La inclusión laboral de personas con discapacidad ha adquirido una relevancia creciente en la agenda pública nacional en los últimos años. Este fenómeno se ha asociado a un avance en el reconocimiento del derecho al trabajo y la promoción de oportunidades de empleo, basándose en los planteamientos de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) de Naciones Unidas, ratificada por Chile en 2008.
A nivel global, las altas tasas de desempleo y la baja inserción laboral de las personas con discapacidad constituyen un fenómeno constante. La CDPD establece principios de no discriminación, participación plena, igualdad de oportunidades y accesibilidad en los contextos de trabajo, enfatizando la importancia de los factores relacionales y contextuales en el ámbito de la discapacidad. Esta perspectiva se inscribe en el modelo social de la discapacidad, que define la discapacidad como una construcción social.
Históricamente, el modelo social de la discapacidad nace del Movimiento de Vida Independiente y el activismo político de las propias personas con discapacidad, quienes desde la década de los 60' comenzaron a replantearse estrategias de lucha frente a la opresión social con el fin último de ejercer control sobre sus propias vidas. Los cambios culturales impulsados por este movimiento y las reformas institucionales promovidas por la CDPD han contribuido a un examen crítico de la relación trabajo y discapacidad en la actualidad.
Las personas con discapacidad son un colectivo potencialmente excluido de los espacios de participación social, incluyendo los entornos laborales. Desde el modelo social de la discapacidad, se ha puesto énfasis en los mecanismos de exclusión que afectan la empleabilidad o la inserción laboral de esta población, así como en las barreras actitudinales, los prejuicios y el estigma en torno a la discapacidad. Se ha señalado que las personas con discapacidad han sido marginadas de los procesos productivos por sus características individuales, al no cumplir con los parámetros y estándares del sistema laboral según criterios de aptitud laboral que establecen jerarquías entre los sujetos.
Barreras y Desafíos en la Empleabilidad
Uno de los principales problemas que afectan la empleabilidad de las personas con discapacidad es la dificultad para encontrar trabajo. A esto se suma la falta de adaptación de las empresas a la diversidad funcional de sus trabajadores. Muchas empresas no cuentan con las condiciones de accesibilidad, seguridad y ergonomía necesarias para que las personas con discapacidad puedan desempeñar su trabajo de forma óptima y cómoda.
Otro desafío significativo es la falta de capacitación e inclusión. Muchas personas con discapacidad no tienen acceso a una educación de calidad que les permita adquirir las competencias y habilidades necesarias para el mundo laboral. Además, los programas de formación a menudo no se ajustan a las necesidades particulares de las personas con discapacidad, limitando la posibilidad de adquirir habilidades valiosas en el mercado laboral.
Los prejuicios y estereotipos persistentes en la sociedad constituyen un obstáculo importante para la inserción laboral de los jóvenes con discapacidad. A menudo, las personas con discapacidad son percibidas como menos competentes o incapaces de desempeñar tareas laborales complejas. Estos prejuicios, aunque infundados, influyen en la decisión de muchos empleadores al momento de contratar y repercuten en la confianza de los propios jóvenes al enfrentarse a la búsqueda de empleo.
En muchos casos, los entornos de trabajo no están adaptados a las necesidades de los trabajadores con discapacidad. Desde la falta de accesibilidad en las instalaciones físicas hasta la ausencia de tecnologías de apoyo o sistemas de trabajo flexibles, muchos jóvenes con discapacidad se ven excluidos de puestos de trabajo que, en teoría, podrían desempeñar perfectamente.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) destaca que la tasa de actividad de las personas con discapacidad es muy baja. Los periodos más largos de desempleo conducen a muchas personas con discapacidad a la inactividad o pueden obligarlas a aceptar trabajos en la economía informal. Sin embargo, las personas con discapacidad tienen más probabilidades de trabajar por cuenta propia que las que no las tienen, es decir, como trabajadores autónomos o como trabajadores domésticos. La ONU también indica que estas barreras laborales aparecen a una edad temprana.

Situación en Chile
En Chile, la población de adultos con discapacidad (18 años y más) corresponde a un 20% de la población total, lo que equivale a 2.606.914 personas (Servicio Nacional de Discapacidad [SENADIS], 2015). El 57,2% no participa del mercado laboral, un total de 1.488.576 personas. Los ingresos económicos de las personas con discapacidad son menores a los de las personas que no están bajo esta condición y al total de la población, encontrándose por debajo del salario mínimo (SENADIS, 2015).
Con relación al acceso de las personas con discapacidad al mundo del trabajo, el 40% de ellas están económicamente activas. De las personas que trabajan, un 64,7% lo hace de forma asalariada, mientras que un 35,3% tiene un trabajo independiente. El 5,8% de las personas con discapacidad que trabajan lo hace en el sector público, en contraste con el 51,8% que lo hace en el sector privado (SENADIS, 2015).
