El aparato locomotor, compuesto por huesos, articulaciones y músculos, experimenta cambios significativos con el envejecimiento. Estos cambios pueden llevar a una serie de enfermedades y condiciones que afectan la calidad de vida de las personas mayores, generando dolor, rigidez y limitación en el movimiento.
Cambios Normales por el Envejecimiento
Con la edad, el cuerpo humano experimenta una serie de transformaciones naturales en el sistema musculoesquelético. Estos cambios son progresivos y pueden influir en la funcionalidad y el bienestar de los ancianos.
Cambios en los Huesos
La gente pierde masa o densidad ósea conforme envejece, especialmente las mujeres después de la menopausia. Los huesos pierden calcio y otros minerales, volviéndose más frágiles y propensos a fracturas.
- La columna vertebral, conformada por huesos llamados vértebras y discos gelatinosos entre ellos, se acorta a medida que los discos pierden líquido y se adelgazan.
- Las vértebras también pierden parte de su contenido mineral, haciéndolas más delgadas, y la columna se vuelve curva y comprimida.
- Se pueden formar espolones óseos en las vértebras debido al proceso de envejecimiento y el uso general.
- Los arcos del pie se vuelven menos pronunciados, contribuyendo a una ligera pérdida de estatura.
- Los huesos largos de los brazos y las piernas se vuelven más frágiles debido a la pérdida mineral, pero no cambian de longitud, lo que hace que los brazos y las piernas se vean más largos al compararlos con el tronco acortado.
Cambios en las Articulaciones
Las articulaciones se vuelven más rígidas y menos flexibles con la edad. El líquido sinovial dentro de ellas puede disminuir, y el cartílago puede empezar a friccionarse y a desgastarse. Los minerales se pueden depositar en algunas articulaciones y a su alrededor (calcificación), lo cual es común alrededor del hombro.
- Las articulaciones de la cadera y de la rodilla pueden comenzar a perder cartílago (cambios degenerativos).
- Las articulaciones de los dedos pierden cartílago y los huesos se adelgazan ligeramente. Los cambios en las articulaciones de los dedos, más a menudo una hinchazón ósea llamada osteofitos, son más comunes en las mujeres y pueden ser heredados.
- El cartílago interior de la articulación se vuelve más fino y sus componentes se alteran, disminuyendo la resiliencia de la articulación y aumentando la propensión a las lesiones.
- Las superficies articulares pueden no deslizarse una sobre otra tan bien como solían hacerlo, lo que puede causar artrosis.
- El tejido conjuntivo de los ligamentos y los tendones se vuelve más duro y quebradizo, limitando la amplitud de movimiento de las articulaciones.

Cambios en los Músculos
La masa corporal magra disminuye debido en parte a la pérdida del tejido muscular (atrofia), un proceso conocido como sarcopenia. La velocidad y la cantidad de los cambios musculares parecen ser provocados por los genes, empezando frecuentemente a los 20 años en los hombres y a los 40 en las mujeres.
- La lipofuscina (un pigmento relacionado con la edad) y la grasa se depositan en el tejido muscular.
- Las fibras musculares se encogen y el tejido muscular es reemplazado más lentamente, pudiendo ser sustituido por tejido fibroso duro. Esto es más notorio en las manos, que pueden lucir delgadas y huesudas.
- Los músculos están menos tonificados y son menos capaces de contraerse debido a cambios normales en el tejido muscular y a los cambios en el sistema nervioso por el envejecimiento.
- Los músculos pueden volverse rígidos con la edad y pueden perder tono, incluso con ejercicio regular.
- La pérdida de músculo (sarcopenia) es un proceso que comienza alrededor de los 30 años de edad y sigue avanzando durante el resto de la vida, disminuyendo gradualmente tanto la cantidad de tejido muscular como el número y el tamaño de las fibras musculares.
- Esta leve pérdida de fuerza muscular supone un aumento de carga sobre ciertas articulaciones (como las rodillas) y predispone a la persona afectada a sufrir artropatías y caídas.
- El número de fibras musculares de contracción rápida disminuye mucho más que el número de fibras musculares de contracción lenta.
Efectos de los Cambios en el Aparato Locomotor
Estos cambios naturales tienen un impacto directo en la función y la movilidad de las personas mayores.
