Las escaras, también conocidas como úlceras por presión o úlceras de decúbito, son lesiones que se desarrollan cuando una zona del cuerpo permanece comprimida durante mucho tiempo sin moverse. Son lesiones isquémicas localizadas en la piel y los tejidos subyacentes, que producen una degeneración rápida de los tejidos. Estas lesiones aparecen por un exceso de presión, entre otros factores, durante un tiempo prolongado en una misma zona del cuerpo.
La presión continua impide que la sangre fluya correctamente en una zona del cuerpo, generando daño en la piel y tejidos. Cuando los músculos y el tejido blando presionan contra una superficie como una silla o una cama, se corta el suministro de sangre a esa zona y esto puede llevar a que el tejido cutáneo muera, formando una úlcera de decúbito. Un patrón disfuncional puede aparecer con una enfermedad, o puede conducir a ella.
Impacto de las Escaras en Personas con Discapacidad
Más allá de la afectación física, las escaras pueden tener un fuerte impacto en la salud emocional y en la autonomía de las personas. No deberían formar parte “natural” de la vida de una persona con discapacidad, ni aceptarse como algo inevitable, ya que son una consecuencia evitable de la falta de movilidad prolongada.
Las escaras son lesiones peligrosas: la piel es la primera “capa” de defensa de nuestro cuerpo y, ante un sistema inmune débil, los riesgos de infecciones o de que una enfermedad empeore aumentan. En los casos graves, la piel y el tejido están tan dañados que la rozadura o llaga inicial se convierte en una herida abierta.

Causas y Factores de Riesgo
Las escaras se producen por la presión contra la piel que limita el flujo sanguíneo a los tejidos. El movimiento limitado puede hacer que la piel sea propensa a los daños que causa la presión.
Mecanismos de Desarrollo
- Presión: La presión constante en cualquier parte del cuerpo puede disminuir el flujo sanguíneo a los tejidos. Sin los nutrientes esenciales que transporta la sangre, la piel y los tejidos cercanos se dañan y podrían morir con el tiempo. En personas con movilidad limitada, la presión tiende a producirse en zonas que no están bien acolchadas con músculo o grasa y que se sitúan sobre un hueso.
- Fricción: La fricción se produce cuando la piel roza contra la ropa o la ropa de cama.
- Rozamiento o Cizallamiento: El rozamiento se produce cuando dos superficies se mueven en direcciones opuestas. Por ejemplo, cuando la cabecera de una cama está elevada, una persona se puede deslizar hacia abajo en la cama, lo que puede dañar la piel.
Factores Individuales de Riesgo
El riesgo de desarrollar escaras es mayor si se tiene dificultades para moverse y no se puede cambiar de posición fácilmente mientras se está sentado o en la cama. Los factores que aumentan este riesgo incluyen:
- Inmovilidad: Personas que pasan la mayor parte del día en una cama o una silla con muy poco movimiento.
- Incontinencia: No ser capaz de controlar los intestinos o la vejiga, o tener escape de orina o de heces, lo que expone la piel a la humedad y la irritación.
- Pérdida de la percepción sensorial: Lesiones de la médula espinal, trastornos neurológicos y otras afecciones pueden ocasionar una pérdida de la sensibilidad, impidiendo que la persona sienta la necesidad de cambiar de posición.
- Nutrición e hidratación deficientes: Consumir calorías y proteínas insuficientes para permanecer saludable, así como no tomar suficiente agua, debilita la piel y los tejidos.
- Enfermedades que afectan el flujo sanguíneo: Problemas de salud que afectan el flujo sanguíneo pueden aumentar el riesgo de daño tisular.
- Peso corporal: Tener sobrepeso o peso insuficiente puede predisponer a las escaras.
- Edad: La edad correlaciona directamente con la discapacidad y la fragilidad de la piel.
- Hábitos higiénicos inadecuados o insuficientes.
- Desconocimiento de los factores de riesgo y las formas de evitarlos.
