El Llanero Solitario y Toro: Evolución de un Icono del Western

El Llanero Solitario (en inglés, Lone Ranger) es un personaje ficticio creado por el escritor Fran Striker, cuya primera aparición radial data de 1933. Su origen se atribuye a George W. Trendle, dueño de la estación WXYZ (Detroit) o bien a Fran Striker, quien escribía el programa. La radio fue el lugar donde se volvió famoso y se convirtió en un icono cultural del siglo XX, marcando a muchas generaciones con su famoso “Hi-yo, Silver”, su emblemática bala de plata y su antifaz.

John Reid era el nombre del Llanero cuando no estaba tras su antifaz. La música que acompañó al personaje, la obertura de Guillermo Tell de Rossini, es conocida por muchos como “la música del Llanero Solitario”, lo que demuestra la fuerza y fama del personaje. El punto mayor de fama lo alcanzó cuando llegó a la televisión en la serie que se realizó entre 1949 y 1957.

Orígenes y Adaptaciones en Radio y Televisión

El Nacimiento del Héroe Enmascarado

La historia básica del origen del Llanero Solitario es consistente en la mayoría de las versiones de la franquicia. Un grupo de seis miembros de los Rangers de Texas, comandados por el Capitán Dan Reid, persigue a una banda de forajidos liderada por Bartholomew "Butch" Cavendish. Son traicionados por un guía civil llamado Collins, quien trabaja en secreto con Cavendish, y que guía a los rangers a una emboscada en el cañón conocido como Bryant's Gap.

El Llanero Solitario | SERIE DEL OESTE Completa | ESPAÑOL | 1949

Un nativo americano llamado Toro (Tonto en la versión original) se topa con la espeluznante escena. Descubre a uno de los rangers, el hermano menor del Capitán Reid, John, apenas con vida, y lo cuida hasta que se recupera. En algunas versiones, Toro reconoce a John Reid como el mismo hombre que le había salvado la vida cuando ambos eran niños. Según la serie de televisión, Toro le dio a John un anillo y el nombre de Kimo Sabe, que significa "explorador confiable". John Reid luego le dice a Toro que tiene la intención de perseguir a Cavendish y sus hombres y llevarlos ante la justicia. Para ocultar su identidad y honrar a su hermano caído, John confecciona un antifaz negro con tela del chaleco de su difunto hermano.

Inspiraciones del Personaje

El personaje fue inspirado por El Zorro y Robin Hood, según documentos históricos. La mayor influencia en la formación de The Lone Ranger fue Tom Mix, evidente en una carta fechada el 21 de enero de 1933. Otras referencias sugieren al Capitán de los Rangers de Texas John R. Hughes, a quien se le dedicó el libro The Lone Star Ranger de Zane Grey, y a Bass Reeves, el primer alguacil negro de los Estados Unidos al oeste del río Misisipi. Sin embargo, documentos históricos prueban que Zorro, Robin Hood y Tom Mix fueron las inspiraciones principales.

El Programa de Radio

La primera aparición radial de El llanero solitario data de 1933. El programa de radio se convirtió en un éxito y dio lugar a una serie de libros, un programa de televisión, cómics y varias películas. Hubo programas nocturnos de prueba antes de la fecha de estreno oficial del 31 de enero de 1933. Un locutor introducía cada episodio con una frase que, a veces, se cambiaba para reflejar el argumento:

  • "En los primeros días del oeste de Estados Unidos, un hombre enmascarado y un indio cabalgaban por las llanuras en busca de la verdad y la justicia. Vuelva ahora con nosotros a esos emocionantes días de antaño, cuando desde el pasado llegan los estruendosos cascos del gran caballo Silver. ¡El Llanero Solitario cabalga de nuevo!"

Cuando se empezó a emitir en la ABC a las 7:30 de la tarde, la introducción, narrada por Fred Foy, se había convertido en: "Vuelva con nosotros a esos emocionantes días de antaño", seguido de: "Desde el oeste con la velocidad de la luz y un cordial "¡Hi-yo, Silver!". La introducción se reemplazó posteriormente por una más elaborada que incluía la frase: "¡En ningún lugar de las páginas de la historia se puede encontrar un más grande defensor de la justicia!".