Consecuencias Físicas
- Los huesos se vuelven más frágiles y se pueden romper con más facilidad, lo que lleva a un riesgo incrementado de fracturas.
- Se presenta una disminución de la estatura general, principalmente debido a que el tronco y la columna se acortan.
- El deterioro de las articulaciones puede llevar a inflamación, dolor, rigidez y deformidades, afectando a casi todas las personas mayores, desde una rigidez leve hasta una artritis grave.
- La postura se puede volver más encorvada (inclinada). Las rodillas y las caderas se pueden flexionar más. El cuello se puede inclinar, los hombros se pueden volver más estrechos, mientras que la pelvis se vuelve más ancha.
- El movimiento es lento y puede volverse limitado. El patrón de la marcha (andar) se vuelve más lento y más corto. La marcha se puede volver inestable y hay poco movimiento de brazos. Las personas mayores se cansan más fácilmente y tienen menos energía.
- La pérdida de masa muscular reduce la fuerza y la resistencia.
Riesgos Asociados
Los cambios en la marcha, la inestabilidad y la pérdida del equilibrio pueden conducir a caídas, lo que incrementa el riesgo de lesión. Algunos adultos mayores tienen una reducción en los reflejos, en la mayoría de los casos provocada por cambios en los músculos y los tendones más que por cambios en los nervios. Se puede presentar una disminución en el reflejo rotuliano o los reflejos aquíleos del tobillo.
Equilibrio y movilidad en personas mayores
Problemas Comunes que Afectan el Aparato Locomotor en Ancianos
Los trastornos musculoesqueléticos comprenden más de 150 afecciones que afectan el sistema locomotor, abarcando desde trastornos repentinos y de corta duración, como fracturas, esguinces y distensiones, a enfermedades crónicas que causan limitaciones de las capacidades funcionales e incapacidad permanentes. Estas enfermedades suelen cursar con dolor (a menudo persistente) y limitación de la movilidad, la destreza y el nivel general de funcionamiento, lo que reduce la capacidad de las personas para trabajar. Los ancianos, las personas con sobrepeso y aquellas que ya cuentan con una patología que afecta a sus huesos y articulaciones tienen un riesgo mayor de sufrir estas enfermedades.
Osteoporosis
La osteoporosis es un problema común, en especial para las mujeres mayores y tras la menopausia. Es una enfermedad metabólica ósea que se caracteriza por baja masa ósea y afecta la microarquitectura corporal, lo que hace que los huesos se rompan más fácilmente. Las fracturas por compresión de las vértebras pueden causar dolor y reducir la movilidad. Su consecuencia más grave se relaciona con huesos más frágiles y un aumento del riesgo de fracturas como cadera, muñeca, hombro, pelvis y cuerpos vertebrales.
Sarcopenia y Osteosarcopenia
La sarcopenia es una enfermedad musculoesquelética que se da, con mayor incidencia, a partir de los 60 años y cuyo principal síntoma es la debilidad y atrofia muscular. La debilidad muscular contribuye a la fatiga, debilitamiento y disminución de la tolerancia a la actividad. Dado que tanto músculos como huesos se encuentran estrechamente relacionados, la aplicación de fuerza sobre el hueso está originada por la contracción muscular, lo que condiciona las propiedades óseas del cuerpo. La osteosarcopenia es un término para identificar aquellos adultos mayores con sarcopenia y osteoporosis, quienes presentan una mayor predisposición a este tipo de lesiones y un mayor riesgo de caídas y fracturas por fragilidad ósea.
Artritis y Osteoartritis
Los problemas articulares que van desde una rigidez leve a una artritis debilitante (osteoartritis) son muy comunes. Las enfermedades articulares afectan principalmente al sistema musculoesquelético generando dolor de huesos y articulaciones en personas mayores. La artritis es una inflamación reumática que produce rigidez y dolor de huesos y articulaciones. La osteoartritis es el desgaste del cartílago articular. Las lesiones se producen principalmente por el desgaste que sufren las articulaciones durante el movimiento por cargar un peso excesivo o por la degeneración articular causada por la edad.
