Guía de Preguntas para Entrevistar a un Cuidador de Personas Mayores

Encontrar a la persona adecuada para cuidar de un padre, madre o familiar mayor no es solo una cuestión práctica; es una decisión cargada de emociones, expectativas y, a menudo, preocupaciones. Queremos asegurar su bienestar, su seguridad y su dignidad, y al mismo tiempo encontrar a alguien en quien podamos confiar plenamente. No es fácil abrir la puerta de casa a una persona desconocida. Más difícil aún es confiarle tareas tan sensibles como ayudar en el aseo, controlar la medicación, dar compañía o intervenir en una situación de emergencia.

Por eso, más allá de las habilidades técnicas, buscamos a alguien que tenga humanidad, paciencia, experiencia real y que, además, encaje con la personalidad de la persona mayor. La entrevista es una oportunidad clave para detectar todo eso. Pero no se trata solo de hacer preguntas sueltas: hay que saber qué preguntar, cómo preguntar y qué observar en las respuestas.

familia hablando con un cuidador de personas mayores

Preparación Previa a la Entrevista: Conociendo las Necesidades

Antes de abrir la puerta a cualquier candidato, es fundamental que la familia tenga muy claras las necesidades que se quieren cubrir. Esto ayudará a definir el perfil del cuidador ideal y a estructurar la entrevista de manera efectiva.

Definición del Perfil y Tareas

El primer paso en la búsqueda de un cuidador es conocer las necesidades del paciente. Es decir, ¿puede realizar determinadas tareas sin ayuda de nadie? Este tipo de preguntas son importantes para asegurar que el cuidador sea el adecuado. Una vez que tengamos claras las tareas que debe realizar el cuidador al que queremos contratar, será más fácil definir su perfil.

  • Nivel de dependencia del familiar: ¿física, cognitiva? Cada persona mayor tiene necesidades diferentes.
  • Tipo de asistencia requerida: ¿interna, por horas, nocturna, fines de semana?
  • Tareas específicas: ¿higiene, medicación, cocina, compañía, limpieza básica, gestiones de adquisición de compra y medicación? Un cuidador proporciona unos cuidados más básicos; su papel fundamental consiste en atender a la persona mayor, de acompañamiento y para ayudarle a realizar las actividades básicas de la vida diaria.
  • Cualidades humanas indispensables: empatía, paciencia, respeto, ser positivo y flexible. La cuidadora necesita manejar sus emociones, saber controlar sus impulsos.

Un error común es no priorizar adecuadamente las tareas. Por ello, es útil hacer una lista de prioridades antes de comenzar la búsqueda. Hay que tener claro qué tipo de cuidadora se busca, qué necesidades son las que tiene que cubrir y qué horario tendrá. La cuidadora va a limpiar y recoger la casa porque es el espacio en el que la persona mayor se desenvuelve, y se ocupará de hacer la comida tanto para la persona mayor como para ella. Sin embargo, no va a ser una cocinera profesional ni va a limpiar a fondo, como lo haría una empleada del hogar.

Si la persona tiene problemas para apoyarse en el suelo y, por lo tanto, hay que encargarse de hacerle las transferencias (desplazarla de un lugar a otro, por ejemplo: de la cama a una silla de ruedas o a un sofá), se recomienda una cuidadora para necesidades especiales.

Preguntas Clave Durante la Entrevista

La entrevista es tu herramienta principal para conocer a fondo al candidato. Más allá de su currículum, lo que digan (y cómo lo digan) te dará muchas pistas sobre si son realmente adecuados. No existe un manual para ayudarnos con las preguntas correctas, se trata de apostar por el sentido común y por lo que esperamos de esa persona. Es recomendable elaborar una lista de los requisitos que deseamos que cumpla y que durante la entrevista sirvan para despejar dudas y así tener el máximo de información del futuro cuidador.

