Encefalitis Viral en Ancianos: Causas, Síntomas y Prevención

La encefalitis es la irritación e hinchazón, o inflamación, del cerebro, casi siempre debido a infecciones. Es una enfermedad poco común que se presenta con mayor probabilidad de casos graves en personas muy jóvenes y adultos mayores, aunque su incidencia disminuye con la edad. Cuando la inflamación es ocasionada por una infección directa en el cerebro, se conoce como encefalitis infecciosa. Si el sistema inmunitario ataca por error al cerebro, se denomina encefalitis autoinmune. En algunos casos, la encefalitis puede ser mortal.

Esquema de un cerebro inflamado mostrando áreas afectadas por la encefalitis

Tipos y Causas de la Encefalitis

La encefalitis es, en la mayoría de los casos, causada por un virus. La inflamación puede ocurrir de varias maneras:

  • Un virus infecta directamente el encéfalo.
  • Un virus que causó una infección en el pasado se vuelve a activar y daña directamente el encéfalo.
  • Un virus, una vacuna o algún otro agente desencadena una reacción que hace que el sistema inmunitario ataque el tejido cerebral (reacción autoinmunitaria).

Encefalitis Infecciosa (Viral)

La encefalitis infecciosa se produce cuando un virus invade el cerebro, pudiendo afectar una sola área o propagarse. La exposición a estos virus puede suceder a través de:

  • Inhalación de gotitas de la nariz, boca o garganta de una persona infectada.
  • Alimentos o bebidas contaminados.
  • Picaduras de mosquitos, garrapatas y otros insectos.
  • Contacto con la piel.

Muchos tipos de virus pueden provocarla, y su distribución geográfica y estacionalidad varían. Entre los virus más comunes que causan encefalitis se encuentran:

  • Virus del herpes simple (tipos 1 y 2): Es la causa principal de los casos más graves en todas las edades, incluyendo recién nacidos. El tipo 1 suele causar herpes labial, mientras que el tipo 2 provoca herpes genital.
  • Otros virus del herpes, como el citomegalovirus y el virus varicella-zóster (causante de la varicela).
  • Enterovirus (como el virus de Coxsackie y Ecovirus), que a menudo provocan meningitis.
  • Adenovirus.
  • Virus de la rabia: Transmitido usualmente por la mordedura de un animal infectado, ocasiona un rápido avance hacia la encefalitis una vez que comienzan los síntomas.
  • Virus de inmunodeficiencia humana (VIH): Causa una infección cerebral de desarrollo lento, dando lugar a la encefalopatía asociada al VIH (demencia asociada al VIH o al sida).
  • SARS-CoV2 (COVID-19): Con muy poca frecuencia, los afectados por COVID-19 pueden desarrollar encefalitis, a veces causada por una reacción autoinmunitaria.

Arbovirus: Virus Transmitidos por Artrópodos

Los arbovirus (forma abreviada de "virus transmitidos por artrópodos") son propagados a las personas a través de la picadura de artrópodos, generalmente mosquitos, pulgas o garrapatas. Los virus se transmiten a estos artrópodos cuando pican a animales o personas infectadas. Las epidemias de arbovirus suelen ocurrir en épocas de calor, cuando los artrópodos son más activos, y la infección se propaga de los artrópodos a las personas, no de persona a persona.

Tipos de encefalitis propagadas por mosquitos:

