A la hora de hablar de a qué edad se considera una persona mayor, es fundamental diferenciar entre la edad cronológica y la edad funcional de las personas. Tradicionalmente, la edad de 65 años se ha considerado como el comienzo de la vejez, coincidiendo con la edad de jubilación. Sin embargo, el motivo de esta consideración no se fundamenta en la biología, sino en la historia: hace muchos años, la edad de 65 años fue elegida como la edad de jubilación en Alemania, el primer país en establecer un plan de jubilación. Posteriormente, en 1965, en Estados Unidos, esta edad fue designada como la edad elegible para el seguro de Medicare, siendo una edad cercana a la jubilación real de la mayoría de las personas en sociedades económicamente avanzadas.
No obstante, una serie de estudios científicos recientes están cambiando por completo nuestro concepto de lo que concebimos como 'tercera edad', demostrando que la vejez no comienza cuando lo dicta el calendario, sino cuándo lo sentimos, y cada vez la sentimos más tarde. Concretamente, la vejez ha pasado de englobar a todos los mayores de 65 años como un colectivo homogéneo, a ser una etapa donde podemos encontrar grupos heterogéneos en los que cada persona cuenta con características y condiciones diversas.
La Diversidad de la Edad: Cronológica, Biológica y Psicológica
Edad Cronológica: Un Punto de Partida Tradicional
La edad cronológica se fundamenta únicamente en el paso del tiempo y es la edad de una persona expresada en años. Si bien tiene poco sentido en términos de salud, su uso en el campo legal y económico es habitual, ya que la probabilidad de desarrollar un problema de salud aumenta a medida que las personas envejecen. José Augusto García Navarro, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, señala que "la edad, en general, no es criterio para nada porque es biológica, no cronológica".
Edad Biológica: El Estado del Organismo
La edad biológica se refiere a las modificaciones que experimenta el organismo y que se presentan, generalmente, con el paso de los años. Lo que importa realmente es el estado de nuestras células, tejidos y órganos. Hoy sabemos que dos personas de 70 años pueden tener estados de salud completamente diferentes; una puede correr maratones y otra necesitar asistencia para caminar.
Dado que estos cambios afectan a algunas personas antes que a otras, algunas personas son viejas desde el punto de vista biológico a los 65 años, mientras que otras no lo son hasta transcurrida una década o más. Sin embargo, la mayoría de las diferencias notables en la edad aparente entre personas de edad cronológica similar son causadas por el estilo de vida, los hábitos y los efectos sutiles de ciertas enfermedades, en lugar de por las diferencias en el envejecimiento real.
Edad Psicológica: Cómo se Siente y se Comporta la Persona
La edad psicológica se refiere a cómo se comportan y se sienten las personas. Por ejemplo, un octogenario que trabaja, hace proyectos, espera con ilusión acontecimientos futuros y participa en muchas actividades es considerado una persona joven psicológicamente.
En resumen, todos estos aspectos nos permiten comprender lo subjetiva que es la pregunta de a qué edad se considera una persona mayor.
La Evolución del Concepto de Vejez y Tercera Edad
Cambios en la Percepción a lo largo del Tiempo
Una investigación publicada en Psychology and Aging por el equipo del psicólogo Markus Wettstein, de la Universidad Humboldt de Berlín, analizó las respuestas de más de 14.000 adultos alemanes de entre 40 y 100 años, recopiladas entre 1996 y 2021. A todos ellos se les hizo la misma pregunta: ¿A qué edad empieza uno a ser anciano? Los resultados fueron sorprendentes.
Las personas de 65 años nacidas en 1931 creían que la vejez comenzaba a los 74. Las nacidas en 1956, en cambio, la situaban en los 76,8 años y, en general, por cada década, la percepción de la vejez se retrasaba entre 1 y 2 años. Además, cuanto mayores eran los participantes, más retrasaban su propia idea de cuándo comienza la vejez. Esto es lo que los psicólogos llaman disociación de grupo etario, que en esencia, quiere decir que nadie quiere ser considerado anciano.
