Estadísticas y Particularidades de las Infecciones del Tracto Urinario en Personas Mayores

Las infecciones del tracto urinario (ITU) son una de las infecciones más comunes en personas mayores de 65 años y una de las enfermedades más prevalentes en la práctica clínica. Millones de pacientes visitan a un proveedor de atención médica cada año debido a las ITU. En el estudio EPINE del año 2019, la ITU se situó como la primera causa de infección nosocomial en servicios de medicina interna.

Los ancianos, un grupo de especial riesgo para el desarrollo de infección urinaria, prácticamente de forma universal presentan criterios de ITU complicada. La mortalidad de los pacientes ancianos ingresados en el hospital por esta infección es, en algunas series, mayor del 10%. Es un problema de salud significativo, ya que el 20% de los ingresos hospitalarios en pacientes mayores de 65 años se deben a infecciones urinarias.

¿Qué son las Infecciones del Tracto Urinario (ITU)?

Esquema del sistema urinario con las partes afectadas por una ITU

La infección del tracto urinario es producida por la invasión bacteriana de un uropatógeno en el epitelio urotelial, superando la barrera de la inmunidad innata y adquirida, y generando enfermedad. Las ITU son patologías bacterianas que afectan el sistema urinario de las personas, proliferando en la uretra y generando diversos tipos de infecciones en las vías urinarias, que producen dolores y molestias al orinar, entre otras afecciones que alteran el funcionamiento saludable de la vejiga.

El causante de las ITU son los uropatógenos, un grupo de microorganismos capaces de sobrepasar o minimizar los mecanismos de defensa del huésped, variando según las circunstancias del paciente. El patógeno Escherichia coli (E. coli) es el causante entre el 70% y el 95% de las infecciones del tracto urinario, siendo el microorganismo más aislado tanto en el conjunto de la población (54%) como en cada uno de los grupos analizados en un estudio reciente. El porcentaje restante de infecciones es causado por Staphylococcus saprophyticus, Proteus mirabilis, Streptococcus agalactiae y especies de Klebsiella. Alrededor del 10% de todas las ITU complicadas son causadas por bacterias del género Enterococcus. La gran mayoría de las veces los uropatógenos proceden de la propia flora intestinal.

Clasificación de las ITU

Las infecciones en el tracto urinario pueden afectar en diversas variantes, por lo que se clasifican según su grado de complejidad, ocurrencia o la localización anatómica. Dependiendo del tipo de variante que afecte al individuo, los síntomas y la gravedad de la infección pueden fluctuar.

  • ITU no complicada: Es una infección aguda, esporádica o recurrente del tracto urinario inferior (cistitis no complicada o pielonefritis no complicada).
  • ITU complicada: Es la que aparece en pacientes que tienen algún riesgo que pueda complicar la infección.
  • ITU recurrente: Es la que se da con una frecuencia de al menos tres episodios al año o dos en los últimos seis meses.
  • ITU asociada al uso de catéter: Esta ocurre en una persona que tiene o ha tenido un catéter urinario en las últimas 48 horas.

Por otra parte, las ITU también pueden clasificarse según la localización anatómica en la que afectan. Aunque la localización de la ITU se encuentre definida en un determinado lugar, todos los tejidos del tracto urinario pueden afectarse parcialmente. Las ITU de vías urinarias bajas son las más frecuentes y se desencadenan por vía ascendente, incluyendo: uretritis, cistitis, prostatitis y orquiepididimitis.

Factores que Aumentan el Riesgo de ITU en Adultos Mayores

Existen varias razones por las que las infecciones urinarias se vuelven más comunes con la edad. El Doctor Jungwuk Han, especialista en medicina interna de Banner Health, señala que "a medida que envejecemos, las defensas naturales de nuestro cuerpo cambian. Experimentamos cambios en las hormonas, el sistema inmunitario y el tracto urinario".