  • Encefalitis de La Crosse (virus de California): Común en el Medio Oeste de Estados Unidos, afecta frecuentemente a los niños, con una tasa de mortalidad inferior al 1%.
  • Encefalitis equina oriental: Ocurre principalmente en el este de Estados Unidos. Afecta a niños pequeños y personas mayores de 55 años, y en bebés menores de un año causa síntomas graves y lesión nerviosa o cerebral permanente. Su tasa de mortalidad es alta, entre el 50 y el 70%.
  • Encefalitis del Nilo occidental: Se propagó por todo Estados Unidos desde su aparición en Nueva York en 1999, afectando sobre todo a las personas mayores. Es una forma grave de la fiebre del Nilo occidental, con una mortalidad de aproximadamente el 9% en casos de encefalitis.
  • Encefalitis de San Luis: Prevalente en áreas urbanas de los estados centrales y del sudeste de Estados Unidos, afecta con mayor probabilidad el cerebro de las personas mayores.
  • Encefalitis equina occidental: Aunque afectaba a todos los estados de Estados Unidos, ha remitido sin causa conocida desde 1988. Es más grave en niños menores de 1 año.
  • Virus Chikungunya: Identificado en África y extendido globalmente. Aunque la mayoría de las personas se recuperan, puede causar encefalitis grave y muerte, especialmente en lactantes y mayores de 65 años.
  • Virus de la encefalitis japonesa: Causa frecuente de encefalitis en Asia y el Pacífico occidental. En Estados Unidos, ocurre en viajeros que han contraído el virus en estas zonas.
  • Encefalitis equina venezolana: Se da principalmente en América Central y del Sur, y raramente en Estados Unidos.
  • Virus Zika: Identificado en Uganda, se ha extendido por las Américas. Puede causar fiebre, dolor muscular y articular, y erupción. La infección durante el embarazo puede causar microcefalia y daño cerebral grave en el bebé.

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Tipos de encefalitis transmitidas por garrapatas:

  • Encefalitis transmitida por garrapatas: Se produce en el norte de Asia, Rusia y Europa, causando síntomas similares a la gripe, pero en personas mayores de 50 años pueden desarrollar síntomas más graves. Existe una vacuna disponible en Europa y Rusia.
  • Infección por el virus Powassan: Ocurre en Canadá y las regiones de los Grandes Lagos y el noreste de Estados Unidos. Puede causar encefalitis grave con cefalea, vómitos, convulsiones, pérdida de coordinación, problemas del habla o coma, con una mortalidad del 10%. A diferencia de la enfermedad de Lyme, puede transmitirse en apenas 15 minutos de la picadura de garrapata.
  • Fiebre por garrapatas de Colorado: Ocurre en áreas elevadas del oeste de Estados Unidos y Canadá. Causa una enfermedad parecida a la gripe y, en ocasiones, puede derivar en meningitis o encefalitis, aunque rara vez es mortal.

Reactivación de Infecciones Previas

La encefalitis puede ser el resultado de la reactivación de un virus latente en el organismo, mucho tiempo después de la infección inicial. Esta reactivación puede dañar gravemente el cerebro. Algunos ejemplos incluyen:

  • Virus del herpes simple tipo 1.
  • Virus varicella-zóster (causante de la varicela).
  • Virus JC: Causa la leucoencefalopatía multifocal progresiva, un trastorno mortal común en personas con infección por VIH en fase terminal o con sistemas inmunitarios debilitados.
  • Virus del sarampión: Su reactivación puede provocar la panencefalitis esclerosante subaguda, un trastorno mortal que aparece años después de haber sufrido el sarampión.

Encefalitis Autoinmune

Esta afección se produce cuando las propias células inmunitarias atacan por error al cerebro o producen anticuerpos dirigidos a proteínas y receptores cerebrales. El motivo exacto por el que ocurre esto a menudo se desconoce.

  • Encefalomielitis diseminada aguda: Es una reacción autoinmunitaria que ocurre cuando el sistema inmunitario ataca las capas de mielina que envuelven las fibras nerviosas en el encéfalo y la médula espinal, ralentizando la transmisión nerviosa. Puede ser desencadenada por ciertas infecciones víricas (enterovirus, Epstein-Barr, hepatitis A o B, VIH, gripe) o vacunas.
  • Encefalitis anti-receptor de NMDA: Se desarrolla cuando el sistema inmunitario produce anticuerpos que atacan a las proteínas de la superficie de las neuronas llamadas N-metil-D-aspartato (NMDA). Puede surgir ocasionalmente después de una encefalitis por virus del herpes simple, incluso si ha sido tratada con éxito.
  • Síndromes paraneoplásicos del sistema nervioso: A veces, tumores cancerosos o no cancerosos pueden desencadenar encefalitis autoinmunes.
  • Encefalitis autoinmune posinfecciosa: Cuando una infección en el cuerpo desencadena un ataque autoinmune al cerebro.
Ilustración de cómo el sistema inmunitario ataca las neuronas en una encefalitis autoinmune

Otras Causas (Bacterianas y Protozoarias)

Aunque la mayoría de los casos son virales, a veces las bacterias pueden causar encefalitis, normalmente en forma de meningitis bacteriana (meningoencefalitis). Los protozoos, como las amebas, los que causan la toxoplasmosis (en casos de infección por VIH en fase terminal) y la malaria, también pueden infectar el cerebro y causar encefalitis.