Población con Discapacidad en Riesgo
Aproximadamente un 15% de la población mundial tiene algún tipo de discapacidad. En España, las personas con discapacidad en edad activa (16-64 años) representan el 5,9% de la población española, de las cuales un 64,4% sufren de discapacidad física.
Las escaras son un problema grave y frecuente en personas de edad avanzada o pacientes inmovilizados. La prevalencia en pacientes adultos ingresados en hospitales es de aproximadamente el 7,87%, y en centros sociosanitarios asciende al 13,41%. Evitar las escaras y las úlceras por presión es especialmente importante para personas que pasan demasiado tiempo tumbadas, sentadas o en la misma posición.
La población de riesgo incluye:
- Pacientes ancianos.
- Pacientes encamados o en silla de ruedas, especialmente si dependen de los demás para moverse.
- Pacientes con movilidad reducida (lesiones medulares, parálisis cerebral, disminución del nivel de conciencia por cualquier causa).
- Personas con pérdida total de motilidad de una extremidad (monoplejía), de las dos extremidades inferiores (paraplejía) o de las cuatro extremidades (tetraplejía).
- Personas con deficiencias del sistema nervioso central (SNC) que producen incoordinación de movimientos, movimientos involuntarios, temblores, tics, alteraciones del equilibrio.
- Personas que presentan alguna deficiencia grave de las funciones respiratorias, cardíacas, del tubo digestivo, renales, o por trastornos de las glándulas endocrinas, que pueden influir en la movilidad o la salud general de la piel.

Prevención: Estrategias Fundamentales
La buena noticia es que las escaras son altamente prevenibles con estrategias de cuidado diario. La prevención es fundamental para evitar la aparición de escaras en la piel.
Movilización y Cambios Posturales
El principal consejo es evitar pasar mucho tiempo en la misma posición. Cambiar el punto de apoyo del peso con frecuencia es crucial.
En Silla de Ruedas
- Cambio de peso: Usted o su cuidador deben cambiar su peso en la silla de ruedas cada 15 a 20 minutos. Esto le quitará presión a ciertas zonas y le ayudará a mantener el flujo sanguíneo, inclinándose hacia adelante, hacia un lado y luego hacia el otro.
- Transferencias: Si usted mismo se traslada (moverse hacia o desde su silla de ruedas), alce el cuerpo ayudándose con los brazos, sin arrastrarse. Si tiene problemas, consulte a un fisioterapeuta. Si su cuidador lo traslada, verifique que conozca la manera apropiada de hacerlo.
- Silla de ruedas adecuada: Verifique que la silla de ruedas sea del tamaño apropiado. Procure que su proveedor o el fisioterapeuta revisen el ajuste una o dos veces al año, especialmente si sube de peso o siente presión en alguna parte.
En Cama
- Cambio de posición: Cambie su posición cada 1 a 2 horas para quitar la presión de cualquier punto.
- Posiciones recomendadas: Hay 3 posturas correctas en las que se puede descansar: colocado boca arriba, reposando de lado (ya sea derecho o izquierdo) y sentado (siempre y cuando la condición de la persona lo permita).
- Técnica para los cambios posturales: Nunca se arrastre para cambiar de posición o subirse o bajarse de la cama, ya que arrastrarse causará ruptura de la piel. Consiga ayuda si necesita trasladarse, y si lo traslada otra persona, debe alzarlo o usar una sábana de arrastre para pasarlo.
- Posición supina: Al estar boca arriba (decúbito supino), se acolchará con almohadas debajo de la cabeza, los gemelos y manteniendo la posición del pie. Se debe evitar la presión sobre talones, cóccix, sacro, escápulas y codos. Las rodillas deben estar ligeramente flexionadas y los codos estirados o las manos en ligera flexión. No ponga almohadas bajo las rodillas, ya que esto ejerce presión sobre los talones.
- Elevación de la cama: No eleve la cabecera de su cama a más de un ángulo de 30 grados. Estar en una posición más horizontal impide que su cuerpo se resbale hacia abajo, lo que puede dañar la piel.
Cuidado de la Piel
Mantener la piel sana incluye una buena limpieza y secado, evitar la sudoración y la humedad. Trate de no tomar un baño en la tina o una ducha todos los días, dado que esto puede secarle más la piel.