Bajo estas orientaciones, se ha manifestado un giro respecto a la importancia del trabajo en el campo de la discapacidad. Una aproximación tradicional no comprendía el desempleo de las personas con discapacidad como un problema, asumiendo que no podían trabajar y debían recibir ayudas del Estado. Esta modalidad, centrada en políticas de asistencia y protección social, ha transitado hacia un enfoque que comprende la importancia del empleo como vía de integración a la sociedad y acceso a la ciudadanía.
En Chile, en 2018, entró en vigencia la Ley Nº21.015 “Incentiva la inclusión de personas con discapacidad al mundo laboral”, que exige la reserva del 1% de la cuota de empleos para personas con discapacidad en empresas con 100 o más trabajadores. Esta normativa se ha planteado como una política específica orientada a superar la baja participación de las personas con discapacidad en el mercado laboral, promoviendo su incorporación a los sistemas de trabajo abiertos.
En su implementación, se estableció una modalidad gradual para el cumplimiento de la normativa, de acuerdo con el número de trabajadores de las empresas. A su vez, en el ámbito privado, se instauraron medidas de cumplimiento alternativo al proceso de contratación directa, por medio de contratos de prestación de servicios con empresas que tengan contratadas a personas con discapacidad o a través de donaciones a fundaciones relacionadas con la inclusión laboral de personas con discapacidad.
La investigación analiza los alcances de la Ley Nº21.015 para superar las barreras de entrada y permanencia de las personas con discapacidad en el mundo del trabajo. Para ello, se realiza una reconstrucción conceptual de la relación trabajo y discapacidad, así como una aproximación al panorama del trabajo en el Chile neoliberal.
Impacto de la COVID-19 en el Desempleo Juvenil con Discapacidad
Las consecuencias del estado de alarma y el confinamiento han sido desproporcionadas entre los profesionales jóvenes, según el reciente estudio “El impacto de la COVID-19 en el mercado de trabajo”, realizado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La crisis del coronavirus ha tenido un triple impacto entre los jóvenes: destruye puestos de trabajo, impacta en su educación y dificulta la entrada al mercado laboral, introduciendo obstáculos como una competencia sin precedentes y sectores de actividad severamente dañados.
Existe el riesgo de que el legado de la COVID-19 se perpetúe entre los jóvenes, emergiendo una “generación del confinamiento” que enfrente los efectos de la pandemia durante toda su vida laboral. Si no se acometen medidas inmediatas de fomento de la empleabilidad en sectores en auge, las secuelas de la COVID-19 afectarán durante décadas a la generación de jóvenes, y muy especialmente a aquellos con discapacidad que ya enfrentaban situaciones de discriminación y dificultades añadidas antes de la pandemia.
La participación en el mercado laboral, reflejada en la tasa de actividad, es aún mínima entre los jóvenes con discapacidad, alcanzando un porcentaje del 23,9% (o 24% en otras fuentes), frente al 34,5% (o 35%) registrado para todas las personas con discapacidad. Mientras, la participación general de las personas con discapacidad en el empleo ha seguido la tendencia contraria y se ha incrementado ligeramente.
Entre las causas de este descenso de la tasa de actividad de los jóvenes con discapacidad se encuentran una prolongación de la etapa formativa ante la falta de expectativas profesionales y unas dificultades crecientes para encontrar un primer empleo en un mercado cada vez más competitivo.
La tasa de empleo, entendida como el porcentaje de personas que trabajan en relación con la población en edad laboral, sigue siendo residual entre los jóvenes con discapacidad, alcanzando el 10%; es decir, solo 1 de cada 10 jóvenes con discapacidad tiene empleo.
Un 51,7% (o 52%) de los desempleados jóvenes con discapacidad encuestados no ha trabajado nunca y se encuentra buscando su primer empleo en un mercado golpeado por la pandemia. Este porcentaje varía en función del tipo de discapacidad, ascendiendo hasta el 74% (o 74%) entre personas con discapacidad intelectual y hasta el 41,6% (o 42%) en los jóvenes con discapacidad psíquica.
Un 61,4% (o 61%) de los jóvenes con discapacidad encuestados es desempleado de larga duración (más de un año sin encontrar empleo), seguido de un 19,3% (o 19%) que lleva en paro entre 6 meses y un año; un 12,2% (o 12%) que lleva entre 1 y 5 meses y un 7% que lleva menos de un mes en búsqueda activa de empleo.

Causas del Desempleo en General
El desempleo es un problema crítico que afecta a las sociedades de todo el mundo, con amplias implicaciones tanto para los individuos como para las economías. Este complejo reto se deriva de diversas causas y tiene profundas consecuencias.
- Fluctuaciones Económicas: Durante los periodos de recesión económica, las empresas se enfrentan a un descenso de los beneficios, una reducción del gasto de los consumidores y, a menudo, una disminución de los mercados. Esto puede dar lugar a medidas de recorte de costes, como despidos o congelación de la contratación. Por el contrario, en épocas de crecimiento o expansión económica, el aumento de la demanda de bienes y servicios suele conducir a la creación de empleo.
