmente desde una perspectiva crítica de la educación y el feminismo, revela una compleja interacción de teorías y movimientos sociales que buscan transformar las estructuras de poder y las concepciones dominantes. La globalización hegemónica ha subvertido el proyecto educativo de la Modernidad, prescindiendo de la educación como su principal baluarte de reproducción. Una educación para un nuevo modelo de desarrollo global necesita rescatar, defender y transformar las viejas instituciones educativas de la Modernidad, que se encuentran en una crisis creciente, al tiempo que las transforma hacia nuevos perfiles para poder servir y aliarse con las fuerzas emergentes y transformadoras de las sociedades globalizadas.

Perspectiva Crítica de la Educación

La perspectiva crítica de la educación se nutre de diversas corrientes de pensamiento que cuestionan las estructuras de poder subyacentes en los sistemas educativos y sociales. Autores como Althusser, Baudelot y Establet, y Bowles y Gintis han analizado la ideología y los aparatos ideológicos del Estado, así como la escuela capitalista, revelando cómo la educación actúa como un mecanismo de reproducción social y económica.

Fundamentos del Pensamiento Crítico

Las ideas de Karl Marx son fundamentales para entender la perspectiva crítica. Marx sostenía que "la teoría se convierte en violencia material una vez que prende en las masas", al ser radical y tomar las cosas de raíz. En la producción social de su existencia, los hombres entran en relaciones determinadas, necesarias e independientes de su voluntad, que corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. Estas relaciones de producción constituyen la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se eleva una superestructura jurídica y política. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de vida social, política e intelectual en general. No es la conciencia de los hombres la que determina la realidad; por el contrario, la realidad social es la que determina su conciencia.

Infografía sobre la influencia de la estructura económica en la sociedad

Según Marx y Engels, las ideas de la clase dominante son las ideas dominantes en cada época. La clase que ejerce el poder material dominante en la sociedad es, al mismo tiempo, su poder espiritual dominante, controlando los medios para la producción material y espiritual. Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes, es decir, las ideas de su dominación. Los individuos que forman la clase dominante tienen conciencia de ello y piensan en consecuencia, regulando la producción y distribución de las ideas de su tiempo. Por ejemplo, en una época y un país donde la corona, la aristocracia y la burguesía se disputan el poder, la doctrina de la división de poderes se impone como idea dominante.

La Ciencia Social Crítica y la Emancipación

Así entendida, la ciencia crítica social o de la educación no solo es un medio para la ilustración individual, sino una forma de acción social colectiva conectada profundamente con los ideales emancipadores de la racionalidad, la justicia y la libertad, como defendía Stephen Kemmis en "La teoría de la práctica educativa".

Feminismos y Discapacidad: Una Perspectiva Integrada

Los feminismos, entendidos como teorías y prácticas sociales que buscan superar la dicotomía masculino/femenino impuesta en el pensamiento y las prácticas occidentales modernas, son cruciales para abordar la discapacidad desde una óptica crítica. Estos fenómenos sociales colectivos, impulsados principalmente por mujeres, han pretendido cuestionar algunos aspectos del orden social moderno en lo que se refiere a la distribución de los recursos y el poder entre hombres y mujeres.

Definición y Premisas del Feminismo

Un feminismo se refiere a un análisis y un posicionamiento respecto a una situación de subordinación, opresión o dominación de los hombres sobre las mujeres. Esto implica, en primer lugar, constatar que la relación hombres-mujeres es conflictiva. En segundo lugar, percibir que se trata de una situación compartida. La experiencia y la situación compartida son las dos premisas de cualquier feminismo.

Olas de Crítica Feminista

El término "ola" se debe a Samuel P. Huntington, quien en su libro "La tercera Ola. La democratización a finales del siglo XX" analiza la transición de países a sistemas democráticos. En el contexto del feminismo, estas olas se utilizan para clasificar los movimientos y pensamientos:

  • Primera Ola: Se refiere a los feminismos que tuvieron lugar tras la Revolución Francesa y culminan con la consecución del voto femenino.
  • Segunda Ola: Se refiere a los movimientos feministas de los años sesenta y setenta, que dan lugar al nacimiento de los estudios de mujeres.
  • Tercera Ola: Se usa para señalar los planteamientos que suponen una mayor democratización entre las mujeres del centro y de la periferia.
Esquema de las olas del feminismo y sus características principales

Feminismo de la Primera Ola: Sufragismo y Crítica al Patriarcado

Los feminismos de la Primera Ola, desarrollados en el siglo XIX, alcanzaron su máxima expresión en el movimiento sufragista, extendiéndose hasta 1959 con la publicación de "La mística de la feminidad" de Betty Friedan. Las mujeres ilustradas, en nombre de la razón, reivindicaron su inclusión en la ciudadanía moderna, luchando por el sufragio femenino y el acceso a la educación. Afirmaban que el papel de las mujeres en la sociedad no se debía a la diferenciación biológica, sino a los condicionamientos sociales. Como resultado de sus luchas, hacia 1920, veintiséis naciones habían otorgado a todas las mujeres algún tipo de derechos civiles y políticos.

