Enfoque sobre la calidad de vida en personas mayores

El presente artículo presenta una reflexión sobre la calidad de vida de los adultos mayores en Colombia, desde el modelo de medición y explicación propuesto por Schalock y Verdugo, para lo que se proponen tres ejes temáticos: independencia, participación social y bienestar.

Contexto demográfico y social

El mundo experimenta una transformación demográfica sin precedentes caracterizada por un incremento notable en el número de personas mayores de 60 años, de tal forma que a partir del año 2015 habrá un predominio en el crecimiento de la población de adultos mayores, y para el 2050 se espera un aumento entre 10% hasta 21% en el número de adultos con más de 60 años, configurándose esta situación como un fenómeno de alcance mundial, tanto para los países desarrollados, como para aquellos en desarrollo, con implicaciones en el individuo, la familia y la sociedad, de manera particular en el sistema de seguridad social y dentro de él, en aquellos sectores comprometidos con la atención integral a la adultez mayor.

En Colombia, para el año 2050, 18.7% de la población será mayor de 60 años, convirtiéndose esto en un motivo de preocupación acuciante porque este envejecimiento de la población conducirá a reducir el crecimiento económico del país, debido a que los costos derivados de la satisfacción de las necesidades de este grupo poblacional crecerá mucho más rápido que el recaudo de recursos para asegurar su sostenibilidad.

Asimismo, a medida que las personas envejecen, se incrementa el riesgo de padecer enfermedades físicas, mentales y cognitivas asociadas con este estado evolutivo, lo que acentúa el costo económico y social de esta situación, que impide atender de manera oportuna los requerimientos reales de este grupo poblacional.

Todos los países se enfrentan a retos importantes para garantizar que sus sistemas de salud y de asistencia social estén preparados para afrontar ese cambio demográfico.

Mapa demográfico envejecimiento poblacional

Políticas y marcos normativos en Colombia

En el caso de Colombia, desde la Constitución Política Nacional de 1991, se promueve la disminución de la vulnerabilidad y una mejor calidad de vida de los colombianos.

La misma Constitución establece que el Estado, la sociedad y la familia concurrirán para la protección y la asistencia de las personas mayores y promoverán su integración a la vida activa y comunitaria.

Desde estos presupuestos constitucionales, se expidió el Documento CONPES 2793 de 1995, sobre Envejecimiento y Vejez, que traza los lineamientos de política relativos a la atención al envejecimiento y a la vejez de la población colombiana, y en especial, a las necesidades de este colectivo, que constituyó el preámbulo para la Política Pública sobre envejecimiento y vejez, la cual articula a todos los estamentos del gobierno y a la sociedad civil en un propósito común: visibilizar e intervenir la situación del envejecimiento y la vejez.

Uno de los retos que plantea esta política, tiene que ver con "la enfermedad, la discapacidad, la dependencia y la calidad de vida de las personas mayores".

Para América Latina y el Caribe, se planteó la Estrategia regional de implementación del plan de acción internacional de Madrid sobre el envejecimiento en el año 2002, así como la Agenda de Salud para las Américas (2008-2017) en el 2007, con el objetivo de promover el mantenimiento de la funcionalidad de los adultos mayores, con una combinación de subsidios económicos y alimentarios, con formación de recurso humano en tecnologías propias de la atención de la vejez para estas poblaciones, focalizados en la atención primaria de salud.

Modelo de Schalock y Verdugo: un marco para comprender y medir

El modelo de calidad de vida de Schalock y Verdugo concibe la calidad de vida como un constructo potencialmente transformador de las prácticas profesionales, que puede valorarse desde lo objetivo y lo subjetivo, constituyéndose en un eje decisivo para renovar las prácticas profesionales y los servicios dirigidos a diversas poblaciones y a posibilitar actuaciones en los niveles personal (microsistema), organizacional (mesosistema) y social (macrosistema).

Son diversas las aproximaciones a la conceptualización y evaluación de la calidad de vida desde sus múltiples dimensiones; no obstante, un grupo de investigadores en el tema dan cuenta de siete dominios o dimensiones de la calidad de vida, que a su vez, se agrupan en factores y se traducen en indicadores, que favorecen su medición.