Cambios Fisiológicos Relacionados con la Edad

  • Cambios hormonales: En las mujeres, la disminución de los niveles de estrógeno después de la menopausia puede provocar cambios en la zona vaginal, alterando las bacterias saludables y facilitando el crecimiento de bacterias dañinas. En los hombres, el crecimiento prostático es un factor habitual de ITU y también pueden experimentar cambios en la próstata que afectan el flujo de orina, lo que puede aumentar el riesgo de infección urinaria.
  • Sistema inmunológico debilitado: El sistema inmunitario ayuda a proteger de los gérmenes. "A medida que envejeces, su acción disminuye con la misma rapidez y eficacia", lo que facilita que bacterias como E. coli se instalen en el tracto urinario y provoquen una infección. La aparición de fiebre en una persona mayor puede ser síntoma de una infección grave.
  • Cambios en el tracto urinario: "El revestimiento de la vejiga, la uretra y las zonas circundantes puede volverse más delgado y menos flexible con el tiempo", explicó el Dr. Han. "Este cambio puede facilitar la adhesión de las bacterias y dificultar su eliminación". Algunos adultos mayores también pueden tener más dificultad para vaciar la vejiga debido a músculos débiles, agrandamiento de la próstata o problemas nerviosos. La orina que permanece en la vejiga puede dar a las bacterias la oportunidad de multiplicarse.
  • Disminución de la acidez urinaria: La película protectora de la vejiga se va debilitando con el paso de los años, lo que, junto con la disminución de la acidez urinaria, favorece las infecciones.

Otros Factores de Riesgo

Gráfico con los principales factores de riesgo de ITU en ancianos

Además de los cambios fisiológicos, diversas afecciones y hábitos pueden incrementar el riesgo de ITU en la población geriátrica:

  • Enfermedades crónicas: Afecciones como la diabetes, los problemas renales o los trastornos nerviosos pueden aumentar la frecuencia de las infecciones urinarias. Un nivel alto de azúcar en sangre, por ejemplo, puede alimentar bacterias y aumentar la probabilidad de infecciones.
  • Uso de catéteres: Si bien los catéteres pueden ser útiles, también aumentan el riesgo de introducir bacterias en las vías urinarias. El uso permanente de catéter vesical es un factor de riesgo relevante.
  • Afecciones cognitivas: Problemas de memoria, como la enfermedad de Alzheimer o la demencia, pueden dificultar que las personas cuiden de sí mismas y se mantengan limpias.
  • Deshidratación: No beber suficiente agua significa que el cuerpo produce menos orina, lo que dificulta la eliminación de bacterias de la vejiga.
  • Estreñimiento: Cuando las heces se acumulan en los intestinos, pueden presionar la vejiga y las vías urinarias, dificultando el vaciado completo de la vejiga. Esta orina atrapada puede favorecer el crecimiento de bacterias.
  • Medicamentos: Algunos medicamentos, como los que afectan el flujo de orina o debilitan el sistema inmunológico, pueden aumentar el riesgo.
  • Problemas de movilidad: La dificultad para ir al baño o limpiar completamente puede aumentar el riesgo.
  • Incontinencia urinaria: Es un factor de riesgo importante para la adquisición de ITU en pacientes adultos mayores.
  • Comorbilidad: Es el principal factor predisponente para la bacteriuria en el anciano, debido al deterioro de la inmunidad, manejo de la vía urinaria, uso de catéteres y en consumidores de fármacos inmunosupresores.

Síntomas y Diagnóstico de ITU en Adultos Mayores

Infección urinaria en el adulto mayor

El diagnóstico de ITU es especialmente complejo en la población adulta mayor, dado que frecuentemente no presentan síntomas urinarios clásicos como ardor, necesidad urgente o frecuente de orinar, ni dolor en fosa renal. "Es posible que los adultos mayores no presenten los síntomas clásicos de una infección urinaria", dijo el Dr. Han. "El principal síntoma de una infección urinaria en un adulto mayor suele ser un cambio repentino en el comportamiento o en la personalidad".

Síntomas Atípicos en Ancianos

Los síntomas de una infección urinaria en el anciano pueden ser difíciles de identificar, ya que su sistema inmunitario está debilitado y pueden presentar síntomas confusos, relacionados con otros problemas de salud. Esté atento a:

  • Niebla mental repentina o confusión
  • Cambios de humor o irritabilidad
  • Fiebre, escalofríos o temblores (rigores)
  • Problemas de equilibrio o caídas
  • Incontinencia nueva o que empeora
  • Fatiga extrema o disminución de energía
  • Pérdida de apetito
  • Debilidad general
  • Náuseas o mareos

La presentación es frecuentemente en forma de sepsis, y en muchas ocasiones, ni siquiera produce molestias o dolor. Es importante tener en cuenta que la infección de orina produce estrés en el anciano y que, por tanto, puede generar confusión y cambios abruptos en su comportamiento. La mortalidad atribuible de esta infección es de un 13%, especialmente las asociadas a bacteremias por enterobacterias multirresistentes.

Bacteriuria Asintomática

A veces, los resultados de laboratorio muestran bacterias en la orina incluso cuando la persona se siente perfectamente bien. Esto se denomina bacteriuria asintomática, una afección en la que las bacterias están presentes sin causar ningún síntoma de enfermedad. Es común en adultos mayores, especialmente en mujeres: entre el 6% y el 16% de las mujeres mayores de 65 años, casi el 20% de las mayores de 80 años y hasta la mitad de las mujeres que viven en centros de atención a largo plazo pueden padecer esta afección.

