Tragedia en el Hogar Santa Marta de Chiguayante: Identificación y Peritaje de Víctimas

La madrugada del 14 de agosto de 2018, la comuna de Chiguayante, en la Región del Biobío, fue escenario de una devastadora tragedia. Un incendio en el hogar de ancianos Santa Marta cobró la vida de diez mujeres, conmocionando a la comunidad y a sus familias. Tras el siniestro, el Servicio Médico Legal (SML) de Concepción implementó un protocolo especial para agilizar la identificación y entrega de los cuerpos.

Vista aérea del hogar de ancianos Santa Marta de Chiguayante tras el incendio

Protocolo Especial del Servicio Médico Legal

El Servicio Médico Legal de Concepción anunció la aplicación de un protocolo especial para agilizar la identificación y entrega de los cuerpos de las diez mujeres fallecidas. Este protocolo, que consta de cuatro pasos, está diseñado para acelerar las pericias necesarias, estimándose que la entrega de los cuerpos se realizaría en menos de 72 horas.

La directora general subrogante del SML de Concepción, Carolina Gacitúa, señaló: "Tenemos la capacidad técnica y pericial para realizar (este protocolo) en Concepción y ofrecer a las familias una disminución de los tiempos de espera dentro de nuestros márgenes posibles". Además, precisó que, aunque cuentan con el apoyo de Santiago, poseen la capacidad de resolverlo localmente. Los procedimientos incluyeron entrevistas y toma de muestras a las familias, cuyos análisis se proyectaban para estar listos en 48 a 72 horas.

Detalles del Incendio y Operación de Rescate

Origen y Desarrollo del Siniestro

El incendio se inició a las 03:35 de la madrugada en el pabellón 2 del Hogar Santa Marta. Según el informe de Labocar de Carabineros, la causa basal fue el recalentamiento del cañón de la estufa, específicamente en la zona de unión con el entretecho, donde se requería una aislación especial. Horas antes del incendio, la dueña del Hogar, Marta López, relató que había esperado personal hasta las 23:00 horas y ordenó cargar la estufa con poca leña para que se apagara, ya que todos estaban durmiendo. La mayoría de los residentes usaban frazadas térmicas o guateros. Las cuidadoras se encontraban en el salón del comedor, desde donde tenían visibilidad del pasillo y la estufa. Sin embargo, casi cuatro horas más tarde, la misma estufa que debía estar apagada, comenzó a recalentarse.

La Respuesta de Emergencia y los Héroes

El cabo primero José Romero y un colega fueron los primeros en llegar al lugar, entre 7 y 10 minutos después de recibir los llamados de emergencia. El pabellón 2 ya estaba "declarado", lo que significaba que la situación era crítica e incontrolable en esa sección. En el interior dormían 11 mujeres, y se supone que debían haber dos funcionarias cuidándolas, aunque la presencia y acción de estas al inicio del fuego es parte de la investigación. "Cuando dijeron que habían más adultos mayores atrapados adentro de los otros pabellones y que estaban siendo alcanzados por el fuego, sin dudar comenzamos a sacarlos. Fue instinto natural", recuerda José Romero. Ambos carabineros lograron rescatar a 15 adultos mayores, quienes estaban desorientados y asustados, hasta la llegada de más ayuda.

Del pabellón 2, solo una abuelita sobrevivió. Logró escapar por la ventana con quemaduras, sin ayuda de nadie. José Romero, a pesar de la adrenalina y el miedo posterior, no se considera un héroe, sino que actuó por instinto para salvar vidas. Al momento del incidente, la residencia tenía cupo para 50 personas y albergaba a 42 adultos mayores.

