Guía para realizar una entrevista a personas mayores de 80 años

La entrevista es una herramienta fundamental en diversos campos, especialmente para periodistas de salud, ya que permite captar el conocimiento de especialistas y presentarlo de manera comprensible. Sin embargo, cuando se trata de entrevistar a personas mayores, existen consideraciones específicas que no siempre están documentadas en los manuales de periodismo tradicionales.

Aunque Gabriel García Márquez confesó en 1986 que nunca había hecho una entrevista, la importancia de este género periodístico es innegable. Para el ámbito social y la atención a personas mayores, la entrevista es crucial para entender sus necesidades y características individuales.

Contexto del envejecimiento de la población

El envejecimiento de la población es un fenómeno global impulsado por el cambio demográfico y epidemiológico, la disminución de la mortalidad, el descenso de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida. Los organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, reportan que la proporción de la población mundial de 60 años o más se duplicará entre 2000 y 2050, pasando del 11% al 22%.

En consecuencia, se espera que la cantidad de adultos mayores se incremente de 900 millones a 1400 millones entre 2015 y 2030. Este crecimiento será aún más rápido en países de América Latina y el Caribe que en los desarrollados. En Colombia, por ejemplo, la transición demográfica se caracteriza por el descenso de las tasas de natalidad y cifras de mortalidad moderadas o bajas.

El aumento de la proporción de adultos mayores, la mayor esperanza de vida, la reducción de la natalidad y los cambios en las dinámicas familiares, sociales y económicas han favorecido la institucionalización de las personas mayores. Por ello, es imperante promover acciones preventivas que contribuyan al conocimiento de las características y necesidades tanto del adulto mayor como de sus familias.

Gráfico de barras mostrando el crecimiento de la población adulta mayor a nivel mundial

Recomendaciones clave para entrevistar a personas mayores

Al entrevistar a adultos mayores, es importante tener en cuenta que esta es una situación inusual para ellos. Un estudio publicado en 2014 por la Revista de Gerontopsicología Clínica de la Universidad de Oxford, aunque dirigido a especialistas médicos, ofrece recomendaciones generales aplicables también a periodistas y profesionales del ámbito social.

Establecimiento de confianza y entorno

La confianza con el entrevistador es la clave para que el entrevistado esté dispuesto a revelar información valiosa. Los adultos mayores esperan que no se responda negativamente a la información que revelan y que la entrevista sea una experiencia positiva para ellos.

Las entrevistas pueden llevarse a cabo en diversos entornos, como un hospital, un hogar geriátrico o un parque, y cada uno impone exigencias únicas al entrevistador y al entrevistado.

Manejo del lenguaje y ritmo

  • Nivel de comprensión: La entrevista debe realizarse a un nivel de comprensión adecuado para el adulto mayor, evitando términos de jerga popular, expresiones callejeras y argot.
  • Preguntas alternadas: Si hay preguntas difíciles, altérnelas con otras más fáciles.
  • Tiempo y duración: Las entrevistas con adultos mayores a menudo toman más tiempo que con personas más jóvenes, debido a que tienen velocidades de procesamiento más lentas e historias más largas. Las entrevistas más largas pueden causar fatiga, por lo que puede ser necesario dividir la entrevista en varias sesiones y priorizar el orden de las preguntas, comenzando por las más importantes.
  • Claridad en los objetivos: Los adultos mayores son propensos a contar historias y a extenderse en ellas. Es recomendable plantear al principio los objetivos de la entrevista, advertir las limitaciones de tiempo y discutir la importancia de no perder el foco.
  • Repetir preguntas: Algunos adultos mayores pueden olvidar la pregunta o perderse en la idea que estaban expresando. Repetir la pregunta según sea necesario es apropiado.
  • Tiempo adecuado para respuestas: Permita un tiempo adecuado para que el entrevistado ofrezca sus respuestas.