Factores de Riesgo en Adultos Mayores

Cualquier persona puede padecer encefalitis, pero ciertos factores aumentan el riesgo o la gravedad de la enfermedad:

  • Edad: Los niños pequeños y los adultos mayores tienen un riesgo significativamente mayor de padecer la mayoría de los tipos de encefalitis viral y de presentar casos más graves. Específicamente, la encefalitis del Nilo occidental afecta sobre todo a las personas mayores, y la encefalitis equina oriental es más peligrosa en personas mayores de 55 años.
  • Sistema inmunitario debilitado: Las personas con un sistema inmunitario comprometido son más vulnerables.
  • Regiones geográficas: Los diferentes virus se presentan en diferentes ubicaciones geográficas, exponiendo a las personas a riesgos específicos según donde vivan o viajen.
  • Estación del año: Muchos casos de encefalitis, especialmente los transmitidos por artrópodos, ocurren en una temporada en particular (por ejemplo, verano para mosquitos y garrapatas).
  • Enfermedad autoinmunitaria: La presencia de una enfermedad autoinmunitaria preexistente puede aumentar el riesgo de encefalitis autoinmune.
  • Fumar.

Síntomas de la Encefalitis

Los signos de alarma en la encefalitis son variables. En la mayoría de las ocasiones, especialmente en los casos leves, se presenta de forma asintomática o discurre como una gripe común. Sin embargo, en casos más graves, los síntomas pueden ser intensos y progresar rápidamente. Luego de que el virus entra en el cuerpo, el tejido cerebral se hincha, lo que provoca la mayoría de los síntomas.

Síntomas Iniciales y Generales

Antes de comenzar los síntomas cerebrales más específicos, pueden aparecer síntomas digestivos como náuseas, vómitos, diarrea o dolor abdominal, o bien síntomas similares a los de un resfriado o gripe, como tos, fiebre, dolor de garganta, secreción nasal, inflamación de los ganglios linfáticos y dolores musculares o de las articulaciones, fatiga o debilidad. Otros síntomas que pueden manifestarse incluyen:

  • Fiebre y dolor de cabeza (cefaleas).
  • Confusión, desorientación y cambios en la personalidad.
  • Somnolencia que puede progresar hasta el coma.
  • Irritabilidad o poco control del temperamento.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Rigidez del cuello y de la espalda (ocasionalmente), aunque estos síntomas son menos frecuentes y graves que en la meningitis.
  • Vómitos.

Síntomas Graves y de Emergencia

Estos síntomas requieren atención médica inmediata:

  • Pérdida del conocimiento, baja reacción, estupor o coma.
  • Debilidad muscular o parálisis.
  • Convulsiones.
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Cambio repentino en las funciones mentales, como estado de ánimo plano, deterioro del juicio, pérdida de la memoria y falta de interés en las actividades diarias.
  • Agitación o alucinaciones.
  • Problemas con el habla y la audición.
  • Visión doble.
Gráfico ilustrativo de los síntomas neurológicos más comunes de la encefalitis

Síntomas Específicos del Virus del Herpes Simple

La encefalitis debida al virus del herpes simple causa inicialmente cefalea, fiebre y síntomas parecidos a los de la gripe. También aparecen convulsiones, a veces acompañadas de olores extraños (como olor a huevos podridos), vívidas imágenes retrospectivas (flash-back) o emociones repentinas e intensas. A medida que la encefalitis avanza, se padece confusión, se tiene dificultad para hablar y recordar, se presentan convulsiones repetidas y se cae en coma.