La voz de Brace Beemer declaraba: "Come on, Silver! Let's go, big fellow! Hi-yo, Silver! Away!". El actor John L. Earle Graser interpretó al Llanero Solitario desde 1933 hasta 1941, momento en que falleció en un accidente automovilístico. Durante cinco episodios, el Llanero Solitario habló solo en susurros y fue Toro quien se encargó de la acción. Toro fue interpretado durante toda la serie por el actor John Todd, aunque en algunas ocasiones fue sustituido por Roland Parker.

La música de la serie se tomó principalmente del final de la "Marcha de los soldados suizos" de la Obertura de Guillermo Tell de Gioachino Rossini, la cual quedó inseparablemente asociada a la serie. Se utilizaron muchas otras selecciones de música clásica como música incidental, incluyendo la Obertura del Holandés Errante de Wagner, la Sinfonía en Do de Bizet, la Obertura de La Gruta de Fingal de Mendelssohn, la Obertura Donna Diana de Emil von Řezníček, Les préludes de Liszt, la Obertura 1812 de Chaikovsky y música de Schubert. La música clásica se utilizó porque era de dominio público, lo que permitía mantener bajos los costes de producción.

La Serie de Televisión

Foto de Clayton Moore como el Llanero Solitario y Jay Silverheels como Toro

El éxito de la serie radial permitió que se recuperara el programa de radio y que se escribieran libros y también historietas del personaje. Las ramificaciones del éxito fueron enormes. El programa de televisión, igualmente popular, se emitió entre 1949 y 1957. Clayton Moore interpretó al Llanero Solitario en televisión, aunque, durante una disputa contractual, Moore fue sustituido durante una temporada por John Hart, que usaba un estilo de antifaz diferente. Jay Silverheels, un mohawk de la Reserva India de las Seis Naciones en Ontario, Canadá, interpretó a Toro a lo largo de toda la serie.

Toro fue también un fuerte icono del western pro indio y el más reconocible héroe indio de aquellos años. Era llamado Tonto en la versión original, pero para los países hispanoparlantes el nombre se cambió a Toro (Tonto significa salvaje en lengua aborigen). Lo que sí permaneció y fue famoso fue el “Kimosabi” con que Toro llamaba al Llanero.

La serie de radioteatro inspiró una secuela llamada El Avispón Verde, que presenta a Britt Reid, el sobrino del Llanero Solitario, quien lucha contra el crimen con una identidad secreta similar y un compañero, Kato. Una de las principales diferencias entre ambos personajes es que todo el mundo considera que el Avispón Verde es un tipo malo. Aunque en un cómic de El Avispón Verde el Llanero Solitario hace una aparición con su máscara cubriendo todo su rostro, los derechos de El Llanero Solitario y El Avispón Verde han sido adquiridos por propietarios distintos y el vínculo familiar ha sido ignorado.

Adaptaciones Cinematográficas: De los Clásicos a las Versiones Modernas

Películas de los Años 50

En 1956 y 1958 se hicieron dos películas con los actores de la serie de televisión. Son dos filmes interesantes, claramente pro indios, donde El llanero muestra su gran vínculo con ellos. En la primera, los hombres blancos intentan producir una guerra contra los indios, disfrazándose como tales. Toro es un personaje fuerte, heroico y noble, un verdadero héroe. En El llanero solitario y la ciudad perdida de oro, el tono es más de melodrama, incluyendo un discurso de orgullo indio muy moderno y emocionante. El tono es más dramático que en el film anterior; por ejemplo, Toro golpea a un hombre blanco en la calle para defender a una india y recibe un tiro. También se narra el origen del héroe, la matanza a la que sobrevive y el origen de su condición de personaje enmascarado, aunque esto es narrado brevemente con una canción en los primeros minutos del film. Ambas películas son westerns clase B sin demasiado despliegue, más bien básicos, y ninguno, salvo por los detalles mencionados, es memorable.

