La vinculación del Papa Francisco con las personas con discapacidad ha trascendido su propia experiencia personal con una lesión en la rodilla. Desde el inicio de su pontificado, tras la histórica renuncia de Benedicto XVI en 2013, Francisco abanderó una fe inclusiva y consideró que la discapacidad debe tener protagonismo en una Iglesia más accesible y "de todos".
Un pontificado marcado por la misericordia y las periferias existenciales
Desde los primeros compases de su pontificado, Francisco incluyó en su ‘programa’ pontificio a las personas con discapacidad, marcado por la llamada a la misericordia y la búsqueda de las “periferias existenciales” en las que colocó a los refugiados, la infancia excluida, los pobres y las víctimas de trata.
En su primer acto público tras la ‘fumata blanca’ en un balcón ante la multitud que se agolpaba en la plaza de San Pedro, el 266 pontífice de la Iglesia católica ya mostró el talante que iba a tener al frente de la ‘barca’ de San Pedro.
Así, fueron habituales las imágenes del papa argentino bendiciendo a personas con discapacidad en audiencias, encuentros y visitas, o acompañado de pequeños con discapacidad que interrumpieron sus discursos. Son numerosas las anécdotas que se han producido en las habituales audiencias de los miércoles en el Vaticano coprotagonizadas por niños con discapacidad, alguno, incluso, que ha logrado llevarse como trofeo el solideo papal (el casquete de seda que se pone en la cabeza).
Inclusión y Fraternidad: Mensajes del Papa Francisco
La cercanía del Papa Francisco a las personas con discapacidad sobrepasó las fotografías, con hondos mensajes de llamadas a la “fraternidad” para asegurar “la acogida y la plena inclusión” de este colectivo. Así lo reflejó en el mensaje que rubricó con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad (3 de diciembre) de 2022.
“Espero que cada comunidad cristiana se abra a la presencia de hermanas y hermanos con discapacidad asegurándoles siempre la acogida y la plena inclusión”, remarcó, subrayando que en la Iglesia “no existe un nosotros y un ellos, sino un único nosotros”.
Asimismo, señaló que “el magisterio de la fragilidad es un carisma con el que ustedes -hermanas y hermanos con discapacidad- pueden enriquecer a la Iglesia. Vuestra presencia puede ayudar a transformar las realidades en las que vivimos, haciéndolas más humanas y acogedoras. Sin vulnerabilidad, sin límites, sin obstáculos que superar, no habría verdadera humanidad”.
En otro de sus mensajes, llamó a las instituciones y la Iglesia a promover “programas de inclusión” para tener en cuenta “los talentos” de las personas con discapacidad.
“Entre los más frágiles, entre nosotros, están las personas con discapacidad. Algunos de ellos sufren rechazo, basado en la ignorancia o basado en los prejuicios, que los convierte en marginados. Las instituciones civiles tienen que apoyar sus proyectos con el acceso a la educación, al empleo y a los espacios donde se expresa la creatividad”, dijo el Papa argentino.
Asimismo, Francisco instó a “crear una parroquia plenamente accesible”, lo que “no significa sólo eliminar las barreras físicas, sino también asumir que hemos de dejar de hablar de ‘ellos’ y pasar a hablar de ‘nosotros’”.
La Declaración ‘Dignitas infinita’ y el respeto a la dignidad humana
Francisco también apoyó la declaración ‘Dignitas infinita’ del Dicasterio para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede. En sus conclusiones, el texto remarca que “el respeto de la dignidad de todos y de cada uno es la base indispensable para la existencia misma de toda sociedad que pretenda fundarse en el derecho justo y no en la fuerza del poder”. Pues sobre el reconocimiento de la dignidad humana “se sostienen los derechos humanos fundamentales, que preceden y sustentan toda convivencia civilizada”.
Con esa declaración, la Iglesia exhortó “ardientemente” al respeto de la dignidad de la persona “más allá de toda circunstancia” y criticaba el aborto y la eutanasia, a la vez que llamaba a la inclusión de las personas con discapacidad.