Se trata de un concepto multidimensional en torno al que se han realizado numerosos estudios sistemáticos en los últimos años orientados principalmente a su evaluación, por cuanto se ha adoptado como indicador de impacto de la atención integral a las personas, tanto en las prácticas profesionales, como en las organizacionales.

Ejes temáticos propuestos: independencia, participación social y bienestar

Para lo que se proponen tres ejes temáticos: independencia, participación social y bienestar. Cada uno de estos ejes compila las dimensiones de la calidad de vida.

Comprensión del factor de independencia

En la medida en que se promueva la autodeterminación de las personas mayores, entendida como la capacidad para tomar decisiones sobre la vida, con la menor injerencia externa posible, siendo la autonomía uno de sus principales componentes, se favorecerá su calidad de vida.

En los adultos mayores colombianos, esta autonomía debe favorecerse desde el propio núcleo familiar, debido a que un buen número de estas personas conviven con sus familias, bien sea en su residencia de origen, o en las viviendas de sus hijos, debe garantizárseles el ejercicio pleno de su autonomía a las personas mayores para tomar decisiones que son trascendentales para ellos, como aquellas relacionadas con la salud, la vida afectiva y el manejo del tiempo libre, entre otras, como contribución a su calidad de vida.

Sin duda, la familia puede generar estrategias "simples" como contribución relevante a la calidad de vida de nuestros adultos mayores.

En un intento por transferir experiencias de práctica internacional al contexto de Colombia, se evidencia que la sabiduría del adulto mayor está mediada por diversas variables del contexto, entre las que pueden citarse la edad de jubilación; la diversidad de los ámbitos laborales; la multiculturalidad del país, entre otras.

En un ambiente académico, la sabiduría de los profesores mayores, denominados "profesores eméritos" es altamente valorada en todos los procesos curriculares administrativos, y muchos de ellos son convocados como asesores; mientras que en el contexto de un trabajo "de actividad física", la sabiduría del trabajador mayor pierde valor, frente a demandas de productividad, y se privilegia la contratación de una persona de menor edad.

Universidad de la experiencia: actividades formativas para adultos mayores

Comprensión del factor de participación social

Las relaciones interpersonales de los adultos mayores giran en torno a conceptos como redes sociales, amistades y actividades comunitarias o de interacción social.

Conviene precisar cómo estos indicadores se asocian a la salud mental y el bienestar subjetivo de este grupo etario, comprendido este en el entramado de la variabilidad interindividual en relación con el funcionamiento y el ajuste en la vejez.

Precisamente, una de las características del bienestar subjetivo en las personas mayores son las relaciones positivas con los demás, "la importancia de la calidez y confianza en las relaciones interpersonales, así como la capacidad de amar, son vistas como uno de los principales componentes de la salud mental, y un criterio de madurez".

Las relaciones interpersonales a su vez están intrínsecamente asociadas con la participación en la comunidad y el apoyo social, considerado éste como un concepto multidimensional que incluye apoyo social percibido, apoyo en términos de información, apoyo emocional, existencia de redes, entre otros.

En síntesis, la calidad de vida en el adulto mayor va a estar supeditada a las oportunidades y las formas en cómo transcurre la vida de esta persona, la cual no solo depende de los recursos cuantitativos, sino de cómo es el desarrollo cualitativo de su vida, con quiénes se vincula, cómo lo hace, a dónde se dirige cuando tiene necesidades particulares, y a quién frecuenta.

Entre los dominios de calidad de vida contemplados en el factor de participación social están los derechos humanos tales como respeto, dignidad e igualdad y los derechos legales.

Para el grupo poblacional que aquí nos ocupa, los adultos mayores colombianos, un paso de trascendental importancia, para promover una mejor calidad de vida, lo constituyó la promulgación de la Política Nacional de Envejecimiento y Vejez para el periodo 2007-2019, mediante la cual se expresa el compromiso del Estado para propiciar que las personas mayores de hoy y del futuro alcancen una vejez digna, saludable e integrada dentro del marco de la promoción, prevención y restitución de los derechos humanos, en consonancia con la Constitución Política de Colombia, específicamente en su artículo 46.