"La Leyenda del Llanero Solitario" (1981)

En 1981, William A. Fraker dirigió La leyenda del Llanero solitario. El resultado fue lamentable; una película sin encanto alguno, un híbrido sin fuerzas. En el mismo año en que se estrenaba Los cazadores del arca perdida, este western de aventuras parecía ir en cámara lenta. Tampoco generaba complejidad o interés. Contaba el origen del héroe y le dedicaba mucho tiempo, tanto como a la película de 2013, y le sumaba una amistad de infancia trunca con Tonto. Pequeños momentos de farsa y otros de violencia podrían ser un borrador del nuevo film, pero son pocos y solo coinciden con la nueva película en que son fallidos. Por motivos incomprensibles, los dos protagonistas del film eran debutantes. El actor que interpretó al Llanero no volvió a actuar nunca más en su vida.

"El Llanero Solitario" (2013)

En 2013, Walt Disney Pictures llevó a los cines una nueva adaptación, dirigida por Gore Verbinski. Esta versión de El Llanero Solitario dio muchas vueltas antes de realizarse, con muchas dudas y cancelaciones, lo que tal vez no era una buena señal. Esta nueva aproximación al personaje es quizás la más recordada por su alto costo y la presencia de actores conocidos como Armie Hammer (Llanero) y Johnny Depp (Toro). Sin embargo, pocas veces el cine industrial ha hecho una superproducción tan fallida como esta. Sus dos horas y media de duración se vuelven eternas. La falta de química del dúo protagónico es la clave del aburrimiento.

Imagen de Johnny Depp como Toro en la película de 2013

En esta película, es Toro (Johnny Depp) y no el Llanero (Armie Hammer) el protagonista, lo que arruina todo, incluyendo el título de la película. Hammer tiene carisma cero y Depp se lleva la película puesta. El director, el guionista, el productor y los espectadores lo saben: la estrella es Toro. Si en el papel del Llanero hubiera estado un actor de clase A, la cosa hubiera tenido alguna chance, pero esa película no existe.

Como una especie de homenaje a Pequeño gran hombre (1970), un muy anciano Toro le cuenta a un niño la historia. Estos diálogos con el niño ocupan casi media hora de película y no aportan absolutamente nada. Si al menos se quitaran esas escenas, la película sería un poco menos insoportable. El Llanero Solitario es un western en tono de farsa, con un humor pobre y mal llevado, donde los creadores de Piratas del Caribe intentan revivir aquel éxito, pero con el género equivocado. Hacer un western comedia de más de dos horas no ha funcionado nunca. El western puede tener humor, pero no con el tono grotesco que aquí se ve. Para conformar a todos, el film elige poner a un villano que es literalmente caníbal y una historia de amor tortuosa que también está matizada con toques de humor irreverentes.

Gore Verbinski, el director, es conocido por probar diferentes tonos, pero cuando falla, lo hace de forma terrible. Su film anterior, el western Rango, es excelente. Vista después de El Llanero Solitario, se aprecia la ironía, la autoconciencia y la irreverencia que se repiten, pero como Rango es un film de animación, resulta mucho más simpático y logra emoción, algo que El Llanero Solitario no tiene. El humor de El Llanero Solitario se pasa de tono, la burla constante a todo lo que el personaje representa daña más a la película de lo que le aporta. Por miedo a ser clásico, termina siendo incoherente.

El Llanero tiene algo de superhéroe, pero la película tampoco aprovecha eso y se burla hasta de la máscara. Un vicio del cine actual es contar el origen de los héroes, y no lo hacen en diez minutos, les lleva casi un tercio de película. Aquí el problema es que no es uno, sino dos, los héroes que deben ser presentados. Los únicos instantes aceptables del film son cuando suenan los acordes de la Obertura Guillermo Tell de Rossini, pero aun eso queda un poco alargado. El film recaudó 260 millones de dólares a nivel mundial.

Un gran personaje, sin duda, pero que aún espera una película seria.

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