- Artritis psoriásica: Afección patológica que causa dolor en las articulaciones en personas con casos de psoriasis.
En la mayoría de los casos, los problemas en las articulaciones suelen afectar a las extremidades inferiores, es decir, a las articulaciones de la cadera y las rodillas, pero también pueden producirse en otras zonas, como los hombros, los codos e incluso los dedos.
Otros Trastornos
- Dolor lumbar y de cuello: Son factores principales que contribuyen a la carga general de trastornos musculoesqueléticos.
- Fibromialgia: Enfermedad reumática que gradualmente provoca dolor en todos los músculos del cuerpo y tejido fibroso que afecta a los ligamentos y tendones.
- Esclerosis lateral amiotrófica (ELA): Un trastorno incurable del sistema nervioso. Aunque no es exclusivamente un trastorno del aparato locomotor, tiene manifestaciones significativas en la movilidad.

Diagnóstico y Síntomas
Las enfermedades articulares suelen manifestarse inicialmente con dolor en articulaciones, cansancio, inflamación y dificultad para moverse. Es normal confundirse y no saber identificar si el malestar proviene de los músculos o de las articulaciones.
- El cansancio y dolor muscular suele aparecer tras un esfuerzo físico, una mala postura o una sobrecarga.
- El dolor en las articulaciones se localiza en zonas concretas, como las rodillas, codos o muñecas, y a menudo se intensifica con el movimiento y puede ir acompañado de inflamación, rigidez o sensación de bloqueo en la articulación.
Se recomienda acudir a su médico, debido a que un tratamiento a tiempo de la enfermedad podría acelerar su curación y reducir el riesgo de sufrir otro tipo de complicaciones. El médico especialista en el dolor de articulaciones, entre otros, es el reumatólogo.
Prevención y Tratamiento
La prevención y el tratamiento de las enfermedades del aparato locomotor en ancianos son fundamentales para mejorar su calidad de vida y mantener la autonomía. Aunque el desgaste y el deterioro de las articulaciones, sobre todo en el caso de los ancianos, no se pueden curar por completo, es posible prevenir, retardar su aparición e incluso revertir algunas condiciones.
Ejercicio y Actividad Física
El ejercicio es una de las mejores maneras de retardar o evitar los problemas musculares, articulares y óseos. Un programa de ejercicio moderado puede mantener la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad, además de ayudar a que los huesos permanezcan fuertes.
- Realizar ejercicios de movilidad articular con regularidad ayuda a mejorar la flexibilidad, reducir la rigidez y prevenir el desgaste de las articulaciones.
- Para las personas con artrosis, es importante optar por ejercicios de bajo impacto que no sobrecarguen las articulaciones.
- El fortalecimiento óseo es clave para evitar la pérdida de densidad y prevenir fracturas.
- Se recomiendan ejercicios de fuerza y cardio, adaptados a las limitaciones individuales, para fortalecer la masa muscular y aumentar la densidad ósea.
- En el caso de las articulaciones, para frenar la artrosis, se realizan ejercicios aeróbicos pasivos (realizados por el profesional con el paciente) o activos (realizados por el paciente) para lograr el rango total de movimiento de dicha articulación.
Es importante hablar con su proveedor de atención médica antes de iniciar un programa nuevo de ejercicios.
Nutrición y Suplementos
Una alimentación equilibrada y rica en ciertos nutrientes es clave para fortalecer los huesos y mantener la salud articular en las personas mayores. Es importante corregir los niveles de calcio y vitamina D del paciente para que mejore su densidad ósea.
- Vitamina D: Es esencial para la absorción de calcio y el mantenimiento de unos huesos fuertes. Su déficit puede debilitar la estructura ósea y aumentar el riesgo de fracturas. Se encuentra en el pescado azul (salmón, sardinas), los lácteos enriquecidos y los huevos. Se recomienda una correcta exposición al sol para que el cuerpo pueda sintetizar de mejor manera la vitamina D.
- Vitamina K: Ayuda en la mineralización ósea y en la producción de proteínas esenciales para la salud de los huesos.
- Vitamina C: Favorece la producción de colágeno, una proteína clave para la elasticidad de los tejidos articulares.
- Vitaminas del grupo B: En especial la B6 y la B12, que contribuyen a reducir la inflamación y el desgaste articular.
