El Coro de Ancianos en Edipo Rey: Significado y Función

La tragedia griega, en particular la obra Edipo Rey de Sófocles, es fundamental para la civilización occidental y se destaca por la presencia de un elemento crucial: el coro de ancianos. Este coro no es un mero adorno; es un personaje colectivo que comenta, juzga y representa la voz del pueblo tebano, sirviendo como un pilar moral y emocional a lo largo de la compleja trama.

La Estructura y el Contexto de Edipo Rey

Edipo Rey es una de las obras clásicas del teatro griego, cuya importancia es capital. Se estructura en un solo acto, respetando el principio de unidad de tiempo y unidad de acción, referido por Aristóteles en su Poética. La obra comienza in medias res, con la aglomeración del pueblo de Tebas que exige una solución al problema de la peste que asola la ciudad.

El Conflicto Inicial y la Búsqueda de la Verdad

Edipo, rey de Tebas, se dirige a una muchedumbre encabezada por un sacerdote, que se ha congregado ante él para pedir un remedio a la peste. Para conocer las causas de esta desgracia, el propio Edipo ha mandado a su cuñado Creonte a consultar el oráculo de Delfos. Creonte le informa que la peste es el castigo de los dioses por el asesinato de Layo, el antiguo rey de Tebas.

Edipo ordena una investigación y exhorta al pueblo a entregar al culpable, pronunciando un bando solemne en el que pide la colaboración de todo el pueblo tebano. Por consejo de Creonte, Edipo llama al adivino ciego Tiresias para que ayude a esclarecer lo sucedido. El rey y el coro lo reciben con respeto, pero pronto queda claro que el vidente no quiere colaborar y se niega a hablar sobre el crimen. El diálogo entre Edipo y el adivino degenera en un enfrentamiento (agón), en el que ambos se insultan.

Ilustración de Edipo y Tiresias en un enfrentamiento verbal

Irritado, Tiresias declara que Edipo es el asesino que está buscando, e incluso le anuncia, en un lenguaje voluntariamente críptico, que vive en incesto con su madre, ha tenido hijos con ella, es tebano de nacimiento y pronto se quedará ciego. Entre los ancianos tebanos cunde la duda por las confusas palabras de Tiresias.

El Papel del Coro en el Desarrollo Dramático

El coro se pregunta quién podrá ser el asesino y sugiere que sería el momento de que este "se dé a la fuga moviendo un pie tan poderoso, en su rapidez, como el de las yeguas que corren como el huracán". Esta intervención inicial del coro refleja la incertidumbre y el miedo que embargan a la ciudad, pero también la esperanza en la justicia divina.

La Mediación y la Perplejidad del Coro

Creonte aparece indignado ante las acusaciones de conspiración para usurpar el trono que ha hecho Edipo, señalando que resulta inexplicable que Tiresias no declarara lo que sabía en el momento del asesinato. Creonte replica que, como cuñado y amigo de Edipo, ya tiene suficiente poder en Tebas y no desearía las preocupaciones de un rey, además de insistir en que no se debe acusar sin pruebas.

Yocasta, esposa de Edipo, ejerce de mediadora en la disputa. Tras conocer los motivos, dice a Edipo que no debe hacer ningún caso de las adivinaciones proféticas y pone como ejemplo un oráculo de Apolo que predijo a Layo que moriría asesinado por uno de sus hijos. Sin embargo, Layo murió por "unos salteadores extranjeros en una encrucijada de tres caminos". Yocasta le ruega a Edipo que le crea a Creonte y que sea misericordioso, y el coro se une a sus súplicas, haciendo que Edipo, a regañadientes, deje ir a Creonte.

La mención de este cruce de caminos alarma a Edipo, quien relata a Yocasta cómo, tras recibir un oráculo que le decía que se casaría con su madre y mataría a su padre, abandonó Corinto. En sus andanzas, tuvo un incidente en un cruce de caminos, matando a varias personas cuyas características coincidían con las de Layo.

El coro, por un lado, critica el orgullo, pero al mismo tiempo espera la preservación de esa ambición de Edipo que beneficia a Tebas. Esta dualidad muestra la complejidad de la tragedia, donde las virtudes del héroe pueden ser también la causa de su perdición.

La Revelación de la Verdad y la Caída de Edipo

Un mensajero inesperado llega de Corinto con la noticia de la muerte de Pólibo, el supuesto padre de Edipo, y que quieren proclamar a Edipo como rey de Corinto. Yocasta, al oír las noticias, trata de hacer ver a Edipo que el oráculo según el cual iba a matar a su padre no se había cumplido. Sin embargo, el mensajero revela que fue él quien entregó a Edipo, siendo un bebé, a Pólibo, después de haberlo encontrado en las montañas con los tobillos perforados.

Finalmente, llega el testigo del crimen. Ante las amenazas de Edipo, el anciano sirviente revela que el niño que le habían entregado para que lo abandonara en el monte Citerón era hijo del rey Layo y la reina Yocasta, y que lo habían entregado para que muriera, impidiendo que se cumpliera el oráculo funesto. Edipo comprende que Yocasta y Layo eran sus verdaderos padres y que todas las predicciones de los oráculos se han cumplido. Se maldice a sí mismo y a su destino, y abandona el escenario.

Cuando Yocasta entró en la casa, corrió al dormitorio del palacio y ahí se ahorcó. Poco después, Edipo, furioso, descubrió el cuerpo de Yocasta y se arrancó los ojos con los broches de su vestido. Sale del palacio con los ojos ensangrentados y pide ser desterrado. El coro lamenta cómo incluso un gran hombre puede caer por el destino.

La Esencia del Coro: Sabiduría y Voz del Pueblo

El coro es un personaje colectivo que comenta y juzga lo que ocurre en la tragedia. Representa al ciudadano tebano, que tiene sus esperanzas puestas en Edipo pero confía también en los dioses. Es un personaje conciliador, cuya preocupación es salvar la ciudad. Se le atribuye la sabiduría, como si fuera el consejero, y su voz representa la de la comunidad.

La tragedia griega se fundamenta en la representación del destino como un sino ineludible. Esto es lo que experimentan Edipo, Layo y Yocasta. Cada uno de ellos, al conocer los designios del oráculo, pone todo su esfuerzo en torcer su fortuna y evitar el desenlace terrible, pero es precisamente al intentarlo que aseguran el cumplimiento de la profecía. El coro, a través de sus cantos, refuerza esta idea, destacando que "ningún hombre puede sobreponerse a los dictados del destino".

En el caso de Edipo Rey, el coro se declara en "terrible confusión" y no comprende por qué Tiresias podría haber atacado la popularidad de Edipo. Sin embargo, a medida que la verdad se revela, el coro se convierte en testigo y voz del sufrimiento, lamentando la caída del que fuera "favorito de la fortuna". Sus intervenciones, compuestas en estrofa, antístrofa y epodo, aportan una dimensión lírica y reflexiva, influyendo en la poesía lírica y el teatro.

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