Chile se encuentra en temporada de incendios forestales, un fenómeno que se ha profundizado en la última década debido a la sequía que afecta a gran parte del país. Recientemente, en medio de una ola de calor en la zona centro sur, una serie de incendios forestales activos desde el viernes 16 de enero provocaron una situación de emergencia. El gobierno decretó estado de excepción constitucional por catástrofe en las regiones afectadas, con el fin de habilitar un mayor despliegue de las Fuerzas Armadas y reforzar así la asistencia, acelerando la coordinación de recursos para combatir los focos activos.
Desde el 17 de enero, se han contabilizado 21 personas fallecidas y 305 lesionadas, con una cifra de personas damnificadas que asciende a 20.471. Además, se registraron 2.359 viviendas destruidas y aproximadamente 689 personas albergadas. En este contexto de devastación, emerge una preocupación crucial sobre cómo estas catástrofes afectan de manera desproporcionada a ciertos segmentos de la población.

Vulnerabilidad Agravada: Los Adultos Mayores frente a la Catástrofe
Los incendios forestales se han transformado en uno de los efectos más devastadores de la crisis climática. El calor extremo, con subsecuentes incendios forestales, ya no es una amenaza futura, sino una realidad cotidiana que afecta de forma desigual a la población. En este escenario, las personas mayores, con discapacidad o en situación de vulnerabilidad enfrentan riesgos graves, exacerbados por diversas condiciones.
El Desafío Demográfico y Social
La vulnerabilidad de los adultos mayores frente a los incendios se manifiesta en varios frentes. A menudo residen en viviendas mal aisladas, carecen de recursos para climatización o no disponen de redes de apoyo sólidas que puedan asistirles en situaciones de emergencia. Esta realidad se agrava en un país como Chile, que hoy en día es altamente expuesto a esta "nueva pandemia" climática y cuenta con una población que envejece aceleradamente: un 19,7% de sus habitantes tiene 60 años o más.
Adultos mayores en situación de vulnerabilidad se beneficiarían por trabajo articulado del Gobierno
Lecciones de España: Hacia Protocolos Integrados
España ha experimentado un aprendizaje doloroso a raíz de sus propios incendios, lo que ha impulsado la implementación de protocolos más integrados. Estos incluyen:
- Planes de evacuación obligatoria.
- Cooperación europea a través de iniciativas como rescEU.
- Comunicación multicanal para asegurar que la información llegue a todos los segmentos de la población.
- La Estrategia sobre Discapacidad 2022-2030, que incorpora la creación de refugios accesibles y transporte adaptado para personas con movilidad reducida o necesidades especiales.
Estas medidas resaltan la importancia de adaptar las respuestas de emergencia para incluir a los grupos más vulnerables.
Un Llamado a la Acción: Políticas Públicas Proactivas e Inclusivas
De la Reacción a la Estrategia a Largo Plazo
El desafío chileno es claro: pasar de una lógica reactiva a una política pública de largo plazo, con una visión de 20 a 30 años. Los incendios de gran magnitud no son una excepción, sino una tendencia que se intensificará con el cambio climático. Por lo tanto, no se trata de un gesto asistencial, sino de una decisión política y estratégica fundamental: salvar vidas, proteger derechos y fortalecer la resiliencia del país.

Chile como Referente Regional
Chile tiene la oportunidad de dar un salto cualitativo y transformarse en referente regional en políticas inclusivas de emergencias. Para lograrlo, se requiere:
- Decisión política al más alto nivel.
- Coordinación interinstitucional efectiva.
- Una narrativa renovada que ponga la dignidad humana en el centro de todas las acciones y estrategias.