- Vitamina E: Posee propiedades antioxidantes que protegen las células articulares del envejecimiento y el estrés oxidativo.
- Además de estas vitaminas, es importante garantizar un buen aporte de calcio para los huesos, ya que este mineral fortalece la estructura ósea y previene la desmineralización. Las mujeres necesitan ser particularmente cuidadosas e ingerir suficiente calcio y vitamina D a medida que envejecen.
Si se sufre de osteoporosis, se debe hablar con el proveedor de atención médica acerca de los tratamientos que necesitan receta.
Tratamiento Farmacológico y Terapéutico
El tratamiento de las enfermedades articulares depende del tipo de dolencia y la fase en que se encuentre la enfermedad. El tratamiento farmacológico suele basarse en antiinflamatorios no esteroideos para aliviar el dolor y reducir la inflamación.
- En algunas ocasiones se utiliza ácido hialurónico para frenar la pérdida del cartílago y mejorar la movilidad.
- Cuando hay derrames articulares, el tratamiento puede incluir una punción para drenar el líquido acumulado o se aplica cortisona, inyectándola directamente sobre la articulación afectada para reducir la inflamación.
- Además de la medicación, es muy importante realizar ejercicios de fisioterapia que contribuyen a reducir el dolor, contrarrestan la pérdida de la función muscular y ayudan a mantener el movimiento de la articulación afectada.
Remedios Caseros y Cuidados Paliativos
Incorporar estos remedios caseros para el dolor de rodillas y el malestar articular en la rutina diaria puede marcar una gran diferencia en el bienestar general.
- Aplicar frío en la zona afectada ayuda a reducir la inflamación y el dolor, mientras que el calor favorece la relajación muscular y mejora la circulación sanguínea.
- El consumo de infusiones como el jengibre o la cúrcuma puede ser beneficioso, ya que poseen propiedades antiinflamatorias naturales.
- Las sales de Epsom contienen magnesio, un mineral que ayuda a relajar los músculos y aliviar el dolor articular.
- El uso de aceites esenciales, como el de árnica o eucalipto, en masajes suaves puede mejorar la circulación y reducir la rigidez en músculos y articulaciones.
Atención Especializada
Contar con el apoyo de la familia y la orientación de profesionales especializados es clave para afrontar los desafíos del envejecimiento del aparato locomotor. Ante dolores persistentes o un empeoramiento de los síntomas, es fundamental consultar con un médico de cabecera que pueda realizar las pruebas pertinentes o remitir al paciente a un especialista, como un reumatólogo o fisioterapeuta.
Equilibrio y movilidad en personas mayores
Impacto Global y Respuesta de la OMS
Según un análisis reciente de los datos relativos a la carga mundial de morbilidad, aproximadamente 1710 millones de personas en todo el mundo tienen trastornos musculoesqueléticos. Estos son también los que más contribuyen a los años vividos con discapacidad (AVD) en todo el mundo, representando aproximadamente 149 millones de AVD, lo que equivale al 17% de todos los AVD a nivel mundial. El dolor lumbar es el principal factor que contribuye a la carga general de trastornos musculoesqueléticos. Aunque la prevalencia de los trastornos musculoesqueléticos aumenta con la edad, los jóvenes también pueden presentarlos, a menudo en edades en que sus ingresos laborales son más elevados. El impacto social de la jubilación anticipada en cuanto a costos directos de atención de salud y costos indirectos (es decir, ausentismo laboral o pérdida de productividad) es enorme.
En 2017, la OMS puso en marcha la iniciativa Rehabilitación 2030 para llamar la atención sobre la profunda necesidad insatisfecha de rehabilitación en todo el mundo y destacar la importancia de fortalecer los sistemas de salud para proporcionar servicios de rehabilitación. La rehabilitación es un servicio de salud esencial y crucial para lograr la cobertura sanitaria universal. La OMS ha apoyado a más de 20 países para que fortalezcan sus sistemas de salud y presten mejores servicios de rehabilitación, y está elaborando un conjunto de intervenciones de rehabilitación que abarcan las fracturas en las extremidades, la artrosis, la artritis reumatoide, la lumbalgia y la amputación.