Según los expertos, hay múltiples factores que explican este fenómeno en el que ni siquiera una persona de 80 años considera que haya alcanzado la vejez. Entre ellos se encuentran una mayor esperanza de vida, mejor salud física y mental (gracias a una mayor conciencia sobre el autocuidado) y también el rechazo social a la etiqueta de 'viejo'.
El estudio de Wettstein también encontró que la percepción de la vejez varía según el estado de salud y las emociones del individuo. Aquellas personas con mal estado de salud tienden a creer que la vejez comienza antes; los que se sienten solos o deprimidos también adelantan su percepción del envejecimiento; en cambio, las mujeres suelen considerar que la vejez empieza 2 a 3 años más tarde que los hombres.
Percepciones Generacionales y Estereotipos Sociales
La ONU predice que para 2030, una de cada seis personas tendrá 60 años o más. Sin embargo, la percepción del envejecimiento apenas ha cambiado desde 2018, e incluso se ha revertido en América Latina.
Un estudio de Ipsos realizado en 32 países reveló que, en promedio, la gente dice que la "vejez" comienza a los 66 años. No obstante, las distintas generaciones varían ampliamente en su percepción: los jóvenes, por ejemplo, dicen que una persona es vieja cuando cumple 59 años, mientras que la generación que está en sus cuarentas la sitúa a los 65. Cuando se les preguntó a qué edad llega una persona a la plenitud de la vida, los milenios respondieron que se alcanza a los 36 años, y consideraron que la juventud termina a los 40. La Generación X y los boomers, en cambio, opinaron que la juventud termina a los 31.

La mayoría de los países sobreestiman considerablemente el tamaño de la población que envejece. Por ejemplo, los mexicanos creen que tres de cada diez personas (30%) en su país tienen más de 65 años, más del triple del 8% real. En contraste, Japón, considerado actualmente una sociedad superenvejecida, es el país que más subestima el número de sus mayores de 65 años.
Existe un estereotipo cultural por el que se tacha a las personas mayores de individuos frágiles o dependientes que suponen una carga para la sociedad. Esta imagen, además de estar arraigada culturalmente, también es, en gran medida, compartida por los medios de comunicación. Por este motivo, es importante reflejar la realidad del envejecimiento en la salud pública y en la sociedad, en general.
La Terminología: De "Anciano" a "Personas Mayores"
Los conceptos de “anciano”, “tercera edad”, “personas mayores” o “abuelos” necesitan una objetivación social que permita definir debidamente al grupo que representan. En el Diccionario de la Academia, "anciano" se describe como "Dicho de una persona: de mucha edad", haciendo referencia a un significado de edad cronológica, donde el adjetivo "mucha" expresa un grado elevado en cantidad.
Sin embargo, la palabra "anciano" comparte relación de significado con voces como "vejez", "edad senil" o "viejo", que ya representan la decadencia física, relacionándose no solo con la edad cronológica, sino también con la biológica. Por esta razón, términos como "anciano" o "viejo" resultan actualmente duros, políticamente incorrectos y con connotaciones socialmente vejatorias, pues se refieren al deterioro físico, la enfermedad y la muerte.
Aunque la sociedad moderna recurre a eufemismos, como "tercera edad", lo cierto es que este uso no es nada moderno ni ha representado siempre la última etapa en la cronología humana. La tercera edad es el sector social en el cual disminuye la vida laboral activa, y por edad cronológica se sitúa en personas mayores de 65 años. En realidad, no es un eufemismo de anciano o viejo, pues este estereotipo, que ya se recogía en el siglo XVI, está obsoleto.
El término "personas mayores" es un uso que llega desde el siglo XIX, con el valor de: "abuelos y demás progenitores de una persona". Este significado se recoge por primera vez en el Diccionario de la lengua castellana (1822) de Núñez de Taboada. Actualmente, "mayores" se usa siempre en plural y es un eufemismo formal para desplazar designaciones políticamente incorrectas, dotando de dignidad la nueva realidad social y desligando en su significado la edad cronológica de la edad biológica (vejez, enfermedad, muerte) para ofrecer un punto de vista positivo. Su uso se extiende significativamente, superando a "anciano" y "tercera edad" en búsquedas en medios de comunicación.
