Mantener un abdomen fuerte y saludable es crucial para el bienestar general y la independencia a medida que envejecemos. A pesar de los conocidos beneficios saludables del ejercicio, la mayoría de las personas mayores de 65 años no realiza actividades físicas al nivel recomendado. No obstante, el ejercicio es una de las formas más seguras y eficaces para mejorar la salud, y las personas mayores pueden obtener mayores beneficios que las más jóvenes debido a la disminución de la capacidad física por el envejecimiento y los trastornos relacionados con la edad.
Incluso al comenzar a una edad avanzada, el ejercicio tiene beneficios comprobados. Un entrenamiento de fuerza modesto y básico, que incluye ejercicios abdominales, ayuda a los pacientes de edad avanzada a realizar las actividades de la vida cotidiana. Muchos ancianos no son conscientes de cuánto se pueden esforzar en el ejercicio y tampoco aprecian la cantidad de actividad que son capaces de hacer. Por ello, es fundamental que los adultos mayores reciban orientación sobre un régimen de ejercicios seguro y apropiado.
Beneficios de un Core Fuerte en la Tercera Edad
El ejercicio en general ofrece una supervivencia más larga y una calidad de vida mejorada, manifestándose en mayor resistencia, fuerza, ánimo, sueño, flexibilidad, sensibilidad a la insulina, posiblemente una mejor función cognitiva y densidad ósea (con ejercicios de descarga).

La fuerza disminuye con la edad, y esta disminución puede comprometer la función. Por ejemplo, casi la mitad de las mujeres mayores de 65 años y más de la mitad de aquellas mayores de 75 no pueden levantar 4,5 kg. El entrenamiento de fuerza puede aumentar la masa muscular en un 25 a 100% o más, lo que mejora significativamente la capacidad de realizar las actividades diarias. El mismo grado de trabajo muscular demanda menos ejercicio cardiovascular; al aumentar la fuerza muscular de las piernas, mejora la velocidad al caminar y subir escaleras. Además, los ancianos internados con mayor masa muscular tienen un mejor equilibrio de nitrógeno, un mejor estado físico y un mejor pronóstico para resistir las enfermedades críticas.
Beneficios Específicos de Fortalecer la Zona Abdominal y el Tronco
Los músculos abdominales son los situados en la parte delantera del cuerpo, entre el tórax y la pelvis. Los abdominales internos y externos, el transverso del abdomen y el recto abdominal protegen a los órganos internos y la espalda baja (la zona lumbar), además de controlar la respiración. El recto anterior o recto abdominal se encuentra entre las costillas y el hueso pélvico y sirve para poder flexionar el tronco. Los abdominales externos son los más grandes y se ubican al lado del recto abdominal. Los abdominales internos se sitúan por debajo de los oblicuos externos y ayudan, también, con la flexión del torso, siendo la capa más profunda.
La Escuela de Salud de la Universidad de Harvard ha destacado que trabajar la zona central del cuerpo aporta estabilidad a las partes móviles que hay por encima y por debajo del core, como son la columna vertebral, la espalda y las caderas. Mantener un abdomen fuerte es vital para que las personas mayores disfruten de una vida más saludable y activa.
- Postura Mejorada: Fortalecer los músculos centrales con ejercicios abdominales ayuda a soportar la columna y promueve una mejor postura, ya que los ejercicios de estómago se centran en los músculos responsables del equilibrio.
- Control del Dolor: Los músculos del core fortalecidos pueden aliviar el dolor de espalda baja, un problema común entre los ancianos. Una espalda fuerte es esencial para sostener la columna vertebral, mejorar la postura y reducir el riesgo de lesiones. El dolor de espalda es un problema prevalente entre los ancianos, a menudo causado por la debilidad muscular, la mala postura y la degeneración relacionada con la edad de la columna vertebral. El ejercicio regular es crucial en el manejo y alivio del dolor lumbar.
- Funcionalidad en Actividades Diarias: Al mejorar la fuerza en esta zona, se facilita la capacidad de realizar actividades básicas de la vida cotidiana (BADL). Los entrenamientos de fuerza son los mejores para tonificar y evitar problemas en los huesos.
Precauciones y Evaluación Médica Previa
Antes de comenzar cualquier programa de ejercicios, incluidas las rutinas abdominales, las personas mayores deben realizarse una evaluación clínica. Esta evaluación debe estar orientada a la detección de trastornos cardíacos y limitaciones físicas al ejercicio. Si tiene problemas de espalda, osteoporosis u otras dificultades relacionadas con la salud, consulte con un profesional de atención médica antes de hacer estos ejercicios para el fortalecimiento del torso.