“Todo ser humano, sea cual sea su condición de vulnerabilidad, recibe su dignidad por el hecho mismo de ser querido y amado por Dios. Por estas razones, debe fomentarse en la medida de lo posible la inclusión y la participación activa en la vida social y eclesial de todos aquellos que, de alguna manera, están marcados por la fragilidad o la discapacidad”, puede leerse en el texto respaldado por Francisco, que añadió que “hay que hacer lo que sea para salvaguardar la condición y dignidad de la persona humana”.
Ejemplos de cercanía y apoyo
Un ejemplo de esa inclusión es el español Alejandro Planells Medina, un valenciano con parálisis cerebral al que Francisco recibió en el Vaticano junto a su catequista, María Carmen Cervera, también con esa discapacidad pero en menor intensidad.
Francisco se acercó a numerosos colectivos de personas con discapacidad, como a las decenas de afiliados a la ONCE que recibió en diciembre de 2013, coincidiendo con el 75º aniversario de la organización; un grupo de personas con discapacidad intelectual de la Fundación Madre de la Esperanza de Talavera de la Reina (Toledo), o agradeció el ejemplo de creyentes como Álvaro Calvente, un adolescente malagueño con discapacidad intelectual que ha hecho varias peregrinaciones junto a su padre y un amigo.

El Sínodo de la Sinodalidad y la participación de la discapacidad
La convocatoria del ‘Sínodo de la sinodalidad’ también tuvo en cuenta la discapacidad en su arranque en octubre de 2023. El laico español con discapacidad Enrique Alarcón participó, con voz y voto, en el sínodo de obispos convocado por Francisco para hablar de “sinodalidad”, es decir, para ver cómo en la Iglesia sus miembros pueden “caminar juntos”, sin exclusión. Por ello, además de prelados, entre los 365 ‘padres sinodales’ hay por primera vez mujeres (54) y seglares.
“Soy un miembro más de la asamblea sinodal y la discapacidad sale unas cuantas veces en los cuestionarios que tenemos que trabajar en la asamblea del sínodo, pero son una pequeña parte de las preguntas que tenemos que trabajar y que abordan todas las cuestiones de la Iglesia y su relación con la sociedad”, reconoció entonces a Servimedia este activista que lleva 40 años trabajando en el asociacionismo de las personas con discapacidad.
Alarcón, presidente de la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe) Castilla-La Mancha y expresidente de Fraternidad Cristiana de Personas con Discapacidad de España (Frater), fue designado directamente por el Papa para aportar su punto de vista al encuentro.
Junto a Alarcón, que representó a las personas con discapacidad física, colaboraron una chica francesa con síndrome de Down, un teólogo con discapacidad visual australiano, una joven con parálisis cerebral italiana, y otra mujer con discapacidad auditiva de México.
“Somos mil millones de personas, el 15% de la población mundial, no somos un grupo reducido. No se puede ignorar a una población tan inmensa sin que se escuchen sus derechos y se trabaje por ellos. Se van dando pasos”, reconoció este fiel albaceteño a Servimedia.
El ‘Vídeo del Papa’ y el Jubileo de la Discapacidad
El ‘vídeo del Papa’ popularizado mensualmente por Francisco también ahondó en la discapacidad. En diciembre de 2023 el Papa prestó su voz para pedir que las instituciones y la Iglesia promuevan “programas de inclusión” para tener en cuenta “los talentos” de las personas con discapacidad: “Oremos para que las personas con discapacidad estén en el centro de la atención de la sociedad, y que las instituciones promuevan programas de inclusión que potencien su participación activa”.
“Hacen falta programas, iniciativas que favorezcan la inclusión. Sobre todo, hacen falta corazones grandes que quieran acompañar. Es cambiar un poco nuestra mentalidad para abrirnos a las aportaciones y abrirnos a los talentos de esas personas con capacidades diferentes, tanto en la sociedad como dentro de la vida eclesial”, subrayó el Papa.
El mensaje concluyó con la llamada del Papa a “crear una parroquia plenamente accesible”. “No significa sólo eliminar las barreras físicas, sino también asumir que hemos de dejar de hablar de ‘ellos’ y pasar a hablar de ‘nosotros’”, zanjó.