"Normalmente no tratamos la bacteriuria asintomática", dijo el Dr. Han. "Los estudios demuestran que administrar antibióticos sin síntomas no ayuda a prevenir futuras infecciones ni a mejorar el bienestar. Además, su uso innecesario puede causar efectos secundarios o resistencia a los antibióticos".

Métodos Diagnósticos

Los síntomas de las infecciones urinarias pueden pasar desapercibidos fácilmente o parecerse a otros problemas. Su médico podría solicitar análisis de laboratorio para determinar la causa:

  • Análisis de orina: Analiza la presencia de sangre, glóbulos blancos y bacterias en la orina. El estudio del sedimento urinario es de gran utilidad, donde es posible hallar leucocitos y piocitos, así como hematíes, que suelen observarse hasta en 40% a 60% de los pacientes con ITU.
  • Cultivo de orina (urocultivo): Descubre qué bacterias (generalmente E. coli) están causando el problema y ayuda a orientar el tratamiento. El diagnóstico de la ITU requiere en un contexto clínico la detección de un uropatógeno en muestras de orina.
  • Tinción de Gram: Es una prueba que puede ser usada para detectar bacteriuria.
  • Tiras reactivas: El análisis usando tiras se considera útil para medir la esterasa leucocitaria y/o los nitritos a partir de una muestra de orina. Estas pruebas refuerzan el diagnóstico clínico de ITU. Sin embargo, las tiras que miden los nitritos pueden ser negativas si el microorganismo causante de la ITU no reduce el nitrato, como los Enterococcus sp, S. saprophyticus, Acinetobacter. Por tanto, la sensibilidad de la prueba de nitritos por tiras tiene una sensibilidad de 19% a 45%, pero una especificidad de 95% a 98%.
  • Historial médico y examen: Analiza problemas de salud anteriores, si usa un catéter y cómo está funcionando su vejiga.

Tratamiento de las ITU en Adultos Mayores

Infección urinaria en el adulto mayor

La mayoría de las infecciones urinarias sintomáticas requieren antibióticos. Usar antibióticos inadecuados o suspenderlos prematuramente puede provocar que las bacterias se vuelvan resistentes. Su profesional de la salud elegirá el antibiótico adecuado para su infección. Para la elección de un tratamiento, es importante tomar en cuenta algunos factores como: la etiología más probable, el mapa de resistencias bacterianas en el área, los datos clínicos, la edad y el uso previo de antibióticos. La elección de un antibiótico no está recomendada si su tasa de resistencias en el área supera el 20% en caso de cistitis o el 10% en caso de pielonefritis.

"En la mayoría de las infecciones urinarias simples, comenzamos con antibióticos como la nitrofurantoína o el trimetoprima-sulfametoxazol", explicó el Dr. Han. "Estos medicamentos atacan las bacterias que suelen causar infecciones urinarias, especialmente la E. coli, que causa la mayoría de los casos sin complicaciones. Actúan bien en la orina y ayudan a prevenir una mayor resistencia a los antibióticos".

Para infecciones más graves, como ITU complicadas o aquellas que pueden causar sepsis, es posible que se requiera ingreso hospitalario y administración de antibióticos por vía intravenosa. Es crucial terminar siempre los antibióticos, incluso si se siente mejor, ya que suspenderlos antes de tiempo puede provocar la reaparición de la infección o reducir la eficacia de futuros tratamientos.

Un estudio reciente sobre la etiología y el perfil de sensibilidad antibiótica de las bacterias más frecuentes productoras de ITU en personas mayores en una zona rural del sur del Mediterráneo mostró que E. coli continúa siendo el microorganismo más frecuentemente aislado, con una tasa de sensibilidad a la fosfomicina superior al 80% y a la amoxicilina-ácido clavulánico del 75%. El tratamiento empírico de las ITU en este medio debería incluir fosfomicina o amoxicilina-ácido clavulánico, independientemente de la unidad de atención sanitaria y del sexo.

Resistencia a los Antibióticos

Actualmente, se ha registrado un fenómeno preocupante: las bacterias típicas de las ITU han creado resistencia a diversos fármacos. El uso excesivo y el uso indebido de antibióticos, junto con el desarrollo de pocos medicamentos nuevos por parte de la industria farmacéutica, son otras de las causas de la crisis de resistencia a los antibióticos. Esto ha ocurrido en medicamentos como la fosfomicina y la pivmecilinam, muy utilizados para combatir las bacterias.