cuidador respondiendo preguntas en una entrevista

Experiencia y Cualificaciones

  • ¿Cuánto tiempo lleva trabajando como cuidador/a? ¿Qué experiencia tiene en cuidar personas dependientes (mayores, etc.)?
  • ¿Qué tipo de personas mayores ha cuidado, durante cuánto tiempo y qué patologías tenían esas personas?
  • ¿Ha trabajado con personas mayores con enfermedades similares a las de mi familiar? Por ejemplo, si en el currículo pone que esa persona ha trabajado cinco años con una persona con Alzheimer, se le podrá preguntar cómo duchaba a esa persona, si el paciente ponía alguna resistencia. Obtener ese detalle de información nos va a ayudar a conocer en profundidad la forma en que trabaja esa persona.
  • ¿Tiene formación en primeros auxilios o atención sociosanitaria? ¿Tiene alguna certificación de organizaciones de buena reputación?
  • ¿Se ha desempeñado anteriormente con personas que tengan déficits visuales o auditivos?
  • ¿Se ha desempeñado anteriormente con personas que presenten demencia o problemas de memoria?
  • ¿Es capaz de administrar medicamentos? ¿Es capaz de administrar medicamentos a una persona que se niega a tomarlos? ¿Qué haría en ese caso?
  • ¿Cuál es su técnica para ayudar a alguien con movilidad reducida a levantarse de la cama o de una silla?

Manejo de Situaciones Específicas

Es importante consultar acerca de su manejo en situaciones difíciles con personas mayores. Observa la adaptabilidad y flexibilidad en su respuesta, ya que los cuidadores deben ser capaces de mantener la compostura incluso en situaciones difíciles y estresantes.

  • ¿Qué haría si mi padre se cae en el baño? ¿Cómo reconocería que está frente a una emergencia relacionada al cuidado de una persona mayor?
  • ¿Cómo cree que se pueden manejar o incluso prevenir momentos de mucha ansiedad o incluso de agresividad en alguien con demencia o Alzheimer?
  • ¿Cómo resolvería la situación en que usted está solo/a con alguien que tiene Alzheimer que es bastante inquieta y usted tiene que ir al baño?
  • ¿Cómo actuaría si rechaza la medicación?
  • ¿Cómo se manejan las situaciones en las que un cliente sea resistente a recibir cuidado o asistencia?
  • ¿Le ha tocado vivir alguna emergencia al cuidado de una persona mayor? (Considere emergencias médicas, como desastres naturales, violencia, etc.) ¿Qué haría frente a esas emergencias?

Rutinas y Estimulación

  • ¿Cómo organizaría un día típico? ¿Qué rutina se le ocurre que pudiera hacer con una persona mayor como la que va a cuidar?
  • ¿Qué opina respecto a la necesidad de tener una rutina? ¿Tiene experiencia con rutinas diarias que incentiven la rehabilitación de personas mayores?
  • ¿Estaría dispuesta a acompañar a caminar y hacer ejercicios con la persona mayor?
  • ¿Cómo motiva o estimula a la persona mayor cuando hay poco que hacer? Si la persona necesita realizar algún tipo de estimulación cognitiva o física, la cuidadora puede ayudarle a hacer algunos ejercicios muy básicos.
  • ¿Cómo se asegura de que las necesidades emocionales y sociales de los clientes se satisfagan? El papel de un cuidador no es solo ayudar con bañarse y arreglarse, sino ser un sistema de apoyo para la persona que necesitan ayuda.

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Habilidades Blandas y Actitud

  • ¿Por qué quiere ser cuidador? Esta pregunta es amplia y le da la oportunidad de explicar qué les entusiasma sobre su trabajo. Debería indagar por qué tienen pasión por ayudar a otros y si están lo suficientemente apasionados por su trabajo.
  • ¿Qué le gusta de trabajar con mayores? Esta pregunta nos va a dar información sobre lo que le motiva o sobre lo que no le gusta.
  • ¿Cómo se gana la confianza de una persona mayor? La respuesta debe expresar un interés genuino en conocer a su paciente como individuo.
  • ¿Qué hace cuando la persona se muestra irritable o rechaza la ayuda?
  • ¿Puede explicar su comprensión de la confidencialidad y la privacidad en un contexto de cuidado? Vea si entienden el concepto de cuidado ético.
  • ¿Puede compartir alguna experiencia o cualidad personal que lo convierte en un buen cuidador? Se necesita empatía, conexión y habilidades médicas para ser un buen cuidador.