Dentro del calendario general del Jubileo 2025, el Papa propuso uno de los jubileos temáticos a las personas con discapacidad. En concreto, las personas que integran este colectivo están citadas para peregrinar a la ciudad eterna entre los días 28 y 30 de abril, días del ‘Jubileo de las Personas con discapacidad’.
El beato Manuel Lozano Garrido ‘Lolo’ como inspiración
La figura de otro español con discapacidad, el beato jienense Manuel Lozano Garrido ‘Lolo’, también ha marcado la idea que Francisco tiene de la participación de las personas con discapacidad en la Iglesia. De hecho, el Papa dedicó al periodista ‘Lolo’ el mensaje de la Jornada de las Comunicaciones Sociales de 2021.
Lozano Garrido escribió centenares de artículos desde la mesa camilla de su casa a la par que progresaba la enfermedad degenerativa que en los últimos años de vida le obligó a usar una silla de ruedas y a servirse, por una discapacidad visual en aumento, de las ayudas técnicas de la ONCE para continuar con su trabajo periodístico.
“Abre pasmosamente tus ojos a lo que veas y deja que se te llene de sabia y frescura el cuenco de las manos, para que los otros puedan tocar ese milagro de la vida palpitante cuando te lean”, citó Francisco reproduciendo el consejo de Manuel a sus compañeros periodistas.
En ese mensaje el Papa aconsejó a los periodistas acercarse a los demás y “desgastar las suelas de los zapatos” para poder relatar “la verdad de la vida que se hace historia”. “Es necesario salir de la cómoda presunción del ‘como es ya sabido’ y ponerse en marcha, ir a ver, estar con las personas, escucharlas, recoger las sugestiones de la realidad, que siempre nos sorprenderá en cualquier aspecto”, dijo en un mensaje que abre también la puerta a acercarse a las personas con discapacidad como “hermanas” y sin prejuicios.
Esa recomendación de “escuchar a las personas” y mostrar cercanía a sus problemas la llevó Francisco a la práctica desde el mismo Hospital Policlínico Gemelli de Roma, desde donde incluso telefoneó al párroco argentino Gabriel Romanelli, que atiende a decenas de personas con discapacidad en la Iglesia Latina de la Sagrada Familia de Gaza.
Visita del Papa Francisco a un centro de discapacitados
Encuentros conmovedores: La Casa Irmãs Alma en Timor Oriental
El Pontífice visitó la Casa Irmãs Alma en Dili, Timor Oriental, una estructura donde las hermanas de la Asociación de Instituciones Misioneras Laicas atienden a niños discapacitados y gravemente enfermos. Durante la visita, el Papa se encontró con las monjas y unos cincuenta niños que lo recibieron con canciones y regalos. Francisco los animó a amar a los frágiles, considerándolo “el sacramento de los pobres”.
Señaló el ejemplo de Silvano, de 7 años, aquejado de una enfermedad neurodegenerativa, diciendo: «Nos enseña a dejarnos curar». También firmó el diario del joven Arcángel, en silla de ruedas, dejando una dedicatoria en portugués: “A Arcangelo, con a minha abençoe (A Arcangelo con mi bendición)”.
El Papa reflexionó sobre el Juicio Final, indicando que Jesús no pregunta sobre bautismos o matrimonios, sino sobre el cuidado a los necesitados: "Vengan conmigo porque han cuidado de mí. Tú me has cuidado". Las sonrisas de los niños, que se lanzaban al regazo del Papa para pedir una bendición, se alternaron con la emoción al acariciar a Silvano y las lágrimas al despedirse de madres y padres desesperados que sostenían a niños hidrocefálicos o con retraso cognitivo.
Al entrar a la Casa Irmãs Alma, adornada con flores y alfombras, una niña con focomelia, junto con otras dos, le dio la bienvenida y le honró con un tais, el pañuelo tradicional timorense. Francisco la abrazó y le colocó rosarios y caramelos. Luego, preguntó a sus colaboradores: “¿No se puede hacer algo por ella? ¿Podemos operarla?”. Observó que muchas de estas enfermedades son incurables, o que no se pudieron intervenir durante el embarazo debido a la pobreza y la escasez de medios médicos, dejando solo el amor por estas personas ciegas, autistas, discapacitadas o con síndrome de Down.