Afectación de la Médula Espinal

Si la médula espinal se ve afectada (encefalomielitis), algunas partes del cuerpo se notan entumecidas y débiles. Si la infección es grave, se pierde sensibilidad, se desarrolla parálisis y se pierde el control de la vejiga y de la evacuación intestinal.

Cuándo Buscar Atención Médica de Urgencia

Solicite atención médica inmediatamente o acuda a la sala de urgencias si usted o alguien que conoce presenta:

  • Fiebre súbita.
  • Cualquiera de los síntomas graves asociados a la encefalitis, como pérdida de conocimiento, convulsiones, parálisis o cambios mentales bruscos.

Diagnóstico de la Encefalitis

Los médicos sospechan de encefalitis basándose en los síntomas, especialmente si se da en un periodo de epidemia. Para un diagnóstico preciso que permita conocer la infección responsable y guiar el tratamiento, se suelen realizar las siguientes pruebas:

  • Resonancia Magnética Nuclear (RMN): Es el procedimiento habitual para obtener imágenes del cerebro y detectar inflamación o daño.
  • Punción lumbar (PL): Se extrae una muestra de líquido cefalorraquídeo para su análisis microbiológico y bioquímico, buscando signos de infección o inflamación.
  • Análisis de sangre y orina: Para detectar infecciones sistémicas y evaluar la función orgánica.
  • Pruebas de detección de virus: En algunos casos, se puede extraer exudado nasofaríngeo u otras muestras para identificar el virus específico.

Tratamiento de la Encefalitis

Los objetivos del tratamiento son brindar cuidados complementarios para ayudar al cuerpo a combatir la infección, aliviar los síntomas y prevenir posibles secuelas neurológicas.

En los casos más leves, puede bastar con reposo en cama, beber abundantes líquidos y usar medicamentos antiinflamatorios, analgésicos e incluso corticoides para mejorar los síntomas.

En los casos más graves que requieren hospitalización, el tratamiento puede incluir:

  • Cuidados complementarios: Reposo, nutrición e hidratación con líquidos intravenosos.
  • Medicamentos antivirales: Esenciales si un virus provocó la infección, como aciclovir para el virus del herpes simple.
  • Antibióticos: Si la infección es de origen bacteriano (meningoencefalitis).
  • Anticonvulsivos: Para prevenir o controlar las convulsiones.
  • Esteroides (corticoides): Con el fin de reducir la hinchazón del cerebro.
  • Sedantes: Para tratar la irritabilidad o inquietud.
  • Paracetamol (acetaminofén): Para la fiebre y el dolor de cabeza.
  • Asistencia respiratoria y control cardíaco: Si la función cerebral resulta gravemente afectada.

Si la función cerebral se ve gravemente comprometida, se puede necesitar fisioterapia o terapia del lenguaje después de que la infección esté controlada para la rehabilitación.

Pronóstico y Posibles Complicaciones

El pronóstico de la encefalitis varía considerablemente. Algunos casos son leves, de corta duración y la persona se recupera por completo; mientras que otros casos son graves y pueden ocasionar deterioro permanente o incluso la muerte. La fase aguda de la enfermedad dura normalmente de 1 a 2 semanas, con síntomas que desaparecen de manera gradual o súbita. Algunas personas pueden tardar varios meses en recuperarse por completo.

El daño cerebral permanente puede ocurrir en casos severos de encefalitis y puede afectar:

  • La audición.
  • La memoria.
  • El control muscular y la sensibilidad.
  • El lenguaje.
  • La visión.

La probabilidad de morir o sufrir complicaciones permanentes depende de la causa subyacente del virus y de la rapidez con que se trata la infección.

Encefalopatía por Virus Influenza B en Ancianos: Un Caso Clínico

Las complicaciones neurológicas, como la encefalopatía o encefalitis, aunque más prevalentes en la población pediátrica y asociadas al virus de la influenza A, se han descrito también en ancianos por el virus de la influenza B. Su pronóstico es variable, habiéndose registrado una mortalidad de hasta el 30%.

Un caso clínico ilustrativo es el de una mujer de 76 años con antecedentes de hipertensión arterial, insuficiencia respiratoria, enfermedad de Parkinson avanzada, deterioro cognitivo moderado, depresión y estreñimiento. Presentaba una dependencia funcional moderada-severa y no había recibido la vacuna de la gripe.