Cribado y Diagnóstico
El ECG de rutina no es necesario a menos que los antecedentes y el examen físico indiquen lo contrario. La ergometría es innecesaria en las personas mayores que tienen previsto comenzar a hacer ejercicio lentamente e incrementar la intensidad solo de manera gradual. Para las personas sedentarias que tienen previsto comenzar a realizar ejercicio intenso, las pruebas de esfuerzo deben considerarse si presentan cualquiera de las siguientes condiciones (1):
- Enfermedad coronaria conocida
- Síntomas de enfermedad coronaria
- ≥ 2 factores de riesgo cardíaco (p. ej., hipercolesterolemia, hipertensión, obesidad, estilo de vida sedentario, fumar, antecedentes familiares de enfermedad arteriocoronaria temprana)
- Enfermedad pulmonar, documentada o probable
- Diabetes, documentada o probable
Para las personas que se recuperan de una lesión, la evaluación clínica antes del inicio de un programa de ejercicios debe determinar si están preocupados por este programa. La evaluación también debe medir la amplitud de movimiento y la fuerza de un área lesionada, en particular en comparación con el otro lado. Otras consideraciones incluyen la capacidad de subir escaleras, caminar con una marcha adecuada y completar las actividades básicas de la vida cotidiana (BADL), como comer, vestirse, bañarse, acicalarse, ir al baño y trasladarse.
Contraindicaciones Absolutas del Ejercicio
Existen condiciones bajo las cuales el ejercicio está estrictamente contraindicado (1):
- Infarto agudo de miocardio (IM), dentro de los 2 días
- Angina inestable activa
- Arritmia cardiaca no controlada con compromiso hemodinámico
- Endocarditis activa
- Estenosis aórtica grave sintomática
- Insuficiencia cardíaca descompensada
- Embolia pulmonar aguda, infarto pulmonar o trombosis venosa profunda
- Miocarditis o pericarditis agudas
- Disección aórtica aguda
- Discapacidad física, mental o emocional que impide el ejercicio seguro y adecuado
Contraindicaciones Relativas del Ejercicio
Las contraindicaciones relativas (1) requieren una evaluación y precaución adicionales:
- Estenosis obstructiva de la arteria coronaria izquierda principal documentada
- Estenosis aórtica de moderada a grave con relación incierta con los síntomas
- Taquiarritmias con frecuencias ventriculares no controladas
- Bloqueo cardíaco avanzado o completo adquirido
- Miocardiopatía hipertrófica obstructiva con gradiente elevado en reposo
- Accidente cerebrovascular reciente o ataque isquémico transitorio
- Alteración mental con capacidad limitada para cooperar de manera segura
- Hipertensión en reposo con presión arterial sistólica o diastólica > 200/110 mmHg
- Condiciones médicas no corregidas, como la anemia significativa, un importante desequilibrio electrolítico (p. ej., hipopotasemia) y el hipertiroidismo
La mayoría de los pacientes con contraindicaciones relativas pueden realizar ejercicio de alguna forma, aunque, generalmente, a menores niveles de intensidad y en circunstancias más estructuradas. A veces, series cortas de ejercicio de mayor intensidad (y en ocasiones incluso de intensidad baja o moderada) intercaladas con descansos pueden adaptarse mejor que el ejercicio de intensidad moderada sostenida. La intensidad y la duración pueden modificarse con el tiempo según corresponda. El programa de ejercicios puede ser modificado para pacientes con otros trastornos (p. ej., trastornos artríticos, en particular aquellos que involucran articulaciones que soportan peso, como rodillas, tobillos y caderas).
Señales de Alerta durante el Ejercicio
Se les debe indicar a los pacientes que dejen de hacer ejercicio y busquen atención médica si desarrollan dolor torácico, mareos o palpitaciones.
Ejercicios Abdominales Recomendados para Adultos Mayores
Es importante recordar que los abdominales tradicionales que implican el esfuerzo del cuello y las cervicales, como los sit-ups y los crunchs, no son recomendados a partir de los 50 años, ya que "presentan riesgos para los adultos mayores" según expertos de Harvard. Lo ideal es hacer ejercicios que trabajen varios grupos musculares a la vez.
Rutina Exprés de Abdomen en Silla para Mayores | Mariana Quevedo Fisioterapia Querétaro
Ejercicios en el Suelo o con Apoyo
Estos ejercicios son excelentes para fortalecer el core y la espalda, y muchos son recomendados por especialistas:
- Puente de Glúteos: Considerado por Marty Boeh, terapeuta colaboradora de Harvard, como uno de los mejores para trabajar la zona del core, involucra una contracción integral desde la caja torácica hasta la pelvis. Para hacerlo, túmbese boca arriba con las piernas flexionadas y los pies apoyados en el suelo. Ascienda la espalda levantando los glúteos y apretando el abdomen al llegar arriba. Intente formar una línea recta y diagonal desde las rodillas hasta la espalda alta.
