La implementación de un enfoque de género en las políticas públicas es fundamental para alcanzar sociedades igualitarias, respetuosas e inclusivas, libres de discriminaciones y violencias. En el caso de las personas mayores, este abordaje resulta trascendental, ya que las desigualdades de género que afectan a las mujeres se acumulan a lo largo de la vida y se hacen más evidentes durante la vejez debido a factores físicos, psicosociales, económicos y culturales.

El contexto de la desigualdad en la vejez
El índice de feminidad actual indica que, por cada 100 hombres mayores, hay 123,3 mujeres de 60 años o más. Esta disparidad demográfica se cruza con indicadores de vulnerabilidad preocupantes:
- Brecha económica: Según la encuesta CASEN (2017), el ingreso promedio de las mujeres mayores a través de pensiones ($205.575) es un 26,3% inferior al de los hombres ($278.763).
- Violencia y maltrato: En el programa de Buen Trato y Derechos Humanos de SENAMA (2023), el 65,17% de las solicitudes por maltrato y asesoría legal correspondió a mujeres.
- Dependencia y cuidados: En contextos rurales, el 17% de las mujeres mayores presenta dependencia funcional frente al 12,9% de los hombres. Además, las mujeres mayores de 60 años son el grupo que más realiza labores de cuidado a terceros (51,6%).
Estrategias de SENAMA: Transversalización del enfoque de género
SENAMA ha integrado la perspectiva de género e interseccionalidad en sus definiciones estratégicas para lograr cambios estructurales. Este proceso incluye la creación de una orgánica de género y la conformación de una Mesa de Género e Interseccionalidad que articula el nivel central con las regiones.
Capacitación y fortalecimiento institucional
El enfoque se promueve mediante capacitaciones dirigidas a funcionarios que desarrollan intervención directa o supervisión regional. El objetivo es que los equipos técnicos sean capaces de observar sus propias prácticas y detectar sesgos en la estructura institucional y en el trato con los usuarios.

Reformulación de programas emblemáticos
La institución ha reformulado sus programas de manera metodológica para integrar la perspectiva de género en sus guías operativas, bases y estándares de calidad:
- Programa Envejecimiento Activo: Se prioriza a las mujeres en talleres de inclusión digital para favorecer su autonomía. Paralelamente, se trabaja con los hombres para derribar mandatos de masculinidad hegemónica y fomentar su participación en espacios colectivos.
- Programa ELEAM SENAMA: Se incorporó un enfoque de género en los instrumentos de diagnóstico, reconociendo cómo los estereotipos, roles y relaciones de poder han marcado la historia de vida de cada usuario.
Sexualidad, autonomía y diversidad
SENAMA ha comenzado a integrar la esfera de la sexualidad de manera transversal para romper con lógicas edadistas que invisibilizan este aspecto en las personas mayores. Se han construido orientaciones metodológicas para guiar a los equipos de intervención, promoviendo el ejercicio de derechos sexuales y reproductivos con especial atención en las experiencias de las mujeres.
Asimismo, en línea con los mandatos del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, se ha impulsado el plan “Envejecemos y nos Vinculamos desde la Diversidad”, posicionando la erradicación de la violencia hacia las personas de las diversidades sexo-genéricas como un eje prioritario.
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Si bien la transformación social ha permitido avances en la igualdad ante la ley y la mayor autonomía de las mujeres, el trabajo de SENAMA subraya que es imperativo hacerse cargo de los cuidados de manera integral, reconociendo y valorando el rol de quienes cuidan, además de continuar con la lucha para eliminar las discriminaciones legales que aún persisten.