Atención de Emergencia para Adultos Mayores: Cuándo Llamar o Acudir al Hospital

La atención médica oportuna es crucial, especialmente cuando se trata de la salud de las personas mayores. En situaciones de enfermedad o emergencia, es fundamental saber cómo actuar y a quién recurrir. Existen servicios telefónicos especializados, como el ofrecido por el Ministerio de Salud (MINSAL), compuestos por médicos, enfermeros, matronas y otros profesionales de la salud, que brindan orientación y apoyo.

Estos servicios de consulta de salud están diseñados para ayudar a las personas que llaman o a sus familias ante problemas o dudas de salud que requieren apoyo profesional. Los síntomas se evalúan para ofrecer instrucciones sobre el manejo en casa o la derivación a la red asistencial si es necesario. Además, estos servicios apoyan la gestión de la red de salud, promoviendo campañas de prevención y programas nacionales de mejoramiento de la salud, como las campañas de vacunación y aquellas relacionadas con enfermedades como el hanta o el cólera.

Es importante destacar que se puede llamar a estos servicios tanto desde teléfonos fijos como celulares. La toma de decisiones sobre cuándo buscar atención médica urgente puede ser compleja, pero existen pautas claras que ayudan a determinar la gravedad de una situación.

Identificación de Síntomas Críticos que Requieren Urgencias

Existen diversos síntomas que indican la necesidad de acudir a urgencias o llamar a un servicio de emergencia. En el caso de las personas mayores, la fiebre por encima de los 38 grados centígrados es un indicativo de que deben ser evaluados en un servicio de urgencias.

Además de accidentes, los adultos deben buscar atención de urgencia ante la presencia de los siguientes síntomas:

  • Dolor o presión intensa en el pecho: Localizado en la zona del esternón, que no cambia con el movimiento o la respiración y que puede irradiarse hacia la mandíbula, cuello, espalda, brazo izquierdo y, en ocasiones, el brazo derecho. Estos pueden ser síntomas de angina de pecho (si ceden en minutos) o infarto de miocardio (si no ceden). Especial atención si se asocia a sudor frío, mareo, o si la persona tiene más de cuarenta años o factores de riesgo cardiovascular (fumar, colesterol elevado). En mujeres, los síntomas pueden ser atípicos, manifestándose como molestias en cuello, mandíbula, hombros o abdomen superior, falta de aire, náuseas, vómitos, sudoración, aturdimiento, mareos, cansancio inusual o síntomas de indigestión.
  • Síntomas neurológicos agudos: Parálisis en un lado del cuerpo, cambio en la simetría facial, habla incoherente o dificultad para expresarse, incapacidad repentina para caminar, dolor de cabeza muy intenso y de aparición súbita, pérdida brusca de la visión (generalmente en un solo lado), pérdida súbita de fuerza o sensibilidad en alguna extremidad. Estos pueden ser indicios de un ictus o infarto cerebral.
  • Dificultad para respirar o asfixia.
  • Alteraciones del ritmo cardíaco: Frecuencias cardíacas muy bajas o muy altas en comparación con la normalidad, acompañadas de mareos, sudoración, palidez, náuseas, dolor en el tórax o dificultad para respirar.
  • Convulsiones: De cualquier tipo, incluso si ceden en un minuto.
  • Dolor abdominal intenso: Acompañado de vómitos o que sea incapacitante.
  • Vómitos o diarrea persistentes o con sangre.
  • Dolor lumbar brusco e intenso: Que se irradia hacia la zona del pubis, indicativo de un posible cólico nefrítico.
  • Alteraciones visuales agudas: Pérdida o alteración abrupta de la visión, visión doble, dolor ocular persistente o asociado a pérdida de visión, halos, dificultad o incapacidad para mover el ojo, vómitos, fiebre, escalofríos o dolores musculares.
  • Erupciones cutáneas o lesiones rojizas/púrpuras generalizadas: Especialmente si se presentan junto a fiebre o síntomas neurológicos.
Infografía con los principales síntomas de alerta para acudir a urgencias.

