La inclusión efectiva de personas con discapacidad y neurodivergencia en el ámbito social y laboral es un pilar fundamental para el desarrollo equitativo. Diversas iniciativas y enfoques están surgiendo para abordar las barreras existentes, desde el financiamiento de proyectos específicos hasta la redefinición de los entornos de trabajo.
El Fondo Descúbreme: Una Iniciativa de Inclusión Cognitiva con Apoyo Comunitario
El Fondo Descúbreme es un fondo concursable que se distingue por su origen: está compuesto en un 100% por donaciones directas en caja de los clientes de Unimarc, Alvi, Super 10 y Mayorista 10. Es importante destacar que estas donaciones no conllevan beneficios tributarios ni para las empresas ni para la fundación, lo que subraya su naturaleza altruista.
A la fecha, el Fondo Descúbreme ha entregado alrededor de 1.000 millones de pesos, distribuidos entre más de 190 proyectos de inclusión. Estos esfuerzos han beneficiado de forma directa a aproximadamente 4.000 personas con discapacidad cognitiva en nuestro país.

Los proyectos financiados, que superan los 170, consideran diversas acciones cuyo objetivo es entregar más y mejores herramientas de inclusión a las personas que presentan condiciones como Síndrome de Down, déficit intelectual o Trastornos del Espectro Autista, entre otras.
Cada vez que un cliente compra en los supermercados Unimarc, M10, Alvi y Super10, puede solicitar a la persona que se encuentra en caja realizar una donación de $10. El 100% de esta donación se destina de manera íntegra y directa a mejorar las oportunidades de inclusión de estas personas.
AtípicaMente y la Visibilización de la Neurodiversidad en el Entorno Laboral
AtípicaMente nace como una respuesta innovadora a los desafíos que enfrentan las personas neurodivergentes en el mundo laboral. Fundada por la periodista y MBA Soledad Gómez, profesional con más de 15 años de experiencia en recursos humanos y hoy coach neuroafirmativa, la iniciativa surge tras su propio diagnóstico de autismo en la adultez. Este hito personal marcó el fin de una trayectoria caracterizada por el sobreesfuerzo y la falta de comprensión en entornos de trabajo.
El Desafío del Empleo para Personas Autistas y el Diagnóstico Tardío
El escenario global es preocupante: se estima que entre el 70% y el 85% de las personas autistas en edad de trabajar se encuentran desempleadas o subempleadas, según reportes de Deloitte y el National Autism Indicators Report de Drexel University. Gómez busca visibilizar una realidad aún poco abordada: la de adultos -especialmente mujeres- que han debido adaptarse durante años a sistemas que no los consideran, a menudo a través de procesos de enmascaramiento que impactan significativamente su salud mental y trayectoria laboral.
Durante más de 15 años, Soledad Gómez trabajó en el mundo corporativo liderando equipos de recursos humanos en empresas multinacionales. Su trayectoria, vista desde afuera, era consistente y exitosa. Su diagnóstico de autismo en la adultez, sin embargo, marcó un punto de inflexión. No fue un hallazgo casual, sino el resultado de una búsqueda personal que describió como “alivio, confirmación y también duelo”. Ese diagnóstico transformó la forma en que interpreta su propia historia y cómo hoy orienta su trabajo como coach. Lo que antes aparecía como dificultades personales -sobrecarga social, necesidad de estructura, agotamiento extremo- comienza a adquirir sentido desde lo neurológico.
Luchó años para entenderse a sí misma y un diagnóstico de autismo transformó su vida | #DelOtroLado
El Diagnóstico Tardío y sus Barreras
Los datos dimensionan esta realidad en Chile. Los casos de autismo en personas adultas han aumentado cerca de un 75% entre 1990 y 2021, según un estudio publicado en Andes Pediátrica (López-Espejo, 2025), y se estima que al menos un 1,06% de la población está dentro del espectro. La experta asegura que el diagnóstico tardío es parte central del problema, una situación que observa a diario en sus asesorías. Durante décadas, el sistema de salud ha estado enfocado en un perfil específico -masculino, infantil y estereotipado-, dejando fuera a una gran parte de la población.
En el caso de las mujeres, la situación es especialmente crítica: en Chile, el 75% recibe su diagnóstico entre los 20 y 35 años, según la Revista Chilena de Psiquiatría y Salud Mental (Martínez et al., 2022), después de años -e incluso décadas- de adaptación silenciosa. A esto se suman barreras estructurales como la falta de formación especializada en adultos, sesgos de género en salud mental, diagnósticos erróneos previos y dificultades económicas para acceder a procesos de evaluación.
El Impacto del Enmascaramiento (Masking)
Ese proceso de adaptación tiene un nombre: enmascaramiento o masking. Se trata de estrategias aprendidas por personas neurodivergentes para imitar conductas sociales, compensar dificultades y "funcionar" en entornos que no consideran la diferencia. Aunque puede facilitar la integración aparente, su impacto en la salud mental es significativo, asociado a burnout, ansiedad y fatiga emocional. “El autismo no siempre se ve. Pero se siente”, subraya Gómez.

Hacia Entornos Laborales Neuroinclusivos: La Propuesta de AtípicaMente
En el ámbito laboral, estas brechas se traducen en una exclusión estructural. En Chile, solo el 35,7% de las personas con discapacidad tiene empleo, frente al 64,7% de la población sin discapacidad, según datos de SENADIS. Desde su doble experiencia -como profesional de recursos humanos y como persona neurodivergente-, Soledad Gómez plantea que el foco debe estar en los sistemas. “El problema no es la persona. Es el ajuste -o la falta de él- entre la persona y el entorno”, afirma.
Cuando ese ajuste no existe, las consecuencias son concretas: burnout crónico, alta rotación, conflictos de comunicación mal interpretados y subutilización del talento. En esa línea, AtípicaMente propone avanzar desde el discurso hacia la implementación de medidas concretas.
Entre las acciones simples y de alto impacto que impulsa AtípicaMente destacan:
- Instrucciones claras por escrito.
- Reuniones con agenda previa.
- Definición explícita de objetivos y prioridades.
- Revisión de procesos de selección.
- Capacitación de líderes en neurodiversidad.
Asimismo, Soledad Gómez cuestiona conceptos arraigados en la cultura organizacional, como el “fit cultural”, que en la práctica tiende a reforzar la homogeneidad. Desde un enfoque neuroafirmativo, la consultora busca cambiar la narrativa del déficit hacia una mirada que reconoce el valor de las diferencias neurológicas. Pensamiento crítico, atención al detalle, innovación y nuevas formas de resolver problemas son parte de los aportes que muchas personas neurodivergentes pueden entregar cuando cuentan con las condiciones adecuadas.
“La inclusión bien hecha no es un acto de bondad”, sentencia Gómez. Hoy, su trabajo no solo acompaña a personas, sino que interpela directamente a las organizaciones. En un contexto donde la conversación sobre diversidad ha avanzado, pero su implementación sigue siendo limitada, el desafío -plantea- es avanzar hacia entornos diseñados con mayor claridad, estructura y comprensión. Porque, en definitiva, la inclusión no pasa por seguir adaptando a las personas a sistemas rígidos, sino por transformar los entornos para que puedan funcionar para distintos cerebros.
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