Acudió a urgencias durante una epidemia gripal por alteraciones conductuales, presentando desorientación en tiempo, inatención, deshidratación y dolor abdominal. A pesar de una analítica con leucocitosis y elevación de reactantes de fase aguda (RFA), y una temperatura de 37.5°C, los hemocultivos, urocultivo y punción lumbar fueron negativos en el análisis microbiológico y bioquímico inicial. Ingresó con antibioterapia empírica por síndrome febril sin foco y cuadro confusional.

Durante su hospitalización, aunque inicialmente mejoró, al sexto día presentó fiebre (38°C), sibilancias dispersas y discinesias leves. Un exudado nasofaríngeo resultó positivo para el virus influenza B, lo que llevó a sustituir amantadina por oseltamivir. Seis días después, la paciente empeoró con aumento de discinesias, picos febriles diarios de hasta 40°C, y desarrollo de fracaso renal agudo y rabdomiolisis. Aunque se sospechó un síndrome neuroléptico maligno por ajustes de medicación, la evolución desde el diagnóstico de gripe B y la falta de respuesta a tratamientos específicos, situaron a la encefalopatía asociada a infección por virus influenza B como el diagnóstico más probable. Sin embargo, dada la ausencia de un aislamiento microbiológico en el líquido cefalorraquídeo, esta sospecha clínica no pudo confirmarse con certeza. El empeoramiento progresivo llevó al fallecimiento de la paciente, reflejando el reto diagnóstico y la gravedad de estas complicaciones en adultos mayores con comorbilidades.

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Prevención de la Encefalitis Viral

La mejor manera de prevenir la encefalitis viral es tomar precauciones para evitar la exposición a los virus que ocasionan la enfermedad.

Vacunación

  • Mantenga sus vacunas y las de sus hijos al día contra los virus que pueden provocar encefalitis (por ejemplo, sarampión, paperas, rubéola, varicela).
  • Reciba las vacunas correspondientes contra la gripe, ya que pueden prevenir complicaciones neurológicas como la encefalopatía/encefalitis por virus influenza.
  • En regiones donde son comunes, existen vacunas para tipos específicos como la encefalitis japonesa y la encefalitis transmitida por garrapatas (en Europa y Rusia).

Control de Mosquitos y Garrapatas

El control de los mosquitos y garrapatas puede reducir significativamente la probabilidad de infecciones que lleven a la encefalitis:

  • Uso de repelente de insectos: Aplique un repelente que contenga el químico DEET cuando salga a áreas abiertas. Para aplicarlo en la cara, rocíelo sobre las manos y luego distribúyalo sobre el rostro.
  • Ropa protectora: Use camisas de manga larga y pantalones cuando esté afuera, particularmente al anochecer, que es cuando los mosquitos están más activos.
  • Uso de insecticidas: La Agencia de Protección Ambiental recomienda productos con permetrina, que repele y mata garrapatas y mosquitos. Estos pueden rociarse sobre la ropa, tiendas de campaña y equipos de exterior.
  • Eliminar fuentes de agua estancada: Elimine el agua estancada en su patio (neumáticos viejos, latas, canales, estanques de poca profundidad), ya que los mosquitos pueden poner allí sus huevos.
  • Evitar zonas de alta actividad: Manténgase alejado de los lugares donde los mosquitos son muy comunes. Si es posible, evite actividades al aire libre entre el atardecer y el amanecer.

Higiene Personal

  • Practique buenos hábitos de higiene, como lavarse las manos con frecuencia.
  • No comparta utensilios, vasos o toallas para reducir la propagación de virus.

Consideraciones Especiales para Niños Pequeños

  • El uso de repelentes de insectos con DEET no se recomienda en bebés menores de 2 meses.
  • Para bebés y niños mayores, los repelentes con 10% a 30% de dietiltoluamida se consideran seguros.
  • No se recomienda usar en niños productos que contengan tanto dietiltoluamida como protector solar.
  • Siempre rocíe el repelente en sus manos y distribúyalo sobre la cara de su hijo, evitando los ojos y la boca.

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