- Plancha (Plank): Indispensable en cualquier rutina para endurecer el abdomen y fortalecer la espalda. Este es el segundo ejercicio elegido por Harvard para mayores de 50 ya que "crea una contracción del core, los brazos y los músculos de los hombros mientras sostienes una posición de flexión". Para realizarla, acuéstese boca abajo sobre una esterilla, apoye los codos a la altura del pecho y de los hombros. Contraiga el vientre para elevarlo apoyando tanto los codos como los pies. Recuerde mantener la espalda recta sin doblar la zona lumbar, aguante durante unos 20 segundos, descanse y luego repita de nuevo. Las planchas frontales mejoran muy rápidamente la fortaleza de los abdominales.
- Plancha Frontal con Elevación de Pierna: Con el cuerpo boca abajo, apoyado en los antebrazos, eleve una pierna y luego la otra.
- Plancha Lateral: Estírese en una esterilla de un lado y con las piernas en posición de 90 grados. Después, suba tanto como pueda el culo haciendo fuerza con el brazo y las piernas. Mantenga la posición 60 segundos y repita la serie 2 veces más por cada lado.
- Elevación de Piernas: Estirado sobre una esterilla, mantenga el equilibrio del cuerpo mientras eleva y baja las piernas, pero recuerde que nunca hay que tocar el suelo. Este ejercicio solo se puede hacer si es capaz de mantener toda la columna vertebral tocando el suelo. Si no puede, debe esperar a mejorar la fuerza de sus abdominales para practicarlo.
- Bird-Dog (Pájaro-Perro): Empiece con las manos y las rodillas. Extienda un brazo hacia adelante y la pierna opuesta hacia atrás, creando una línea recta con su cuerpo. Mantenga la posición durante unos segundos y luego cambie al otro brazo y pierna.

Ejercicios Sentados o de Pie
Estos ejercicios permiten fortalecer el core sin necesidad de tumbarse en el suelo, ideal para quienes tienen limitaciones de movilidad o buscan fortalecer el tronco estando sentado.
- Elevación de Rodilla Sentado: Siéntese en una silla con la espalda erguida y levante las piernas hacia el pecho.
- Elevación de Piernas Arrodillado: Póngase de rodillas, boca abajo, con los antebrazos tocando el suelo. Extienda una pierna y súbala tanto como pueda sin arquear la espalda.
- Giros con Palo: Cualquier palo (de escoba o fregona) servirá para practicar este sencillo ejercicio. Hay que colocarlo por detrás de la espalda, a la altura de los hombros y sujetarlo por cada extremo con ambas manos. Suba el palo por encima de la cabeza con varias repeticiones y realice giros de cintura.
- Bicicleta (en estática o simulada): Si puede, suba a la bicicleta estática durante diez o quince minutos, el tiempo que considere. Si es demasiado exigente, puede simular el movimiento de bicicleta levantando las piernas mientras está tumbado en el suelo, siempre que su condición física lo permita.
- Hombros hacia Atrás: De pie, solo tiene que moverse los hombros hacia delante y hacia atrás. Realice varias repeticiones.
- Pierna con Codo (Apoyado en Silla): Apóyese en el respaldo de una silla. Levantamos la pierna y flexionamos el brazo del mismo lado de modo que el codo y la rodilla se acerquen lo máximo posible. Efectuamos varias repeticiones con cuidado y luego hacemos lo mismo con la otra pierna.
- Ambos Codos con Pierna (Apoyado en Silla): Situados detrás de una silla, levante una pierna al tiempo que coloca los dos brazos flexionados delante del torso (con los antebrazos como si fuera a protegerse de un golpe). Acerque la pierna levantada a los codos de ambos antebrazos flexionados.
- Círculos con la Cintura: De pie, con las piernas alineadas con los hombros, la cintura se mueve dibujando círculos a derecha e izquierda. También puede usar un aro.
- Abdominales Laterales de Pie: Con las piernas separadas a la anchura de la cadera, baje el tronco intentando tocar con la mano derecha el pie izquierdo.
- Giro de Cintura (Sentadilla ligera): Haga una sentadilla, pero sin bajar tanto, y ponga los brazos estirados hacia adelante. Lleve los dos brazos primero hacia un lado haciendo rebotes suaves.
- Ejercicios Hipopresivos: Sentados en la silla con la espalda erguida, inspire y aguante al menos diez segundos, después espire.
Ejercicios para Fortalecer la Espalda Baja (complementarios al abdomen)
Fortalecer los músculos de la espalda baja es crucial para los ancianos, ya que puede mejorar la estabilidad, reducir el dolor y prevenir lesiones. Estos ejercicios, al trabajar el tronco, complementan el fortalecimiento abdominal:
- Postura del Gato y la Vaca: Este ejercicio se enfoca en la flexibilidad de la columna vertebral y ayuda a aliviar la tensión en los músculos de la espalda. Comience en sus manos y rodillas en el piso, luego arquee la espalda hacia arriba (como un gato) mientras inhala. Luego, redondee la espalda hacia abajo (como una vaca) mientras exhala.