No obstante, este marco normativo amplio, amparado de forma internacional, y encaminado a reconocer y respetar los derechos de las personas mayores, en la cotidianidad, resulta ilusorio.

Para ilustrarlo, un dato reciente da cuenta que solo 30% de los colombianos mayores de 60 años reciben una pensión de jubilación, de ellos, el mayor porcentaje, percibe un salario mínimo legal vigente (aprox. 246 USD) y el incremento anual es irrisorio (con el índice anual de precio al consumidor -IPC-) que para el año 2014 fue de 3.66%.

Frente a estos datos y hechos surgen numerosas preguntas: ¿puede llevar una vida digna una persona mayor que percibe unos ingresos mensuales de 246 USD, cuando el sistema de salud es tan precario y en muchas ocasiones debe recurrir a un servicio médico particular y comprar los medicamentos formulados en este servicio?; ¿se puede hablar de igualdad cuando hay adultos mayores que reciben mesadas pensionales de 10 millones de pesos en promedio (3000 USD), mientras que el grueso de los adultos mayores, no cuentan con una pensión de jubilación y los que la reciben, en nada se ajusta a sus necesidades reales?

Gráfica desigualdad pensiones en población mayor

Bienestar y calidad de vida relacionada con la salud

La calidad de vida se define a menudo como el grado en que una persona se encuentra sana, cómoda y es capaz de participar o disfrutar de los acontecimientos y actividades de la vida.

La afectación que tiene la salud sobre la calidad de vida es un concepto que depende de cada persona.

Los factores que contribuyen a mejorar la calidad de vida relacionada con la salud son los siguientes: prevención de síntomas incómodos (como dolor, dificultad respiratoria, náuseas o estreñimiento); sentirse emocionalmente saludable (es decir, feliz, resiliente y tranquilo); ser capaz de realizar las actividades diarias habituales (como bañarse, vestirse e ir al baño); mantener relaciones cercanas con amigos y familiares; disfrutar de actividades sociales; sentirse satisfecho con los aspectos médicos y económicos de la atención sanitaria; tener una imagen corporal y un sentido de la sexualidad saludables.

Algunos de los factores que influyen negativamente en la calidad de vida relacionada con la salud son deterioro mental, discapacidad, dolor crónico, dependencia de los cuidadores y aislamiento social.

La evidencia indica que la proporción de la vida que se disfruta en buena salud se ha mantenido prácticamente constante, lo que implica que los años adicionales están marcados por la mala salud.

Cuando las personas pueden vivir esos años adicionales de vida con buena salud y en un entorno propicio, su capacidad para hacer lo que más valoran apenas se distingue de la que tiene una persona más joven.

Seminario | Ecosistema envejecimiento saludable: entornos y estilos de vida de personas mayores

Diversidad en la vejez y envejecimiento saludable

No hay tal cosa como la persona mayor «típica»: algunos octogenarios tienen unas facultades físicas y psíquicas similares a las de muchos treintañeros; otras personas, en cambio, sufren un deterioro considerable a edades mucho más tempranas.

La diversidad que se aprecia en la vejez no es una cuestión de azar; en gran medida se debe a los entornos físicos y sociales en que se encuentran las personas, puesto que ese entorno influye en sus oportunidades y sus hábitos relacionados con la salud.

Los entornos propicios, tanto físicos como sociales, también facilitan que las personas puedan llevar a cabo las actividades que son importantes para ellas, a pesar de la pérdida de facultades.

En la formulación de una respuesta de salud pública al envejecimiento, es importante tener en cuenta no solo los elementos individuales y ambientales que amortiguan las pérdidas asociadas con la vejez, sino también los que pueden reforzar la recuperación, la adaptación y el crecimiento psicosocial.