- Higiene: Al lavarse, use una esponja o tela suave y no se estriegue con fuerza. Utilice productos respetuosos con la piel para que no provoquen irritaciones. Limpie y seque las zonas por debajo de las mamas y en la ingle. Después de orinar o tener una deposición, limpie la zona enseguida y séquela bien.
- Productos a evitar: No use polvo de talco ni jabones fuertes. No es aconsejable usar alcoholes ni colonias que resecan la piel.
- Hidratación: Use una crema humectante y protectores cutáneos sobre la piel todos los días o más según lo indicado por su proveedor. Aplique cremas de barrera protectora para proteger la piel de la orina y las heces.

Nutrición e Hidratación
Consuma calorías y proteínas suficientes para permanecer saludable. Tome bastante agua todos los días. Mejorar la dieta, aumentando la ingesta de frutas y verduras, contribuye a la salud de la piel.
Protección y Ropa
Cerciórese de que su ropa no esté incrementando su riesgo de que se formen úlceras de decúbito. Las sábanas y la ropa deben estar secas y lisas, sin ninguna arruga.
- Evite prendas de vestir que tengan costuras gruesas, botones o cremalleras que presionen sobre la piel.
- No se ponga ropa demasiado apretada.
- Evite que las ropas se amontonen o se arruguen en zonas donde haya alguna presión sobre el cuerpo.
- Retire cualquier objeto, como alfileres, lápices o plumas, o monedas de su cama.
Ayudas Técnicas y Superficies Especializadas
La protección local con apósitos de diferentes formas que se adaptan al cuerpo es importante. Para prevenir la aparición de escaras, es imprescindible controlar la presión del cuerpo.
Cojines Antiescaras
En el mercado existen diferentes cojines antiescaras para sillas de ruedas. Elegir uno u otro depende de la estabilidad y movilidad de cada persona. Siéntese en una silla de espuma o en un cojín de gel que encaje bien en su silla de ruedas. Las almohadillas de piel de oveja naturales también son útiles para reducir la presión sobre la piel. No se siente en cojines en forma de rosca.
- Cojines de espuma: Funcionan según el principio de suspensión, con diseños anatómicos para una distribución óptima de la presión.
- Cojines de celdas de aire: Formados por celdas llenas de aire independientes, cuyo nivel puede ajustarse para acomodar posturas asimétricas o cambios del paciente.
- Cojines con Fluido: Se basan en el principio de flotación, distribuyendo la presión de forma homogénea por la superficie de contacto. Algunos fluidos como el Cryo, compuesto por microperlas de cera de parafina, distribuyen uniformemente la presión corporal, reducen la fricción, controlan la temperatura térmica y reducen la humedad.

Sillas de Ruedas con Posicionamiento Avanzado
Cuando un usuario no puede realizar cambios posturales de manera independiente, necesita contar con sistemas alternativos como la reclinación, basculación y elevación de los reposapiés. Es importante considerar sistemas de posicionamiento que ofrezcan estas características al elegir una silla de ruedas capaz de prevenir escaras.
- Sistemas de basculación: Permiten a los usuarios cambiar el ángulo del asiento en relación con el suelo manteniendo un ángulo constante entre el respaldo y el asiento. Esto mejora la estabilidad de tronco y cabeza, evita el riesgo de escaras, y previene el dolor y la rigidez de las articulaciones, activando la circulación sanguínea y logrando un mejor reparto de presiones.
- Reclinación y elevación de reposapiés: El uso conjunto de la basculación y la reclinación en sillas de ruedas es beneficioso en la prevención antiescaras.
Uso Correcto de la Silla de Ruedas
Colchones Antiescaras y Camas Articuladas
Los colchones antiescaras pueden ser el aliado perfecto en la prevención. Este tipo de colchones incorpora un compresor que hace que las celdas se hinchen y deshinchen alternativamente, logrando una distribución homogénea de la presión y evitando que se ejerza presión en las mismas zonas del cuerpo todo el tiempo. Algunos colchones permiten corregir la postura con tacos para separar las piernas o impidiendo que el usuario se vaya hacia adelante. En Ortoprono Online Ortopedia Online ofrecen una amplia gama de colchones antiescaras, para combatir las lesiones en la piel, controlando la presión del cuerpo para reducirla.