“Un amor que anima, que construye y que fortalece. A esto llamo ‘el sacramento de los pobres’”, añadió el Papa. Subrayó que el amor es lo que se encuentra en ese lugar y que compartir la vida con los más necesitados es el programa de todo cristiano. Agradeció a las monjas, colaboradores y niños por su testimonio de dejarse cuidar por Dios, considerándolos “nuestros maestros”.
Antes de despedirse, Francisco dejó como regalo una estatua de la Natividad, explicando: “Miren con atención: San José cuida a la Virgen, y la Virgen cuida a Jesús. La persona más importante es la que más se deja cuidar: Jesús se deja cuidar por María y José. No lo olvidéis: debemos aprender a dejarnos cuidar, todos, como ellos se dejaron cuidar. Gracias”.
A la salida, un cordón de padres esperaba al Papa. Lágrimas, gritos y llamados de “¡Papá… Papá!” llenaron el ambiente. Mujeres se arrodillaron, un padre se desmayó, y una madre con un bebé hidrocéfalo lloró en la mano del Papa. Francisco, en silencio, cerró los ojos, dio su bendición y colocó su mano sobre las frentes, expresando que en ese momento solo había lágrimas.
La visión del Papa León XIV y la continuidad del compromiso
El Papa León XIV (Robert Prevost) también considera a las personas con discapacidad “maestros” del Evangelio, como lo reflejó en su primera exhortación apostólica 'Dilexi te' ('Te he amado'), sobre el amor hacia los pobres. Armando Lovera, amigo personal de Prevost, narra que el Papa 267 de la Historia cree que las personas con discapacidad son referentes de los valores evangélicos y les concede un papel protagonista.
Lovera explica en su libro 'De Roberto a León' que, como agustino, Prevost comparte esa mirada inclusiva, inspirada en figuras como Marcelino, un amigo común que convivió con ellos en Perú. “Viven de la misma espiritualidad, de la misma fuente, son agustinos los dos. Dicen que los pobres les han enseñado a cómo acercarse a los demás”, señala Lovera.
“Marcelino era padrino de Manuelito, un chico con síndrome de Down, que era hijo de la señora que atendía en la parroquia del Santo Cristo en Iquitos (Perú). Y él me decía que Manolito le enseñaba a ver el rostro de Dios. No veas tú qué confianza tenía Manolito con su mamá. Y él decía: ‘¿Y qué confianza podríamos tener nosotros con Dios?’”, recuerda Lovera.
Esta idea se plasma en la exhortación de Prevost: "No se trata de ‘llevarles a Dios’, sino de encontrarlo entre ellos. Todos estos ejemplos enseñan que servir a los pobres no es un gesto de arriba hacia abajo, sino un encuentro entre iguales, donde Cristo se revela y es adorado", escribe León XIV.

Gestos de inclusión de Robert Prevost
El Papa Prevost ha dedicado otros gestos al colectivo de la discapacidad desde su elección el 8 de mayo. Desde los primeros compases de su pontificado, ha saludado con cariño a numerosas personas con discapacidad en audiencias generales y celebraciones, una práctica que ya mantenía desde su época de misionero y obispo en Perú.
También ha telefoneado a uno de los interlocutores habituales del Papa Francisco, el sacerdote argentino Gabriel Romanelli, quien atiende a cientos de personas, incluyendo algunas con discapacidad, en la parroquia de la Sagrada Familia en Gaza.
Pocos días después de su elección, León protagonizó una escena aplaudida en el aula Pablo V del Vaticano. Prevost respondió al gesto de Lengua de Signos de sor Verónica Donatello, responsable del Servicio para la Pastoral de las Personas con Discapacidad de la Conferencia Episcopal Italiana. Lovera recuerda que, en una ocasión, le comentó a Prevost que sus hijas estaban aprendiendo Lengua de Signos: "Cuando se lo conté, me dijo: ‘Muy bien, eso está muy bien, hay que saber comunicarse con todos’", corrobora el amigo del Papa.