Percepción, significado y representación social de la calidad de vida

“Calidad de vida” es una expresión lingüística cuyo significado es eminentemente subjetivo; está asociada con la personalidad de la persona, con su bienestar y la satisfacción por la vida que lleva, y cuya evidencia está intrínsicamente relacionada a su propia experiencia, a su salud y a su grado de interacción social y ambiental y en general a múltiples factores.

Para el adulto mayor, calidad de vida significa tener paz y tranquilidad, ser cuidado y protegido por la familia con dignidad, amor y respeto, y tener satisfechas como ser social sus necesidades de libre expresión, decisión, comunicación e información.

Para la familia, calidad de vida significa que el adulto mayor satisfaga sus necesidades de alimentación, vestido, higiene y vivienda.

Los valores y actitudes hacia el adulto mayor lo hacen sentirse una persona valorada, valiosa, traducido en un trato cálido, impregnado de respeto, de afecto y de amor.

El adulto mayor necesita continuar con su libertad de acción y comunicación, disponer económicamente de una pequeña cantidad de dinero para satisfacer sus 'gustitos'.

La libertad, tanto de acción, comunicación u opinión, también es un derecho universal de la persona, y que el adulto mayor no puede perderla; es responsabilidad de la familia garantizarle ese derecho, así como apoyarlo para que tenga seguridad económica, que es una necesidad a satisfacer en toda persona.

Desafíos actuales y consideraciones para la acción

A menudo se da por supuesto que las personas mayores son frágiles o dependientes y que constituyen una carga para la sociedad; los profesionales de la salud pública, así como la sociedad en general, deben hacer frente a estas y otras actitudes edadistas, ya que pueden dar lugar a situaciones de discriminación y afectar a la formulación de políticas y la creación de oportunidades para que las personas mayores disfruten de un envejecimiento saludable.

La pandemia tuvo un gran impacto en el sentimiento de soledad, alcanzando niveles altos en diversas encuestas, y sentirse solo no se explica únicamente por el hecho de no vivir acompañados, sino que también responde a la escasez de espacios de participación en los que las personas mayores tienen la posibilidad de desarrollarse.

Mantener hábitos saludables a lo largo de la vida, en particular seguir una dieta equilibrada, realizar actividad física con regularidad y abstenerse de consumir tabaco, contribuye a reducir el riesgo de enfermedades no transmisibles, mejorar la capacidad física y mental y retrasar la dependencia de los cuidados.

La ONU y la OMS han planteado iniciativas y marcos para abordar el envejecimiento, incluyendo la Década del Envejecimiento Saludable 2021-2030 liderada por la OMS, que invita a los países a adoptar políticas que promuevan entornos propicios y la participación social.

Acciones sugeridas a partir del modelo y la evidencia

  1. Promover la autonomía y autodeterminación de las personas mayores desde la familia y las políticas públicas.
  2. Fomentar oportunidades de participación social, redes de apoyo y espacios comunitarios accesibles.
  3. Impulsar programas formativos y de inclusión como la "universidad de la experiencia" que valoren la sabiduría y el aporte de los adultos mayores.
  4. Diseñar políticas de pensiones y acceso a la salud que reduzcan la desigualdad y garanticen prestaciones acordes con las necesidades reales.
  5. Combatir el edadismo mediante sensibilización profesional y campañas públicas.
  6. Crear entornos físicos inclusivos: transporte, espacios públicos y vivienda adaptada.
  7. Promover hábitos de vida saludables a lo largo del ciclo vital para ampliar la vida con buena salud.
Factor Dimensiones clave Acciones propuestas
Independencia Autodeterminación, autonomía, sabiduría Apoyo familiar, educación continua, protección legal
Participación social Redes sociales, derechos, inclusión Espacios comunitarios, programas de participación, pensiones dignas
Bienestar Salud física y mental, actividades, apoyo sanitario Atención primaria fortalecida, prevención, servicios accesibles

Con estas reflexiones se espera aportar a la comprensión y satisfacción de las necesidades reales que este grupo etario presenta, con el fin último de contribuir al logro de una mejor calidad de vida.

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