Tareas del Hogar y Alimentación

  • ¿Puede lavar y planchar de ser necesario?
  • ¿Tiene conocimiento del uso de electrodomésticos?
  • ¿Qué tareas del hogar está dispuesto/a a asumir? La cuidadora va a limpiar y recoger la casa, pero no lo va a hacer a fondo como lo haría una empleada del hogar.
  • ¿Qué platos típicos españoles sabe cocinar? ¿Cuáles ha preparado?
  • También se debe preocupar de proporcionarle una alimentación correcta. Por ejemplo, si la persona es diabética deberá controlar el azúcar o si es hipertensa deberá vigilar la sal.

Disponibilidad y Flexibilidad

  • ¿Puede venir hasta la casa de nuestro familiar sin problemas?
  • ¿Cuánto tiempo ha durado en trabajos anteriores y por qué dejó ese trabajo? Esta pregunta nos dará una idea sobre la estabilidad que ha tenido en sus trabajos.
  • ¿Puede contar con usted fuera del horario establecido debido a una emergencia? Si la persona empeora y tiene que ingresar en el hospital justo el día que libra la cuidadora y que el familiar está trabajando o de viaje, y necesita que ella le acompañe.
  • ¿Cómo maneja su tiempo y priorizas las tareas cuando cuida a varias personas?

Si la persona está cognitivamente bien, es importante informarle y darle la oportunidad de participar activamente en la entrevista. Si en esa fase, la persona no se siente cómoda con ella, entonces, la descartaríamos.

Señales a Observar y Errores a Evitar

La entrevista es tu herramienta principal para conocer a fondo al candidato. Más allá de su currículum, lo que digan (y cómo lo digan) te dará muchas pistas sobre si son realmente adecuados. Es importante fijarse en que la persona dé respuestas claras, proporcione ejemplos específicos y muestre coherencia. Evita candidatos que respondan de forma vaga o sin detalles.

Señales de Alerta

Tan importante como lo que dicen… es lo que no dicen. Hay ciertas señales que pueden indicar que algo no encaja:

  • Respuestas vagas o contradictorias sobre su experiencia.
  • Falta de referencias verificables o negativa a proporcionar contactos anteriores.
  • Demasiado interés en las condiciones económicas y poco en la persona a cuidar.
  • Críticas frecuentes a antiguos empleadores (puede indicar falta de profesionalidad).
  • Poca empatía o comentarios despectivos sobre personas mayores.

Verificación de Referencias

No ignores tu intuición. Muchas personas se saltan este paso por prisa o por vergüenza. Pero hablar con antiguos empleadores es la mejor forma de saber si una persona ha trabajado bien o no. Cuando llames, haz preguntas concretas como:

  • ¿Cómo era su relación con la persona mayor?
  • ¿Tuvo algún problema de responsabilidad o actitud?
  • ¿La volvería a contratar? Un “sí” frío puede ser una mala señal.

De hecho, Sanitas Mayores no puede proporcionar esa información si antes la cuidadora no ha hablado con esa familia y nos ha autorizado a ceder su contacto.

Consideraciones Legales y Contractuales

Una vez elegida la persona adecuada, es esencial formalizar la relación laboral. No conocer las condiciones legales a la hora de contratar a una cuidadora es un error muy grande, porque si se cree que una interna tiene que estar disponible para trabajar las 24 horas, se está equivocado. Una cuidadora se rige por el mismo convenio que una empleada de hogar.

Esto incluye:

  • Firmar un contrato claro (horarios, tareas, salario, vacaciones…).
  • Dar de alta a la persona en la Seguridad Social (si aplica en tu país).
  • Establecer un periodo de prueba para observar la adaptación.