- Relojes Pélvicos: Acuéstese sobre su espalda con las rodillas dobladas y los pies apoyados en el suelo. Imagine un reloj en su pelvis y suavemente incline su pelvis en diferentes direcciones, siguiendo los números en el reloj.
- Estiramiento Lateral: Póngase de pie con los pies a la anchura de los hombros. Levante un brazo por encima de la cabeza e inclínese suavemente hacia el lado opuesto, elongando la columna. Repita en el otro lado.

Principios de un Programa de Ejercicios Integral
Un programa de ejercicio integral debe incluir actividad aeróbica, entrenamiento de la fuerza, entrenamiento de flexibilidad y equilibrio. La variación (cambio regular de ejercicio) es importante para evitar la sobreadaptación al mismo estímulo y también para evitar lesiones menores debido a acciones repetitivas.
A menudo, un solo programa puede diseñarse para alcanzar todos los objetivos del ejercicio. El entrenamiento de fuerza mejora la masa muscular, la resistencia muscular y la fuerza. Si el entrenamiento de fuerza se realiza a través de todo el arco de movimiento, muchos ejercicios mejoran la flexibilidad, y el aumento de fuerza muscular mejora la estabilidad articular y, en consecuencia, el equilibrio. Además, si los descansos entre las series son mínimos, la función cardiovascular también mejora.
Para la mayoría de los ancianos, los ejercicios de flexibilidad y fortalecimiento evitan caídas de manera más eficaz; también mitigan el impacto de las caídas. Tales programas desarrollan fuerza alrededor de las articulaciones y contribuyen a mantener la posición del cuerpo con mayor eficacia al estar de pie y al caminar. Sin embargo, en personas que tienen dificultad para pararse y caminar debido a la falta de equilibrio, las tareas de equilibrio más difíciles (p. ej., pararse sobre una tabla de equilibrio) pueden simplemente facilitar una lesión y, por ende, están contraindicadas.
Consejos para Ejercitar la Zona Abdominal de Forma Segura
Practicar ejercicio durante la tercera edad es una manera estupenda de mantenernos sanos, animados y con una buena salud general. Pero es fundamental hacerlo con cuidado, siguiendo estas recomendaciones:
- Comenzar Gradualmente: Empiece poco a poco, sin demasiada intensidad, e incremente la carga/resistencia según la tolerancia. El entrenamiento más agresivo (con mayor resistencia al principio) debe estar bajo la supervisión de un profesional calificado. Inicialmente, se deben usar fuerzas más livianas (cargas/resistencia), por ejemplo, usando bandas o pesos tan livianos como 1 kg o como resultado del uso de una silla.
- Escucha tu Cuerpo: Si notas dolores y molestias, no practiques los ejercicios. Concéntrese en tensar el transverso abdominal, que es el músculo abdominal más profundo. Los abdominales son importantes para proteger la espalda de posibles dolores.
- Variación y Flexibilidad: Para ayudar a aumentar la flexibilidad, los principales grupos musculares pueden estirarse todos los días, aunque el estiramiento ≥ 3 veces/semana produce algunas mejoras. En forma ideal, los principales grupos musculares deben estirarse después del ejercicio cuando los músculos son más flexibles.
- Actividad Aeróbica Moderada: La duración de la actividad aeróbica para personas de edad avanzada es similar a la de los adultos jóvenes, pero el ejercicio debe ser menos intenso. Por lo general, durante el ejercicio la persona debe ser capaz de conversar confortablemente, y la intensidad debe ser ≤ 6/10 en una escala de esfuerzo percibido.
- Supervisión y Apoyo: Puede ser una buena idea practicar deporte en compañía para animarse más y encontrar apoyo. Muchos pacientes de edad avanzada necesitan orientación con respecto a un régimen regular de ejercicios seguro y apropiado.
- Uso de Recursos: Existen parques biosaludables en muchos municipios en los que encontramos máquinas al aire libre que pueden utilizarse para la práctica deportiva.
- Constancia: Una dieta adecuada y la práctica diaria de ejercicios abdominales para mayores de 60 años, junto con disciplina, pueden ayudar a conseguir un abdomen más firme. Intente hacer una serie de 12 a 15 repeticiones de cada ejercicio.
Es cierto que a partir de los 30 años las personas pierden entre un 3 y un 5 % de masa muscular por cada década que pasa. Esto ocasiona que el metabolismo se ralentice y que cueste un poco más perder grasa, especialmente la abdominal. También los cambios hormonales que comporta la menopausia, por ejemplo, inciden en todo ello. Sin embargo, una rutina deportiva puede ayudar, aunque no hay que ponerse metas demasiado ambiciosas.