La Investigación y Alegaciones de Negligencia

La fiscalía regional del Biobío inició una investigación para determinar las responsabilidades. Contrario a lo que se pensó inicialmente, el informe del SML y Labocar demostró que la causa de muerte de las diez abuelitas fue por asfixia, no calcinación. Algunas de ellas fueron encontradas fuera de sus camas, posiblemente en un intento desesperado por escapar o ayudar. El abogado querellante Enrique Hernández, quien representa a siete familias, busca establecer con precisión responsabilidades individuales a través de una nueva pericia científica, cuyo resultado se espera en semanas.

La investigación también reveló serias deficiencias en la infraestructura y operación del hogar: el Hogar Santa Marta estaba construido de madera, el ancho de las puertas era más angosto que las camas de las residentes, y no contaba con alarmas de incendio. Además, se indaga si las funcionarias tenían capacitación para usar extintores y actuar en emergencias. El seremi de Salud, Erick Jiménez, precisó que el recinto tenía autorización y fue fiscalizado por última vez en noviembre de 2017, y que en 2014 ya había sido objeto de un sumario sanitario por faltas que fueron corregidas. El abogado Hernández señaló: "Hoy hablamos de un cuasidelito de homicidio. Hoy no es posible imputar a nadie. Sí existe negligencia, en eso tenemos convicción, pero estamos a la espera del informe para indicar quiénes son las personas responsables penalmente".

Por su parte, Marta López, la dueña del hogar, declaró a BioBioChile que el incendio fue un accidente insospechado e imprevisible. Mencionó que se había cambiado la chimenea del comedor por una estufa Amesti nueva, y que el origen del incendio fue en otra estufa sin marca, con soldaduras rotas y un cañón que provenía de una caldera. El hogar, fundado en 1966, fue administrado por Marta desde 2010 y cerró definitivamente meses después del incendio, lo que para ella representa "una herida abierta y latente por el resto de su vida".

Perfiles de las Víctimas y Sobrevivientes

Detrás de la tragedia, había historias de vida, de amor, de lucha y de la decisión difícil de ingresar a un hogar de ancianos.

Juanita Arriagada Soto (97 años)

Juanita vivió la mayor parte de su vida en Cabrero, criando a siete hijos y atendiendo a su marido. Tras la muerte de él en 2000, "comenzó a decaer", según su hija Nelly Balboa. Padecía Alzheimer, lo que la llevó a situaciones de riesgo y la necesidad de una cuidadora, idea que ella rechazaba. La familia tomó la difícil decisión de buscarle un hogar, a pesar del arrepentimiento inicial. Quince meses antes de la tragedia, Juanita ingresó al Hogar Santa Marta. El día antes del incendio, llamó a todos sus hijos, aunque solo tres de siete respondieron. Su hija Nelly la visitaba a diario.

Deyanira Venegas Saavedra (97 años)

Deyanira fue una mujer ligada al arte, perteneciente al coro sinfónico y al grupo de ballet de la Universidad de Concepción. Fue profesora y vivió una vida independiente y activa hasta casi los 85 años. El diagnóstico de Alzheimer llevó a su familia a buscarle un hogar, ya que necesitaba cuidados permanentes. Llegó al Hogar Santa Marta en 2016, dos años antes del incendio. Su hijo Pierre la visitaba tres veces por semana y recuerda que lo educó hasta el último día.

Elsa Hidalgo Rojas (87 años)

Elsa, profesora y trabajadora de la Cruz Roja, dedicó parte de su vida a cuidar a adultos mayores. Vivía sola en Melipilla. Un día llamó a sus "sobrinos" en Concepción pidiéndoles que la buscaran, con moretones y casi sin hablar, sospechando un asalto. Este trauma alteró su vida y la llevó al hogar, diez meses antes de la tragedia. Con el tiempo, mejoró y se volvió una figura protectora entre las abuelitas. "Ella nunca se iba a acostar si no estaban todas acostadas", recuerdan sus familiares. Su sobrina lamentó haberse enterado de la tragedia por televisión, sin recibir una llamada del hogar.