Cuándo la Fiebre Requiere Atención de Urgencias

La fiebre, aunque común, puede ser un signo de alarma importante, especialmente en personas mayores o con condiciones médicas preexistentes. Se debe acudir a urgencias si:

  • La fiebre alta no mejora con el tratamiento farmacológico prescrito por el médico o si baja y vuelve a elevarse rápidamente.
  • La fiebre alcanza 39.5º C, o 38º C en el caso de personas mayores.
  • La fiebre se presenta asociada a síntomas como: dolor de cabeza intenso, rigidez en la nuca, presión arterial baja (por debajo de 100 mmHg), frecuencia respiratoria elevada (superior a 22 respiraciones por minuto), disminución del nivel de consciencia, convulsiones, dificultad para hablar o respirar, dificultad para caminar, color morado en uñas, lengua o labios, erupción en la piel, dificultad para mover brazos o piernas (posibles signos de meningitis bacteriana), especialmente si se acompaña de vómitos o náuseas.
  • La fiebre se acompaña de dolor abdominal o dolor torácico que aumenta al respirar.
  • La fiebre se presenta en pacientes inmunodeprimidos (con enfermedades hematooncológicas, en tratamiento con quimioterapia, inmunodeficiencias como VIH o trasplantados de órganos). Es crucial que estos pacientes se identifiquen como tales e informen de su tratamiento.
  • La fiebre se presenta en personas con enfermedades crónicas.
  • La fiebre aparece después de una intervención quirúrgica reciente o pruebas endoscópicas diagnósticas, sobre todo biopsias.
  • Se produce un desmayo o síncope con pérdida de conciencia.
  • La fiebre se presenta después de un viaje a un país tropical.

Otros Casos Imprescindibles de Acudir a Urgencias

Además de los síntomas ya mencionados, hay otras situaciones que obligan a una atención médica inmediata:

  • Reacciones alérgicas severas: Que cursan con dificultad para respirar, hinchazón o edema en la garganta, cambio en la voz y/o urticaria.
  • Hemorragias abundantes e incontrolables: Ya sea por heridas, vómitos, tos con sangre, sangrados rectales o ginecológicos (especialmente en embarazadas). Si la hemorragia se acompaña de mareo, debilidad, inestabilidad, disminución del nivel de conciencia, dificultad para respirar, pulso rápido, palidez, sudoración fría o abdomen duro, la urgencia es mayor.
  • Quemaduras graves: Aquellas que implican destrucción de tejido (tercer grado) o, aunque no destruyan tejido, afectan áreas amplias, la cara o los genitales.
  • Traumatismos craneoencefálicos: Cualquier contusión en la cabeza, haya habido o no pérdida de conocimiento. Especialmente si la pérdida de conocimiento supera los treinta segundos, hay vómitos recurrentes, convulsiones, mareos, dolor de cabeza progresivo, dificultad para hablar o caminar, alteraciones pupilares, debilidad en extremidades, herida craneal que no cesa de sangrar, secreción de líquido o sangre por oídos/nariz, zumbido persistente en los oídos, palidez prolongada, moratones o protuberancias grandes en la cabeza (no en la frente), comportamiento extraño o incapacidad para reconocer personas o lugares.
  • Lesiones o fracturas incapacitantes: Cualquier contusión, lesión o fractura que impida la movilidad, produzca deformación o inflamación excesiva, sobre todo si afecta cabeza, cuello o columna vertebral.
  • Síncope o desmayo: Pérdida total de conciencia.
Diagrama de flujo para la toma de decisiones ante una emergencia médica en adultos mayores.

Actuación Inmediata en Caso de Emergencia en Adultos Mayores

Ante una emergencia que involucre a un adulto mayor en casa, la primera acción debe ser una evaluación respiratoria rápida, seguida de la llamada a un servicio de emergencia. Estos episodios pueden complicar la evaluación de las vías respiratorias. Si se utiliza una sonda de aspiración, se debe accionar la bomba de succión de forma intermitente en periodos de 2 a 5 segundos para succionar secreciones. Es fundamental intentar comunicarse con el paciente y observar si está respirando correctamente.

Si se está al cuidado de un adulto mayor y se observan signos de emergencia como obstrucción de las vías respiratorias, cambios fisiológicos o un nivel de oxígeno muy bajo, es imperativo comunicarse con urgencias para una atención médica inmediata.

Consideraciones Adicionales para el Cuidado de Adultos Mayores

Más allá de las emergencias agudas, el cuidado continuo de los adultos mayores implica una serie de consideraciones:

  • Gestión de la incontinencia: Establecer horarios fijos para ir al baño puede ayudar a controlar parcialmente la incontinencia.
  • Estimulación y bienestar: Los programas de radio y televisión pueden ser beneficiosos para la estimulación, evitando música estridente y programas violentos.
  • Cuidado compartido: El cuidado de un adulto mayor no debe recaer en una sola persona. Es importante compartir tareas y permitirse tiempo personal.
  • Apoyo profesional: Buscar apoyo médico y, si es necesario, de enfermería, kinesiterapia u otras terapias ocupacionales es fundamental.
  • Comunicación con el médico: Detallar las observaciones sobre el adulto mayor es de gran utilidad para el profesional médico en la indicación de terapias o medicamentos.
  • Seguimiento de medicación: Observar rigurosamente los horarios de medicación y cualquier posible efecto adverso.
  • Diálogo sobre tratamientos: Discutir con el paciente y la familia los límites de las terapias, la posibilidad de hospitalización, derivación a especialistas, y el funcionamiento de la atención preferente para medicamentos y exámenes.