- Avance Tecnológico: A medida que las industrias innovan y adoptan nuevas tecnologías, algunos empleos quedan obsoletos y disminuye la demanda de las cualificaciones correspondientes. Esto puede crear un desajuste en el mercado de trabajo, donde hay un excedente de trabajadores con cualificaciones obsoletas y una escasez de trabajadores con las cualificaciones en demanda.
- Globalización: La globalización de la actividad económica mundial hace que los puestos de trabajo se desplacen a menudo a lugares donde la mano de obra es más barata y/o donde se disponen de cualificaciones específicas.
- Educación y Formación: La falta de acceso a una educación y formación de calidad, especialmente en zonas con recursos educativos limitados o cuando los costes son prohibitivamente elevados, puede limitar las oportunidades de desarrollo personal y profesional.
- Discriminación y Prejuicios: La discriminación y los prejuicios en el lugar de trabajo, basados en la raza, el sexo, la edad, la discapacidad, la orientación sexual u otras características personales, pueden ser barreras laborales importantes.
Consecuencias del Desempleo
El desempleo tiene efectos profundos y trascendentales a muchos niveles:
- Para las Personas: La pérdida del empleo suele conducir a la inestabilidad financiera y puede tener graves efectos psicológicos, como estrés, ansiedad y una menor sensación de autoestima. La falta de ingresos regulares dificulta la satisfacción de las necesidades diarias básicas y puede deteriorar la calidad de vida.
- Económicas: Las altas tasas de desempleo reducen el gasto de los consumidores, un motor clave del crecimiento económico. Con menos personas cobrando salarios, disminuye la demanda de bienes y servicios, lo que puede generar un ciclo de reducción de la producción, más despidos y estancamiento económico.
- Sociales: El desempleo elevado puede aumentar los índices de delincuencia y malestar social, y elevar los niveles de pobreza en las comunidades locales.
Estrategias para Combatir el Desempleo
La lucha contra el desempleo requiere un planteamiento polifacético:
- Formación Profesional e Inserción Laboral: Dotar a las personas de las capacidades necesarias en el mercado laboral moderno.
- Apoyo a las PYMES: Las pequeñas y medianas empresas son importantes generadoras de empleo.
- Fomentar el Espíritu Empresarial: El espíritu empresarial puede impulsar el crecimiento económico y crear empleo.
- Programas de Empleo Específicos: Ofrecer formación adaptada a diversos sectores, como tecnología, sanidad y atención al cliente.
- Partnership con Empresas: Colaborar con empleadores para asegurar que las competencias y el contenido formativo estén alineados con los requisitos laborales del mundo real.
- Mentorías y Apoyo: Proporcionar mentorías y apoyo continuo a los estudiantes durante y después de los programas formativos.
- Uso de Tecnologías Asistivas: Programas de software adaptado o herramientas de accesibilidad pueden mejorar considerablemente la capacidad de los jóvenes con discapacidad para desempeñar diversas tareas en el entorno laboral.
La lucha contra el desempleo es continua y requiere el esfuerzo colectivo de gobiernos, entidades del sector privado, ONG y particulares. La concienciación es crucial, y la empleabilidad es un factor clave para el desarrollo personal, social y económico de cualquier individuo.
Los modelos de la discapacidad a lo largo del tiempo
Políticas y Legislación
La creación de legislaciones y sus respectivas reglamentaciones que no contemplan un cuestionamiento a las estructuras de poder que configuran el sistema capitalista se muestran insuficientes para garantizar la igualdad de oportunidades de empleo y el derecho al trabajo en el campo de la discapacidad. Bajo esta aproximación crítica, cabe problematizar el acceso y permanencia en el mercado de trabajo de las personas con discapacidad con base en políticas de integración laboral que se desarrollan bajo el neoliberalismo.
En Chile, la Ley Nº 21.015 busca modernizar la legislación laboral, estableciendo jornadas de trabajo adaptables que fomenten la conciliación trabajo y familia y mejoren la calidad de vida, así como garantizar un mercado laboral que dignifique a las personas. La normativa pretende superar las desigualdades que sitúan a las personas con discapacidad en el sector informal del trabajo por cuenta propia, así como subvertir el vínculo entre discapacidad y pobreza, y otras condiciones de vulnerabilidad que alejan a este colectivo de la prosperidad económica.
Los gobiernos y las instituciones públicas tienen un papel crucial en la promoción de la integración laboral de las personas con discapacidad. Es esencial que las empresas y empleadores reciban formación sobre la discapacidad, la inclusión laboral y las oportunidades que surgen al contratar a personas con discapacidad. Las empresas que han apostado por la contratación de personas con discapacidad reportan un incremento en la productividad, la satisfacción laboral y la innovación.
El desempleo juvenil con discapacidad es un problema que no solo afecta a los individuos, sino que tiene un impacto negativo en la sociedad y la economía en su conjunto. La superación de las barreras sociales, físicas y psicológicas requiere un esfuerzo conjunto entre las instituciones, las empresas y la sociedad en general.