Incluso desde las instituciones políticas, como se observó en comparecencias del ministro de Sanidad durante la crisis del COVID-19, se utiliza el término "mayores": "Estamos trabajando también para que, en cuanto sea posible, las medidas de alivio lleguen también a los mayores".
El Envejecimiento: Un Proceso Heterogéneo y No Lineal
Heterogeneidad en la Vejez
La heterogeneidad de las personas mayores es una realidad que cada vez se hace más evidente. El mundo del envejecimiento está experimentando un cambio importante en el que la esperanza de vida ya no solo significa que vivimos más, sino que hemos alterado el concepto de tercera edad. La vejez es una etapa donde podemos encontrar grupos heterogéneos con características y condiciones diversas.
En este sentido, en la vejez podemos diferenciar entre:
- Personas mayores: en este grupo, los individuos experimentan ciertas consecuencias inevitables de la tercera edad.
- Mayores dependientes: las personas de este grupo viven una situación de fragilidad, necesidad de ayuda y dependencia.
Esto demuestra la cantidad de realidades que podemos encontrar en la vejez, siendo necesario que todas ellas vivan un envejecimiento satisfactorio. La clave no es que la tercera edad se convierta en una nueva juventud, sino fomentar que los mayores de 65 años se integren en la sociedad con bienestar y una buena calidad de vida.
No obstante, el envejecimiento de la población lleva parejo un aumento del riesgo de encontrarnos en situación de fragilidad, vulnerabilidad e, incluso, dependencia. Por este motivo, es importante tener en cuenta las personas que sufren un envejecimiento patológico a la hora de crear políticas para la tercera edad.
Etapas del Envejecimiento
La gerontología diferencia entre vejez y envejecimiento. El envejecimiento es el proceso que inicia desde el nacimiento y termina con la muerte, influenciado por aspectos biológicos, psicológicos y sociales. La vejez, por su parte, es una etapa de vida que comienza a los 60 años y es considerada la última etapa, formando parte del envejecimiento.
Tradicionalmente, se usan términos como senectud como sinónimo de tercera edad, pero existen tres etapas bien diferenciadas en el proceso de envejecimiento:
- Senectud: de los 60 a los 70 años.
- Vejez: de los 72 a los 90 años.
- Ancianos: de los 90 años en adelante.
Cada una de estas etapas implica diferentes responsabilidades y expectativas que varían según la persona y el entorno social y cultural. Más allá de la barrera de la edad cronológica, los expertos se plantean cinco etapas del envejecimiento según las capacidades personales:
- Etapa 1. Independencia: Los adultos mayores permanecen en su hogar y se ocupan de sus necesidades. Tienen buena salud y calidad de vida.
- Etapa 2. Interdependencia: Aparecen las primeras dificultades. Empiezan a olvidar cosas y a necesitar ayuda para diversas tareas de esfuerzo o gestión.
- Etapa 3. Dependencia: Se precisa la asistencia de un cuidador.
- Etapa 4. Gestión de la crisis: Precisan supervisión constante.
- Etapa 5. Fin de la vida.
Características y Desafíos de la Vejez
Durante la vejez, es normal que se experimenten ciertos cambios biológicos y síndromes geriátricos. Las principales características y desafíos incluyen:
- Aparición de enfermedades biológicas como la artrosis, la diabetes, cataratas, osteoporosis y enfermedades cardiovasculares, debido a la avanzada edad.
- Tendencia a alejarse de la sociedad, con escasas o nulas oportunidades de trabajo.
- Pérdida de la validez de la memoria y afectaciones en las capacidades intelectuales y la manera de pensar.
- Cambios físicos notorios, como la aparición de canas.
- Refugio en el pasado, lo que provoca sentimientos de inseguridad y cambios en las relaciones sociales. Los hechos de la realidad pueden interpretarse de manera diferente.
- Dificultad para aceptar los cambios tecnológicos y sociales.