Según diversos estudios, la mayor resistencia bacteriana de la Escherichia coli ocurre con la ampicilina, seguido por el ciprofloxacino. Los antibióticos betalactámicos son uno de los grupos que presentarían mayor problemática de resistencia en este microorganismo. Por su parte, las fluoroquinolonas, si bien mantienen mayor sensibilidad, la sobreexposición debido al uso indiscriminado, ha generado poblaciones con mayor resistencia a este grupo de antibióticos. La tasa de resistencia a quinolonas fue cercana al 31% en cepas comunitarias y superó el 40% en las hospitalarias y en las residencias. El 50% de resistencia de E. coli correspondió a las aminopenicilinas (ampicilina y amoxicilina) en el ámbito comunitario y en las residencias, y el 53% se dio en el ámbito hospitalario. La tasa de resistencia media al cotrimoxazol es también elevada, del 26%. El porcentaje medio de resistencia a la tobramicina ha sido del 19% en cepas hospitalarias.

A diferencia de otros grupos de antibióticos, la sensibilidad de E. coli a la fosfomicina y a la nitrofurantoína continúa siendo mayor del 80%. Estos fármacos podrían ser muy útiles como tratamiento empírico de la ITU no complicada y en mujeres.

Prevención de las Infecciones Urinarias en Adultos Mayores

Puedes reducir el riesgo de sufrir infecciones urinarias con hábitos cotidianos y estrategias específicas:

  • Beber mucha agua: El agua ayuda a eliminar las bacterias de la vejiga. Es importante asegurar que la persona mayor beba agua frecuentemente a lo largo del día.
  • Practicar una buena higiene: Limpiarse de adelante hacia atrás, mantener el área genital limpia e hidratada, y evitar los jabones fuertes. En el caso de las mujeres, limpiar la zona vaginal después de tener relaciones sexuales. Evitar lavar en exceso el área genital o usar jabones agresivos, situaciones que pueden provocar lesión o desaparición de los lactobacilos.
  • Orinar con frecuencia: No retener la orina y asegurarse de vaciar completamente la vejiga. Preguntarles cada cierto tiempo si tienen ganas de ir al baño, para evitar que retengan la orina demasiado tiempo en la vejiga.
  • Usar ropa transpirable: La ropa interior de algodón y los pantalones holgados ayudan a mantener seco y cómodo.
  • Controlar los problemas de salud: Mantener bajo control aspectos como los niveles de azúcar en sangre en caso de diabetes.
  • Utilizar tratamientos hormonales, si es necesario: Las cremas, comprimidos o anillos especiales con estrógeno pueden ayudar a fortalecer el tejido y equilibrar las bacterias en mujeres postmenopáusicas, lo que puede reducir las infecciones a la mitad.
  • Evitar el estreñimiento: Comer fibra, beber agua y mantenerse activo para mantener los intestinos regulares.
  • Considerar tomar suplementos: Los extractos de arándano y D-manosa pueden ayudar a prevenir las infecciones urinarias.
  • Preguntar sobre las opciones preventivas: Los adultos mayores pueden necesitar antibióticos en dosis bajas u otras estrategias para reducir la frecuencia de las infecciones urinarias. "Si tiene dos infecciones en seis meses o tres en un año, hable con su médico sobre las formas de ayudar a prevenirlas", dijo el Dr. Han.
  • Mantener la piel seca: Secarse bien la piel después de lavarla o después de cambiar los productos de higiene, ya que las bacterias proliferan más rápidamente en las áreas húmedas.
  • Cambio frecuente de pañales: En caso de que usen pañal, recordar cambiarlo con frecuencia y mantener una excelente higiene, utilizando productos transpirables y de calidad.

Cuándo Buscar Ayuda Médica

Si presenta ardor leve, urgencia urinaria u orina turbia, contacte a su profesional de la salud. Este podrá confirmar si se trata de una infección urinaria y recetarle antibióticos si es necesario. También debe consultar a su proveedor si nota:

  • Cualquier síntoma que pueda indicar una infección, incluso si es leve.
  • Cambios inusuales de comportamiento o personalidad.
  • Infecciones repetidas, que pueden significar que necesita un plan de prevención.
  • Cualquier cambio de salud si usted tiene mayor riesgo.

Busque ayuda médica inmediata si nota:

  • Confusión repentina o cambios en el estado mental.
  • Fiebre alta, escalofríos o temblores.
  • Dolor severo.
  • Debilidad importante o cansancio extremo.
  • Náuseas, vómitos o pérdida de apetito.
  • Nuevos problemas con el control de la vejiga o para desplazarse.
  • Caídas inexplicables o problemas de equilibrio.
  • Dificultad para respirar.

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