Laurentina Espinoza Irribarra (91 años)

Laurentina fue minadora en Huachipato hasta los casi 60 años. Luego, se dedicó a viajar por Chile y Perú. Su anhelo era conocer la tumba de Carlos Gardel en Argentina, viaje que nunca concretó. Al sentirse sola en Chiguayante, ella misma pidió ir al hogar. Llegó siete meses antes del incendio y "se enamoró del lugar". Le encantaba socializar, sentarse junto a la chimenea y disfrutar de las pantrucas. Sus hijas, Ana y Ximena Sáez, junto a su yerno, Gregorio Cuevas, visitaban a diario el hogar e incluso participaban en las actividades. "Fuimos ignorantes. Nunca nos fijamos que el hogar no cumplía. No había extintores, los pasillos eran estrechos… Pero ella era feliz, vivía muy bien", expresaron.

Esquema de las deficiencias de seguridad en un hogar de ancianos

Amanda Riquelme (edad no especificada, una de las más jóvenes)

Amanda padecía glaucoma, lo que reducía su visión, y una depresión con trastorno de personalidad. Su hija mayor, Isabel Marín, reveló que Amanda siempre expresó deseos de morir e intentó suicidarse varias veces. Era una mujer coqueta y vanidosa, y se enamoró del kinesiólogo del Hogar. Ingresó dos meses antes del incendio y lloraba por ir a la casa de reposo, cantando en el auto cuando la llevaban.

Marta Provoste (Sobreviviente)

Marta fue una de las sobrevivientes, ya que dormía en otro pabellón el día del incendio. Padecía demencia senil, y por su cuidado fue llevada al hogar. Su yerno, Mario Castillo, enfatizó que no fue un abandono, sino una preocupación, y que nunca dejaron de visitarla. Marta no recuerda el día del incendio. El yerno criticó la falta de preocupación real por la población envejecida en el país.

Reacciones de las Familias y Memorial

La noticia de la tragedia llegó a las familias a través de redes sociales y televisión, generando indignación y dolor. Erick Torres, nieto de Laurentina Espinoza, comentó que a pesar de que el hogar parecía atento, no había un protocolo claro para emergencias. Muchos familiares expresaron su molestia por no haber sido los primeros en ser informados por parte del hogar. Carlos Briones, hijo de Marta Ruiz, criticó que el personal del hogar no informara la situación ni se contactara con las familias en los días siguientes.

Cada 14 de agosto, las familias se reúnen afuera del Hogar Santa Marta para una ceremonia, rezan y comparten anécdotas de las abuelitas, manteniendo viva su memoria a pesar del dolor.

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Acciones Oficiales y Futuro

Desde la Municipalidad de Chiguayante, se ha intentado honrar la memoria de las víctimas y fortalecer la oficina del adulto mayor. A futuro, se busca forjar una alianza con la Corporación de Ayuda Diez Abuelitas para el Adulto Mayor, creada por los familiares de las víctimas. Gonzalo Díaz, alcalde subrogante de Chiguayante, expresó: "Hoy día nuestra sociedad, nuestro Estado, tiene una deuda pendiente con nuestros adultos mayores y en ese contexto nosotros tenemos que por los menos, honrar la memoria de nuestras abuelitas, porque seguimos en deuda con ellas".

El intendente de la Región del Biobío, Jorge Ulloa, señaló que la Seremi de Salud ha estado realizando su trabajo y colaborando en la investigación de la Fiscalía Regional.

Listado de Víctimas Fatales

Durante la mañana siguiente a la tragedia, se dieron a conocer las identidades de las diez abuelitas fallecidas en el incendio del Hogar Santa Marta:

  • Francisca Acuña González
  • Juana Arriagada Soto
  • Laurentina Espinoza Irribarra
  • Elsa Hidalgo Rojas
  • María Pérez Vidal
  • Amanda Riquelme
  • María Marta Ruiz
  • Herminia Sanhueza Tejo
  • Irma Cartes
  • Deyanira Venegas Saavedra

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