Sor Donatello, coordinadora del proyecto ‘Nadie Excluido’, intervino en la 18ª Conferencia de los Estados Parte de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (COSP) en Nueva York, donde expuso el compromiso del Vaticano con la inclusión, mencionando la app ‘Vatican for All’ y el fomento del empleo, ocio, oración, deporte y educación para personas con discapacidad.
Primer viaje apostólico y protecciones dentro del Vaticano
La sensibilidad hacia las personas con discapacidad también ha impregnado el primer viaje apostólico de León, con destino a Turquía y Líbano. El 2 de diciembre, el programa incluyó un encuentro con trabajadores y pacientes del Hospital ‘De La Croix’ de Jal ed Dib, el primer hospital para personas con discapacidad mental, fundado como “obra de misericordia corporal”.
Robert Prevost ha ido más allá del apoyo, ampliando protecciones y derechos a las familias que trabajan en el Vaticano. En agosto, aprobó un Rescripto de la Secretaría para la Economía que beneficia a padres de niños con discapacidad o en situación de discapacidad grave. Esta medida concede cinco días de permiso remunerado por nacimiento de un hijo y tres días al mes de permiso remunerado para padres de hijos con discapacidad.
Prevost también mostró esta sensibilidad en Perú. “En la casa de los agustinos de Lima contrataron específicamente a un chico al que le faltaba una mano” y “en todas las parroquias siempre les ha dado un lugar", rememora Lovera. “A quienes tienen síndrome de Down los quiere un montón, también a quienes están en silla de ruedas”, añadió.
Cuando Prevost estaba al frente de la parroquia de Santa María de Monserrat “siempre dio prioridad” a estos fieles, como a Gelly, una chica con grave discapacidad intelectual que participaba en las reuniones, ensayos del coro y catequesis, sin que a él le importase que gritara o cantara en las celebraciones. La comunidad agustina le ofreció adaptaciones a un formador que padecía ELA para que pudiera participar en la vida cotidiana. Robert Prevost “dijo que hay que saber cuidar a los que forman parte de la familia" y "pedía acompañamiento para estas personas”, agrega el autor de ‘De Roberto a León’, quien siempre adivinó en su amigo una clave de su pontificado: la opción por los pobres, esos "maestros" en los que también incluye a las personas con discapacidad.
La experiencia de un peregrino con discapacidad en el Vaticano
Un peregrino con discapacidad, periodista de profesión, relata su experiencia de encuentro con el Papa Francisco. Desde hacía muchos años, soñaba con visitar el Vaticano y abrazar al Romano Pontífice, un deseo que se había intensificado a lo largo del tiempo. Preparó el viaje con esmero, enviando sus datos médicos a la Nunciatura para asegurar una buena ubicación en la plaza de San Pedro. Para él, el Papa es uno de sus grandes amores, el sucesor de Pedro y fundamento de la Iglesia de Jesucristo.
El lunes 14 de marzo, emprendió su peregrinación a Roma con su esposa y un hermano. Dos días después, el miércoles 16, acudió a la audiencia general en la plaza de San Pedro. Llegó con antelación, ocupando una tercera fila en la zona de autoridades. Escuchó con intensa vibración las palabras del Papa, que comentaba al profeta Jeremías, hablando del exilio de Israel y de los exilios que todos sentimos por el sufrimiento y la soledad. En esos momentos, intensificó su oración por el paro en España, la paz, la inquietante situación global, su familia, su salud, la aceptación de la enfermedad, los jóvenes, los sacerdotes, la Iglesia, su vocación y un sinfín de cuestiones importantes.