Formalizar no es una desconfianza, sino una forma de proteger a ambas partes. Hay personas que, debido a una mala situación económica, pueden aceptar condiciones que no cumplen con la ley, pero si las cosas salen mal puede ser el origen de un problema que va a recaer en la familia. Si se detecta algo que genera dudas y que es importante para nuestro familiar, entonces es mejor no contratar a esa persona.

Superando Obstáculos y Miedos Comunes

Contratar a un cuidador para un familiar dependiente no es tarea menor. Cuando un pariente se convierte en una persona dependiente, se revoluciona el entorno familiar. Ante una situación nueva, la familia tiene varias alternativas: internar a la persona enferma en una residencia geriátrica, designar a un pariente como encargado o bien contratar a un cuidador profesional.

Rechazo de la Persona Mayor

“¿Qué ocurre si nuestro ser querido se niega a que ningún extraño entre en su casa?” Esta situación pasa muy a menudo. Normalmente, el rechazo está asociado a que la persona tiene miedo. Por ejemplo, suelen decir: “Yo no voy a aceptar que alguien venga a mi casa a mandarme, a decirme lo que tengo que hacer”. En ese caso hay que explicarle que una cuidadora no va a decirle lo que tiene que hacer. Lo que queremos es que la persona siga viviendo en su domicilio el mayor tiempo posible y que la cuidadora le sirva de apoyo.

También suelen comentar: “Y si me roba”. Si la contratación se hace a través de una empresa, será más difícil que este tipo de situaciones se produzcan porque se hace un proceso de selección más riguroso. Otra frase muy común es: “Mi hijo ya no se quiere ocupar de mí. Quiere poner a alguien y olvidarse de mí”. Sin embargo, la intención del hijo no es ésa. Lo que ocurre es que el hijo tiene una vida propia: tiene un trabajo y una familia. Hay que entender que una persona mayor tiene muchas inseguridades y miedos porque se sienten más desprotegidos y vulnerables. Lo que para nosotros puede ser normal para ellos no lo es.

Gestionando la Culpabilidad Familiar

Cuando un familiar de la noche a la mañana se convierte en una persona dependiente, todo se tambalea en su entorno. Aparecen dudas, sobre todo si nadie puede hacerse cargo de su cuidado. Es entonces cuando surge la opción de contratar a una persona que se ocupe de él. Es lógico que nos sintamos nerviosos y con incertidumbre porque es una decisión importante. El primer consejo es sacudir todo rastro de culpabilidad si no podemos atender nosotros a nuestro ser querido. El trabajo, los horarios incompatibles con una buena atención y otras obligaciones, nos impiden hacerlo. Pero eso no significa que no nos preocupemos ni que deseemos que esté en las mejores manos. A veces, es mejor que le acompañe un profesional que quienes le quieren, pero carecen de experiencia en cuidados de personas dependientes.

La culpa es un sentimiento muy frecuente en las personas cuidadoras, normalmente, no justificado. Es importante diferenciar entre responsabilidad y culpa. Aunque la responsabilidad de la atención a un familiar con Alzheimer recaiga fundamentalmente en la persona cuidadora principal, es importante comprender que el bienestar de la persona con Alzheimer no depende exclusivamente de la actuación de la persona cuidadora.

Consejos Adicionales para una Relación Exitosa

Confía en el proceso, y no tengas prisa por decidir. La persona cuidadora nos ayuda con los cuidados que requiere nuestro ser querido, pero la responsabilidad es de la familia. También hay que ser flexible ante las necesidades que la cuidadora puede tener. En lo que se pueda, hay que estar dispuesto a ayudar. Si observamos que la cuidadora está contenta y nosotros también lo estamos, se le puede ofrecer un plus a su salario o proporcionarle más tiempo libre. Los cuidadores merecen ser bien tratados, comprendidos y respetados.

Confiar en una empresa o plataforma de cuidadores siempre será una apuesta segura porque la selección será rápida y este tipo de organizaciones se encargan de contar con personal formado e idóneo para realizar tareas de cuidado de personas adultas.

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