Ejemplos de marcos teóricos de una situación de vulnerabilidad social

La vulnerabilidad social constituye un tema relevante para las ciencias sociales, pues coloca a debate cuestionamientos sobre la planificación y gestión de la resiliencia en la región, así como temas relacionados con la desintegración social, inestabilidad social y los consiguientes procesos de producción y/o reproducción de la pobreza. La complejidad, heterogeneidad, y el carácter dinámico y multidimensional del enfoque han permitido identificar escenarios con condiciones de vulnerabilidad específicas. En el caso del nuevo patrón de desarrollo cubano orientado a un modelo socioeconómico multiactoral (Espina, 2012), resulta de interés para el diseño de políticas focalizadas, entre otros elementos, la mirada a grupos en situación de pobreza y vulnerabilidad. Ello estimula el diálogo sobre el enfoque de la vulnerabilidad social y re-debatir, reflexionar, no solo sus postulados teóricos sino también propuestas de indicadores que permitan el monitoreo y atención hacia grupos en situación de vulnerabilidad.

Este trabajo presenta una discusión en torno a la noción de la vulnerabilidad basada en los aportes teóricos de las ciencias sociales sobre dicha problemática, esencialmente los análisis realizados desde el enfoque Activos, Vulnerabilidad y Estructura de Oportunidades (AVEO), y deja abierto el camino para la construcción de indicadores que permitan el monitoreo y atención a grupos vulnerables. El análisis de las desigualdades sociales como objeto de las ciencias sociales no es un fenómeno nuevo; se identifican dos nociones generales que explican esta categoría social: la estructura y la estratificación, con énfasis en su interdependencia y su articulación con sistemas sociales. Ello conduce a una diversidad teórica desde el marxismo hasta la teoría weberiana, la teoría de las élites y el estructural-funcionalismo (Espina, 2006, p. 5).

Estas explicaciones no han erradicado la desigualdad, pero han configurado un enfoque con “una mirada más rica a la problemática de la generación y reproducción de la pobreza y de la exclusión” (Kaztman, 2000, p. 278). En el siglo XX, especialmente las décadas de los 80 y 90, la región latinoamericana vivió intensas desigualdades y desventajas sociales que marcan el nuevo patrón de desarrollo. Kaztman (2002, 2018) plantea que el enfoque de la vulnerabilidad explica las desventajas vinculando el nivel microsocial y el nivel macro relativo a organizaciones e instituciones. Aunque aún necesita sistematización, sus aportes son visibles para explicar conceptos y procesos de generación y reproducción de la pobreza, con una mirada sincrónica y diacrónica.

Autores como Chambers distinguen entre vulnerabilidad y pobreza: “la vulnerabilidad no es lo mismo que la pobreza. No significa que haya carencias o necesidades, sino indefensión, inseguridad y exposición a riesgos” (2006, citado en PNUD, 2014, p. 17). El desarrollo humano aporta una perspectiva adicional: la vulnerabilidad humana se define como la posibilidad de deteriorar logros del desarrollo humano y su sostenibilidad; la resiliencia humana, en este marco, implica que las personas puedas valerse de sus oportunidades sin perderlas mañana (PNUD, p. 17-20).

El Centro Latinoamericano y del Caribe de Demografía (CELADE) de la CEPAL propone un esquema teórico-metodológico sobre la vulnerabilidad social que combina: i) eventos o rasgos adversos para el ejercicio de derechos; ii) incapacidad de respuesta ante riesgos; iii) inhabilidad para adaptarse. Este esquema destaca el riesgo como categoría fundamental, reconociendo que las consecuencias pueden generar incertidumbre y oportunidades (p.3, p.9).

El enfoque AVEO, central en este estudio, une el portafolio de activos de los hogares con las estructuras de oportunidades en una sociedad y momento histórico dados, estableciendo distintos niveles de vulnerabilidad y permitiendo contrastar rasgos micro y macro. Filgueira (2002) identifica tres componentes esenciales para entender la vulnerabilidad desde AVEO: recursos, estructura de oportunidades y el papel de instituciones y relaciones sociales (p. 326-327). Kaztman define activos como el conjunto de recursos sobre los cuales los individuos y hogares ejercen control, movilizándolos para mejorar bienestar o disminuir vulnerabilidad (p. 294).

Activos pueden ser físicos, humanos y otros recursos, mientras que los componentes de vulnerabilidad se articulan según la interacción entre activos y estructuras de oportunidades. El concepto de vulnerabilidad social se entiende como una configuración negativa resultante de la intersección entre macroestructura (estructura de oportunidades) y microactores. Esta lectura permite analizar las desigualdades desde una lógica de movilidad social y de acceso a oportunidades (Kaztman, 2018).

La pobreza se desglosa en pobreza absoluta y pobreza relativa, con dimensiones como salud, educación, dignidad, libertad y seguridad; el acceso a servicios y la calidad de vida son claves para entender la vulnerabilidad. En Chile, por ejemplo, la pobreza y la educación han sido áreas prioritarias de intervención, con programas como P-900 para reducir brechas y ampliar cobertura, y ampliar la alfabetización digital para disminuir desigualdades en recursos materiales (MINHDA 2004; Mineduc). La resiliencia, en este marco, se vincula con la capacidad de las familias para enfrentar adversidades a través de políticas públicas y apoyo familiar.

La literatura sobre vulnerabilidad y educación muestra que intervenciones escolares pueden mitigar efectos de pobreza. La educación de calidad, con énfasis en equidad y acceso, y programas como OFT (Objetivos Fundamentales Transversales) y reformas curriculares impactan positivamente en la vida de niños y niñas en contextos vulnerables. El programa P-900, orientado a escuelas de sectores pobres, busca reducir la brecha de recursos y promover el uso de tecnologías para la inclusión digital.

La resiliencia se define como la capacidad de adaptarse y desarrollarse pese a adversidades, y se considera resultado dinámico de la interacción entre niño y su entorno. Diversas perspectivas coinciden en que la resiliencia implica no solo resistencia ante la destrucción, sino también la construcción de un conducto vital positivo ante circunstancias difíciles (Melillo; Grotberg; Cyrulnik). En este enfoque, la resiliencia tiene lugar al interior de contextos familiares, escolares y sociales y no es estática a lo largo del tiempo.

El marco teórico AVEO y el énfasis en estructuras de oportunidades permiten planificar políticas que respondan a múltiples dimensiones: recursos, instituciones, relaciones sociales y mercados. La literatura citada subraya la necesidad de monitorear indicadores que capturen estas dimensiones y permitan intervenir de manera oportuna ante grupos en vulnerabilidad. En suma, el análisis de la vulnerabilidad desde AVEO ofrece una vía para entender la pobreza y la exclusión y para diseñar políticas que fortalezcan capacidades y reduzcan vulnerabilidad.

Mapa conceptual de AVEO y estructuras de oportunidades

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