Cuando el Papa se acercó, el peregrino comenzó a gritar desde la tercera fila: “¡Santidad!: ¡un enfermo!, ¡un discapacitado!”. El Papa lo oyó, lo buscó con la mirada y, al localizarlo, le dijo: “¡Ven! ¡Ven aquí!”. Las personas que tenía delante le abrieron paso. Al llegar a la valla, el peregrino se arrodilló para pedir la bendición y levantó el brazo con su Rosario. El Papa lo bendijo, le tocó la cabeza, bendijo el Rosario y, con un esfuerzo, ayudado por un ujier, lo levantó. De pie frente al Pontífice, se fundieron en un abrazo efusivo, ante la mirada de miles de personas, expresando la fuerza del amor del Santo Padre hacia los más necesitados.
El Papa le habló al oído, pero la emoción impidió al peregrino recordar sus palabras. Solo supo que el Santo Padre lo había mirado y bendecido, acercándose al enfermo, al ser humano, a la persona. El 27 de junio de 2018, antes de salir a la plaza de San Pedro, el Santo Padre ya había querido acercarse a personas enfermas, dedicándoles palabras de bienvenida, abrazándolos y besándolos. «El Señor tiene un lugar especial en su corazón para aquellos que sufren cualquier tipo de discapacidad, y también lo tiene el Sucesor de San Pedro», expresó. Imploró «de corazón» la bendición de Dios sobre todos los que apoyan los objetivos de las Olimpiadas Especiales.
Visita del Papa Francisco a un centro de discapacitados
Mensajes de inclusión y contra la discriminación
En un encuentro sobre atención espiritual a personas con discapacidad, el Papa Francisco fue interpelado por una joven italiana, Serena, que le contó que a muchos como ella no se les permite participar en actividades parroquiales ni hacer la comunión. “Serena, me has puesto en un aprieto”, respondió el Papa, añadiendo con complicidad: “Serena me estás poniendo en un apuro, porque si digo lo que pienso…” lo que arrancó un fuerte aplauso.
“La discriminación es una de las cosas más feas que existen. Cuando uno pide catequesis y le responden que no, que es sólo para quienes no son diferentes, ¿es una buena parroquia?”, preguntó, recibiendo un “no” rotundo. “Pues eso. A un sacerdote que no acoge a todos, el Papa le pediría que cierre la iglesia: o todos, o ninguno”, concretó. “Para hacer la comunión, las personas deben prepararse. Por eso, si por ejemplo eres sordo, la parroquia te debe atender con la lengua de signos”, reclamó el Papa.
Francisco predica con el ejemplo y ha utilizado la lengua de signos para saludar a peregrinos. Por ello, propuso a los sacerdotes que pidan ayuda a laicos catequistas para atender a todo tipo de personas. “Una persona a la que funcionan todos los sentidos, no es mejor que los demás”, insistió a los participantes. “Aunque tú seas diferente, tienes la posibilidad de ser mejor. Todos debemos tener la posibilidad de conocer mejor la doctrina cristiana y recibir los sacramentos”, añadió.
Mientras el Papa hablaba, una pequeña con síndrome de Down, con una cámara y una muñeca, subió las escaleras y lo llamó. “Ven, ven”, respondió el Papa. “Esta chica es valiente, no tiene miedo. Nos ha dado una lección. Ella sabe que la diversidad es una riqueza. Nunca será discriminada, sabe defenderse sola”, dijo, pidiéndole que se sentara a su lado. “Pero lo que estoy diciendo también puede aplicarse en las escuelas, en los barrios”, continuó. “Salir al encuentro de personas diversas es un desafío que asusta. Por eso es más cómodo ignorarles, decir que todos somos iguales, y cuando uno es diferente, apartarlo”, explicó. “No tengáis miedo a la diversidad, que es la vía para hacernos mejores”.
Antes de despedirse, Francisco se detuvo sin prisa con los participantes, quienes lo invitaron a visitar restaurantes donde trabajan o le regalaron productos que cultivan. El Papa, visiblemente emocionado, regaló besos, abrazos y selfies. El 25 de abril, el Papa expresó su alegría por compartir la fiesta de la Resurrección. Jesús “se viste así para que nos demos cuenta de que muchos hermanos y hermanas que están a nuestro lado no se sienten capaces de hacer las cosas como los demás, y creen que tienen las manos atadas. Son también sus pies, su voz, su Corazón, cuando salen a compartir con los demás la alegría de haberlo encontrado.”