- Pueden surgir aspectos complicados, como la incertidumbre con respecto al futuro, cambios rápidos en el modo de vida y capacidades físicas e intelectuales, y problemas de identidad, sintiéndose inútiles por los cambios.

Envejecimiento Saludable: Clave para una Mejor Calidad de Vida
Concepto y Objetivos del Envejecimiento Saludable
El envejecimiento saludable hace referencia al aplazamiento o a la disminución de los efectos no deseados del envejecimiento. Gracias a él, está cambiando la idea de que la vejez es una etapa de deterioro y dependencia. Sus objetivos son mantener la salud física y mental, evitar los trastornos y continuar en un estado activo e independiente. Para la mayoría de las personas, mantener un buen estado general de salud requiere más esfuerzo a medida que aumenta la edad.
Hábitos para Promover un Envejecimiento Activo
El desarrollo de ciertos hábitos saludables es fundamental y puede ser beneficioso:
- Seguir una dieta nutritiva.
- Evitar fumar cigarrillos y consumir alcohol en exceso.
- Realizar actividad física con regularidad.
- Mantenerse mentalmente activo.
Cuanto antes se desarrollen estos hábitos, mejor será el resultado, aunque nunca es demasiado tarde para comenzar. De esta manera, las personas pueden controlar lo que les sucede a medida que envejecen.
Hay evidencias que sugieren un aumento del envejecimiento saludable en Estados Unidos, con una disminución del porcentaje de personas entre 75 y 84 años que muestran discapacidades, y una disminución en el porcentaje de personas mayores de 65 años con trastornos debilitantes, además de un aumento en las personas de edad avanzada (85 años o más, incluidas las centenarias).

Prevención del Deterioro Cognitivo
El deterioro cognitivo es uno de los principales problemas de las personas con edad avanzada. Para prevenirlo, es recomendable realizar actividades como:
- Leer, solucionar problemas de matemáticas y crucigramas.
- Realizar juegos de memoria, que además de ejercitar la memoria, son entretenidos.
Otros factores para atrasar su aparición pasan por tener una dieta sana y equilibrada, complementarla con ejercicio físico y mantener las relaciones sociales. Realizar preguntas a la persona afectada sobre su nombre, lugar donde vive, edad, si vive solo o acompañado, sus relaciones y actividades diarias, es un método para analizar su estado.
Esperanza de Vida y Longevidad
La esperanza de vida media ha aumentado considerablemente en el último siglo. En 2021, la esperanza de vida media en Estados Unidos para la población total era de 76 años. Un hombre de 65 años tiene actualmente una esperanza de vida de unos 83 años, y la de una mujer de 65 años ronda los 86 años. En general, las mujeres viven unos 4-5 años más que los hombres.
Aunque gran parte de este aumento se atribuye a la disminución de la mortalidad infantil, también se ha producido un aumento notable de la esperanza de vida para todas las edades por encima de los 40 años. No obstante, a pesar del aumento en la esperanza de vida, la duración máxima de la vida (la edad más avanzada que pueda alcanzar un ser humano) ha cambiado poco desde que se conservan registros. La posibilidad de vivir hasta los 120 años es muy pequeña; Madame Jeanne Calment tuvo la esperanza de vida más larga documentada con 122 años (1875 a 1997).
Varios factores influyen en la esperanza de vida:
- Herencia: La herencia está relacionada con la posibilidad de que una persona desarrolle una enfermedad. Por ejemplo, es probable que la vida se acorte si se heredan genes que aumentan el riesgo de desarrollar niveles elevados de colesterol. Por el contrario, la herencia de genes que protegen contra las enfermedades coronarias y el cáncer puede permitir tener una vida más larga.
La demografía mundial actual muestra que la mayor parte de la población tiene una esperanza de vida igual o superior a los 60 años. En México, para finales de 2019, se esperaban 13 millones 900 mil personas mayores de 60 años, lo que representa un alto porcentaje de envejecimiento en solo 50 años.
Este fenómeno de envejecimiento de la población se debe principalmente a dos factores: la disminución de la mortalidad, que ha contribuido al incremento de la esperanza de vida, y la disminución del número de nacimientos.