Estructura y preparación de la entrevista

Para asegurar una entrevista exitosa y recoger información de calidad y utilidad, especialmente en el ámbito social, es fundamental una preparación adecuada:

  • Objetivos personales: Marcar objetivos claros, como establecer un vínculo profesional-usuario, indagar sobre la interacción familiar o detectar capacidades y fortalezas.
  • Estructura previa: Estructurar la entrevista previamente ayuda a conseguir los objetivos marcados y asegura que no se omita ningún punto importante.
  • Flexibilidad en las preguntas: Si la actitud del entrevistado no es propicia para ciertas preguntas, es mejor aplazarlas para otro momento.
  • Resumen final: Al terminar la entrevista, hacer un resumen de los puntos importantes y acuerdos tomados para asegurar la comprensión y afianzar los conceptos relevantes. Si es necesario un contacto futuro, se debe citar a la persona en esa misma entrevista para un mayor compromiso de asistencia.

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Consideraciones al entrevistar para el cuidado de personas mayores

Cuando la entrevista se realiza con el propósito de encontrar un cuidador para personas mayores, es crucial involucrar al adulto mayor en el proceso, siempre que esté cognitivamente capacitado y desee participar. Si la persona mayor tiene alguna enfermedad o deterioro, pero está presente, es importante dirigirle la palabra y mirarle a los ojos, ya que es el "protagonista" de la conversación. No cometa el error de dejarle de lado.

Aspectos a considerar por el entrevistador

  • Mostrar interés: Demuestre por qué le gusta trabajar con personas mayores y por qué ha elegido este campo. Un enfoque positivo y entusiasta es valorado.
  • Adaptación: Adapte la entrevista a la situación particular y las necesidades del adulto mayor. No utilice un "discurso aprendido", sino interese por sus necesidades específicas.
  • Escucha activa: No solo oiga, sino intente comprender lo que le dicen. Si no ha comprendido algo, pregunte para aclarar.
  • Empatía: Trate de comprender la situación que les ha llevado a buscar ayuda, esto le permitirá saber qué esperan de usted y realizar mejor su trabajo.
  • Honestidad: Sea honesto y no intente dar una impresión distinta a la real. Reconocer posibles errores o fallos puede ser positivo.
  • Valorar las cualidades propias: Cada persona es única. Destaque sus puntos fuertes, características, conocimientos y experiencias que le diferencian.

Preguntas específicas para el perfil del cuidador

Al seleccionar a un cuidador, es fundamental indagar sobre su experiencia y habilidades:

  • Experiencia profesional: Pregunte qué tipo de personas mayores ha cuidado, durante cuánto tiempo y qué patologías tenían. Esto da una idea de su estabilidad en trabajos anteriores. Por ejemplo, cuidar a una persona con deterioro cognitivo durante cinco años es un indicio muy positivo.
  • Detalles de cuidado: Si el currículum indica experiencia con patologías específicas (ej., Alzheimer), pregunte por detalles de cómo manejaba situaciones cotidianas (ej., cómo duchaba a la persona si ofrecía resistencia).
  • Motivaciones y expectativas: Pregunte qué le motiva o qué no le gusta de su trabajo. Esto puede revelar información importante para la familia sobre cómo mantener una buena relación con el cuidador.
  • Habilidades culinarias: Pregunte sobre su conocimiento y experiencia en la preparación de platos típicos españoles. Una pregunta más específica, como si ha preparado paella, puede ayudar a verificar la veracidad.
  • Disponibilidad para emergencias: Es crucial saber si el cuidador puede ofrecer apoyo fuera del horario establecido en caso de una emergencia, especialmente si la persona mayor empeora o necesita hospitalización.

Consideraciones legales y responsabilidades

Un error común es desconocer las condiciones legales al contratar a un cuidador. Una cuidadora interna no está disponible las 24 horas, ya que se rige por el mismo convenio que una empleada de hogar. Si las condiciones no cumplen con la ley, esto puede generar problemas para la familia.

La responsabilidad final de los cuidados recae en la familia. La cuidadora es un apoyo, pero no exime a los familiares de su compromiso. Es importante ser flexible ante las necesidades del cuidador y, si se observa satisfacción mutua, se puede ofrecer un incentivo salarial o más tiempo libre.

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