La obra "El Segundo Sexo" de Simone de Beauvoir, publicada en 1949, es un texto fundamental. Beauvoir se preguntaba de dónde provenía la sumisión de las mujeres, concluyendo que no era de la desigualdad numérica. Cercana a las consideraciones de Hegel, sostenía que "no es dando la vida, sino arriesgando la propia, como el hombre se eleva sobre el animal". Los hombres fueron responsables de la perpetuación de la sumisión al definir a las mujeres como "apegadas a la naturaleza", "esclavas o ídolos", incapaces y sin poder, mientras se autodefinían como trascendentes, creativos y expansivos. Para Beauvoir, la sumisión de las mujeres pierde sentido con el desarrollo de las tecnologías, ya que la industrialización disminuye la importancia de la fuerza física.

El núcleo central de estas primeras teorizaciones es el concepto de patriarcado. Las investigadoras buscaban en este concepto "el motor de la historia", un eje explicativo de la construcción social de los géneros, que "encapsulaba y reproducía la relación antagonista de dos grupos sociales coherentes, hombres y mujeres". Aunque las feministas divergen en el estatus filosófico de la diferencia de los sexos, convergen en la denuncia política de la desigualdad del trato social a las mujeres. La desigualdad no tiene un fundamento natural, sino que resulta del poder de un grupo sobre otro.

Estos feminismos se clasifican comúnmente en dos grupos: feminismo de la igualdad y feminismo de la diferencia, o en varias corrientes como liberal, marxista, radical, socialista, psicoanalítico y postestructuralista.

La Emergencia de la Literatura Feminista en España

En España, la literatura feminista ha experimentado un desarrollo significativo. M. A. García León (1999) identifica varias etapas:

  • Una dilatada posguerra (décadas de los 40, 50, hasta finales de los 60).
  • 1968-1975: desarrollo y modernización de la sociedad española.
  • 1976-1982: período de transición política española.
  • De 1991 a la actualidad: legitimación y refinamiento de una ingente producción bibliográfica sobre las mujeres, con notable interés de los editores y la consolidación de este nuevo campo científico en las universidades, aunque de un modo no homogéneo.

Los orígenes del feminismo en España. Una mirada al siglo XIX

Feminismo de la Tercera Ola y la Heterogeneidad

En el mundo occidental de finales de los ochenta, la heterogeneidad de las mujeres comenzó a manifestarse en el escenario público. Junto a lesbianas, prostitutas, transexuales, jóvenes, negras, gitanas, mujeres de otros grupos étnicos, migrantes y mujeres del Tercer Mundo, estas nuevas actoras sociales tomaron la iniciativa, cuestionando algunos de los lugares comunes de las feministas occidentales, blancas, heterosexuales y de clase media. Afirmar la heterogeneidad de las mujeres, o "la ciencia en el feminismo", significa cuestionar la idea de que la sociedad está dividida únicamente en dos grupos sociales coherentes.

Estos planteamientos de la Tercera Ola no persiguen encontrar el eje común de opresión, dominación, subordinación o explotación del hombre sobre la mujer, ni buscan descubrir el motor del patriarcado que podría explicar la situación de todas las mujeres. No defienden que pueda existir a priori una identidad unificada ni unos intereses compartidos. Al descubrir y reconocer la diversidad, heterogeneidad e incluso el conflicto entre las mujeres, se apoyan en problemáticas que cuestionan la identidad genérica sostenida por feministas blancas, del Primer Mundo, heterosexuales, maduras y de clase media. Estos planteamientos críticos se alzan en dos frentes:

  1. Los feminismos posmodernos, que niegan la posibilidad teórica de una identidad de género unificada.
  2. Propuestas que plantean las desigualdades entre mujeres como punto de partida, defendiendo que las alianzas en y entre los grupos deben hacerse manteniendo también criterios como la clase, la raza, la nacionalidad o la opción sexual.

Feminismos Periféricos

Los feminismos periféricos engloban a las mujeres que, en sentido amplio, habitan o proceden del Tercer Mundo: mujeres afroamericanas, negras, "mujeres de color" o "inmigrantes". En Estados Unidos, se usa el término women of color; en el Reino Unido, black women o asian women; y en general, se habla de third world women. En la Europa del Sur actual, se debe mencionar, sobre todo, a las mujeres "inmigrantes". De manera que los feminismos periféricos no se definen solo por la base biológica, cultural o nacional de las personas que los defienden, sino que también es posible posicionarse con ellos "respecto a".

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