Decidiendo a Dónde Acudir: Urgencias, Atención Primaria o Clínica Urgente

Ante un problema de salud, es necesario evaluar su gravedad para decidir la rapidez con la que se debe buscar atención médica. Las opciones incluyen:

  • Llamar o comunicarse con su proveedor de atención médica.
  • Ir a una clínica de atención urgente.
  • Acudir inmediatamente a un departamento de emergencias.

Es importante considerar que el tratamiento en un servicio de urgencias puede ser significativamente más costoso que en un consultorio médico, y el seguro de salud puede requerir un copago más alto por la atención de urgencias. La decisión debe sopesar la rapidez necesaria para la atención.

Situaciones que Requieren Llamar al 911 o al Número Local de Emergencias de Inmediato:

Si una persona o un feto corren riesgo de muerte o discapacidad permanente, es una emergencia que requiere asistencia inmediata. Llame al 911 o al número local de emergencias si:

  • Asfixia
  • Detención de la respiración
  • Lesión en la cabeza con desvanecimiento, desmayo o confusión
  • Lesión en el cuello o la columna vertebral, especialmente si hay pérdida de sensibilidad o incapacidad para moverse
  • Descarga eléctrica o impacto de rayo
  • Quemadura grave
  • Dolor intenso o presión en el pecho
  • Falta de aliento grave
  • Convulsión que dura más de 1 minuto o de la cual la persona no se recupera rápidamente
  • Incapacidad repentina para hablar, ver, caminar o moverse
  • Debilidad o caída repentina en un lado del cuerpo

Problemas que Requieren Acudir a Urgencias o Llamar a Emergencias:

Solicite ayuda para problemas como:

  • Dificultad para respirar
  • Desvanecimiento, desmayo
  • Dolor en el brazo o la mandíbula
  • Dolor de cabeza inusual o fuerte, especialmente si comenzó de repente
  • Mareo o debilidad persistente
  • Inhalación de humo o gases tóxicos
  • Confusión repentina
  • Sangrado abundante
  • Posible fractura ósea, pérdida de movimiento, especialmente si el hueso atraviesa la piel
  • Herida profunda
  • Quemadura grave
  • Tos o vómitos con sangre
  • Dolor intenso en cualquier parte del cuerpo
  • Reacción alérgica grave con dificultad para respirar, hinchazón, urticaria
  • Fiebre alta con dolor de cabeza y rigidez en el cuello
  • Fiebre alta que no mejora con medicación
  • Vómito o heces sueltas persistentes
  • Intoxicación o sobredosis de medicamentos, drogas ilegales o alcohol
  • Convulsiones

Línea de Vida para Crisis y Suicidio 988

Si usted o alguien que conoce está pensando en hacerse daño o dañar a otros, llame o envíe un mensaje de texto al 988 o chatee en 988lifeline.org. La Línea de vida para crisis y suicidio 988 ofrece apoyo gratuito y confidencial las 24 horas del día, los 7 días de la semana. También puede llamar al 911 o al número local de emergencias o acudir a la sala de emergencias del hospital. Si conoce a alguien que ha intentado suicidarse, llame al 911 o al número local de emergencias de inmediato y no deje a la persona sola.

Clínicas de Atención Urgente: Para Problemas No Potencialmente Mortales

Si su problema de salud no es potencialmente mortal ni pone en riesgo de discapacidad, pero le preocupa y no puede ver a su proveedor de atención médica pronto, una clínica de atención urgente es una buena opción. Estas clínicas tratan:

  • Padecimientos comunes leves, como resfriados, gripe, dolores de oído, dolores de garganta, cefaleas (migrañas), fiebres bajas y erupciones limitadas.
  • Lesiones menores, como esguinces, dolor de espalda, cortaduras y quemaduras pequeñas, fracturas óseas menores o lesiones oculares menores.

Cuándo Consultar a su Proveedor de Atención Médica o Línea de Asistencia Telefónica

Si no está seguro de qué hacer y no presenta ninguno de los problemas graves mencionados, llame a su proveedor de atención médica. Si el consultorio no está abierto, es posible que su llamada sea derivada a un profesional de guardia. Describa sus síntomas para recibir asesoramiento. Muchas compañías de seguros de salud también ofrecen líneas de asistencia telefónica con personal de enfermería para aconsejarle sobre los pasos a seguir.

¿Cómo debemos actuar frente a una situación de emergencia?

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