El Geriatra y el Envejecimiento Normal vs. Patológico
La mayoría de las personas sanas y activas no necesitan acudir específicamente a un geriatra (un médico que se especializa en el cuidado de las personas de edad avanzada) hasta que cumplen 70, 75 o incluso 80 años. Sin embargo, algunas personas necesitan ver a un geriatra a una edad más temprana debido a su estado de salud.
Envejecimiento Normal (Senescencia)
Las personas se preguntan a menudo si lo que están experimentando al envejecer es normal o no. Aunque las personas envejecen de forma distinta, algunos cambios son el resultado de procesos internos, es decir, por la edad en sí misma. Estos cambios, aunque no deseados, se consideran normales y se denominan, en ocasiones, envejecimiento natural o senescencia. Son cambios esperados y por lo general inevitables que se producen en todo el mundo que vive lo suficiente.
Por ejemplo, a medida que la persona cumple años, el cristalino de los ojos se vuelve más delgado y rígido, y tiene más dificultad para enfocar los objetos cercanos (un trastorno llamado presbicia). Este cambio se produce en casi todas las personas mayores, por lo que la presbicia es considerada normal con la edad.
Lo que constituye el envejecimiento normal no está siempre claro. Los cambios que se producen con el envejecimiento normal hacen a las personas más propensas a desarrollar determinados trastornos; sin embargo, en algunos casos, se pueden adoptar medidas para compensar estos cambios. Por ejemplo, aunque la pérdida de dientes es frecuente con el envejecimiento, acudir al dentista periódicamente, comer menos dulces, cepillarse y utilizar hilo dental regularmente suelen reducir significativamente el riesgo de pérdida dental importante.
Además, en algunos casos, el deterioro de las funciones que conlleva el envejecimiento parece similar al deterioro funcional que forma parte de un trastorno. Por ejemplo, el deterioro leve de la capacidad mental es casi universal en personas de edad avanzada y se considera como parte del envejecimiento normal. Este deterioro consiste en una dificultad mayor para el aprendizaje de cosas nuevas, reducción del intervalo de atención y pérdidas de memoria más frecuentes.
En algunas ocasiones, la distinción entre el deterioro funcional que forma parte del envejecimiento y el deterioro funcional que forma parte de un trastorno parece arbitraria. Por ejemplo, los niveles de azúcar en sangre aumentan después de comer hidratos de carbono a medida que se envejece; este aumento se considera parte del envejecimiento normal. Sin embargo, si el incremento supera un nivel determinado, se diagnostica un trastorno, como la diabetes, siendo la diferencia solo de grado.
Envejecimiento Patológico
El envejecimiento patológico es distinto del normal. Por el contrario, el deterioro de la capacidad mental en la demencia es mucho más grave que el envejecimiento normal. Las personas que envejecen de forma normal pueden extraviar cosas u olvidar detalles, pero las personas que padecen demencia olvidan acontecimientos enteros, tienen dificultades para realizar actividades cotidianas (conducir, cocinar y manejar sus finanzas) y ubicarse en el medio en el que viven (saber qué año es y dónde se encuentran).
Por lo tanto, la demencia se considera un trastorno, aunque es frecuente en las etapas tardías de la vida. Ciertos tipos de demencia, como la enfermedad de Alzheimer, se diferencian del envejecimiento normal también por otras razones, como el aspecto del tejido cerebral (obtenido durante la autopsia) de personas con ciertos tipos de demencia que es diferente del de los adultos mayores sin la enfermedad. Por este motivo, la distinción entre envejecimiento normal y demencia es a menudo clara.
Si bien el envejecimiento es el factor de riesgo dominante detrás de la mayoría de las enfermedades no transmisibles (cáncer, diabetes, Alzheimer), casi el 95% de los estadounidenses de más de 60 años padece al menos una enfermedad crónica, y cerca del 80% convive con dos o más. Por lo tanto, es importante tener en cuenta las personas que sufren un envejecimiento patológico a la hora de crear políticas para la tercera edad.