Existen diferentes tipos de colchones antiescaras: colchones viscoelásticos, colchones de látex, colchones de silicona o colchones de aire. Para elegir entre un colchón u otro, se tendrá en cuenta el riesgo de aparición de escaras y el peso del usuario. Coloque almohadillas debajo de las nalgas para absorber la humedad y ayudar a mantener la piel seca. Use una almohada suave o un pedazo de espuma suave entre partes de su cuerpo que se presionan entre sí o contra el colchón (por ejemplo, entre las rodillas y los tobillos al estar de lado; bajo los talones, cóccix, hombros, omóplatos o codos al estar boca arriba).
Las camas articuladas proporcionan el descanso y relax necesarios e inciden de manera positiva en dolencias de tipo respiratorio y de circulación. Mediante un motor eléctrico se puede regular el ángulo de inclinación del respaldo, la zona lumbar o las piernas, lo que ayuda a prevenir problemas cervicales y de espalda, mejora notablemente la circulación sanguínea y posibilita un mayor número de movimientos y posiciones corporales sin que el cuerpo tenga apenas que moverse.
Detección Temprana y Cuándo Consultar al Médico
Usted, o su cuidador, tiene que revisar su cuerpo todos los días de pies a cabeza. Preste atención especial a las zonas donde las úlceras de decúbito se forman con frecuencia: los talones y los tobillos, las rodillas, las caderas, la columna vertebral, el área del cóccix, los codos, los hombros y los omóplatos, la parte posterior de la cabeza y las orejas. En el caso de las personas que permanecen en cama, pueden aparecer también detrás de las rodillas.
Signos de Alerta Temprana
Comuníquese con su proveedor de atención médica si observa signos tempranos de úlceras de decúbito. Estos son:
- Enrojecimiento de la piel (que no desaparece después de aliviar la presión).
- Zonas calientes al tacto.
- Piel esponjosa o dura.
- Erosión de las capas superiores de la piel o una úlcera.
- Una llaga, enrojecimiento o cualquier otro cambio en la piel que dure más de unos cuantos días o que se torne doloroso, caliente o que empiece a supurar.
Complicaciones
Cuando estos recursos no están disponibles, el riesgo de complicaciones aumenta. Si no se cuidan adecuadamente, las escaras pueden causar graves lesiones cutáneas e incluso discapacidad permanente.
Las posibles complicaciones incluyen:
- Celulitis infecciosa: Una infección de la piel y los tejidos blandos que causa calor e hinchazón, y puede cambiar el color de la piel.
- Infecciones óseas y articulares: Una infección de una escara puede traspasar las articulaciones y los huesos, dañando cartílagos y tejidos.
- Septicemia: Una infección generalizada del cuerpo.
Las úlceras por presión se clasifican en varias etapas en función de su profundidad, gravedad y otras características. La mayoría de las llagas se recuperan con tratamiento, pero algunas nunca lo hacen completamente. Busque atención médica de inmediato si observa signos de infección.
Tratamiento de las Escaras
El tratamiento de las escaras depende de su profundidad y gravedad. Lo primero que se debe hacer es aliviar la presión en la zona usando almohadas, cojines de espuma o colchones antiescaras si la persona está en cama, además de cambiar de posición con frecuencia.
- Úlceras en etapa I: A menudo sanan si se les cuida adecuadamente. Se puede lavar la zona suavemente con un jabón suave y agua.
- Úlceras en etapa II: Deben limpiarse con una solución salina para eliminar el tejido suelto y muerto.
- Úlceras en etapa III y IV: Son más difíciles de tratar y requieren cuidados por parte de especialistas en tratamiento de heridas.
Es IMPORTANTE consultar a un médico en caso de signos de infección, o si la silla de ruedas no ajusta bien.